1 Del maestro de coro... Yedutún. Salmo. De David. 2 En Dios sólo el descanso de mi alma, de él viene mi salvación; 3 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar. 4 ¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, le abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que se vence, como a pared que se desploma? 5 Doblez sólo proyectan, su placer es seducir; con mentira en la boca, bendicen, y por dentro maldicen. 6 En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza; 7 sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar; 8 en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi refugio; 9 confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio! 10 Un soplo solamente los hijos de Adán, los hijos de hombre, una mentira; si subieran a la balanza serían menos que un soplo todos juntos. 11 No os fiéis de la opresión, no os ilusionéis con la rapiña; a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón. 12 Dios ha hablado una vez, dos veces, lo he oído: Que de Dios es la fuerza, 13 tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras.