I Pedro — 1Pe 2,7
7Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido,
I Corintios — 1Cor 3,11
11Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
Efesios — Ef 4,11-16
11El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, 12para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, 13hasta que llegemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. 14Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, 15antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, 16de quien todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor.
Efesios — Ef 2,20
20edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,
II Corintios — 2Cor 10,8
8Y aun cuando me gloriara excediéndome algo, respecto de ese poder nuestro que el Señor nos dio para edificación vuestra y no para ruina, no me avergonzaría.
II Corintios — 2Cor 12,19
19Hace tiempo, pensáis, que nos estamos justificando delante de vosotros. Delante de Dios, en Cristo, estamos hablando. Y todo esto, queridos míos, para edificación vuestra.
II Corintios — 2Cor 13,10
10Por eso os escribo esto ausente, para que, presente, no tenga que obrar con severidad conforme al poder que me otorgó el Señor para edificar y no para destruir.
I Corintios — 1Cor 3,9
9ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios.
I Corintios — 1Cor 3,6
6Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien dio el crecimiento.
I Corintios — 1Cor 3,10s
10Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! 11Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
Efesios — Ef 4,15s
15antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, 16de quien todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor.
Efesios — Ef 4,11
11El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,
Romanos — Rom 14,19
19Procuremos, por tanto, lo que fomente la paz y la mutua edificación.
Romanos — Rom 15,2
2Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación;
I Tesalonicenses — 1Tes 5,11
11Por esto, confortaos mutuamente y edificaos los unos a los otros, como ya lo hacéis.
Jds 20 — texto no disponible
I Corintios — 1Cor 14,12
12Así pues, ya que aspiráis a los dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la asamblea.
Colosenses — Col 2,6s
6Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido; 7enraizados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias.
I Corintios — 1Cor 3,10-15
10Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! 11Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. 12Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, 13la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. 14Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. 15Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego.
Apocalipsis — Ap 21,2
2Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.
Apocalipsis — Ap 21,4
4Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»
Apocalipsis — Ap 21,14
14La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero.
Apocalipsis — Ap 21,12
12Tenía una muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas, doce Angeles y nombres grabados, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;
Apocalipsis — Ap 21,19-23
19Los asientos de la muralla de la ciudad están adornados de toda clase de piedras preciosas: el primer asiento es de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de calcedonia, el cuarto de esmeralda, 20el quinto de sardónica, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto, el duodécimo de amatista. 21Y las doce puertas son doce perlas, cada una de las puertas hecha de una sola perla; y la plaza de la ciudad es de oro puro, trasparente como el cristal. 22Pero no vi Santuario alguno en ella; porque el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero, es su Santuario. 23La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero.
Apocalipsis — Ap 19,8
8y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura - el lino son las buenas acciones de los santos». -