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Cielo

102 citas resueltas — Texto completo

Salmos (10citas)

Salmos — Sal 33,7

7El recoge, como un dique, las aguas del mar, en depósitos pone los abismos.

Salmos — Sal 115,16

16Los cielos, son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.

Salmos — Sal 104,2s

2arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, 3levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;

Salmos — Sal 68,5.34

5Cantad a Dios, salmodiad a su nombre, abrid paso al que cabalga en las nubes, alegraos en Yahveh, exultad ante su rostro. 34para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: ved que lanza él su voz, su voz potente!

Salmos — Sal 29,3

3Voz de Yahveh sobre las aguas; el Dios de gloria truena, ¡es Yahveh, sobre las muchas aguas!

Salmos — Sal 2,2ss

2Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahveh y contra su Ungido: 3«¡Rompamos sus coyundas, sacudámonos su yugo!» 4El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahveh se burla de ellos.

Salmos — Sal 11,4

4Yahveh en su Templo santo, Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo, sus párpados exploran a los hijos de Adán.

Salmos — Sal 113,4ss

4¡Excelso sobre todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria! 5¿Quién como Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas, 6y se abaja para ver los cielos y la tierra?

Salmos — Sal 119,89s

89Lámed. Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos. 90Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.

Salmos — Sal 89,3

3Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.

Sapienciales (7citas)

Job — Job 26,11

11Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza.

Job — Job 38,22ss

22¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo, 23que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate? 24¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra?

Job — Job 37,9ss

9Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte. 10Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas. 11El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor,

Job — Job 38,31s

31¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión? 32¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías?

Job — Job 38,4ss.16ss

4Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad. 5¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella? 6¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular, 16¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo? 17¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra? 18¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes, todo esto.

Proverbios — Prov 30,4

4¿Quién subió a los cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus palmas? ¿quién retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?

Job — Job 1,6-12

6El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán. 7Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.» 8Y Yahveh dijo al Satán: «¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal!» 9Respondió el Satán a Yahveh: «Es que Job teme a Dios de balde? 10¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país. 11Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara!» 12Dijo Yahveh al Satán: «Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo de no poner tu mano en él.» Y el Satán salió de la presencia de Yahveh.

Historicos (18citas)

Génesis — Gen 1,1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Exodo — Ex 24,10

10y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro tan puro como el mismo cielo.

Génesis — Gen 1,18

18y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.

II Samuel — 2Sa 22,8

8La tierra fue sacudida y vaciló, las bases de los cielos retemblaron. Vacilaron bajo su furor.

Génesis — Gen 7,11

11El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron,

II Reyes — 2Re 7,2

2El escudero, sobre cuyo brazo se apoyaba el rey, respondió al hombre de Dios y le dijo: «Aunque Yahveh abriera ventanas en el cielo ¿podría ocurrir tal cosa?» Respondió: «Con tus ojos lo verás, pero no lo comerás.»

Génesis — Gen 15,5

5Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»

Deuteronomio — Dt 10,14

14Mira: De Yahveh tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella.

I Reyes — 1Re 8,27

27¿Es que verdaderamente habitará Dios con los hombres sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo te he construido!

Deuteronomio — Dt 33,26

26Nadie como el Dios de Yesurún. que cabalga los cielos en tu auxilio, y las nubes, en su majestad.

I Reyes — 1Re 22,19

19Dijo Miqueas: «Escucha la palabra de Yahveh: He visto a Yahveh sentado en un trono y todo el ejército de los cielos estaba a su lado, a derecha e izquierda.

Nehemías — Neh 1,4

4Al oír estas palabras me senté y me puse a llorar; permanecí en duelo algunos días ayunando y orando ante el Dios del cielo.

Génesis — Gen 11,7

7Ea, pues, bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo.»

I Reyes — 1Re 8,30..

30«Oye, pues, la plegaria de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Escucha tú desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona.

Génesis — Gen 28,12

12Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.

Génesis — Gen 5

1Esta es la lista de los descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo a imagen de Dios. 2Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación. 3Tenía Adán 130 años cuando engendró un hijo a su semejanza, según su imagen, a quien puso por nombre Set. 4Fueron los días de Adán, después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 5El total de los días de la vida de Adán fue de 930 años, y murió. 6Set tenía 105 años cuando engendró a Enós. 7Vivió Set, después de engendrar a Enós, 807 años y engendró hijos e hijas. 8El total de los días de Set fue de 912 años, y murió. 9Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán. 10Vivió Enós, después de engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e hijas. 11El total de los días de Enós fue de 905 años, y murió. 12Quenán tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel. 13Vivió Quenán, después de engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e hijas. 14El total de los días de Quenán fue de 910 años, y murió. 15Mahalalel tenía 65 años cuando engendró a Yéred. 16Vivió Mahalalel, después de engendrar a Yéred, 830 años, y engendró hijos e hijas. 17El total de los días de Mahalalel fue de 895 años, y murió. 18Yéred tenía 162 años cuando engendró a Henoc. 19Vivió Yéred, después de engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20El total de los días de Yéred fue de 962 años, y murió. 21Henoc tenía 65 años cuando engendró a Matusalén. 22Henoc anduvo con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23El total de los días de Henoc fue de 365 años. 24Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó. 25Matusalén tenía 187 años cuando engendró a Lámek. 26Vivió Matusalén, después de engendrar a Lámek, 782 años, y engendró hijos e hijas. 27El total de los días de Matusalén fue de 969 años, y murió. 28Lámek tenía 182 años cuando engendró un hijo, 29y le puso por nombre Noé, diciendo "«Este nos consolará de nuestros afanes y de la fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo Yahveh.» 30Vivió Lámek, después de engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e hijas. 31El total de los días de Lámek fue de 777 años, y murió. 32Era Noé de quinientos años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

Génesis — Gen 24

1Abraham era ya un viejo entrado en años, y Yahveh había bendecido a Abraham en todo. 2Abraham dijo al siervo más viejo de su casa y mayordomo de todas sus cosas: «Ea, pon tu mano debajo de mi muslo, 3que voy a juramentarte por Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos con los que vivo; 4sino que irás a mi tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.» 5Díjole el siervo: «Tal vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal caso volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?» 6Díjole Abraham: «Guárdate de llevar allá a mi hijo. 7Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de mi patria, y que me habló y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra", él enviará su Angel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. 8Si la mujer no quisiere seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo caso, no lleves allá a mi hijo.» 9El siervo puso su mano debajo del muslo de su señor Abraham y le prestó juramento según lo hablado. 10Tomó el siervo diez camellos de los de su señor y de las cosas mejores de su señor y se puso en marcha hacia Aram Naharáyim, hacia la ciudad de Najor. 11Hizo arrodillar al los camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a la hora de salir las aguadoras, 12y dijo: «Yahveh, Dios de mi señor Abraham: dame suerte hoy, y haz favor a mi señor Abraham. 13Voy a quedarme parado junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos salen a sacar agua. 14Ahora bien, la muchacha a quien yo diga "Inclina, por favor, tu cántaro para que yo beba", y ella responda: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos", ésa sea la que tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que haces favor a mi señor.» 15Apenas había acabado de hablar, cuando he aquí que salía Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milká, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con su cántaro al hombro. 16La joven era de muy buen ver, virgen, que no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y subió. 17El siervo corrió a su en cuentro y dijo: «Dame un poco de agua de tu cantaro.» 18«Bebe, señor», dijo ella, y bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio de beber. 19Y en acabando de darle, dijo: «También para tus camellos voy a sacar, hasta que se hayan saciado.» 20Y apresuradamente vació su cántaro en el abrevadero y corriendo otra vez al pozo sacó agua para todos los camellos. 21El hombre la contemplaba callando para saber si Yahveh había dado éxito o no a su misión. 22En cuanto los camellos acabaron de beber, tomó el hombre un anillo de oro de medio siclo de peso, que colocó en la nariz de la joven, y un par de brazaletes de diez siclos de oro en sus brazos, 23y dijo: «¿De quién eres hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer noche?» 24Ella le dijo: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor.» 25Y agregó: «También tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio para pasar la noche.» 26Entonces se postró el hombre y adoró a Yahveh, 27diciendo: «Bendito sea Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que no ha retirado su favor y su lealtad para con mi señor. Yahveh me ha traído a parar a casa del hermano de mi señor.» 28La joven corrió a anunciar a casa de su madre todas estas cosas. 29Tenía Rebeca un hermano llamado Labán. Este corrió donde el hombre, afuera, a la fuente. 30En efecto, en cuanto vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana, y oyó decir a su hermana Rebeca: «Así me ha hablado aquel hombre», se llegó a donde él. Le encontró todavía junto a los camellos cerca de la fuente, 31y le dijo: «Ven, bendito de Yahveh. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?» 32El hombre entró en la casa, y Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los pies. 33Después les sirvió de comer, pero el otro dijo: «No comeré hasta no haber dicho lo que tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.» 34«Yo soy, dijo, siervo de Abraham. 35Yahveh ha bendecido con largueza a mi señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y esclavas, camellos y asnos. 36Y Sara, la mujer de mi señor, envejecida ya, dio a luz un hijo a mi señor, que le ha cedido todo cuanto posee. 37En cuanto a mí, mi señor me ha tomado juramento, diciendo: "No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país resido. 38¡Como no vayas a casa de mi padre y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo...!" 39Yo dije a mi señor: "¿Y si acaso no me sigue la mujer?" 40Y él me dijo: "Yahveh, en cuya presencia he andado, enviará su Angel contigo, y dará éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi parentela y de la casa de mi padre. 41Entonces quedarás libre de mi maldición, cuando llegues a mi parentela; y si no te la dieren también quedarás libre de mi maldición.» 42Pues bien: llego hoy a la fuente y me digo: "Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en efecto das éxito a este mi viaje, 43aquí me quedo parado junto a la fuente. La doncella que salga a sacar agua, y yo le diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro 44y ella me responda: Bebe tú, y voy a sacar también para tus camellos, ésa será la mujer que Yahveh tiene destinada para el hijo de mi señor." 45Apenas había acabado de hablar conmigo mismo, cuando he aquí que Rebeca salía con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije: "Ea, dame de beber", 46y enseguida bajó su cántaro del hombro y dijo: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos." Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos. 47Yo le pregunté: "¿De quién eres hija?" Me respondió: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor." Entonces puse el anillo en su nariz, y los brazaletes en sus brazos, 48y postrándome adoré a Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi señor para su hijo. 49Ahora, pues, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la izquierda.» 50Respondieron Labán y Betuel: «De Yahveh ha salido este asunto. Nosotros no podemos decirte está mal o está bien. 51Ahí tienes delante a Rebeca: tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu señor, como ha dicho Yahveh.» 52Cuando el siervo de Abraham oyó lo que decían, adoró a Yahveh en tierra. 53Acto seguido sacó el siervo objetos de plata y oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. También hizo regalos a su hermano y a su madre. 54Luego comieron y bebieron, él y los hombres que le acompañaban, y pasaron la noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: «Permitidme que marche donde mi señor.» 55El hermano y la madre de Rebeca dijeron: «Que se quede la chica con nosotros unos días, por ejemplo diez. Luego se irá.» 56Mas él les dijo: «No me demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme salir para que vaya donde mi señor.» 57Ellos dijeron: «Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.» 58Llamaron, pues, a Rebeca, y le dijeron: «¿Qué? ¿te vas con este hombre?» «Me voy», contestó ella. 59Entonces despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres. 60Y bendijeron a Rebeca, y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de sus enemigos!» 61Levantóse Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre. El siervo tomó a Rebecaa y se fue. 62Entretanto, Isaac había venido del pozo de Lajay Roí, pues habitaba en el país del Négueb. 63Una tarde había salido Isaac de paseo por el campo, cuando he aquí que al alzar la vista, vio que venían unos camellos. 64Rebeca a su vez alzó sus ojos y viendo a Isaac, se apeó del camello, 65y dijo al siervo: «¿Quién es aquel hombre que camina por el campo a nuestro encuentro?» Dijo el siervo: «Es mi señor.» Entonces ella tomó el velo y se cubrió. 66El siervo contó a Isaac todo lo que había hecho, 67e Isaac introdujo a Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y él la amó. Así se consoló Isaac por la pérdida de su madre.

II Reyes — 2Re 2,11

11Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.

Profeticos (14citas)

Malaquías — Mal 3,10

10Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi Casa; y ponedme así a prueba, dice Yahveh Sebaot, a ver si no os abro las esclusas del cielo y no vacío sobre vosotros la bendición hasta que ya no quede,

Isaías — Is 40,26

26Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una.

Isaías — Is 14,13s

13Tú que habías dicho en tu corazón: «Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo norte. 14Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo.

Isaías — Is 6,1s.8

1El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. 2Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, 8Y percibí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré? ¿y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame.»

Daniel — Dan 2,37

37Tú, oh rey, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado reino, fuerza, poder y gloria

Jeremías — Jer 23,23s

23¿Soy yo un Dios sólo de cerca - oráculo de Yahveh - y no soy Dios de lejos? 24¿O se esconderá alguno en escondite donde yo no le vea? - oráculo de Yahveh -. ¿Los cielos y la tierra no los lleno yo? - oráculo de Yahveh -.

Isaías — Is 6,3

3Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.».

Isaías — Is 66,1s

1Así dice Yahveh: Los cielos son mi trono y la tierra el estrado de mis pies, Pues ¿qué casa vais a edificarme, o qué lugar para mi reposo, 2si todo lo hizo mi mano, y es mío todo ello? - Oráculo de Yahveh -. Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra.

Isaías — Is 57,15

15Que así dice el Excelso y Sublime, el que mora por siempre y cuyo nombre es Santo. «En lo excelso y sagrado yo moro, y estoy también con el humillado y abatido de espíritu, para avivar el espíritu de los abatidos, para avivar el ánimo de los humillados.

Isaías — Is 64,1

1como prende el fuego en la hojarasca, como el fuego hace hervir al agua - para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, y hacer temblar a las naciones ante ti,

Daniel — Dan 2,28

28pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá al fin de los días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza cuando estabas en tu lecho eran éstos:

Daniel — Dan 9,21

21aún estaba hablando en oración, cuando Gabriel, el personaje que yo había visto en visión al principio, vino volando donde mí a la hora de la oblación de la tarde.

Daniel — Dan 9,25

25«Entiende y comprende: Desde el instante en que salió la orden de volver a construir Jerusalén, hasta un Príncipe Mesías, siete semanas y sesenta y dos semanas, plaza y foso serán reconstruidos, pero en la angustia de los tiempos.

Daniel — Dan 7,13.27

13Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia. 27Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos serán dados al pueblo de los santos del Altísimo. Reino eterno es su reino, y todos los imperios le servirán y le obedecerán.»

Nuevo Testamento (27citas)

Romanos — Rom 10,6

6Mas la justicia que viene de la fe dice así: No digas en tu corazón ¿quién subirá al cielo?, es decir: para hacer bajar a Cristo;

II Corintios — 2Cor 12,2

2Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo.

Efesios — Ef 4,10

10Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.

Colosenses — Col 1,20

20y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.

Hebreos — Heb 4,14

14Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos.

Hebreos — Heb 9,24

24Pues no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro,

Hebreos — Heb 7,26

26Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,

Hebreos — Heb 9,25

25y no para ofrecerse a sí mismo repetidas veces al modo como el Sumo Sacerdote entra cada año en el santuario con sangre ajena.

Hechos — Hch 2,2

2De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.

Hechos — Hch 9,3

3Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,

Hechos — Hch 10,11

11y vio los cielos abiertos y que bajaba hacia la tierra una cosa así como un gran lienzo, atado por las cuatro puntas.

Filipenses — Flp 3,20s

20Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, 21el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.

Apocalipsis — Ap 3,12

12Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo.

Apocalipsis — Ap 21,3.10ss

3Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios. 10Me trasladó en espíritu a un monte grande y alto y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, 11y tenía la gloria de Dios. Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como jaspe cristalino. 12Tenía una muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas, doce Angeles y nombres grabados, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;

II Corintios — 2Cor 5,1

1Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.

Apocalipsis — Ap 21,5

5Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»

II Pedro — 2Pe 3,13

13Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia.

Apocalipsis — Ap 21,1

1Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.

Apocalipsis — Ap 21,4

4Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»

Apocalipsis — Ap 21,27

27Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Apocalipsis — Ap 22,5

5Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

Apocalipsis — Ap 20,11

11Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra huyeron de su presencia sin dejar rastro.

Apocalipsis — Ap 6,14

14y el cielo fue retirado como un libro que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;

I Tesalonicenses — 1Tes 4,17

17Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

II Corintios — 2Cor 5,8

8Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.

Filipenses — Flp 1,23

23Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor;

I Corintios — 1Cor 15,24-28

24Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. 25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 26El último enemigo en ser destruido será la Muerte. 27Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando diga que «todo está sometido», es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas. 28Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

Evangelio (26citas)

Mateo — Mt 24,35

35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Juan — Jn 3,13

13Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lucas — Lc 1,19

19El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.

Lucas — Lc 2,11-15

11os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; 12y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.» 15Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»

Mateo — Mt 5,12

12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Mateo — Mt 6,20

20Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.

Mateo — Mt 19,21

21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»

Mateo — Mt 5,16.45

16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. 45para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Mateo — Mt 6,1.9

1«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. 9«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;

Mateo — Mt 6,8.18

8No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 18para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Mateo — Mt 6,26

26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Mateo — Mt 5,45

45para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Mateo — Mt 7,11

11Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

Juan — Jn 3,11

11«En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.

Mateo — Mt 13,11

11El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.

Mateo — Mt 12,50

50Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Mateo — Mt 16,17

17Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 18,19

19«Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos.

Juan — Jn 6,62

62¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...

Juan — Jn 6,33-58

33porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» 34Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» 35Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. 36Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. 37Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» 41Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» 42Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» 43Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. 44«Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. 45Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. 47En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de la vida. 49Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 51Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 52Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

Mateo — Mt 6,10

10venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

Mateo — Mt 28,18

18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Mateo — Mt 16,19

19A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Mateo — Mt 3,16

16Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él.

Juan — Jn 1,32

32Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él.

Juan — Jn 1,51

51Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»