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Creación

123 citas resueltas — Texto completo

Salmos (15citas)

Salmos — Sal 148,5

5Alaben ellos el nombre de Yahveh: pues él ordenó y fueron creados;

Salmos — Sal 104,24

24¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.

Salmos — Sal 33,6

6Por la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos por el soplo de su boca toda su mesnada.

Salmos — Sal 104,30

30Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.

Salmos — Sal 135,5-12

5Bien sé yo que es grande Yahveh, nuestro Señor más que todos los dioses. 6Todo cuanto agrada a Yahveh, lo hace en el cielo y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. 7Levantando las nubes desde el extremo de la tierra, para la lluvia hace él los relámpagos, saca de sus depósitos el viento. 8El hirió a los primogénitos de Egipto, desde el hombre al ganado; 9mandó señales y prodigios en medio de ti, Egipto, contra Faraón y todos sus siervos. 10Hirió a naciones en gran número, dio muerte a reyes poderosos, 11a Sijón, rey de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán; 12y dio sus tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel.

Salmos — Sal 136,4-26

4El solo hizo maravillas, porque es eterno su amor. 5Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor; 6sobre las aguas asentó la tierra, porque es eterno su amor. 7Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor; 8el sol para regir el día, porque es eterno su amor; 9la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor. 10Hirió en sus primogénitos a Egipto, porque es eterno su amor; 11y sacó a Israel de entre ellos, porque es eterno su amor; 12con mano fuerte y tenso brazo, porque es eterno su amor. 13El mar de Suf partió en dos, porque es eterno su amor; 14por medio a Israel hizo pasar, porque es eterno su amor; 15y hundió en él a Faraón con sus huestes, porque es eterno su amor. 16Guió a su pueblo en el desierto, porque es eterno su amor; 17hirió a grandes reyes, porque es eterno su amor; 18y dio muerte a reyes poderosos, porque es eterno su amor; 19a Sijón, rey de los amorreos, porque es eterno su amor; 20y a Og, rey de Basán, porque es eterno su amor. 21Y dio sus tierras en herencia, porque es eterno su amor; 22en herencia a su siervo Israel, porque es eterno su amor. 23En nuestra humillación se acordó de nosotros, porque es eterno su amor; 24y nos libró de nuestros adversarios, porque es eterno su amor. 25El da el pan a toda carne, porque es eterno su amor; 26¡Dad gracias al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!

Salmos — Sal 89,11

11tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.

Salmos — Sal 74,13

13tú hendiste el mar con tu poder, quebraste las cabezas de los montruos en las aguas;

Salmos — Sal 104,26

26por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.

Salmos — Sal 51,12

12Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;

Salmos — Sal 19,1-7

1Del maestro de coro. Salmo. De David. 2Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento; 3el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia. 4No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír; 5mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda, 6y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera. 7A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.

Salmos — Sal 89,6-15

6Los cielos celebran, Yahveh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos. 7Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se iguala entre los hijos de los dioses? 8Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte. 9Yahveh, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahveh, tu lealtad te circunda. 10Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes; 11tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo. 12Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste; 13tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre. 14Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha; 15Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.

Salmos — Sal 104

1¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, 2arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, 3levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas; 4tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros. 5Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. 6Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas; 7al increparlas tú, emprenden la huída, se precipitan al oír tu trueno, 8y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste; 9un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra. 10Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan; 11a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros; 12sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda. 13De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra; 14la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan, 15y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre. 16Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó; 17allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña; 18los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas. 19Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso; 20mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva, 21los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman. 22Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas; 23el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra. 25Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños; 26por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él. 27Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento; 28tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes. 29Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan. 30Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra. 31¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije! 32El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo. 33A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios. 34¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo. 35¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

Salmos — Sal 139

1Del maestro de coro. De David. Salmo. Yahveh, tú me escrutas y conoces; 2sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos; 3esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas. 4Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahveh, la conoces entera; 5me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano. 6Ciencia es misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla. 7¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir? 8Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te encuentras. 9Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar, 10también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende. 11Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor, 12ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día. 13Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; 14yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente, 15y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra. 16Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos. 17Mas para mí ¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma! 18¡Son más, si los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo! 19¡Ah, si al impío, oh Dios, mataras, si los hombres sanguinarios se apartaran de mí! 20Ellos que hablan de ti dolosamente, tus adversarios que se alzan en vano. 21¿No odio, Yahveh, a quienes te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra ti? 22Con odio colmado los odio, son para mí enemigos. 23Sóndame, oh Dios, mi corazón conoce, pruébame, conoce mis desvelos; 24mira no haya en mí camino de dolor, y llévame por el camino eterno.

Salmos — Sal 121,2

2Mi auxilio me viene de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.

Sapienciales (18citas)

Proverbios — Prov 3,19s

19Con la Sabiduria fundó Yahveh la tierra, consolidó los cielos con inteligencia; 20con su ciencia se abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío.

Proverbios — Prov 8,22ss

22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua.

Proverbios — Prov 8,24-30

24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo,

Proverbios — Prov 8,31

31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»

Eclesiástico — Eclo 1,9

9El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus obras,

Eclesiástico — Eclo 24,9

9Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.

Sabiduría — Sab 8,6

6Si la inteligencia es creadora, ¿quién sino la Sabiduría es el artífice de cuanto existe?

Sabiduría — Sab 9,9

9Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos.

Sabiduría — Sab 13,1-5

1Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; 2sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. 3Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó. 4Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo; 5pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.

Job — Job 26,13

13Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente Huidiza,

Job — Job 3,8

8Maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a Leviatán.

Job — Job 7,12

12¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra mí?

Job — Job 9,13

13Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.

Sabiduría — Sab 13,5

5pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.

Job — Job 38

1Yahveh repondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo: 2¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido? 3Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás. 4Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad. 5¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella? 6¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular, 7entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios? 8¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borbotando; 9cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales; 10cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos? 11«¡Llegarás hasta aquí, no más allá - le dije -, aquí se romperá el orgullo de tus olas!» 12¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar, 13para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados? 14Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido. 15Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba. 16¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo? 17¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra? 18¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes, todo esto. 19¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?, 20para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa. 21Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días! 22¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo, 23que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate? 24¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra? 25¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino, 26para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma, 27para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba verde? 28¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío? 29¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo, 30cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del abismo? 31¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión? 32¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías? 33¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra? 34¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece? 35A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: «Aquí estamos»? 36¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia? 37¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los cielos, 38cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí? 39¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos, 40cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho? 41¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Dios, cuando se estiran faltos de comida?

Job — Job 42,1-6

1Y Job respondió a Yahveh: 2Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable. 3Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro. 4(Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.) 5Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos. 6Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Job — Job 10,8ss

8Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme! 9Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme. 10¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?

Eclesiástico — Eclo 18,8-14

8¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal? 9El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años. 10Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad. 11Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia. 12El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón. 13La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño. 14Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.

Historicos (7citas)

Génesis — Gen 14,19

19y le bendijo diciendo: «¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,

Génesis — Gen 14,22

22Pero Abram dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, creador de cielos y tierra:

Génesis — Gen 2,4-25

4Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos, 5no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo. 6Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo. 7Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. 8Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado. 9Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos. 11El uno se llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro. 12El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice. 13El segundo río se llama Guijón: es el que rodea el país de Kus. 14El tercer río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Eufrates. 15Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase. 16Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, 17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.» 18Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» 19Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera. 20El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. 21Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. 22De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. 23Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» 24Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. 25Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.

Génesis — Gen 1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. 4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. 6Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» 7E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. 8Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo. 9Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. 10Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. 11Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13Y atardeció y amaneció: día tercero. 14Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; 15y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; 17y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, 18y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19Y atardeció y amaneció: día cuarto. 20Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» 21Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23Y atardeció y amaneció: día quinto. 24Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. 25Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien. 26Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. 28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.» 29Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. 30Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue. 31Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.

Génesis — Gen 1,1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Judit — Jdt 16,14

14Sírvante a ti las criaturas todas, pues hablaste tú y fueron hechas, enviaste tu espíritu y las hizo, y nadie puede resitir tu voz.

II Macabeos — 2Mac 7,28

28Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.

Profeticos (28citas)

Jeremías — Jer 10,1-5

1Oíd la palabra que os dedica Yahveh, oh casa de Israel. 2Así dice Yahveh: Al proceder de los gentilles no os habituéis, ni de los signos celestes os espantéis. ¡Que se espanten de ellos los gentiles! 3Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque, obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó, 4con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee. 5Son como espantajos de pepinar, que ni hablan. Tienen que ser tranportados, porque no andan. No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal.

Isaías — Is 40,19s

19El fundidor funde la estatua, el orfebre con oro la recubre y funde cadenas de plata. 20El que presenta una ofrenda de pobre escoge madera incorruptible, se busca un hábil artista para erigir una estatua que no vacile.

Isaías — Is 44,9-20

9¡Escultores de ídolos! Todos ellos son vacuidad; de nada sirven sus obras más estimadas; sus testigos nada ven y nada saben, y por eso quedarán abochornados. 10¿Quién modela un dios o funde un ídolo, sin esperar una ganancia? 11Mas ved que todos sus devotos quedarán abochornados y sus artífices, que no son más que hombres; se reunirán todos y comparecerán; y todos temblarán avergonzados. 12El forjador trabaja con los brazos, configura a golpe de martillo, ejecuta su obra a fuerza de brazo; pasa hambre y se extenúa; no bebe agua y queda agotado. 13El escultor tallista toma la medida, hace un diseño con el lápiz, trabaja con la gubia, diseña a compás de puntos y le da figura varonil y belleza humana, para que habite en un templo. 14Taló un cedro para sí, o tomó un roble, o una encima y los dejó hacerse grandes entre los árboles del bosque; o plantó un cedro que la lluvia hizo crecer. 15Sirven ellos para que la gente haga fuego. Echan mano de ellos para calentarse. O encienden lumbre para cocer pan. O hacen un dios, al que se adora, un ídolo para inclinarse ante él. 16Quema uno la mitad y sobre las brasas asa carne y come el asado hasta hartarse. También se calienta y dice: «¡ Ah! ¡me caliento mientras contemplo el resplandor!» 17Y con el resto hace un dios, su ídolo, ante el que se inclina, le adora y le suplica, diciendo: «¡Sálvame, pues tú eres mi dios!» 18No saben ni entienden, sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende. 19No reflexionan, no tienen ciencia ni entendimiento para decirse: «He quemado una mitad, he cocido pan sobre las brasas; he asado carne y la he comido; y ¡voy a hacer con lo restante algo abominable! ¡voy a inclinarme ante un trozo de madera! 20A quien se apega a la ceniza, su corazón engañado le extravía. No salvará su vida. Nunca dirá: «¿Acaso lo que tengo en la mano es engañoso?»

Amós — Am 4,13

13Porque está aquí quien forma los montes y crea el viento, quien descubre al hombre cuál es su pensamiento, quien hace aurora las tinieblas, y avanza por las alturas de la tierra: Yahveh, Dios Sebaot es su nombre.

Amós — Am 5,8s

8El hace las Pléyades y Orión, trueca en mañana las sombras, y hace oscurecer el día en noche. El llama a las aguas del mar, y sobre la haz de la tierra las derrama, Yahveh es su nombre; 9él desencadena ruina sobre el fuerte y sobre la ciudadela viene la devastación.

Amós — Am 9,5s

5¡El Señor Yahveh Sebaot...! el que toca la tierra y ella se derrite, y hacen duelo todos sus habitantes; sube toda entera como el Nilo, y baja como el Nilo de Egipto. 6El que edifica en los cielos sus altas moradas, y asienta su bóveda en la tierra; el que llama a las aguas de la mar, y sobre la haz de la tierra las derrama, ¡Yahveh es su nombre!

Jeremías — Jer 10,6-16

6No hay como tú, Yahveh; grande eres tú, y grande tu Nombre en poderío. 7¿Quién no te temerá, Rey de las naciones? Porque a ti se te debe eso. Porque entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos no hay nadie como tú. 8Todos a la par son estúpidos y necios: lección de madera la que dan los ídolos. 9Plata laminada, de Tarsis importada, y oro de Ofir; hechura de maestro y de manos de platero (de púrpura violeta y escarlata es su vestido): todos son obra de artistas. 10Pero Yahveh es el Dios verdadero; es el Dios vivo y el Rey eterno. Cuando se irrita, tiembla la tierra, y no aguantan las naciones su indignación. 11(Así les diréis: «Los dioses que no hicieron el cielo ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo del cielo.») 12El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos. 13Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra. El hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos. 14Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas. 15Vanidad son, cosa ridícula; al tiempo de su visita perecerán. 16No es así la «Parte de Jacob», pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel; Yahveh Sebaot es su nombre.

Isaías — Is 40,21-26

21¿No lo sabíais? ¿No lo habíais oído? ¿No os lo había mostrado desde el principio? ¿No lo entendisteis desde que se fundó la tierra? 22El está sentado sobre el orbe terrestre, cuyos habitantes son como saltamontes; él expande los cielos como un tul, y los ha desplegado como una tienda que se habita. 23El aniquila a los tiranos, y a los árbitros de la tierra los reduce a la nada. 24Apenas han sido plantados, apenas sembrados, apenas arraiga en tierra su esqueje, cuando sopla sobre ellos y se secan, y una ráfaga como tamo se los lleva. 25¿Con quién me asemejaréis y seré igualado?, dice el Santo. 26Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una.

Jeremías — Jer 27,4-7

4y dales estas instrucciones para sus señores: «Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Así diréis a vuestros señores: 5Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que hay sobre la haz de la tierra, con mi gran poder y mi tenso brazo, y lo di a quien me plugo. 6Ahora yo he puesto todos estos países en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y también los animales del campo le he dado para servirle 7(y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que llegue también el turno a su propio país - y le reducirán a servidumbre muchas naciones y reyes grandes -).

Isaías — Is 45,12s

12Yo hice la tierra y creé al hombre en ella. Yo extendí los cielos con mis manos y doy órdenes a todo su ejército. 13Yo le he suscitado para la victoria y he allanado todos sus caminos. El reconstruirá mi ciudad y enviará a mis deportados sin rescate y sin recompensa», dice Yahveh Sebaot.

Isaías — Is 48,6s

6Tú has oído todo esto, ¿no vas a admitirlo? Ahora te hago saber cosas nuevas, secretas, no sabidas, 7que han sido creadas ahora, no hace tiempo, de las que hasta ahora nada oíste, para que no puedas decir: «Ya lo sabía.»

Isaías — Is 43,1-7

1Ahora, así dice Yahveh tu creador, Jacob, tu plasmador, Israel. «No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. 2Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti. 3Porque yo soy Yahveh tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. He puesto por expiación tuya a Egipto, a Kus y Seba en tu lugar 4dado que eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo. Pondré la humanidad en tu lugar, y los pueblos en pago de tu vida. 5No temas, que yo estoy contigo; desde Oriente haré volver tu raza, y desde Poniente te reuniré. 6Diré al Norte: "Dámelos"; y al Sur: "No los retengas", Traeré a mis hijos de lejos, y a mis hijas de los confines de la tierra; 7a todos los que se llamen por mi nombre, a los que para mi gloria creé, plasmé e hice.»

Isaías — Is 43,16-19

16Así dice Yahveh, que trazó camino en el mar, y vereda en aguas impetuosas. 17El que hizo salir carros y caballos a una con poderoso ejército; a una se echaron para no levantarse, se apagaron, como mecha se extinguieron. 18¿No os acordáis de lo pasado, ni caéis en la cuenta de lo antiguo? 19Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? Sí, pongo en el desierto un camino, ríos en el páramo.

Isaías — Is 51,9

9¡Despierta, despierta, revístete de poderío, oh brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas! ¿No eres tú el que partió a Ráhab, el que atravesó al Dragón?

Isaías — Is 51,10

10¿No eres tú el que secó la Mar, las aguas del gran Océano, el que trocó las honduras del mar en camino para que pasasen los rescatados?

Jeremías — Jer 31,22

22¿Hasta cuándo darás rodeos, oh díscola muchacha? Pues ha creado Yahveh una novedad en la tierra: la Mujer ronda al Varón.

Isaías — Is 45,8

8Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia. Yo, Yahveh, lo he creado.

Isaías — Is 41,20

20de modo que todos vean y sepan, adviertan y consideren que la mano de Yahveh ha hecho eso, el Santo de Israel lo ha creado.

Isaías — Is 65,18

18antes habrá gozo y regocijo por siempre jamás por lo que voy a crear. Pues he aquí que yo voy a crear a Jerusalén «Regocijo», y a su pueblo «Alegría»;

Jeremías — Jer 31,35ss

35Así dice Yahveh, el que da el sol para alumbrar el día, y gobierna la luna y las estrellas para alumbrar la noche, el que agita el mar y hace bramar sus olas, cuyo nombre es Yahveh Sebaot. 36Si fallaren estas normas en mi presencia - oráculo de Yahveh - también la prole de Israel dejaría de ser una nación en mi presencia a perpetuidad. 37Así dice Yahveh: Si fueren medidos los cielos por arriba, y sondeadas las bases de la tierra por abajo, entonces también yo renegaría de todo el linaje de Israel por todo cuanto hicieron - oráculo de Yahveh -.

Isaías — Is 65,17

17Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria;

Isaías — Is 66,22s

22Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mi presencia - oráculo de Yahveh - así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre. 23Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí - dice Yahveh.

Ezequiel — Ez 36,26-35

26Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas. 28Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vustro Dios. 29Os salvaré de todas vuestras impurezas, llamaré al trigo y lo multiplicaré y no os someteré más al hambre. 30Multiplicaré los frutos de los árboles y los productos de los campos, para que no sufráis más el oprobio del hambre entre las naciones. 31Entonces os acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras acciones que no eran buenas, y sentiréis asco de vosotros mismos por vuestras culpas y vuestras abominaciones. 32No hago esto por vosotros - oráculo del Señor Yahveh - sabedlo bien. Avergonzaos y confundíos de vuestra conducta, casa de Israel. 33Así dice el Señor Yahveh: El día que yo os purifique de todas vuestras culpas, repoblaré las ciudades y las ruinas serán reconstruidas; 34la tierra devastada será cultivada, después de haber sido una desolación a los ojos de todos los transeúntes. 35Y se dirá: «Esta tierra, hasta ahora devastada, se ha hecho como jardín de Edén, y las ciudades en ruinas, devastadas y demolidas, están de nuevo fortificadas y habitadas.»

Ezequiel — Ez 11,19

19yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,

Isaías — Is 64,7

7Pues bien, Yahveh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.

Jeremías — Jer 18,6

6¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? - oráculo de Yahveh -. Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.

Isaías — Is 44,24-28

24Así dice Yahveh, tu redentor, el que te formó desde el seno. Yo, Yahveh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna. 25Yo hago que fallen las señales de los magos y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad. 26Yo confirmo la palabra de mi siervo y hago que triunfe el proyecto de mis mensajeros. Yo digo a Jerusalén: «Serás habitada», y a las ciudades de Judá: «Seréis reconstruidas.» ¡Yo levantaré sus ruinas! 27Yo digo al abismo: «¡Sécate! Yo desecaré tus ríos.» 28Yo soy el que dice a Ciro: «Tú eres mi pastor y darás cumplimiento a todos mis deseos, cuando digas de Jerusalén: "Que sea reconstruida" y del santuario: "¡Echa los cimientos!"»

Isaías — Is 51,9ss

9¡Despierta, despierta, revístete de poderío, oh brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas! ¿No eres tú el que partió a Ráhab, el que atravesó al Dragón? 10¿No eres tú el que secó la Mar, las aguas del gran Océano, el que trocó las honduras del mar en camino para que pasasen los rescatados? 11Los redimidos de Yahveh volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones, y habrá alegría eterna sobre sus cabezas. ¡Regocijo y alegría les acompañarán! ¡Adios, el penar y suspiros!

Nuevo Testamento (47citas)

II Corintios — 2Cor 4,6

6Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo.

Romanos — Rom 4,17

17como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro delante de Aquel a quien creyó, de Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean.

Hechos — Hch 17,28

28pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: "Porque somos también de su linaje."

I Timoteo — 1Tim 6,13

13Te recomiendo en la presencia de Dios que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan solemne testimonio,

Apocalipsis — Ap 10,6

6y juró por el que vive por los siglos de los siglos, el que creó el cielo y cuanto hay en él, la tierra y cuanto hay en ella, el mar y cuanto hay en él: «¡Ya no habrá dilación!

Hechos — Hch 14,15

15«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos hay,

Hechos — Hch 17,24

24«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas,

Hebreos — Heb 2,10

10Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.

I Corintios — 1Cor 8,6

6para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.

Romanos — Rom 11,35

35Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.

Colosenses — Col 1,16

16porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él,

I Corintios — 1Cor 10,25s

25Comed todo lo que se vende en el mercado sin plantearos cuestiones de conciencia; 26pues del Señor es la tierra y todo cuanto contiene.

Colosenses — Col 2,20ss

20Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujertaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como 21«no tomes», «no gustes», «no toques», 22cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?

Hechos — Hch 17,24-28

24«El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas, 25ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas. 26El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar, 27con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; 28pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: "Porque somos también de su linaje."

Romanos — Rom 1,19s

19pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. 20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;

Apocalipsis — Ap 4,8-11

8Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir".» 9Y cada vez que los Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos, 10los veinticuatro Ancianos se postran ante el que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas delante del trono diciendo: 11«Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado.»

Hechos — Hch 4,24

24Al oírlo, todos a una elevaron su voz a Dios y dijeron: «Señor, tú que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,

Apocalipsis — Ap 3,14

14Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.

I Corintios — 1Cor 1,24

24mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Hebreos — Heb 1,3

3el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Colosenses — Col 1,15

15El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación,

Colosenses — Col 1,16s

16porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, 17él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia.

I Corintios — 1Cor 7,31

31Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa.

Hebreos — Heb 1,11s

11Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán; 12como un manto los enrollarás, como un vestido, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.

Apocalipsis — Ap 6,12ss

12Y seguí viendo. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto; y el sol se puso negro como un paño de crin, y la luna toda como sangre, 13y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte; 14y el cielo fue retirado como un libro que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos;

Apocalipsis — Ap 20,11

11Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra huyeron de su presencia sin dejar rastro.

Colosenses — Col 3,10

10y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento pefecto, según la imagen de su Creador,

Gálatas — Gal 6,15

15Porque nada cuenta ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva.

II Corintios — 2Cor 5,17

17Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.

Efesios — Ef 1,10

10para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra.

II Corintios — 2Cor 5,18s

18Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. 19Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación.

Colosenses — Col 1,20

20y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.

Efesios — Ef 2,10

10En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.

Efesios — Ef 2,15

15anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz,

Efesios — Ef 4,24

24y a revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.

I Corintios — 1Cor 15,21.45

21Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. 45En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida.

Romanos — Rom 5,13

13- porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley;

Colosenses — Col 1,18

18El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo,

Efesios — Ef 1,22s

22Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, 23que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo.

Hebreos — Heb 1,2

2en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos;

Hebreos — Heb 2,6-9

6Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que de él te preocupas? 7Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor le coronaste. 8Todo lo sometiste debajo de sus pies. Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que le esté sometido todo. 9Y a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos.

Romanos — Rom 8,14-17

14En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! 16El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Gálatas — Gal 3,26ss

26Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: 28ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Romanos — Rom 8,23

23Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo.

Romanos — Rom 8,18-22

18Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. 19Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. 20La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza 21de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto.

II Pedro — 2Pe 3,13

13Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia.

Apocalipsis — Ap 21,1-5

1Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. 2Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. 3Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios. 4Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.» 5Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»

Evangelio (8citas)

Mateo — Mt 19,4-8

4El respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, 5y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? 6De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» 7Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» 8Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así.

Juan — Jn 1,1s.14

1En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2Ella estaba en el principio con Dios. 14Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan — Jn 1,3s

3Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,

Mateo — Mt 28,18

18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Juan — Jn 17,2

2Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.

Marcos — Mc 1,10 p

10En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.

Lucas — Lc 4,1

1Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto,

Juan — Jn 1,12

12Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;