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Cuidados

28 citas resueltas — Texto completo

Salmos (2citas)

Salmos — Sal 55,23

23Descarga en Yahveh tu peso, y él te sustentará; no dejará que para siempre zozobre el justo.

Salmos — Sal 38,19

19Sí, mi culpa confieso, acongojado estoy por mi pecado.

Sapienciales (8citas)

Proverbios — Prov 31,10-31

10Alef. Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. 11Bet. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. 12Guímel. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. 13Dálet. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes. 14He. Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión. 15Vau. Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre. 16Zain. Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. 17Jet. Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos. 18Tet. Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara. 19Tod. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso. 20Kaf. Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. 21Lámed. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. 22Mem. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. 23Nun. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. 24Sámek. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores. 25Ain. Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana. 26Pe. Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. 27Sade. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad. 28Qof. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: 29Res. «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!» 30Sin. Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada. 31Tau. Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.

Eclesiástico — Eclo 38,24-34

24La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se libera de negocios se hará sabio. 25¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe hablar más que de novillos? 26Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras. 27De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que graban las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles; ponen todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra. 28También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle. 29De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número; 30con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno. 31Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su tarea. 32Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella. 33Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la asamblea. No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio. 34No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Eclesiástico — Eclo 50,1-4

1Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario. 2El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo. 3En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho. 4El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio.

Sabiduría — Sab 6,17

17Pues su comienzo es el deseo más verdadero de instrucción, la preocupación por la instrucción es el amor,

Eclesiástico — Eclo 39,1-11

1No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo. La sabiduría de todos los antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios, 2conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas penetra, 3busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas insiste. 4En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece; viaja por tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y lo malo entre los hombres. 5Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Señor su Hacedor; suplica ante el Altísimo, abre su boca en oración y por sus pecados suplica. 6Si el gran Señor lo quiere, del espíritu de inteligencia será lleno. El mismo derramará como lluvia las palabras de su sabiduría, y en la oración dará gracias al Señor. 7Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos hará meditación. 8Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de la alianza del Señor se gloriará. 9Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será olvidada. No desaparecerá su recuerdo, su nombre vivirá de generación en generación. 10Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio, lo publicará la asamblea. 11Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando descanse, él le bastará.

Proverbios — Prov 31,25

25Ain. Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.

Sabiduría — Sab 7,4

4Me crié entre pañales y cuidados.

Sabiduría — Sab 5,15

15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo.

Nuevo Testamento (9citas)

I Timoteo — 1Tim 4,15

15Ocúpate en estas cosas; vive entregado a ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

Tito — Tit 3,8

8Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.

I Corintios — 1Cor 12,25

25para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros.

II Corintios — 2Cor 11,28

28Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias.

II Corintios — 2Cor 4,8s

8Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; 9perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados.

I Corintios — 1Cor 7,32ss

32Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. 33El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; 34está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el esp1ritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

I Pedro — 1Pe 5,7

7confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros.

I Corintios — 1Cor 7,31

31Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa.

Filipenses — Flp 4,6s

6No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Evangelio (9citas)

Lucas — Lc 12,50

50Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!

Lucas — Lc 22,32

32pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.»

Lucas — Lc 10,41s

41Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.»

Lucas — Lc 8,14 p

14Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez.

Lucas — Lc 16,13 p

13«Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.»

Lucas — Lc 21,34 p

34«Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupacines de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros,

Mateo — Mt 6,25-34 p

25«Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? 27Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? 28Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. 29Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. 30Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? 31No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? 32Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. 33Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. 34Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

Mateo — Mt 16,5-12

5Los discípulos, al pasar a la otra orilla, se habían olvidado de tomar panes. 6Jesús les dijo: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos.» 7Ellos hablaban entre sí diciendo: «Es que no hemos traído panes.» 8Mas Jesús, dándose cuenta, dijo: «Hombres de poca fe, ¿por qué estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes? 9¿Aún no comprendéis, ni os acordáis de los cinco panes de los 5.000 hombres, y cuántos canastos recogisteis? 10¿Ni de los siete panes de los 4.000, y cuántas espuertas recogisteis? 11¿Cómo no entendéis que no me refería a los panes? Guardaos, sí, de la levadura de los fariseos y saduceos.» 12Entonces comprendieron que no había querido decir que se guardasen de la levadura de los panes, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.

Lucas — Lc 15,16-20

16Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." 20Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.