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Bien - Mal

101 citas resueltas — Texto completo

Salmos (7citas)

Salmos — Sal 14,1

1Del maestro de coro. De David. Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.

Salmos — Sal 28,3

3No me arrebates con los impíos, ni con los agentes de mal, que hablan de paz a su vecino, mas la maldad está en su corazón.

Salmos — Sal 22

1Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David. 2Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos! 3Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí. 4¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel! 5En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; 6a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. 7Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!» 10Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. 12¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro! 13Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; 14ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen. 15Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. 16Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. 17Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. 18Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, 19repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. 20¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, 21libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; 22sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos! 23¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: 24«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel». 25Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó. 26De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. 27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!» 28Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva, 31le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad 32venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.

Salmos — Sal 22,20

20¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,

Salmos — Sal 42,6

6¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y

Salmos — Sal 73,25

25¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra.

Salmos — Sal 22,27

27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»

Sapienciales (7citas)

Eclesiastés — Ecl 5,9ss

9Quien ama el dinero, no se harta de él, y para quien ama riquezas, no bastas ganancias. También esto es vanidad. 10A muchos bienes, muchos que los devoren; y ¿de qué más sirven a su dueño que de espectáculo para sus ojos? 11Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir.

Eclesiastés — Ecl 6,7

7Todo el mundo se fatiga para comer, y a pesar de todo nunca se harta.

Eclesiastés — Ecl 5,14

14Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.

Eclesiastés — Ecl 11,2-6

2Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra. 3Si las nubes van llenas, vierten lluvia sobre la tierra, y caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda. 4El que vigila el viento no siembra, el que mira a las nubes no siega. 5Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace. 6De madrugada siembra tu simiente y a la tarde no des paz a tu mano. Pues no sabes si es menor esto o lo otro o si ambas cosas son igual de buenas.

Eclesiastés — Ecl 7,20

20Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar.

Eclesiastés — Ecl 1,2

2¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo vanidad!

Job — Job 23-24

Capitulo 231Job tomó la palabra y dijo: 2Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido. 3¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada! 4Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos. 5Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera. 6¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo? No, tan sólo tendría que prestarme atención. 7Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre. 8Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto. 9Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía. 10Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro! 11Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío; 12del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras de su boca. 13Mas él decide, ¿quién le hará retractarse? Lo que su alma ha proyectado lleva a término. 14Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisones suyas. 15Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta. 16Dios me ha enervado el corazón, Sadday me ha aterrorizado. 17Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi rostro. Capitulo 241¿Por qué Sadday no se reserva tiempos, y los que le conocen no contemplan sus días? 2Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor. 3Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda. 4Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país. 5Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a la tarde, pan para sus crías. 6Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado. 7Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío. 8Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca. 9Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre. 10Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas. 11Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed. 12Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración! 13Otros hay rebeldes a la luz: no reconocen sus caminos ni frecuentan sus senderos. 14Aún no es de día cuando el asesino se levanta para matar al pobre y al menesteroso. Por la noche merodea el ladrón. 15El ojo del adúltero el crepúsculo espía: «Ningún ojo - dice - me divisa», y cubre su rostro con un velo. 16Las casas perfora en las tínieblas. Durante el día se ocultan los que no quieren conocer la luz. 17Para todos ellos la mañana es sombra, porque sufren entonces sus terrores. 18No es más que una paja sobre el agua, su hacienda es maldita en el país, nadie toma el camino de su viña. 19Como el calor de sequía arrebata el agua de nieve, así el seol al que ha pecado. 20El seno que le formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda más. Así la iniquidad es desgajada como un árbol. 21Maltrataba a la estéril, la que no da a luz, y a la viuda no trataba bien. 22Pero Aquel que agarra con su fuerza a los tiranos se levanta, y va el otro no cuenta con la vida. 23Le dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos. 24Se encumbró por un instante, y ya no existe, se abate como el armuelle que se corta, como la cresta de la espiga se amustia. 25¿No es así? ¿quién me puede desmentir y reducir a nada mi palabra?

Historicos (26citas)

Génesis — Gen 1,31

31Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.

Jueces — Jue 19,6-9

6Se sentaron, y se pusieron a comer y beber los dos juntos. Luego el padre de la joven dijo al hombre: «Decídete, pasa aquí la noche y que se alegre tu corazón.» 7Se levantó el hombre para marchar, pero el suegro le porfió y se quedó aquella noche. 8Al quinto día madrugó para marchar, pero el padre de la joven le dijo: «Cobra ánimo primero, por favor.» Y pasaron el tiempo hasta declinar el día y comieron juntos. 9Se levantaron para marchar el marido con su concubina y su siervo, pero su suegro, el padre de la joven, le dijo: «Mira que la tarde está al caer. Pasa aquí la noche y que se alegre tu corazón. Mañana de madrugada marcharéis y volverás a tu tienda.»

I Reyes — 1Re 21,7

7Su mujer Jezabel le dijo: «¿Y eres tú el que ejerces la realeza en Israel? Levántate, come y que se alegre tu corazón. Yo te daré la viña de Nabot de Yizreel.»

Ester — Est 1,11

11que hicieran venir a la reina Vastí a presencia del rey, con diadema real, para que vieran las gentes y los jefes su belleza, porque, en efecto, era muy bella.

Génesis — Gen 40,14

14A ver si te acuerdas de mí cuando te vaya bien, y me haces el favor de hablar de mí a Faraón para que me saque de esta casa.

Deuteronomio — Dt 30,15

15Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia.

Génesis — Gen 1,4.

4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;

Génesis — Gen 2,9.17

9Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»

Deuteronomio — Dt 6,18

18harás lo que es justo y bueno a los ojos de Yahveh para que seas feliz y llegues a tomar posesión de esa tierra buena de la que Yahveh juró a tus padres

Deuteronomio — Dt 12,28

28Observa y escucha todas estas cosas que yo te mando, para que seas feliz siempre, tú y tu hijo después de ti, por haber hecho lo que es bueno y justo a los ojos de Yahveh tu Dios.

Génesis — Gen 6,8

8Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahveh.

Génesis — Gen 38,7

7Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yahveh, Yahveh le hizo morir.

Génesis — Gen 3,6

6Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.

Génesis — Gen 3,16-19

16A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará. 17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. 19Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

Gen 6,Sss — texto no disponible

Génesis — Gen 6,5

5Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,

Génesis — Gen 3,17s

17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.

Exodo — Ex 3,7s

7Dijo Yahveh: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. 8He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.

Exodo — Ex 18,9

9Jetró se alegró de todo el bien que Yahveh había hecho a Israel, librándole de la mano de los egipcios.

Deuteronomio — Dt 8,7-10

7Pues Yahveh tu Dios te conduce a una tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y hontanares que manan en los valles y en las montañas, 8tierra de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares, de aceite y de miel, 9tierra donde el pan que comas no te será racionado y donde no carecerás de nada; tierra donde las piedras tienen hierro y de cuyas montañas extraerás el bronce. 10Comerás hasta hartarte, y bendecirás a Yahveh tu Dios en esa tierra buena que te ha dado.

Deuteronomio — Dt 4,40

40Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Yahveh tu Dios te da para siempre.

Deuteronomio — Dt 8,11-19

11Guárdate de olvidar a Yahveh tu Dios descuidando los mandamientos, normas y preceptos que yo te prescribo hoy; 12no sea que cuando comas y quedes harto, cuando construyas hermosas casas y vivas en ellas, 13cuando se multipliquen tus vacadas y tus ovejas, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten todos tus bienes, 14tu corazón se engría y olvides a Yahveh tu Dios que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre; 15que te ha conducido a través de ese desierto grande y terrible entre serpientes abrasadoras y escorpiones: que en un lugar de sed, sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca más dura; 16que te alimentó en el desierto con el maná, que no habían conocido tus padres, a fin de humillarte y ponerte a prueba para después hacerte feliz. 17No digas en tu corazón: «Mi propia fuerza y el poder de mi mano me han creado esta prosperidad», 18sino acuérdate de Yahveh tu Dios, que es el que te da la fuerza para crear la prosperidad, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como lo hace hoy. 19Pero si llegas a olvidarte de Yahveh tu Dios, si sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy contra vosotros que pereceréis.

Deuteronomio — Dt 11,8-12.18-28

8Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que os hagaís fuertes y lleguéis a poseer la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión, 9y para que prolonguéis vuestros días en el suelo que Yahveh juró dar a vuestros padres y a su descendencia, tierra que mana leche y miel. 10Porque la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como el país de Egipto del que habéis salido, donde después de sembrar había que regar con el pie, como se riega un huerto de hortalizas. 11Sino que la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión es una tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo. 12De esta tierra se cuida Yahveh tu Dios; los ojos de Yahveh tu Dios están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina. 18Poned estas palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, atadlas a vuestra mano como una señal, y sean como una insignia entre vuestros ojos. 19Enseñádselas a vuestros hijos, hablando de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado. 20Las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas, 21para que vuestros días y los días de vuestros hijos en la tierra que Yahveh juró dar a vuestros padres sean tan numerosos como los días del cielo sobre la tierra. 22Porque, si de verdad guardáis todos estos mandamientos que yo os mando practicar, amando a Yahveh vuestro Dios, siguiendo todos sus caminos y viviendo unidos a él, 23Yahveh desalojará delante de vosotros a todas esas naciones, y vosotros desalojaréis a naciones más numerosas y fuertes que vosotros. 24Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro; desde el Río, el río Eufrates, hasta el mar occidental, se extenderá vuestro territorio. 25Nadie podrá resistiros; Yahveh vuestro Dios hará que se os tema y se os respete sobre la haz de toda la tierra que habéis de pisar, como él os ha dicho. 26Mira: Yo pongo hoy ante vosotros bendición y maldición. 27Bendición si escucháis los mandamientos de Yahveh vuestro Dios que yo os prescribo hoy, 28maldición si desoís los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, si os apartáis del camino que yo os prescribo hoy, para seguir a otros dioses que no conocéis.

Deuteronomio — Dt 11,26ss

26Mira: Yo pongo hoy ante vosotros bendición y maldición. 27Bendición si escucháis los mandamientos de Yahveh vuestro Dios que yo os prescribo hoy, 28maldición si desoís los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, si os apartáis del camino que yo os prescribo hoy, para seguir a otros dioses que no conocéis.

Deuteronomio — Dt 11,17

17pues la ira de Yahveh se encendería contra vosotros y cerraría los cielos, no habría más lluvia, el suelo no daría su fruto y vosotros pereceríais bien pronto en esa tierra buena que Yahveh os da.

Deuteronomio — Dt 30,15-20

15Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. 16Si escuchas los mandamientos de Yahveh tu Dios que yo te prescribo hoy, si amas a Yahveh tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivirás y multiplicarás; Yahveh tu Dios te bendecirá en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión. 17Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar a postrarte ante otros dioses y a darles culto, 18yo os declaro hoy que pereceréis sin remedio y que no viviréis muchos días en el suelo que vas a tomar en posesión al pasar el Jordán. 19Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, 20amando Yahveh tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida, así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra que Yahveh juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

II Reyes — 2Re 17,7-23

7Esto sucedió porque los israelitas habían pecado contra Yahveh su Dios, que los había hecho subir de la tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y habían reverenciado a otros dioses, 8siguiendo las costumbres de las naciones que Yahveh había arrojado delante de ellos. 9Los israelitas maquinaron acciones no rectas contra Yahveh su Dios, se edificaron altos en todas las ciudades, desde las torres de guardia hasta las ciudades fortificadas. 10Se alzaron estelas y cipos sobre toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso, 11y quemaron allí, sobre todos los altos, incienso, como las naciones que Yahveh había expulsado de delante de ellos, y cometieron maldades, que irritaban a Yahveh. 12Sirvieron a los ídolos acerca de los que Yahveh les había dicho: «No haréis tal cosa.» 13Yahveh advertía a Israel y Judá por boca de todos los profetas y de todos los videntes diciendo: «Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y mis preceptos conforme a la Ley que ordené a vuestros padres y que les envié por mano de mis siervos los profetas.» 14Pero ellos no escucharon y endurecieron sus cervices como la cerviz de sus padres, que no creyeron en Yahveh su Dios. 15Despreciaron sus decretos y la alianza que hizo con sus padres y las advertencias que les hizo, caminando en pos de vanidades, haciéndose ellos mismos vanidad, en pos de las naciones que les rodeaban, acerca de las que Yahveh les había ordenado: «No haréis como ellas.» 16Abandonaron todos los mandamientos de Yahveh su Dios, y se hicieron ídolos fundidos, los dos becerros; se hicieron cipos y se postraron ante todo el ejército de los cielos y dieron culto a Baal. 17Hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por el fuego, practicaron la adivinación y los augurios, y se prestaron a hacer lo malo a los ojos de Yahveh, provocando su cólera. 18Yahveh se airó en gran manera contra Israel y los apartó de su rostro, quedando solamente la tribu de Judá. 19Tampoco Judá guardó los mandamientos de Yahveh su Dios y siguió las costumbres que practicó Israel. 20Rechazó Yahveh el linaje de Israel, los humilló y los entregó en mano de saqueadores, hasta que los arrojó de su presencia; 21pues como había arrancado a Israel de la casa de David y ellos se habían elegido rey a Jeroboam, hijo de Nebat, Jeroboam alejó a Israel del seguimiento de Yahveh, haciéndoles cometer un gran pecado. 22Cometieron los israelitas todos los pecados que hizo Jeroboam, y no se apartaron de ellos, 23hasta que Yahveh apartó a Israel de su presencia, como había anunciado por medio de todos sus siervos los profetas; deportó a Israel de su tierra a Asiria, hasta el día de hoy.

Profeticos (15citas)

Isaías — Is 7,15

15Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno.

Amós — Am 5,14

14Buscad el bien, no el mal, para que viváis, y que así sea con vosotros Yahveh Sebaot, tal como decís.

Isaías — Is 1,16s

16lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, 17aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.

Miqueas — Miq 6,8

8- «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios.»

Jeremías — Jer 7,24

24Mas ellos no escucharon ni prestaron el oído, sino que procedieron en sus consejos según la pertinacia de su mal corazón, y se pusieron de espaldas, que no de cara;

Isaías — Is 5,20

20¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo!

Ezequiel — Ez 38-39

Capitulo 381La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: 2Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, en el país de Magog, príncipe supremo de Mesek y Túbal, y profetiza contra él. 3Dirás: Así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mesek y Túbal. 4Yo te haré dar media vuelta, te pondré garfios en las quijadas, y te haré salir con todo tu ejército, caballos y caballeros, todos bien equipados, inmensa asamblea, todos con escudos y paveses, y diestros en el manejo de la espada. 5Persia, Kus y Put están con ellos, todos con escudo y yelmo. 6Gómer, con todas sus huestes, Bet Togarmá, en el extemo norte, con todas sus huestes, pueblos numerosos, están contigo. 7Disponte y prepárate, tú y toda tu asamblea concentrada en torno a ti, y ponte a mi servicio. 8Al cabo de muchos días, recibirás órdenes. Después de muchos años, vendrás hacia la tierra cuyos habitantes escaparon a la espada y fueron congregados de entre una multitud de pueblos en los montes de Israel, que habían sido un desierto permanente. Desde que fueron separados de los otros pueblos, habitan todos en seguridad. 9Tú subirás, avanzarás como un huracán, como un nubarrón que cubrirá la tierra, tú y todas tus huestes, y los numerosos pueblos que están contigo. 10Así dice el Señor Yahveh: Aquel día te vendrán al corazón proyectos y concebirás perversos planes. 11Dirás: «Voy a subir contra una tierra abierta, marcharé contra gente tranquila que habita en seguridad. Habitan todos en ciudades sin murallas, sin cerrojos ni puertas.» 12Irás a saquear, a hacer botín, a poner tu mano sobre ruinas repobladas, en un pueblo congregado de entre las naciones, entregado a reponer el ganado y la hacienda, que habita en el centro de la tierra.» 13Sabá, Dedán, los mercaderes de Tarsis y todos sus leoncillos te dirán: «¿A saquear has venido? ¿Para hacer botín has concentrado tu asamblea? ¿Para llevarte el oro y la plata, para apoderarte de ganados y haciendas, para hacer un gran botín?» 14Por eso, profetiza, hijo de hombre. Dirás a Gog: Así dice el Señor Yahveh: ¿No es verdad que aquel día, cuando mi pueblo Israel viva en seguridad, te pondrás en movimiento? 15Vendrás de tu lugar, del extremo norte, tú y pueblos numerosos contigo, todos montados a caballo, enorme asamblea, ejército innumerable. 16Subirás contra mi pueblo Israel como un nublado que recubre la tierra. Será al fin de los días; yo te haré venir entonces contra mi tierra para que las naciones me conozcan, cuando yo manifieste mi santidad a sus ojos, a costa tuya, Gog. 17Así dice el Señor Yahveh: Tú eres aquel de quien yo hablé antaño, por medio de mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquel tiempo, durante años, que yo te haría venir contra ellos. 18Aquel día, cuando Gog avance contra el suelo de Israel - oráculo del Señor Yahveh - estallará mi furor. En mi cólera, 19en mis celos, en el ardor de mi furia lo digo: Sí, aquel día habrá un gran terremoto en el suelo de Israel. 20Temblarán entonces ante mí los peces del mar y los pájaros del cielo, las bestias del campo y todos los reptiles que serpean por el suelo, y todos los hombres de sobre la haz de la tierra. Se desplomarán los montes, caerán las rocas, todas las murallas caerán por tierra. 21Convocaré contra él toda clase de terrores, oráculo del Señor Yahveh. Volverán la espada unos contra otros. 22Le castigaré con la peste y la sangre, haré caer una lluvia torrencial, granizos, fuego y azufre, sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que van con él. 23Manifestaré mi grandeza y mi santidad, me daré a conocer a los ojos de numerosas naciones y sabrán que yo soy Yahveh. Capitulo 391Y tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog. Dirás: Así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mések y Túbal. 2Yo te haré dar media vuelta, te conduciré, te haré subir desde el extremo norte y te guiaré a los montes de Israel. 3Romperé tu arco en tu mano izquierda y haré caer tus flechas de tu mano derecha. 4En los montes de Israel caerás tú, tus huestes y los pueblos que van contigo. Te he entregado como pasto a toda clase de aves de rapiña y a las fieras del campo. 5En la haz del campo caerás, porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh. 6Mandaré fuego sobre Magog y sobre los que viven seguros en las islas, y sabrán que yo soy Yahveh. 7Manifestaré mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no dejaré que vuelva a ser profanado mi santo nombre, y las naciones sabrán que yo soy Yahveh, santo en Israel. 8He aquí que todo esto llega y se va a realizar - oráculo del Señor Yahveh -: éste es el día que yo he anunciado. 9Entonces los habitantes de las ciudades de Israel saldrán a quemar y a entregar a las llamas las armas, paveses y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Harán fuego con ello durante siete años. 10No irán ya a buscar leña en el campo, ni la recogerán en el bosque, porque harán el fuego con las armas. Saquearán a sus saqueadores y harán botín de sus depredadores, oráculo del Señor Yahveh. 11Aquel día, yo daré a Gog como sepulcro en Israel un lugar famoso, el valle de los Oberim, al este del mar, el que corta el paso a los viajeros: allí será enterrado Gog con toda su multitud, y se le llamará valle de Hamón Gog. 12La casa de Israel los enterrará para purificar la tierra, durante siete meses. 13Todo el pueblo de la tierra será movilizado para enterrarlos, y ello les dará renombre el día que yo manifieste mi gloria, oráculo del Señor Yahveh. 14Luego se escogerán hombres que recorran constantemente el país y entierren a los que hayan quedado por el suelo, para purificarlo. Al cabo de siete meses empezarán su búsqueda. 15Cuando, al recorrer el país, alguno de ellos vea huesos humanos, pondrá al lado una señal hasta que los sepultureros los entierren en el valle de Hamón Gog, 16(Hamoná es también el nombre de una ciudad) y purifiquen así la tierra. 17En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Yahveh: Di a los pájaros de todas clases y a todas las fieras del campo: Congregaos, venid, reuníos de todas partes para el sacrificio que yo os ofrezco, un gran sacrificio sobre los montes de Israel; comeréis carne y beberéis sangre. 18Carne de héroes comeréis, sangre de príncipes de la tierra beberéis. Todos son carneros, corderos, machos cabríos, pingües toros de Basán. 19Comeréis grasa hasta la saciedad y beberéis sangre hasta la embriaguez, en este sacrificio que yo os brindo. 20Os hartaréis a mi mesa de caballos y caballeros, de héroes y de toda clase de guerreros, oráculo del Señor Yahveh. 21Así manifestaré yo mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán el juicio que voy a ejecutar y la mano que pondré sobre ellos. 22Y la casa de Israel sabrá desde ese día en adelante que yo soy Yahveh su Dios. 23Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue deportada por sus culpas, que, por haberme sido infieles, yo les oculté mi rostro y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada. 24Los traté como lo merecían sus impurezas y sus crímenes, y les oculté mi rostro. 25Por eso, así dice el Señor Yahveh: Ahora voy a hacer volver a los cautivos de Jacob, me compadeceré de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. 26Ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando vivan seguros en su país, sin que nadie los inquiete. 27Cuando yo los haga volver de entre los pueblos y los recoja de los países de sus enemigos, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de numerosas naciones, 28y sabrán que yo soy Yahveh su Dios, cuando, después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna en su suelo sin dejar allí a ninguno de ellos. 29No les ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de Israel, oráculo del Señor Yahveh.

Oseas — Os 2,4-14

4¡Pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su marido! ¡Que quite de su rostro sus prostituciones y de entre sus pechos sus adulterios; 5no sea que yo la desnude toda entera, y la deje como el día en que nació, la ponga hecha un desierto, la reduzca a tierra árida, y la haga morir de sed! 6Ni de sus hijos me compadeceré, porque son hijos de prostitución. 7Pues su madre se ha prostituido, se ha deshonrado la que los concibió, cuando decía: «Me iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas.» 8Por eso, yo cercaré su camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará más sus senderos; 9perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los hallará. Entonces dirá: «Voy a volver a mi primer marido, que entonces me iba mejor que ahora.» 10No había conocido ella que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite virgen, ¡la plata yo se la multiplicaba, y el oro lo empleaban en Baal! 11Por eso volveré a tomar mi trigo a su tiempo y mi mosto a su estación, retiraré mi lana y mi lino que habían de cubrir su desnudez. 12Y ahora descubriré su vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano. 13Haré cesar todo su regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus solemnidades. 14Arrasaré su viñedo y su higuera, de los que decía: «Ellos son mi salario, que me han dado mis amantes»; en matorral los convertiré, y la bestia del campo los devorará.

Jeremías — Jer 12,1s

1Tu llevas la razón, Yahveh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son felices todos los felones? 2Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto. Cerca estás tú de sus bocas, pero lejos de sus riñones.

Jeremías — Jer 15,15-18

15Tú lo sabes. Yahveh, acuérdate de mí, visítame y véngame de mis perseguidores. No dejes que por alargarse tu ira sea yo arrebatado. Sábelo: he soportado por ti el oprobio. 16Se presentaban tus palabras, y yo las devoraba; era tu palabra para mí un gozo y alegría de corazón, porque se me llamaba por tu Nombre Yahveh, Dios Sebaot. 17No me senté en peña de gente alegre y me holgué: por obra tuya, solitario me senté, porque de rabia me llenaste. 18¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo, y mi herida irremediable, rebelde a la medicina? ¡Ay! ¿serás tú para mí como un espejismo, aguas no verdaderas?

Isaías — Is 53

1¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? 2Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. 3Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. 4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. 5El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. 6Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. 7Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. 8Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; 9y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. 10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. 11Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. 12Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes.

Sofonías — Sof 3,11ss

11Aquel día no tendrás ya que avergonzarte de todos los delitos que cometiste contra mí, porque entonces quitaré yo de tu seno a tus alegres orgullosos, y no volverás a engreírte en mi santo monte. 12Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, y en el nombre de Yahveh se cobijará 13el Resto de Israel. No cometerán más injusticia, no dirán mentiras, y no más se encontrará en su boca lengua embustera. Se apacentarán y reposarán, sin que nadie los turbe.

Jeremías — Jer 20,11

11Pero Yahveh está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis perseguidores tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión eterna, inolvidable.

Jeremías — Jer 31,10-14

10Oíd la palabra de Yahveh, naciones, y anunciad por las islas a lo lejos, y decid: «El que dispersó a Israel le reunirá y le guardará cual un pastor su hato.» 11Porque ha rescatado Yahveh a Jacob, y le ha redimido de la mano de otro más fuerte. 12Vendrán y darán hurras en la cima de Sión y acudirán al regalo de Yahveh: al grano, al mosto, y al aceite virgen, a las crías de ovejas y de vacas, y será su alma como huerto empapado, no volverán a estar ya macilentos. 13Entonces se alegrará la doncella en el baile, los mozos y los viejos juntos, y cambiaré su duelo en recocijo, y les consolaré y alegraré de su tristeza; 14empaparé el alma de los sacerdotes de grasa, y mi pueblo de mi regalo se hartará - oráculo de Yahveh -.

Ezequiel — Ez 36,26s

26Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas.

Nuevo Testamento (27citas)

Romanos — Rom 3,10ss

10Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la Escritura: No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo. 11No hay un sensato, no hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno.

Romanos — Rom 1,28.32

28Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: 32los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.

I Juan — 1Jn 5,19

19Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno.

Apocalipsis — Ap 12,7-17

7Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, 8pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. 9Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él. 10Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. 11Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte. 12Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.» 13Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón. 14Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo. 15Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. 16Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón. 17Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.

I Juan — 1Jn 5,18s

18Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. 19Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno.

Romanos — Rom 7,12ss

12Así que, la ley es santa, y santo el precepto, y justo y bueno. 13Luego ¿se habrá convertido lo bueno en muerte para mí? ¡De ningún modo! Sino que el pecado, para aparecer como tal, se sirvió de una cosa buena, para procurarme la muerte, a fin de que el pecado ejerciera todo su poder de pecado por medio del precepto. 14Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual, mas yo soy de carne, vendido al poder del pecado.

Romanos — Rom 7,18ss

18Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, 19puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí.

Romanos — Rom 7,7.12s

7¿Qué decir, entonces? ¿Que la ley es pecado? ¡De ningún modo! Sin embargo yo no conocí el pecado sino por la ley. De suerte que yo hubiera ignorado la concupiscencia si la ley no dijera: ¡No te des a la concupiscencia! 12Así que, la ley es santa, y santo el precepto, y justo y bueno. 13Luego ¿se habrá convertido lo bueno en muerte para mí? ¡De ningún modo! Sino que el pecado, para aparecer como tal, se sirvió de una cosa buena, para procurarme la muerte, a fin de que el pecado ejerciera todo su poder de pecado por medio del precepto.

Gálatas — Gal 3,19

19Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador.

Romanos — Rom 7,14-24

14Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual, mas yo soy de carne, vendido al poder del pecado. 15Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. 16Y, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la Ley en que es buena; 17en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí. 18Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, 19puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. 22Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, 23pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?

Romanos — Rom 7,25

25¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado.

Romanos — Rom 5,12-21

12Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron; 13- porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley; 14con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir... 15Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! 16Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación. 17En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Jesucristo! 18Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. 19En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos. 20La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia; 21así, la mismo que el pecado reinó en la muerte, así también reinaría la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor.

Filipenses — Flp 2,8

8y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.

Gálatas — Gal 3,13s

13Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero, 14a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa.

Hebreos — Heb 12,2

2fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios.

Gálatas — Gal 5,22-25

22En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. 24Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. 25Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.

Gálatas — Gal 6,9s

9No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. 10Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.

I Timoteo — 1Tim 6,18s

18que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad; 19de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.

Tito — Tit 3,8.14

8Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres. 14Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica de las buenas obras, atendiendo a las necesidades urgentes, para que no sean unos inútiles.

Romanos — Rom 12,21

21No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien.

Romanos — Rom 5,4

4la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza,

Romanos — Rom 8,18-25

18Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. 19Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. 20La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza 21de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. 23Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. 24Porque nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? 25Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia.

Hebreos — Heb 9,11

11Pero presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros, a través de una Tienda mayor y más perfecta, no fabricada por mano de hombre, es decir, no de este mundo.

Hebreos — Heb 10,1

1No conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.

Hebreos — Heb 11,1

1La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.

Hebreos — Heb 11,16

16Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...

Apocalipsis — Ap 21,1ss

1Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. 2Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. 3Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios.

Evangelio (19citas)

Mateo — Mt 6,13

13y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.

Lucas — Lc 6,27-35

27«Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, 28bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. 29Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. 30A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. 31Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. 32Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. 33Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! 34Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. 35Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.

Mateo — Mt 15,19s

19Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. 20Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.»

Juan — Jn 7,7

7El mundo no puede odiaros; a mí sí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas.

Mateo — Mt 6,19ss

19«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. 20Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. 21Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Lucas — Lc 12,33s

33«Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Marcos — Mc 10,18 p

18Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios.

Lucas — Lc 4,6

6y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero.

Juan — Jn 12,31

31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera.

Juan — Jn 14,30

30Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder;

Mateo — Mt 19,16s

16En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» 17El le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»

Juan — Jn 8,46

46¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis?

Juan — Jn 10,9-18

9Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 12Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, 13porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, 15como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. 16También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. 17Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

Mateo — Mt 7,11

11Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

Lucas — Lc 11,13

13Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

Mateo — Mt 5,16

16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 19,21

21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»

Mateo — Mt 10,38s

38El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

Mateo — Mt 16,24ss

24Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?