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Consolación

47 citas resueltas — Texto completo

Salmos (4citas)

Salmos — Sal 72,2s

2que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes. 3Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.

Salmos — Sal 23,4

4Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.

Salmos — Sal 119,50

50Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida.

Salmos — Sal 119,76

76Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.

Sapienciales (6citas)

Job — Job 2,11ss

11Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle. 12Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza. 13Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

Job — Job 16,2

2¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois todos vosotros!

Job — Job 21,34

34¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano? ¡Pura falacia son vuestras respuestas!

Job — Job 6,15.21

15Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan: 21Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.

Job — Job 19,13-19

13A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme. 14Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron. 15Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido. 16Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca. 17Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre. 18Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla. 19Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí.

Job — texto no disponible

Eclesiástico — Eclo 48,24

24Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión.

Historicos (4citas)

Génesis — Gen 37,35

35Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: «Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre le lloraba.

II Samuel — 2Sa 10,2s

2Dijo David: «Tendré con Janún, hijo de Najás, la misma benevolencia que su padre tuvo conmigo.» David envió a sus servidores para que le consolaran por su padre. Cuando los servidores de David llegaron al país de los ammonitas, 3dijeron los jefes de los ammonitas a Janún, su señor: «¿Acaso David te envía a consolar porque quiere hacer honor a tu padre ante tus ojos? ¿No te ha enviado David sus siervos para espiar la ciudad, explorarla y destruirla?»

II Macabeos — 2Mac 15,9

9Les animaba citando la Ley y los Profetas, y les recordaba los combates que habían llevado a cabo; así les infundía mayor ardor.

I Macabeos — 1Mac 12,9

9Nosotros, aunque no tenemos necesidad de esto por tener como consolación los libros santos que están en nuestras manos,

Profeticos (15citas)

Jeremías — Jer 16,5ss

5Sí, así dice Yahveh: No entres en casa de duelo, ni vayas a plañir, ni les consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo - oráculo de Yahveh - la merced y la compasión. 6Morirán grandes y chicos en esta tierra. No se les sepultará, ni nadie les plañirá, ni se arañarán ni se raparán por ellos, 7ni se partirá el pan al que está de luto para consolarle por el muerto, ni le darán a beber la taza consolatoria por su padre o por su madre.

Isaías — Is 22,4

4Por eso he dicho: «¡Apartaos de mí! Voy a llorar amargamente. No os empeñéis en consolarme por la devastación de la hija de mi pueblo.»

Isaías — Is 53,3

3Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.

Lamentaciones — Lam 1,19

19Qof. He llamado a mis amantes: me han traicionado ellos. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras se buscaban alimento por recobrar la vida.

Isaías — Is 49,14

14Pero dice Sión: «Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.»

Isaías — Is 54,6ss

6Porque como a mujer abandonada y de contristado espíritu, te llamó Yahveh; y la mujer de la juventud ¿es repudiada? - dice tu Dios. 7Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. 8En un arranque de furor te oculté mi rostro por un instante, pero con amor eterno te he compadecido - dice Yahveh tu Redentor.

Isaías — Is 54,7

7Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré.

Isaías — Is 40,1

1Consolad, consolad a mi pueblo - dice vuestro Dios.

Isaías — Is 49,13.

13¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahveh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.

Jeremías — Jer 31,13-16

13Entonces se alegrará la doncella en el baile, los mozos y los viejos juntos, y cambiaré su duelo en recocijo, y les consolaré y alegraré de su tristeza; 14empaparé el alma de los sacerdotes de grasa, y mi pueblo de mi regalo se hartará - oráculo de Yahveh -. 15Así dice Yahveh: En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse - por sus hijos - porque no existen. 16Así dice Yahveh: Reprime tu voz del lloro y tus ojos del llanto, porque hay paga para tu trabajo - oráculo de Yahveh -: volverán de tierra hostil,

Isaías — Is 40,11

11Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas.

Isaías — Is 54

1Grita de júbilo, estéril que no das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría, la que no ha tenido los dolores; que más son los hijos de la abandonada, que los hijos de la casada, dice Yahveh. 2Ensancha el espacio de tu tienda las cortinas extiende, no te detengas; alarga tus sogas, tus clavijas asegura; 3porque a derecha e izquierda te expandirás, tu prole heredará naciones y ciudades desoladas poblarán. 4No temas, que no te avergonzarás, ni te sonrojes, que no quedarás confundida, pues la vergüenza de tu mocedad olvidarás, y la afrenta de tu viudez no recordarás jamás. 5Porque tu esposo es tu Hacedor, Yahveh Sebaot es su nombre; y el que te rescata, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra se llama. 6Porque como a mujer abandonada y de contristado espíritu, te llamó Yahveh; y la mujer de la juventud ¿es repudiada? - dice tu Dios. 7Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. 8En un arranque de furor te oculté mi rostro por un instante, pero con amor eterno te he compadecido - dice Yahveh tu Redentor. 9Será para mí como en tiempos de Noé: como juré que no pasarían las aguas de Noé más sobre la tierra, así he jurado que no me irritaré mas contra ti ni te amenazaré. 10Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá - dice Yahveh, que tiene compasión de ti. 11Pobrecilla, azotada por los vientos, no consolada, mira que yo asiento en carbunclos tus piedras y voy a cimentarte con zafiros. 12Haré de rubí tus baluartes, tus puertas de piedras de cuarzo y todo tu término de piedras preciosas. 13Todos tus hijos serán discípulos de Yahveh, y será grande la dicha de tus hijos. 14En justicia serás consolidada. Manténte lejos de la opresión, pues ya no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti. 15Si alguien te ataca, no será de parte mía; quienquiera que te ataque, contra ti se estrellará. 16He aquí que yo he creado al herrero, que sopla en el fuego las brasas y saca los instrumentos para su trabajo. 17Yo he creado al destructor para aniquilar. Ningún arma forjada contra ti tendrá éxito, e impugnarás a toda lengua que se levante a juicio contigo. Tal será la heredad de los siervos de Yahveh y las victorias que alcanzarán por mí - oráculo de Yahveh -.

Isaías — Is 49,14s

14Pero dice Sión: «Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.» 15- ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.

Is 66,11 ss — texto no disponible

Zacarías — Zac 1,13

13Yahveh respondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras de consuelo.

Isaías — Is 61,2

2a pregonar año de gracia de Yahveh, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran,

Is 2,25s — texto no disponible

Nuevo Testamento (10citas)

Romanos — Rom 15,4

4En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Hechos — Hch 9,31

31Las Iglesias por entonces gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se edificaban y progresaban en el temor del Señor y estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo.

Hechos — Hch 20,12

12Trajeron al muchacho vivo y se consolaron no poco.

II Corintios — 2Cor 1,8ss

8Pues no queremos que lo ignoréis, hermanos: la tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. 9Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 10El nos libró de tan mortal peligro, y nos librará; en él esperamos que nos seguirá librando,

II Corintios — 2Cor 1,3-7

3¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación, 4que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! 5Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. 6Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con patiencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. 7Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación.

Filipenses — Flp 2,1

1Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Cristo, de toda persuasión de amor, de toda comunión en el Espíritu, de toda entrañable compasión,

I Tesalonicenses — 1Tes 4,18

18Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

I Corintios — 1Cor 14,3

3Por el contrario, el que profetiza, habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación.

Romanos — Rom 15,5

5Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús,

II Corintios — 2Cor 7,6

6Pero el Dios que consuela a los humillados, nos consoló con la llegada de Tito,

Evangelio (8citas)

Juan — Jn 11,19.31

19y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 31Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

Mateo — Mt 2,18

18Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

Mateo — Mt 27,46

46Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

Lucas — Lc 4,18-21

18El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor. 20Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.»

Mateo — Mt 5,5

5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Mateo — Mt 9,2.22

2En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.» 22Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento.

Mateo — Mt 11,28ss

28«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. 29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. 30Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

Juan — Jn 14,16.26

16y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, 26Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.