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Alimento

44 citas resueltas — Texto completo

Sapienciales (9citas)

Proverbios — Prov 23,20s

20No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne, 21porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.

Eclesiástico — Eclo 31,12-31

12¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas: «¡Qué de cosas hay aquí!» 13Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que el ojo? por eso, por cualquier cosa llora. 14Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato al tiempo que él. 15Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión. 16Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón, para no hacerte odioso. 17Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás tropiezo. 18Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que ellos. 19¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no resuella. 20A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de sí. Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable. 21Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás tranquilo. 22Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras. En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna. 23Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su munificencia es firme. 24Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad es minucioso. 25Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino. 26El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa de orgullosos. 27Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres? 28Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida. 29Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío. 30La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la fuerza y provoca las heridas. 31En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.

Eclesiástico — Eclo 37,27-31

27Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y no se los des. 28Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo. 29No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida, 30porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia acaba en cólicos. 31Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará su vida.

Proverbios — Prov 11,26

26El pueblo maldice al que acapara trigo; bendición para la cabeza del que vende.

Eclesiastés — Ecl 2,24

24No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio de sus fatigas. Yo veo que también esto viene de la mano de Dios,

Eclesiastés — Ecl 3,13

13Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios.

Proverbios — Prov 15,17

17Más vale un plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.

Proverbios — Prov 17,1

1Mejor es un mendrugo de pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de sacrificios de discordia.

Sabiduría — Sab 16,26

26De este modo enseñabas a tus hijos queridos, Señor, que no son las diversas especies de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que mantiene a los que creen en ti.

Historicos (12citas)

Génesis — Gen 1,29s

29Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. 30Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue.

Génesis — Gen 9,2s

2Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición. 3Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde.

Génesis — Gen 3,19

19Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

Deuteronomio — Dt 14,29

29Vendrán así el levita - ya que él no tiene parte ni heredad contigo - el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades, y comerán hasta hartarse. Y Yahveh tu Dios te bendecirá en todas las obras que emprendas.

Deuteronomio — Dt 16,1-7

1Guarda el mes de Abib y celebra en él la Pascua en honor de Yahveh tu Dios, porque fue en el mes de Abib, por la noche, cuando Yahveh tu Dios te sacó de Egipto. 2Sacrificarás en honor de Yahveh tu Dios una víctima pascual de ganado mayor y menor, en el lugar eligido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre. 3No comerás con la víctima pan fermentado; durante siete días la comerás con ázimos - pan de aflicción - porque a toda prisa saliste del país de Egipto: para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste del país de Egipto. 4Durante siete días no se verá junto a ti levadura, en todo tu territorio, y de la carne que hayas sacrificado la tarde del primer día no deberá quedar nada para la mañana siguiente. 5No podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que Yahveh tu Dios te da, 6sino que sólo en el lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre, sacrificarás la Pascua, por la tarde a la puesta del sol, hora en que saliste de Egipto. 7La cocerás y la comerás en el lugar elegido por Yahveh tu Dios, y a la mañana siguiente te volverás y marcharás a tus tiendas.

Levítico — Lev 11

1Yahveh habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles: 2Hablad a los israelitas y decidles: De entre todos los animales terrestres podréis comer estos: 3cualquier animal de pezuña partida, hendida en mitades y que rumia, sí lo podréis comer. 4Pero entre los que rumian o tienen pezuña hendida, no comeréis: camello, pues aunque rumia, no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros; 5ni damán, porque rumia, pero no tiene partida la pezuña; será impuro para vosotros: 6ni liebre porque rumia, pero no tiene la pezuña partida; será impura para vosotros; 7ni cerdo, pues aunque tiene la pezu4na partida, hendida en mitades, no rumia; será impuro para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán impuros para vosotros. 9De entre todos los animales que viven en las aguas, podréis comer éstos: cuantos tienen aletas y escamas sean de mar o río, los podréis comer. 10Pero serán cosa abominable para vosotros todos los que carezcan de aletas y escamas, entre todos los que bullen en las aguas, en mares y ríos, y entre todos los demás animales que viven en el agua. 11Serán abominables para vosotros: no comeréis su carne y tendréis sus cadáveres como abominables. 12Tendréis por abominable todo cuanto en las aguas carece de aletas y escamas. 13Las siguientes de entre las aves tendréis por inmundas, y no podrán comer por ser abominación: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina, 14el buitre, el halcón en todas sus especies, 15toda clase de cuervos, 16el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán en todas sus especies, 17el búho, el somormujo, el ibis, 18el cisne, el pelícano, el calamón, 19la cigüeña, la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago. 20Será abominable para vosotros todo bicho alado que anda sobre cuatro patas. 21Pero de todos los bichos alados que andan sobre cuatro patas, podréis comer aquellos que además de sus cuatro patas tienen zancas para saltar con ellas sobre el suelo. 22De ellos podréis comer: la langosta en sus diversas especies y toda clase de solam, de jargol y de jagab. 23Cualquier otro bicho alado de cuatro patas será para vosotros abominable. 24Por estos animales podéis contraer impureza. El que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 25El que levante alguno de sus cadáveres tendrá que lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. 26Asimismo todos los animales que tienen pezuña no partida en dos uñas y no rumian, serán impuros para vosotros. Todo aquel que los toque quedará impuro. 27De entre los cuadrúpedos os serán impuros todos los que andan sobre las plantas de sus pies. El que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde. 28El que levante el cadáver de uno de ellos tendrá que lavar sus vestidos, y quedará impuro hasta la tarde; son impuros para vosotros. 29De entre los bichos pequeños que andan arrastrándose por el suelo serán impuros para vosotros: la comadreja, el ratón el lagarto en sus diversas especies, 30el erizo, el cocodrilo, el camaleón, la salamandra y el topo. 31Entre todos los bichos, éstos serán impuros para vosotros. Todo el que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 32Quedará impuro cualquier objeto sobre el que caiga uno de sus cadáveres; ya sea un instrumento de madera, o un vestido, una piel, un saco o cualquier utensilio. Será metido en agua y quedará impuro. 33Si cae uno de estos cadáveres en una vasija de barro, cuanto haya dentro de ella quedará impuro y romperéis la vasija. 34Toda cosa comestible preparada con dicha agua será impura, y toda bebida que se beba en una de esas vasijas será impura. 35Cualquier objeto sobre el que caiga alguno de esos cadáveres quedará impuro: el horno y el doble fogón serán derribados; son impuros y los tendréis por impuros. 36(Solamente las fuentes y cisternas, donde se recogen las aguas, permanecerán puras), pero el que toque sus cadáveres quedará impuro. 37De igual manera cuando caiga alguno de esos cadáveres sobre una semilla que va a sembrarse, quedará pura; 38mas si cayese alguno de esos cadáveres sobre semilla mojada, la tendréis por impura. 39Cuando muera uno de aquellos animales de los que podéis comer, el que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde. 40El que coma carne de ese cadáver deberá lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. Y el que levante ese cadáver habrá de lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde. 41Todo bicho que anda arrastrándose sobre la tierra es cosa abominable; no se podrá comer. 42No comeréis ningún animal de los que caminan sobre su vientre o sobre cuatro patas o sobre muchos pies, es decir, ningún bicho que se arrastra por el suelo, porque son abominación. 43No os hagáis inmundos con ninguna clase de bicho que se arrastra, ni os hagáis impuros con ellos, para que no os contaminéis por su causa. 44Porque yo soy Yahveh, vuestro Dios; santificaos y sed santos, pues yo soy santo. No os haréis impuros con ninguno de esos bichos que se arrastran por el suelo. 45Pues yo soy Yahveh, el que os he subido de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Sed, pues, santos porque yo soy santo. 46Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, y de todos los seres vivientes que se mueven en el agua, y de todos los que andan arrastrándose sobre la tierra; 47para que hagáis distinción entre lo impuro y lo puro, entre el animal que puede comerse y el que no puede comerse.

Deuteronomio — Dt 14,21

21No comeréis ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero que vive en tus ciudades para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero. Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Exodo — Ex 16,4

4Yahveh dijo a Moisés: «Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley.

Exodo — Ex 16,15

15Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Este es el pan que Yahveh os da por alimento.

Exodo — Ex 16,4s

4Yahveh dijo a Moisés: «Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley. 5Mas el día sexto, cuando preparen lo que hayan traído, la ración será doble que la de los demás días.»

Deuteronomio — Dt 8,3

3Te humilló, te hizo pasar hambre, te dio a comer el maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahveh.

Deuteronomio — Dt 8,8ss

8tierra de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares, de aceite y de miel, 9tierra donde el pan que comas no te será racionado y donde no carecerás de nada; tierra donde las piedras tienen hierro y de cuyas montañas extraerás el bronce. 10Comerás hasta hartarte, y bendecirás a Yahveh tu Dios en esa tierra buena que te ha dado.

Profeticos (1cita)

Amós — Am 6,4

4Acostados en camas de marfil, arrellenados en sus lechos, comen corderos del rebaño y becerros sacados del establo,

Nuevo Testamento (9citas)

Hechos — Hch 10,13

13Y una voz le dijo: «Levántate, Pedro, sacrifica y come.»

Gálatas — Gal 4,3ss

3De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. 4Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, 5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.

I Corintios — 1Cor 3,22

22ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro;

I Corintios — 1Cor 8,4

4Ahora bien, respecto del comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios.

I Corintios — 1Cor 10,26

26pues del Señor es la tierra y todo cuanto contiene.

I Corintios — 1Cor 3,23

23y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios.

I Corintios — 1Cor 10,30s

30Si yo tomo algo dando gracias, ¿por qué voy a ser reprendido por aquello mismo que tomo dando gracias? 31Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.

I Timoteo — 1Tim 4,3s

3éstos prohíben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos con acción de gracias por los creyentes y por los que han conocido la verdad. 4Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias;

Romanos — Rom 14 17

17Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.

Evangelio (13citas)

Juan — Jn 4,34

34Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.

Mateo — Mt 4,4

4Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

Juan — Jn 4

1Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan - 2aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos -, 3abandonó Judea y volvió a Galilea. 4Tenía que pasar por Samaria. 5Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. 7Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: «Dame de beber.» 8Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?» (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.) 10Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.» 11Le dice la mujer: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» 13Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; 14pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.» 15Le dice la mujer: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.» 16El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá.» 17Respondió la mujer: «No tengo marido.» Jesús le dice: «Bien has dicho que no tienes marido, 18porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad.» 19Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.» 21Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. 24Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.» 25Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.» 26Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando.» 27En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: «¿Qué quieres?» o «¿Qué hablas con ella?» 28La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: 29«Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» 30Salieron de la ciudad e iban donde él. 31Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: «Rabbí, come.» 32Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis.» 33Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?» 34Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra. 35¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya 36el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. 37Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: 38yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga.» 39Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.» 40Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42y decían a la mujer: «Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.» 43Pasados los dos días, partió de allí para Galilea. 44Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria. 45Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. 46Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. 48Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis.» 49Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo.» 50Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive.» Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 51Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. 52El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.» 53El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. 54Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

Jn 34 — texto no disponible

Mateo — Mt 4,1-4

1Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» 4Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

Juan — Jn 4,31

31Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: «Rabbí, come.»

Mateo — Mt 11,19

19Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores." Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Lucas — Lc 10,8

8En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;

Mateo — Mt 15 32 p

32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.»

Mateo — Mt 6,26

26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Juan — Jn 6,32s

32Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.»

Mateo — Mt 6,25

25«Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mt 6,35 — texto no disponible

Juan — Jn 6,27

27Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»

Juan — Jn 6,55

55Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.