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Adoración

63 citas resueltas — Texto completo

Salmos (6citas)

Salmos — Sal 5,8

8Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo me prosterno, lleno de tu temor.

Salmos — Sal 95,1-6

1Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación; 2con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos. 3Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses; 4en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes; 5suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron. 6Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!

Salmos — Sal 99,1-5

1Reina Yahveh, los pueblos tiemblan; se sienta en querubines, la tierra se estremece; 2grande es Yahveh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos; 3loen tu nombre grande y venerable: santo es él. 4Poderoso rey que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia tú ejerces en Jacob. 5Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él.

Salmos — Sal 96,9

9postraos ante Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!

Salmos — Sal 22,28ss

28Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,

Salmos — Sal 99,5

5Exaltad a Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él.

Sapienciales (2citas)

Job — Job 42,1

1Y Job respondió a Yahveh:

Job — Job 31,26ss

26¿Acaso, al ver el sol cómo brillaba, y la luna que marchaba radiante, 27mi corazón, en secreto, se dejó seducir para enviarles un beso con la mano? 28También hubiera sido una falta criminal, por haber renegado del Dios de lo alto.

Historicos (27citas)

Génesis — Gen 24,48

48y postrándome adoré a Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi señor para su hijo.

Jueces — Jue 5,27

27a sus pies se desplomó, cayó, durmió, a sus pies se desplomó, cayó; donde se desplomó, allí cayó, deshecho.

I Reyes — 1Re 1,13

13Vete y entra donde el rey David y dile: "Acaso tú, rey mi señor, no has jurado a tu sierva: Salomón tu hijo reinará después de mí y él se sentará en mi trono? ¿Pues por qué Adonías se hace el rey?"

Exodo — Ex 18,7

7Moisés salió al encuentro de su suegro, se postró y le besó. Se saludaron ambos y entraron en la tienda.

I Samuel — 1Sa 10,1.

1Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl, y después le besó diciendo: «¿No es Yahveh quien te ha ungido como jefe de su pueblo Israel? Tú regirás al pueblo de Yahveh y le librarás de la mano de los enemigos que le rodean. Y ésta será para ti la señal de que Yahveh te ha ungido como caudillo de su heredad.

I Reyes — 1Re 19,18

18Pero me reservaré 7.000 en Israel: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal, y todas las bocas que no le besaron.»

Deuteronomio — Dt 26,10

10Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Yahveh, me has dado.» Las depositarás ante Yahveh tu Dios y te postrarás ante Yahveh tu Dios.

II Reyes — 2Re 18,22

22Pero vais a decirme: "Nosotros confiamos en Yahveh, nuestro Dios." ¿No ha sido él, Ezequías, quien ha suprimido los altos y los altares y ha dicho a Judá y a Jerusalén: "Os postraréis delante de este altar en Jerusalén?"

II Samuel — 2Sa 12,20

20David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de vestidos. Fue luego a la casa de Yahveh y se postró. Se volvió a su casa, pidió que le trajesen de comer y comió.

Génesis — Gen 22,5

5Entonces dijo Abraham a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.»

II Reyes — 2Re 17,36

36Sino que solamente a Yahveh, que os hizo subir de la tierra de Egipto con gran fuerza y tenso brazo, a él reverenciaréis, ante él os postraréis y a él ofreceréis sacrificios.

I Samuel — 1Sa 1,3

3Este hombre subía de año en año desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Yahveh Sebaot en Silo, donde estaban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, sacerdotes de Yahveh.

II Samuel — 2Sa 15,32

32Cuando David llegó a la cima donde se postran ante Dios, le salió al encuentro Jusay el arquita, amigo de David, con la túnica desgarrada y cubierta de polvo su cabeza.

Nehemías — Neh 9,6

6¡Tú, Yahveh, tú el único! Tú hiciste los cielos, el cielo de los cielos y toda su mesnada, la tierra y todo cuanto abarca, los mares y todo cuanto encierran. Todo esto tú lo animas, y la mesnada de los cielos ante ti se prosterna.

Génesis — Gen 23,7.12

7Levantóse Abraham, e hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het, 12Abraham hizo una reverencia a los paisanos,

II Samuel — 2Sa 24,20

20Miró Arauná y vio al rey y a sus servidores que venían hacia él. Entonces Arauná salió y se postró rostro en tierra ante el rey.

II Reyes — 2Re 2,15

15Habiéndole visto la comunidad de los profetas que estaban enfrente, dijeron: «El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo.» Fueron a su encuentro, se postraron ante él en tierra,

II Reyes — 2Re 4,37

37Entró ella y, cayendo a sus pies, se postró en tierra y salió llevándose a su hijo.

I Samuel — 1Sa 28,14.20

14Saúl le preguntó: «¿Qué aspecto tiene?» Ella respondió: «Es un hombre anciano que sube envuelto en su manto.» Comprendió Saúl que era Samuel y cayendo rostro en tierra se postró. 20Al instante Saúl cayó en tierra cuan largo era. Estaba aterrado por las palabras de Samuel: se hallaba, además, sin fuerzas, porque no había comido nada en todo el día y toda la noche.

Génesis — Gen 18,2

2Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra,

Génesis — Gen 19,1

1Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra,

Números — Num 22,31

31Entonces abrió Yahveh los ojos de Balaam, que vio al Angel de Yahveh, de pie en el camino, la espada desenvainada en la mano; y se inclinó y postró rostro en tierra.

Josué — Jos 5,14

14Respondió: «No, sino que soy el jefe del ejército de Yahveh. He venido ahora.» Cayó Josué rostro en tierra, le adoró y dijo: «¿Qué dice mi Señor a su siervo?»

Deuteronomio — Dt 4,19

19Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para darles culto. Eso se lo ha repartido Yahveh tu Dios a todos los pueblos que hay debajo del cielo,

Exodo — Ex 34,14

14No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios celoso.

Números — Num 25,2

2Estas invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses.

Ester — Est 3,2.5

2todos los servidores del rey, adscritos a la Puerta Real, doblaban la rodilla y se postraban ante Amán, porque así lo había ordenado el rey; pero Mardoqueo ni doblaba la rodilla ni se postraba. 5Vio Amán que Mardoqueo no doblaba la rodilla ni se postraba ente él, y se llenó de ira.

Profeticos (5citas)

Ezequiel — Ez 1,28

28con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Isaías — Is 51,23

23Yo lo pondré en la mano de los que te afligían, de los que a ti misma te decían: «Póstrate para que pasemos», y tú pusiste tu espalda como suelo y como calle de los que pasaban.

Sofonías — Sof 2,11

11Terrible será Yahveh contra ellos, cuando enerve a todos los dioses de la tierra, y se postren ante él, cada una en su lugar, todas las islas de las naciones.

Daniel — Dan 3,18

18y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.»

Isaías — Is 49,7

7Así dice Yahveh, el que rescata a Israel, el Santo suyo, a aquel cuya vida es despreciada, y es abominado de las gentes, al esclavo de los dominadores: Veránlo reyes y se pondrán en pie, príncipes y se postrarán por respeto a Yahveh, que es leal, al Santo de Israel, que te ha elegido.

Nuevo Testamento (13citas)

Hechos — Hch 9,4

4cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»

Hechos — Hch 2,36

36«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»

Filipenses — Flp 2,9ss

9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.

Apocalipsis — Ap 15,4

4¿Quién no temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque han quedado de manifiesto tus justos designios».

Apocalipsis — Ap 19,10

10Entonces me postré a sus pies para adorarle, pero él me dice: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y como tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. A Dios tienes que adorar.» El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.

Apocalipsis — Ap 22,9

9Pero él me dijo: «No, cuidado; yo soy un siervo como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»

Hechos — Hch 10,25s

25Cuando Pedro entraba salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies. 26Pedro le levantó diciéndole: «Levántate, que también yo soy un hombre.»

Hechos — Hch 14,11-18

11La gente, al ver lo que Pablo había hecho, empezó a gritar en licaonio: «Los dioses han bajado hasta nosotros en figura de hombres.» 12A Bernabé le llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque era quien dirigía la palabra. 13El sacerdote del templo de Zeus que hay a la entrada de la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas y a una con la gente se disponía a sacrificar. 14Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron en medio de la gente gritando: 15«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay, 16y que en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; 17si bien no dejó de dar testimonio de sí mismo, derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y alegría...» 18Con estas palabras pudieron impedir a duras penas que la gente les ofreciera un sacrificio.

Apocalipsis — Ap 13,4-15

4Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?» 5Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar durante 42 meses; 6y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. 7Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. 8Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. 9El que tenga oídos, oiga. 10«El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir». Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos. 11Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. 12Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. 13Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; 14y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. 15Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia.

Apocalipsis — Ap 14,9ss

9Un tercer Angel les siguió, diciendo con fuerte voz: «Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano, 10tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la copa de su cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los santos Angeles y delante del Cordero. 11Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos; no hay reposo, ni de día ni de noche, para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.»

I Tesalonicenses — 1Tes 5,23

23Que El, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.

I Corintios — 1Cor 3,22ss

22ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; 23y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios.

Gálatas — Gal 4,4-9

4Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, 5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. 6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! 7De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios. 8Pero en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que en realidad no son dioses. 9Mas, ahora que habéis conocido a Dios, o mejor, que él os ha conocido, ¿cómo retornáis a esos elementos sin fuerza ni valor, a los cuales queréis volver a servir de nuevo?

Evangelio (10citas)

Mateo — Mt 28,9.17

9En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!» Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. 17Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.

Lucas — Lc 24,52

52Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo,

Mateo — Mt 14,33

33Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.»

Juan — Jn 9,38

38El entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Mateo — Mt 2,2.11

2diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» 11Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.

Juan — Jn 4,24

24Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.»

Juan — Jn 4,20-23

20Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.» 21Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

Juan — Jn 2,19-22

19Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» 20Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» 21Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. 22Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

Juan — Jn 3,8

8El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»

Mateo — Mt 3,17

17Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»