Preparar Palabra

Bienaventuranza

55 citas resueltas — Texto completo

Salmos (15citas)

Salmos — Sal 112,1s

1¡Aleluya! Alef. ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, Bet. que en sus mandamientos mucho se complace! 2Guímel. Fuerte será en la tierra su estirpe, Dálet. bendita la raza de los hombres rectos.

Salmos — Sal 128,1ss

1Canción de las subidas. Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos. 2Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien! 3Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.

Salmos — Sal 1,1

1¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta,

Salmos — Sal 119,1

1Alef Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh.

Salmos — Sal 41,2

2¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre! En día de desgracia le libera Yahveh;

Salmos — Sal 84,13

13¡Oh Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!

Salmos — Sal 2,12

12con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!

Salmos — Sal 65,5

5Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo!

Salmos — Sal 146,5

5Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo, y su esperanza en Yahveh su Dios,

Salmos — Sal 73,25

25¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra.

Salmos — Sal 118,8s

8Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en hombre; 9mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates.

Salmos — Sal 146,3s

3No pongáis vuestra confianza en príncipes, en un hijo de hombre, que no puede salvar; 4su soplo exhala, a su barro retorna, y en ese día sus proyectos fenecen.

Salmos — Sal 144,12-15

12Sean nuestros hijos como plantas florecientes en su juventud, nuestras hijas como columnas angulares, esculpidas como las de un palacio; 13nuestros graneros llenos, rebosantes de frutos de toda especie, nuestras ovejas, a millares, a miríadas, por nuestras praderías; 14nuestras bestias bien cargadas; no haya brecha ni salida, ni grito en nuestras plazas. 15¡Feliz el pueblo a quien así sucede feliz el pueblo cuyo Dios es Yahveh!

Salmos — Sal 94,12

12Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley,

Salmos — Sal 73,23-28

23Pero a mí, que estoy siempre contigo, de la mano derecha me has tomado; 24me guiarás con tu consejo, y tras la gloria me llevarás. 25¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra. 26Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre! 27Sí, los que se alejan de ti perecerán, tú aniquilas a todos los que te son adúlteros. 28Mas para mí, mi bien es estar junto a Dios; he puesto mi cobijo en el Señor, a fin de publicar todas tus obras.

Sapienciales (14citas)

Proverbios — Prov 3,10

10tus trojes se llenarán de grano y rebosará de mosto tu lagar.

Proverbios — Prov 8,34s

34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh.

Proverbios — Prov 3,13s

13Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; 14más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro.

Eclesiástico — Eclo 14,20

20Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona,

Eclesiástico — Eclo 10,16s

16Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor, y las destruyó hasta los cimientos de la tierra. 17Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró de la tierra su recuerdo.

Eclesiástico — Eclo 25,8

8Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y un asno, quien no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno de él;

Eclesiástico — Eclo 26,1

1Feliz el marido de mujer buena, el número de sus días se duplicará.

Eclesiástico — Eclo 31,8

8Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue.

Eclesiástico — Eclo 25,9

9feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos que escuchan.

Eclesiástico — Eclo 14,1

1Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la tristeza del pecado.

Proverbios — Prov 14,21

21Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres.

Eclesiástico — Eclo 14,2

2Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su esperanza.

Eclesiástico — Eclo 38,16-23

16Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre cruelmente, entona la lamentación; según el ceremonial entierra su cadáver y no seas negligente con su sepultura. 17Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según su dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después, consuélate de la tristeza. 18Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón enerva las fuerzas. 19En la adversidad permanece también la tristeza, una vida de miseria va contra el corazón. 20No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin. 21No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a ti mismo. 22«Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: a mí ayer, a ti te toca hoy.» 23Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate de él, porque su espíritu ha partido.

Eclesiástico — Eclo 11,28

28Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre.

Sab 3,13so — texto no disponible

Profeticos (1cita)

Isaías — Is 30,18

18Sin embargo aguardará Yahveh para haceros gracia, y así se levantará para compadeceros, porque Dios de equidad es Yahveh: ¡dichosos todos los que en él esperan!

Nuevo Testamento (10citas)

I Timoteo — 1Tim 1,11

11según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.

I Timoteo — 1Tim 6,15

15Manifestación que a su debido tiempo hará ostensible el Bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores,

I Pedro — 1Pe 3,14

14Mas, aunque sufrierais a causa de la justicia, dichosos de vosotros. No les tengáis ningún miedo ni os turbeis.

I Pedro — 1Pe 4,14

14Dichosos de vosotros, si sois injuriados por el nombre de Cristo, pues el Espíritu de gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

Apocalipsis — Ap 1,3

3Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.

Apocalipsis — Ap 22,7

7Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.»

Apocalipsis — Ap 16,15

15(Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas).

Apocalipsis — Ap 19,9

9Luego me dice: «Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.» Me dijo además: «Estas son palabras verdaderas de Dios.»

Apocalipsis — Ap 20,6

6Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán Sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años.

Apocalipsis — Ap 14,13

13Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»

Evangelio (15citas)

Mateo — Mt 5,3-12

3«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 4Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra. 5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 11Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Lucas — Lc 6,20-26

20Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. 21Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. 22Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. 23Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas. 24«Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. 25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. 26¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

Mateo — Mt 11,29

29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Lucas — Lc 1,48

48porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

Lucas — Lc 11,27

27Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!»

Lucas — Lc 1,45

45¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Lucas — Lc 11,28

28Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»

Juan — Jn 20,29

29Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»

Mateo — Mt 23,13-32

13«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. 15«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! 16«¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!" 17¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? 18Y también: "Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado." 19¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? 20Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. 21Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. 22Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él. 23«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. 24¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! 25«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! 26¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura! 27«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! 28Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. 29«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, 30y decís: "Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!" 31Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. 32¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!

Mateo — Mt 26,24

24El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!»

Mateo — Mt 11,21

21«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.

Mateo — Mt 16,17

17Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 13,16

16«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!

Mateo — Mt 24,46

46Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.

Juan — Jn 13,17

17«Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís.