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Amigo

47 citas resueltas — Texto completo

Salmos (6citas)

Salmos — Sal 133

1Canción de las subidas. De David. ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos! 2Como un ungüento fino en la cabeza, que baja por la barba, que baja por la barba de Aarón, hasta la orla de sus vestiduras. 3Como el rocío del Hermón que baja por las alturas de Sión; allí Yahveh la bendición dispensa, la vida para siempre.

Salmos — Sal 38,12

12Mis amigos y compañeros se partan de mi llaga, mis allegados a distancia se quedan;

Salmos — Sal 55,13s

13Si todavía un enemigo me ultrajara, podría soportarlo; si el que me odia se alzara contra mí, me escondería de él. 14¡Pero tú, un hombre de mi rango, mi compañero, mi íntimo,

Salmos — Sal 88,19

19Has alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.

Salmos — Sal 109,4s

4En pago de mi amor, se me acusa, y yo soy sólo oración; 5se me devuelve mal por bien y odio por mi amor:

Salmos — Sal 41,10

10Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.

Sapienciales (14citas)

Eclesiástico — Eclo 6,15s

15El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor. 16El amigo fiel es remedio de vida, los que temen al Señor le encontrarán.

Eclesiástico — Eclo 7,18

18No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.

Proverbios — Prov 17,17

17El amigo ama en toda ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia.

Proverbios — Prov 15,17

17Más vale un plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.

Proverbios — Prov 14,20

20Incluso a su vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico.

Job — Job 19,19

19Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí.

Eclesiástico — Eclo 6,5-13

5La boca amable multiplica sus amigos, la lengua que habla bien multiplica las afabilidades. 6Sean muchos los que estén en paz contigo, mas para consejero, uno entre mil. 7Si te echas un amigo, échatelo probado, y no tengas prisa en confiarte a él. 8Porque hay amigo que lo es de ocasión, y no persevera en el día de tu angustia. 9Hay amigo que se vuelve enemigo, y descubrirá la disputa que te ocasiona oprobio. 10Hay amigo que comparte tu mesa, y no persevera en el día de tu angustia. 11Cuando te vaya bien, será como otro tú, y con tus servidores hablará francamente; 12mas si estás humillado, estará contra ti, y se hurtará de tu presencia. 13De tus enemigos apártate, y de tus amigos no te fíes.

Eclesiástico — Eclo 12,8-13,23

Capitulo 128No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad el enemigo. 9Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad, hasta el amigo se aleja. 10No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad. 11Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña. 12No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos. 13¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras? 14Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados. 15Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará. 16En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a la fosa. En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto de tu sangre. 17Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón. 18Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara. Capitulo 131El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como él. 2No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas. ¿Por qué juntar cántaro con caldero? Este le chocará y aquél se romperá. 3El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse. 4Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará. 5Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él. 6¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; buenas palabras te dará y dirá: «¿Qué te hace falta?» 7Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para terminar se burlará de ti. Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza ante ti. 8Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido. 9Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará. 10No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, para no pasar inadvertido. 11No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas palabras. Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato, te examinará. 12Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni cadenas. 13Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina. 15Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo. 16Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre. 17¿Cómo podrá convivir lobo con cordero? Así el pecador con el piadoso. 18¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el indigente? 19Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de los ricos. 20Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así para el rico es abominación el pobre. 21El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos le rechazan. 22Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y no se le hace caso. 23Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes. Habla el pobre y dicen: «¿Quién es éste?» y si se equivoca, se le echa por tierra.

Eclesiástico — Eclo 37,1-5

1Todo amigo dice: «También yo soy tu amigo», pero hay amigo que lo es sólo de nombre. 2¿No es para uno una mortal tristeza un compañero o amigo trocado en enemigo? 3¡Oh intención perversa! ¿de dónde saliste para cubrir la tierra de engaño? 4El compañero disfruta en el contento del amigo, pero al tiempo de tribulación se volverá contra él. 5El compañero compadece al amigo por interés, y cuando llega el combate embraza el escudo.

Job — Job 2,12s

12Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza. 13Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

Job — Job 6,15-30

15Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan: 16turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve; 17pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho. 18Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden. 19Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá. 20Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos. 21Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis. 22¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes; 23arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?» 24Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado. 25¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas? 26¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento? 27¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo! 28Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara. 29¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia! 30¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?

Eclesiástico — Eclo 12,14

14Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados.

Eclesiástico — Eclo 9,10

10No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala. Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.

Proverbios — Prov 27,5s

5Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. 6Leales son las heridas del amigo, falsos los besos del enemigo.

Eclo 6.16s — texto no disponible

Historicos (8citas)

I Samuel — 1Sa 18,1-4

1En acabando de hablar David a Saúl, el alma de Jonatán se apegó al alma de David, y le amó Jonatán como a sí mismo. 2Le retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre. 3Hizo Jonatán alianza con David, pues le amaba como a sí mismo. 4Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, su vestido y también su espada, su arco y su cinturón.

I Samuel — 1Sa 19-20

Capitulo 191Saúl dijo a su hijo Jonatán y a todos sus servidores que haría morir a David; pero Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David, 2y avisó Jonatán a David diciéndole: «Mi padre Saúl te busca para matarte. Anda sobre aviso mañana por la mañana; retírate a un lugar oculto y escóndete. 3Yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo, donde tú estés, y hablaré por ti a mi padre; veré lo que hay y te avisaré.» 4Habló Jonatán a Saúl su padre en favor de David y dijo: «No peque el rey contra su siervo David, porque él no ha pecado contra ti, sino que te ha hecho grandes servicios. 5Puso su vida en peligro, mató al filisteo y concedió Yahveh una gran victoria para todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. ¿Por qué, pues, vas a pecar contra sangre inocente haciendo morir a David sin motivo?» 6Escuchó Saúl las palabras de Jonatán y juró: «¡Vive Yahveh!, no morirá.» 7Llamó entonces Jonatán a David, le contó todas estas palabras y llevó a David donde Saúl, y se quedó a su servicio como antes. 8Reanudada la guerra, partió David para combatir a los filisteos, les causó una gran derrota y huyeron ante él. 9Se apoderó de Saúl un espíritu malo de Yahveh; estaba sentado en medio de la casa con su lanza en su mano y David tocaba. 10Intentó Saúl clavar con su lanza a David en la pared; esquivó David a Saúl y la lanza se clavó en la pared; huyó David y se puso a salvo. Aquella misma noche 11envió Saúl gente a la casa de David para vigilarle y matarle por la mañana, pero su mujer Mikal advirtió a David: «Si no te pones a salvo esta misma noche, mañana morirás.» 12Mikal hizo bajar a David por la ventana. El partió y huyó poniéndose a salvo. 13Tomó Mikal uno de los terafim y lo puso en el lecho, colocó una estera de pelos de cabra a la cabecera y la cubrió con un vestido. 14Cuando Saúl mandó gente para prender a David, ella dijo: «Está enfermo.» 15Pero Saúl envió de nuevo los emisarios para ver a David y les dijo: «Traédmelo en su lecho, para matarlo.» 16Entraron los enviados y hallaron un terafim en el lecho y la estera de pelos de cabra en la cabecera. 17Dijo Saúl a Mikal: «¿Por qué me has engañado y has dejado escapar a mi enemigo para que se salve?» Respondió Mikal a Saúl: «El me dijo: déjame escapar o te mato.» 18Huyó, pues, David y se puso a salvo, yéndose a donde Samuel, en Ramá, y le contó cuanto Saúl le había hecho. Después, él y Samuel se fueron a habitar en las celdas. 19Avisaron a Saúl: «Mira, David está en las celdas de Ramá.» 20Mandó Saúl emisarios para prender a David; vieron éstos la agrupación de los profetas en trance de profetizar, con Samuel a la cabeza. Vino sobre los emisarios de Saúl el espíritu de Dios y también ellos se pusieron en trance. 21Se lo comunicaron a Saúl y envió nuevos emisarios que también se pusieron en trance. Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez y también éstos se pusieron en trance. 22Entonces partió él mismo para Ramá y llegó a la gran cisterna de la era que está en Seku y preguntó: «¿Dónde están Samuel y David?», y le dijeron: «Están en las celdas de Ramá.» 23Se fue de allí a las celdas de Ramá y vino también sobre él el espíritu de Dios e iba caminando en trance hasta que llegó a las celdas de Ramá. 24También él se quitó sus vestidos y se puso en trance profético ante Samuel, y quedó desnudo en tierra todo aquel día y toda aquella noche, por lo que se suele decir: «¿Conque también Saúl entre los profetas?» Capitulo 201Huyó David de las celdas de Ramá y se fue a decir a Jonatán: «¿Qué he hecho, cuál es mi falta y en qué he pecado contra tu padre para que busque mi muerte?» 2Jonatán le dijo: «De ninguna manera, no morirás. Mi padre no hace ninguna cosa, grande o pequeña, sin descubrírmela; ¿por qué me había de ocultar mi padre este asunto? ¡No puede ser!» 3Pero David volvió a jurar: «Save muy bien tu padre que me tienes mucho afecto y se ha dicho: "Que no lo sepa Jonatán para que no se apene." Y, con todo, por Yahveh y por tu vida, que no hay más que un paso entre yo y la muerte.» 4Dijo Jonatán a David: «Dime lo que deseas y te lo haré.» 5Dijo David a Jonatán: «Mira, mañana es el novilunio; yo tendría que sentarme con el rey a comer, pero tú me dejarás marchar y me esconderé en el campo hasta la noche. 6Si tu padre nota mi ausencia, dirás: "David me ha pedido con insistencia que le deje hacer una escapada a Belén, su ciudad, porque se celebra el sacrificio anual de toda la familia." 7Si tu padre dice: "Está bien," tu siervo está a salvo; pero si se enfurece, sabrás que por su parte está decretada la ruina. 8Haz este favor a tu siervo ya que hiciste que tu siervo estableciera contigo alianza de Yahveh; si hay falta en mí, dame tú mismo la muerte; ¿para qué llevarme hasta tu padre?» 9Respondió Jonatán: «¡Lojos de ti! Si yo supiera con certeza que por parte de mi padre está decretado que venga la ruina sobre ti, ¿no te lo avisaría?» 10Respondió David a Jonatán: «¿Quién me avisará si tu padre te responde con aspereza?» 11Respondió Jonatán a David: «Ven, salgamos al campo.» Y salieron ambos al campo. 12Dijo Jonatán a David: «Por Yahveh, Dios de Israel, te juro que mañana a esta misma hora sondearé a mi padre; si la cosa se pone bien para David y no envío quien te lo haga saber, 13que Yahveh haga esto a Jonatán y añada esto otro. Si mi padre decide hacerte mal, te lo haré saber para que te pongas a salvo y vayas en paz. Y que Yahveh sea contigo como lo fue con mi padre. 14Si para entonces estoy vivo todavía, usa conmigo la bondad de Yahveh y, si muerto, 15nunca apartes tu misericordia de mi casa. Y cuando Yahveh haya exterminado a los enemigos de David de la faz de la tierra, 16que no sea exterminado Jonatán con la casa de Saúl; de lo contrario, que Yahveh pida cuentas a David.» 17Juró de nuevo Jonatán a David por el amor que le tenía, pues le amaba como a sí mismo. 18Jonatán le dijo: «Mañana es novilunio y se notará tu ausencia, porque mirarán tu asiento. 19Pasado mañana se notará más; tú irás al sitio en que te escondiste el día del suceso aquel, y te pones junto a la loma que tú sabes. 20Ese mismo día iré a lanzar flechas por esa parte, como para tirar al blanco. 21Mandaré al muchacho: "Anda, busca la flecha." Si digo al muchacho: "La flecha está más acá de ti, tómala," vienes, porque todo va bien para ti y no hay nada, por Yahveh. 22Pero si digo al muchacho: "La flecha está más allá de ti," vete, porque Yahveh quiere que te vayas. 23Cuanto a la palabra que tú y yo tenemos hablada, mira, Yahveh está entre los dos para siempre.» 24David se escondió en el campo. Llegado el novilunio, el rey se puso a la mesa para comer. 25Se sentó el rey en su asiento, como de costumbre, en el asiento de la pared; Jonatán se sentó enfrente y Abner al lado de Saúl; el asiento de David quedó vacío. 26Saúl no dijo nada aquel día, porque pensó: «Será un accidente, no estará puro por no haberse purificado.» 27Al día siguiente del novilunio, el segundo día, se fijaron en el asiento de David, y Saúl dijo a su hijo Jonatán: ¿Por qué no ha venido a comer ni ayer ni hoy el hijo de Jesé?» 28Jonatán respondió a Saúl: «David me pidió con insistencia poder ir a Belén. 29Me dijo: "Déjame ir, por favor, porque es nuestro sacrificio de familia en la ciudad y mis hermanos me han reclamado. Así que, si he hallado gracia a tus ojos, déjame hacer una escapada para ver a mis hermanos." Por esto no ha venido a la mesa del rey.» 30Se encendió la cólera de Saúl contra Jonatán y le dijo: «¡Hijo de una perdida! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Jesé para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre? 31Pues mientras viva sobre el suelo el hijo de Jesé, no estarás a salvo ni tú ni tu realeza; así que manda a buscarlo y tráemelo, porque es reo de muerte.» 32Respondió Jonatán a su padre Saúl y le dijo: «¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?» 33Blandió Saúl su lanza contra él para herirle y comprendió Jonatán que por parte de su padre la muerte de David era cosa decidida. 34Se levantó Jonatán de la mesa ardiendo en ira y no comió el segundo día del novilunio, pues estaba afligido por David, porque su padre le había injuriado. 35A la mañana siguiente salió Jonatán con un muchacho al campo, a la hora acordada con David. 36Dijo al muchacho: «Corre a buscar las flechas que voy a tirar.» Corrió el muchacho, y entonces Jonatán lanzó las flechas más allá de él. 37Cuando el muchacho llegaba al lugar donde había lanzado la flecha Jonatán, éste gritó detrás de él: «¿ Acaso no está la flecha más allá de ti?», 38y siguió gritando detrás del muchacho: «Pronto, date prisa, no te detengas.» Tomó el muchacho de Jonatán la flecha y volvió donde su señor. 39El muchacho no se enteró de nada. Solamente lo entendían Jonatán y David. 40Dio Jonatán sus armas al muchacho que estaba con él y le dijo: «Anda, llévalas a la ciudad.» 41Se marchó el muchacho y David se levantó de junto a la loma y, cayendo sobre su rostro en tierra, se postró tres veces. Se abrazaron los dos y lloraron copiosamente. 42Dijo Jonatán a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado en nombre de Yahveh: "Que Yahveh esté entre tú y yo, entre mi descendencia y la tuya para siempre."»

II Samuel — 2Sa 1,25s

25¡Cómo cayeron los héroes en medio del combate! ¡Jonatán! Por tu muerte estoy herido, 26por ti lleno de angustia, Jonatán, hermano mío, en extremo querido, más delicioso para mí tu amor que el amor de las mujeres.

II Samuel — 2Sa 9,1

1David preguntó: «¿Queda todavía algún hijo de la casa de Saúl? Quiero favorecerle por amor a Jonatán.

II Samuel — 2Sa 21,7

7Pero el rey perdonó a Meribbaal, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, a causa del juramento de Yahveh que había entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúl.

Deuteronomio — Dt 13,7

7Si tu hermano, hijo de tu padre o hijo de tu madre, tu hijo o tu hija, la esposa que reposa en tu seno o el amigo que es tu otro yo, trata de seducirte en secreto diciéndote: «Vamos a servir a otros dioses», desconocidos de ti y de tus padres,

II Samuel — 2Sa 13,3-15

3Tenía Amnón un amigo llamado Yonadab, hijo de Simá, hermano de David; era Yonadab hombre muy astuto, 4y le dijo: «¿Qué te sucede, hijo del rey, que de día en día estás más afligido? ¿No me lo vas a descubrir?» Amnón le dijo: «Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón.» 5Yonadab le dijo: «Acuéstate en tu lecho y fíngete enfermo y cuando tu padre venga en verte le dices: Que venga, por favor, mi hermana Tamar a darme de comer; que prepare delante de mí algún manjar para que lo vea yo y lo coma de su mano.» 6Y Amnón se acostó fingiéndose enfermo. Entró el rey a verle y Amnón dijo al rey: «Que venga, por favor, mi hermana Tamar y fría delante de mí un par de frituras y yo las comeré de su mano.» 7David envió a decir a Tamar a su casa: «Vete a casa de tu hermano Amnón y prepárale algo de comer.» 8Fue, pues, Tamar a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó, hizo los pasteles y los puso a freír delante de su hermano; 9tomó la sartén y la vació delante de él, pero él no quiso comer; y dijo Amnón: «Que salgan todos de aquí.» Y todos salieron de allí. 10Entonces Amnón dijo a Tamar: «Tráeme la comida a la alcoba para que coma de tu mano.» Tomo Tamar las frituras que había hecho, se las llevó a su hermano Amnón a la alcoba 11y se las acercó para que comiese, pero él la sujetó y le dijo: «Ven, acuéstate conmigo, hermana mía.» 12Pero ella respondió: «No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel. No cometas esta infamia. 13¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti.» 14Pero él no quiso escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella. 15Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue mayor su aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: «Levántate y vete.»

Exodo — Ex 33,11

11Yahveh hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda.

Profeticos (1cita)

Is 41,8,Gen 18,17ss — texto no disponible

Amós — Am 3,7

7No, no hace nada el Señor Yahveh sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.

Nuevo Testamento (4citas)

Tito — Tit 3,4

4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,

Hechos — Hch 15,36-39

36Al cabo de algunos días dijo Pablo a Bernabé: «Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor.» 37Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos. 38Pablo, en cambio, pensaba que no debían llevar consigo al que se había separado de ellos en Panfilia y no les había acompañado en la obra. 39Se produjo entonces una tirantez tal que acabaron por separarse el uno del otro: Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre;

II Timoteo — 2Tim 4,10-14

10porque me ha abandonado Demas por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia. 11El único que está conmigo es Lucas. Toma a Marcos y tráele contigo, pues me es muy útil para el ministerio. 12A Tíquico le he mandado a Efeso. 13Cuando vengas, tráeme el abrigo que me dejé en Tróada, en casa de Carpo, y los libros, en especial los pergaminos. 14Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras.

Gálatas — Gal 3,28

28ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Evangelio (14citas)

Lucas — Lc 11,5-8

5Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: "Amigo, préstame tres panes, 6porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle", 7y aquél, desde dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos", 8os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.»

Marcos — Mc 10.21

21Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.»

Juan — Jn 11,3.11.35 ss

3Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.» 11Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»

Marcos — Mc 3,14

14Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar

Mateo — Mt 26,50

50Jesús le dijo: «Amigo, ¡a lo que estás aquí!» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.

Mateo — Mt 20,13

13Pero él contestó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario?

Mateo — Mt 22,12

12le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" El se quedó callado.

Juan — Jn 15,15

15No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

Lucas — Lc 22,28s

28«Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; 29yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí,

Juan — Jn 13,23

23Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.

Juan — Jn 19,26

26Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

Juan — Jn 15,12ss

12Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. 14Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Mateo — Mt 5,46

46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?

Lucas — Lc 21,16

16Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros,