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Carisma

68 citas resueltas — Texto completo

Historicos (2citas)

I Reyes — 1Re 22,28

28Dijo Miqueas: «Si es que vuelves victorioso, no ha hablado Yahveh por mí.»

I Reyes — 1Re 18,12

12Y sucederá que, cuando me aleje de ti, el espíritu de Yahveh te llevará no sé dónde, llegaré a avisar a Ajab, pero no te hallará y me matará. Sin embargo, tu siervo teme a Yahveh desde su juventud.

Profeticos (4citas)

Ezequiel — Ez 3,12

12Entonces, el espíritu me levantó y oí detrás de mí el ruido de una gran trepidación: «Bendita sea la gloria de Yahveh, en el lugar donde está»,

Isaías — Is 11,2

2Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.

Ezequiel — Ez 36,26s

26Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas.

Joel — Jl 3,1s

1«Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 2Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Nuevo Testamento (62citas)

Romanos — Rom 11,29

29Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables.

Romanos — Rom 5,15s

15Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! 16Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.

Romanos — Rom 6,23

23Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Efesios — Ef 1,6

6para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado.

Romanos — Rom 8,32

32El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?

Romanos — Rom 5,5

5y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Romanos — Rom 8,15

15Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!

Hechos — Hch 2,4.8-11

4quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. 8Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? 9Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, 10Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, 11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

Hechos — Hch 2,15-21

15No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, 16sino que es lo que dijo el profeta: 17Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. 18Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. 19Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra. 20El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. 21Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Hechos — Hch 2,33

33Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.

Hechos — Hch 4,31.10,44ss

31Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la Palabra de Dios con valentía.

Hechos — Hch 8,17s

17Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. 18Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo:

Hechos — Hch 19,6

6Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.

Hechos — Hch 11,27s

27Por aquellos días bajaron unos profetas de Jerusalén a Antioquía. 28Uno de ellos, llamado Agabo, movido por el Espíritu, se levantó y profetizó que vendría una gran hambre sobre toda la tierrra, la que hubo en tiempo de Claudio.

Hechos — Hch 15,32.21,10s

32Judas y Silas, que eran también profetas, exhortaron con un largo discurso a los hermanos y les confortaron.

Hechos — Hch 13,1s

1Había en la Iglesia fundada en Antioquía profetas y maestros: Bernabé, Simeón llamado Níger, Lucio el cirenense, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. 2Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.»

Hechos — Hch 6,8ss

8Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales. 9Se levantaron unos de la sinagoga llamada de los Libertos, cirenenses y alejandrinos, y otros de Cilicia y Asia, y se pusieron a disputar con Esteban; 10pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

Hechos — Hch 6,8

8Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales.

Hechos — Hch 8,5ss

5Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo. 6La gente escuchaba con atención y con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales que realizaba; 7pues de muchos posesos salían los espíritus inmundos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaron curados.

Hechos — Hch 7,55

55Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios;

I Tesalonicenses — 1Tes 1,5

5ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión. Sabéis cómo nos portamos entre vosotros en atención a vosotros.

I Corintios — 1Cor 2,4

4Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder

I Corintios — 1Cor 14,18

18Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros;

II Corintios — 2Cor 12,1-4

1¿Que hay que gloriarse? - aunque no trae ninguna utilidad -; pues vendré a las visiones y revelaciones del Señor. 2Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - 4fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar.

Gálatas — Gal 3,2-5

2Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en la predicación? 3¿Tan insensatos sois? Comenzando por espíritu, ¿termináis ahora en carne? 4¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería! 5El que os otorga, pues, el Espíritu y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace porque observáis la ley o porque tenéis fe en la predicación?

I Corintios — 1Cor 1,7

7Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,19-22

19No extingáis el Espíritu; 20no despreciéis las profecías; 21examinadlo todo y quedaos con lo bueno. 22Absteneos de todo genero de mal.

I Corintios — 1Cor 12-14

Capitulo 121En cuanto a los dones espírituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. 2Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. 3Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo. 4Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. 7A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, 8Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; 10a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. 11Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad. 12Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. 13Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 14Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. 15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 17Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si fuera todo oído ¿donde el olfato? 18Ahora bien, Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo según su voluntad. 19Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo? 20Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo. 21Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» 22Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles, son indispensables. 23Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor. Así a nuestras partes deshonestas las vestimos con mayor honestidad. 24Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Dios ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, 25para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. 26Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. 27Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte. 28Y así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. 29¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? 30¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? 31¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un camino más excelente. Capitulo 131Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 2Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. 3Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. 4La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 7Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. 8La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. 9Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. 10Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. 12Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. 13Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad. Capitulo 141Buscad la caridad; pero aspirad también a los dones espirituales, especialmente a la profecía. 2Pues el que habla en lengua no habla a los hombres sino a Dios. En efecto, nadie le entiende: dice en espíritu cosas misteriosas. 3Por el contrario, el que profetiza, habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación. 4El que habla en lengua, se edifica a sí mismo; el que profetiza, edifica a toda la asamblea. 5Deseo que habléis todos en lenguas; prefiero, sin embargo, que profeticéis. Pues el que profetiza, supera al que habla en lenguas, a no ser que también interprete, para que la asamblea reciba edificación. 6Y ahora, hermanos, supongamos que yo vaya donde vosotros hablándoos en lenguas, ¿qué os aprovecharía yo, si mi palabra no os trajese ni revelación ni ciencia ni profecía ni enseñanza? 7Así sucede con los instrumentos de música inanimados, tales como la flauta o la cítara. Si no dan distintamente los sonidos, ¿cómo se conocerá lo que toca la flauta o la cítara? 8Y si la trompeta no da sino un sonido confuso, ¿quién se preparará para la batalla? 9Así también vosotros: si al hablar no pronunciáis palabras inteligibles, ¿cómo se entenderá lo que decís? Es como si hablarais al viento. 10Hay en el mundo no sé cuántas variedades de lenguas, y nada hay sin lenguaje. 11Mas si yo desconozco el valor del lenguaje seré un bárbaro para el que me habla; y el que me habla, un bárbaro para mí. 12Así pues, ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la asamblea. 13Por tanto, el que habla en lengua, pida el don de interpretar. 14Porque si oro en lengua, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto. 15Entonces, ¿qué hacer? Oraré con el espíritu, pero oraré también con la mente. Cantaré salmos con el espíritu, pero también los cantaré con la mente. 16Porque si no bendices más que con el espíritu ¿cómo dirá «amén» a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del no iniciado, pues no sabe lo que dices? 17¡Cierto!, tu acción de gracias es excelente; pero el otro no se edifica. 18Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros; 19pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua. 20Hermanos, no seáis niños en juicio. Sed niños en malicia, pero hombres maduros en juicio. 21Está escrito en la Ley: Por hombres de lenguas extrañas y por boca de extraños hablaré yo a este pueblo, y ni así me escucharán, dice el Señor. 22Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes. 23Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos? 24Por el contrario, si todos profetizan y entra un infiel o un no iniciado, será convencido por todos, juzgado por todos. 25Los secretos de su corazón quedarán al descubierto y, postrado rostro en tierra, adorará a Dios confesando que Dios está verdaderamente entre vosotros. 26¿Qué concluir, hermanos? Cuando os reunís, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lengua, una interpretación; pero que todo sea para edificación. 27Si se habla en lengua, que hablen dos, o a lo más, tres, y por turno; y que haya un interprete. 28Si no hay quien interprete, guárdese silencio en la asamblea; hable cada cual consigo mismo y con Dios. 29En cuanto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás juzguen. 30Si algún otro que está sentado tiene una revelación, cállese el primero. 31Pues podéis profetizar todos por turno para que todos aprendan y sean exhortados. 32Los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas, 33pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. Como en todas la Iglesias de los santos, 34las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. 35Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea. 36¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios? O ¿solamente a vosotros ha llegado? 37Si alguien se cree profeta o inspirado por el Espíritu, reconozca en lo que os escribo un mandato del Señor. 38Si no lo conoce, tampoco él es conocido. 39Por tanto, hermanos, aspirad al don de la profecía, y no estorbéis que se hable en lenguas. 40Pero hágase todo con decoro y orden.

Hechos — Hch 2,4

4quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Hechos — Hch 2,13

13Otros en cambio decían riéndose: «¡Están llenos de mosto!»

I Corintios — 1Cor 14,23

23Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos?

I Corintios — 1Cor 12,1ss

1En cuanto a los dones espírituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. 2Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. 3Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.

I Corintios — 1Cor 12,4ss

4Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos.

I Pedro — 1Pe 4,10

10Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios.

I Corintios — 1Cor 12,7

7A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común,

I Corintios — 1Cor 12,12-27

12Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. 13Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 14Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. 15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 17Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si fuera todo oído ¿donde el olfato? 18Ahora bien, Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo según su voluntad. 19Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo? 20Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo. 21Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» 22Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles, son indispensables. 23Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor. Así a nuestras partes deshonestas las vestimos con mayor honestidad. 24Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Dios ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, 25para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. 26Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. 27Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte.

I Corintios — 1Cor 12,11

11Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

Efesios — Ef 4,7-10

7A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo. 8Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres. 9¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? 10Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.

1Cor 12,8ss28ss — texto no disponible

Romanos — Rom 12,6ss

6Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; 7si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; 8la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad.

Efesios — Ef 4,11

11El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,

I Pedro — 1Pe 4,11

11Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Efesios — Ef 4,12

12para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo,

I Corintios — 1Cor 12,28

28Y así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas.

Romanos — Rom 12,7s

7si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; 8la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad.

I Corintios — 1Cor 12,8ss

8Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; 10a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas.

I Corintios — 1Cor 14,29ss.39ss

29En cuanto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás juzguen. 30Si algún otro que está sentado tiene una revelación, cállese el primero. 31Pues podéis profetizar todos por turno para que todos aprendan y sean exhortados. 39Por tanto, hermanos, aspirad al don de la profecía, y no estorbéis que se hable en lenguas. 40Pero hágase todo con decoro y orden.

I Corintios — 1Cor 7,7

7Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra.

I Corintios — 1Cor 12,31-14,1

Capitulo 1231¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un camino más excelente. Capitulo 131Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 2Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. 3Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. 4La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 7Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. 8La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. 9Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. 10Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. 12Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. 13Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad. Capitulo 141Buscad la caridad; pero aspirad también a los dones espirituales, especialmente a la profecía.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,19s

19No extingáis el Espíritu; 20no despreciéis las profecías;

I Corintios — 1Cor 14,10

10Hay en el mundo no sé cuántas variedades de lenguas, y nada hay sin lenguaje.

I Corintios — 1Cor 12,3

3Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.

I Juan — 1Jn 4,1ss

1Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. 2Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; 3y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

I Juan — 1Jn 4,3

3y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

I Corintios — 1Cor 14,1

1Buscad la caridad; pero aspirad también a los dones espirituales, especialmente a la profecía.

I Corintios — 1Cor 14,2-25

2Pues el que habla en lengua no habla a los hombres sino a Dios. En efecto, nadie le entiende: dice en espíritu cosas misteriosas. 3Por el contrario, el que profetiza, habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación. 4El que habla en lengua, se edifica a sí mismo; el que profetiza, edifica a toda la asamblea. 5Deseo que habléis todos en lenguas; prefiero, sin embargo, que profeticéis. Pues el que profetiza, supera al que habla en lenguas, a no ser que también interprete, para que la asamblea reciba edificación. 6Y ahora, hermanos, supongamos que yo vaya donde vosotros hablándoos en lenguas, ¿qué os aprovecharía yo, si mi palabra no os trajese ni revelación ni ciencia ni profecía ni enseñanza? 7Así sucede con los instrumentos de música inanimados, tales como la flauta o la cítara. Si no dan distintamente los sonidos, ¿cómo se conocerá lo que toca la flauta o la cítara? 8Y si la trompeta no da sino un sonido confuso, ¿quién se preparará para la batalla? 9Así también vosotros: si al hablar no pronunciáis palabras inteligibles, ¿cómo se entenderá lo que decís? Es como si hablarais al viento. 10Hay en el mundo no sé cuántas variedades de lenguas, y nada hay sin lenguaje. 11Mas si yo desconozco el valor del lenguaje seré un bárbaro para el que me habla; y el que me habla, un bárbaro para mí. 12Así pues, ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la asamblea. 13Por tanto, el que habla en lengua, pida el don de interpretar. 14Porque si oro en lengua, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto. 15Entonces, ¿qué hacer? Oraré con el espíritu, pero oraré también con la mente. Cantaré salmos con el espíritu, pero también los cantaré con la mente. 16Porque si no bendices más que con el espíritu ¿cómo dirá «amén» a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del no iniciado, pues no sabe lo que dices? 17¡Cierto!, tu acción de gracias es excelente; pero el otro no se edifica. 18Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros; 19pero en la asamblea, prefiero decir cinco palabras con mi mente, para instruir a los demás, que 10.000 en lengua. 20Hermanos, no seáis niños en juicio. Sed niños en malicia, pero hombres maduros en juicio. 21Está escrito en la Ley: Por hombres de lenguas extrañas y por boca de extraños hablaré yo a este pueblo, y ni así me escucharán, dice el Señor. 22Así pues, las lenguas sirven de señal no para los creyentes, sino para los infieles; en cambio la profecía, no para los infieles, sino para los creyentes. 23Si, pues, se reúne toda la asamblea y todos hablan en lenguas y entran en ella no iniciados o infieles, ¿no dirán que estáis locos? 24Por el contrario, si todos profetizan y entra un infiel o un no iniciado, será convencido por todos, juzgado por todos. 25Los secretos de su corazón quedarán al descubierto y, postrado rostro en tierra, adorará a Dios confesando que Dios está verdaderamente entre vosotros.

I Corintios — 1Cor 14,33

33pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. Como en todas la Iglesias de los santos,

I Corintios — 1Cor 14,26-38

26¿Qué concluir, hermanos? Cuando os reunís, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lengua, una interpretación; pero que todo sea para edificación. 27Si se habla en lengua, que hablen dos, o a lo más, tres, y por turno; y que haya un interprete. 28Si no hay quien interprete, guárdese silencio en la asamblea; hable cada cual consigo mismo y con Dios. 29En cuanto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás juzguen. 30Si algún otro que está sentado tiene una revelación, cállese el primero. 31Pues podéis profetizar todos por turno para que todos aprendan y sean exhortados. 32Los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas, 33pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. Como en todas la Iglesias de los santos, 34las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. 35Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea. 36¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios? O ¿solamente a vosotros ha llegado? 37Si alguien se cree profeta o inspirado por el Espíritu, reconozca en lo que os escribo un mandato del Señor. 38Si no lo conoce, tampoco él es conocido.

I Timoteo — 1Tim 1,18-4,16

Capitulo 118Esta es la recomendación, hijo mío Timoteo, que yo te hago, de acuerdo con las profecías pronunciadas sobre ti anteriormente. Combate, penetrado de ellas, el buen combate, 19conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe; 20entre éstos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendiesen a no blasfemar. Capitulo 21Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; 2por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. 3Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, 4que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. 5Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, 6que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, 7y de este testimonio - digo la verdad, no miento - yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. 8Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones. 9Así mismo que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos, 10sino con buenas obras, como conviene a mujeres que hacen profesión de piedad. 11La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión. 12No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio. 13Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. 14Y el engañado no fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión. 15Con todo, se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad. Capitulo 31Es cierta esta afirmación: Si alguno aspira al cargo de espíscopo, desea una noble función. 2Es, pues, necesario que el epíscopo sea irreprensible, casado una sola vez, sobrio, sensato, educado, hospitalario, apto para enseñar, 3ni bebedor ni violento, sino moderado, enemigo de pendencias, desprendido del dinero, 4que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad; 5pues si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios? 6Que no sea neófito, no sea que, llevado por la soberbia, caiga en la misma condenación del Diablo. 7Es necesario también que tenga buena fama entre los de fuera, para que no caiga en descrédito y en las redes del Diablo. 8También los diáconos deben ser dignos, sin doblez, no dados a beber mucho vino ni a negocios sucios; 9que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura. 10Primero se les someterá a prueba y después, si fuesen irreprensibles, serán diáconos. 11Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo. 12Los diáconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. 13Porque los que ejercen bien el diaconado alcanzan un puesto honroso y grande entereza en la fe de Cristo Jesús. 14Te escribo estas cosas con la esperanza de ir pronto donde ti; 15pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad. 16Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Angeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria. Capitulo 41El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas, 2por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia; 3éstos prohíben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos con acción de gracias por los creyentes y por los que han conocido la verdad. 4Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias; 5pues queda santificado por la Palabra de Dios y por la oración. 6Su tú enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen ministro de Cristo Jesús, alimentado con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido fielmente. 7Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad. 8Los ejercicios corporales sirven para poco; en cambio la piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura. 9Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: 10Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes. 11Predica y enseña estas cosas. 12Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza. 13Hasta que yo llegue, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza. 14No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros. 15Ocúpate en estas cosas; vive entregado a ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16Vela por ti mismo y por la enseñanza; persevera en estas disposiciones, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.

I Timoteo — 1Tim 4,14

14No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros.

II Timoteo — 2Tim 1,6

6Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

I Timoteo — 1Tim 4,11

11Predica y enseña estas cosas.

I Timoteo — 1Tim 4,12

12Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza.