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Casa

88 citas resueltas — Texto completo

Salmos (4citas)

Salmos — Sal 127,1

1Canción de las subidas. De Salomón. Si Yahveh no construye la casa, en vano se afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia.

Salmos — Sal 49,12.20

12Sus tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a sus tierras habían puesto sus nombres! 20irá a unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.

Salmos — Sal 127

1Canción de las subidas. De Salomón. Si Yahveh no construye la casa, en vano se afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia. 2En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasais, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme. 3La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas; 4como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud. 5Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos cuando tengan pleito con sus enemigos en la puerta.

Salmos — Sal 15

1Salmo. De David. Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte? 2El que ando sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, 3y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; 4con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura en su perjuicio y no retracta, 5no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.

Sapienciales (11citas)

Proverbios — Prov 27,8

8Como yerra el pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.

Eclesiástico — Eclo 29,21

21Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.

Eclesiástico — Eclo 26,16

16Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en una casa en orden.

Eclesiástico — Eclo 25,16

16Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala.

Proverbios — Prov 14,1

1La Sabiduría edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye.

Proverbios — Prov 31,10-31

10Alef. Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. 11Bet. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. 12Guímel. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. 13Dálet. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes. 14He. Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión. 15Vau. Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre. 16Zain. Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. 17Jet. Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos. 18Tet. Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara. 19Tod. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso. 20Kaf. Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. 21Lámed. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. 22Mem. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. 23Nun. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. 24Sámek. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores. 25Ain. Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana. 26Pe. Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. 27Sade. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad. 28Qof. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: 29Res. «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!» 30Sin. Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada. 31Tau. Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.

Proverbios — Prov 17,13

13Si uno devuelve mal por bien no se alejará la desdicha de su casa.

Job — Job 4,19

19¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla, ellas mismas hincadas en el polvo! Se les aplasta como a una polilla;

Eclesiastés — Ecl 12,5ss

5También la altura da recelo, y hay sustos en el camino, florece el almendro, está grávida la langosta, y pierde su sabor la alcaparra; y es que el hombre se va a su eterna morada, y circulan por la calle los del duelo; 6mientras no se quiebre la hebra de plata, se rompa la bolita de oro, se haga añicos el cántaro contra la fuente, se caiga la polea dentro del pozo, 7vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio.

Proverbios — Prov 8,31

31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»

Proverbios — Prov 9,1-6

1La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, 2ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. 3Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: 4«Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»

Historicos (21citas)

Génesis — Gen 30,25

25Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi lugar y a mi tierra.

Exodo — Ex 20,17 p

17No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

Génesis — Gen 19,2s

2dijo: «Ea, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.» Ellos dijeron: «No; haremos noche en la plaza.» 3Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les prepraró una comida cociendo unos panes cenceños y comieron.

Deuteronomio — Dt 20,5

5Luego los escribas hablarán al pueblo y dirán: «¿Quién ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la estrene otro hombre.

I Macabeos — 1Mac 3,56

56A los que estaban construyendo casas, a los que acababan de casarse o de plantar viñas y a los cobardes, les mandó, conforme a la Ley, que se volvieran a sus casas.

Génesis — Gen 2,7

7Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.

Génesis — Gen 25,8

8Expiró, pues, Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo.

Deuteronomio — Dt 28,30

30Te desposarás con una mujer y otro hombre la hará suya; edficarás una casa y no la habitarás; plantarás una viña y no podrás disfrutar de ella.

Josué — Jos 24,2

2Josué dijo a todo el pueblo: «Esto dice Yahveh el Dios de Israel: Al otro lado del Río habitaban antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abraham y de Najor, y servían a otros dioses.

Génesis — Gen 12,1

1Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Exodo — Ex 40,34-38

34La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada. 35Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahveh llenaba la Morada. 36En todas las marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. 37Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en que se elevara. 38Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas.

Deuteronomio — Dt 10,22

22No más de setenta personas eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y Yahveh tu Dios te ha hecho ahora numeroso como las estrellas del cielo.

Exodo — Ex 33,7

7Tomó Moisés la Tienda y la plantó para él a cierta distancia fuera del campamento; la llamó Tienda del Encuentro. De modo que todo el que tenía que consultar a Yahveh salía hacia la Tienda del Encuentro, que estaba fuera del campamento.

Exodo — Ex 33,9ss

9Y una vez entrado Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras Yahveh hablaba con Moisés. 10Todo el pueblo veía la columna de nube detenida a la puerta de la Tienda y se levantaba el pueblo, y cada cual se postraba junto a la puerta de su tienda. 11Yahveh hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda.

Números — Num 12,7

7No así con mi siervo Moisés: él es de toda confianza en mi casa;

II Samuel — 2Sa 7,10

10fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado y los malhechores no seguirán oprimiéndole como antes,

II Samuel — 2Sa 7,2

2dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.»

2Sa 7,Sss — texto no disponible

II Samuel — 2Sa 7,11-16

11en el tiempo en que instituí jueces en mi pueblo Israel; le daré paz con todos sus enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh te edificará una casa. 12Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. 13(El constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.) 14Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, 15pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí. 16Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente.»

II Samuel — 2Sa 7,13s

13(El constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.) 14Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres,

I Reyes — 1Re 8,27

27¿Es que verdaderamente habitará Dios con los hombres sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo te he construido!

I Reyes — 1Re 8,19ss.29

19pero no edificarás tú la Casa, sino que un hijo tuyo, salido de tus entrañas, ése será quien edifique la Casa a mi Nombre." 20Yahveh ha cumplido la promesa que dijo; he sucedido a mi padre David, me he sentado sobre el trono de Israel, como Yahveh había dicho, y he construido la Casa al Nombre de Yahveh, Dios de Israel, 21y he señalado en ella un lugar al arca en que está la alianza que Yahveh pactó con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto.» 29que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre este lugar del que dijiste: "En él estará mi Nombre"; escucha la oración que tu servidor te dirige en este lugar.

Profeticos (15citas)

Miqueas — Miq 2,2

2Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad.

Isaías — Is 65,21ss

21Edificarán casas y las habitarán, palatarán viñas y comerán su fruto. 22No edificarán para que otro habite, no plantarán para que otro coma, pues cuanto vive un árbol vivirá mi pueblo, y mis elegidos disfrutarán del trabajo de sus manos. 23No se fatigarán en vano ni tendrán hijos para sobresalto, pues serán raza bendita de Yahveh ellos y sus retoños con ellos.

Oseas — Os 8,1

1¡Emboca la trompeta! Como un águila cae el mal sobre la casa de Yahveh; porque han quebrantado mi alianza y han sido rebeldes a mi Ley.

Oseas — Os 9,15

15Toda su maldad apareció en Guilgal, sí, allí les cobré odio. Por la maldad de sus acciones, de mi Casa los expulsaré; ya no he de amarlos más: rebeldes son todos sus príncipes.

Jeremías — Jer 12,7

7Dejé mi casa, abandoné mi heredad, entregué el cariño de mi alma en manos de sus enemigos.

Zacarías — Zac 9,8

8Yo acamparé junto a mi Casa como guardia contra quien va y quien viene; y no pasará más opresor sobre ellos, porque ahora miro yo con mis ojos.

Jeremías — Jer 7,2-14

2Párate en la puerta de la Casa de Yahveh y proclamarás allí esta palabra. Dirás: Oíd la palabra de Yahveh, todo Judá, los que entráis por estas puertas a postraros ante Yahveh. 3Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Mejorad de conducta y de obras, y yo haré que os quedéis en este lugar. 4No fiéis en palabras engañosas diciendo: «¡Templo de Yahveh, Templo de Yahveh, Templo de Yahveh es éste!» 5Porque si mejoráis realmente vuestra conducta y obras, si realmente hacéis justicia mutua 6y no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda (y no vertéis sangre inocente en este lugar), ni andáis en pos de otros dioses para vuestro daño, 7entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde siempre hasta siempre. 8Pero he aquí que vosotros fiáis en palabras engañosas que de nada sirven, 9para robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal y seguir a otros dioses que no conocíais. 10Luego venís y os paráis ante mí en esta Casa llamada por mi Nombre y decís: «¡Estamos seguros!», para seguir haciendo todas esas abominaciones. 11¿En cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta Casa que se llama por mi Nombre? ¡Que bien visto lo tengo! - oráculo de Yahveh -. 12Pues andad ahora a mi lugar de Silo, donde aposenté mi Nombre antiguamente, y ved lo que hice con él ante la maldad de mi pueblo Israel. 13Y ahora, por haber hecho vosotros todo esto - oráculo de Yahveh - por más que os hablé asiduamente, aunque no me oísteis, y os llamé, mas no respondisteis, 14yo haré con la Casa que se llama por mi Nombre, en la que confiáis, y con el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo,

Ezequiel — Ez 10,18

18La gloria de Yahveh salió de sobre el umbral de la Casa y se posó sobre los querubines.

Ezequiel — Ez 11,23

23La gloria de Yahveh se elevó de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

Ezequiel — Ez 1

1El año treinta, el día cinco el cuarto mes, encontrándome yo entre los deportados, a orillas del río Kebar, se abrió el cielo y contemplé visiones divinas. 2El día cinco del mes - era el año quinto de la deportación del rey Joaquín - 3la palabra de Yahveh fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y allí fue sobre él la mano de Yahveh. 4Yo miré: vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. 5Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. 6Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno. 7Sus piernas eran rectas y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del buey, y relucían como el fulgor del bronce bruñido. 8Bajo sus alas había unas manos humanas vueltas hacia las cuatro direcciones, lo mismo que sus caras y sus alas, las de los cuatro. 9Sus alas estaban unidas una con otra; al andar no se volvían; cada uno marchaba de frente. 10En cuanto a la forma de sus caras, era una cara de hombre, y los cuatro tenían cara de león a la derecha, los cuatro tenían cara de toro a la iquierda, y los cuatro tenían cara de águila. 11Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que le cubrían el cuerpo; 12y cada uno marchaba de frente; donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y no se volvían en su marcha. 13Entre los seres había algo como brasas incandescentes, con aspecto de antorchas, que se movía entre los seres; el fuego despedía un resplandor, y del fuego salían rayos. 14Y los seres iban y venían con el aspecto del relámpago. 15Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de los seres de cuatro caras. 16El aspecto de las ruedas y su estructura era como el destello del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviese dentro de la otra. 17En su marcha avanzaban en las cuatro direcciones; no se volvían en su marcha. 18Su circunferencia tenía gran altura, era imponente, y la circunferencia de las cuatro estaba llena de destellos todo alrededor. 19Cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las ruedas. 20Donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 21Cuando avanzaban ellos, avanzaban ellas, cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando ellos se elevaban del suelo, las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 22Sobre las cabezas del ser había una forma de bóveda resplandeciente como el cristal, extendida por encima de sus cabezas, 23y bajo la bóveda sus alas estaban rectas, una paralela a la otra; cada uno tenía dos que le cubrían el cuerpo. 24Y oí el ruido de sus alas, como un ruido de muchas aguas, como la voz de Sadday; cuando marchaban, era un ruido atronador, como ruido de batalla; cuando se paraban, replegaban sus alas. 25Y se produjo un ruido. 26Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, y sobre esta forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana. 27Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba; y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo, vi algo como fuego que porducía un resplandor en torno, 28con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Ezequiel — Ez 36,22-28

22Por eso, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. 23Yo santificaré mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros. Y las naciones sabrán que yo soy Yahveh - oráculo del Señor Yahveh - cuando yo, por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos. 24Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. 25Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré. 26Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas. 28Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vustro Dios.

Ezequiel — Ez 37,15s.26ss

15La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: 16Y tú, hijo de hombre, toma un leño y escribe en él: «Judá y los israelitas que están con él.» Toma luego otro leño y escribe en él: «José, leño de Efraím, y toda la casa de Israel que está con él.» 26Concluiré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27Mi morada estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 28Y sabrán las naciones que yo soy Yahveh, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.

Ezequiel — Ez 39,29

29No les ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de Israel, oráculo del Señor Yahveh.

Is 56,Sss — texto no disponible

Isaías — Is 57,15

15Que así dice el Excelso y Sublime, el que mora por siempre y cuyo nombre es Santo. «En lo excelso y sagrado yo moro, y estoy también con el humillado y abatido de espíritu, para avivar el espíritu de los abatidos, para avivar el ánimo de los humillados.

Isaías — Is 66,1s

1Así dice Yahveh: Los cielos son mi trono y la tierra el estrado de mis pies, Pues ¿qué casa vais a edificarme, o qué lugar para mi reposo, 2si todo lo hizo mi mano, y es mío todo ello? - Oráculo de Yahveh -. Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra.

Nuevo Testamento (16citas)

Hechos — Hch 16,15

15Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.

Hebreos — Heb 11,9.13

9Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. 13En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra.

I Corintios — 1Cor 1,24

24mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

I Timoteo — 1Tim 3,15

15pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.

Hebreos — Heb 3,3-6

3Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma. 4Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios. 5Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor, para atestiguar cuanto había de anunciarse, 6pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

Hebreos — Heb 6,19s

19que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y que penetra hasta más allá del velo, 20adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.

Hebreos — Heb 10,19ss

19Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, 20por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia carne, 21y con un Sumo Sacerdote al frente de la casa de Dios,

Hebreos — Heb 3,6

6pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

II Corintios — 2Cor 5,1s

1Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos. 2Y así gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste,

I Corintios — 1Cor 15,53

53En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.

I Corintios — 1Cor 3,9ss

9ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios. 10Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! 11Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.

I Pedro — 1Pe 2,4ss

4Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, 5también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. 6Pues está en la Escritura: He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido.

Efesios — Ef 2,18s

18Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu. 19Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,

Efesios — Ef 2,21s

21en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, 22en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu.

Apocalipsis — Ap 21,22

22Pero no vi Santuario alguno en ella; porque el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero, es su Santuario.

Apocalipsis — Ap 21,3.7

3Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios. 7Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mi.

Evangelio (21citas)

Juan — Jn 8,35

35Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre.

Marcos — Mc 11,17

17Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos! »

Juan — Jn 1,14

14Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Lucas — Lc 1,27.33

27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 33reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

Lucas — Lc 2,4.7

4Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, 7y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Lucas — Lc 2,51

51Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Lucas — Lc 2,49

49El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

Juan — Jn 2,16

16y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.»

Marcos — Mc 11,17 p

17Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos! »

Marcos — Mc 13,1s p

1Al salir del Templo, le dice uno de sus discípulos: «Maestro, mira qué piedras y qué construcciones.» 2Jesús le dijo: «¿Ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.»

Mateo — Mt 16,18

18Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Lucas — Lc 9,58

58Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

Lucas — Lc 8,21

21Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.»

Lucas — Lc 5,29-32

29Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. 30Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?» 31Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. 32No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.»

Lucas — Lc 19,5-10

5Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» 6Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» 8Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.» 9Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»

Lucas — Lc 7,36-50

36Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 37Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, 38y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. 39Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» 40Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» El dijo: «Di, maestro.» 41Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. 42Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» 43Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» El le dijo: «Has juzgado bien», 44y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. 45No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. 46No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. 47Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» 48Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» 49Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» 50Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Lucas — Lc 10,38ss

38Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.»

Marcos — Mc 10,29s

29Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermnanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

Lucas — Lc 10,5s

5En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." 6Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.

Juan — Jn 14,2-6

2En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4Y adonde yo voy sabéis el camino.» 5Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» 6Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Juan — Jn 15,10

10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.