Preparar Palabra

Educación

116 citas resueltas — Texto completo

Salmos (4citas)

Salmos — Sal 6,2

2Yahveh, no me corrijas en tu cólera, en tu furor no me castigues.

Salmos — Sal 38,2

2Yahveh, no me corrijas en tu enojo, en tu furor no me castigues.

Salmos — Sal 16,7

7Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;

Salmos — Sal 94,10

10El que corrige a las naciones, ¿no ha de castigar? El que el saber al hombre enseña,

Sapienciales (21citas)

Proverbios — Prov 1,7

7El temor de Yahveh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Eclesiástico — Eclo 1,1

1Toda sabiduría viene del Señor, y con él está por siempre.

Proverbios — Prov 23,23

23Adquiere la verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.

Proverbios — Prov 1,2

2para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos,

Proverbios — Prov 4,13

13Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, que es tu vida.

Proverbios — Prov 5,23

23Morirá por su falta de instrucción, por su gran necedad se perderá.

Proverbios — Prov 10,17

17Camina hacia la vida el que guarda las instrucciones; quien desatiende la reprensión se extravía.

Proverbios — Prov 23,12s

12Aplica tu corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia. 13No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara.

Eclesiástico — Eclo 21,21

21Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.

Proverbios — Prov 23,22

22Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.

Proverbios — Prov 30,17

17Al ojo que se ríe del padre y desprecia la obediencia de una madre, lo picotearán los cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.

Proverbios — Prov 22,15

15La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo alejará de ella.

Proverbios — Prov 1,10ss

10Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no vayas. 11Si te dicen: «¡Vente con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre, apostémonos contra el inocente sin motivo alguno, 12devorémoslos vivos como el seol, enteros como los que bajan a la fosa!;

Proverbios — Prov 5,7-14

7Así pues, hijo mío, escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca: 8aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa; 9no sea que ella dé tu honor a otro y tus años a un hombre cruel; 10no se harten de tus bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del extranjero; 11no sea que gimas a la postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman, 12y digas: «Ay de mí, que he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado los reproches, 13no he escuchado la voz de mis maestros ni he prestado oídos a los que me instruían. 14A punto he estado de cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la comunidad.»

Proverbios — Prov 6,20-35

20Garda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre. 21Tenlos atados siempre a tu corazón, enlázalos a tu cuello; 22en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar. 23Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz; camino de vida los reproches y la instrucción, 24para librarte de la mujer perversa, de la lengua suave de la extraña. 25No codicies su hermosura en tu corazón, no te cautive con sus párpados, 26porque un mendrugo de pan basta a la prostituta, pero la casada va a la caza de una vida preciosa. 27¿Puede uno meter fuego en su regazo sin que le ardan los vestidos? 28¿Puede uno andar sobre las brasas sin que se le quemen los pies? 29Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque. 30No se desprecia al ladrón cuando roba para llenar su estómago, porque tiene hambre. 31Mas, si le sorprenden, paga el séptuplo, tiene que dar todos los bienes de su casa. 32Pero el que hace adulterar a una mujer es un mentecato; un suicida es el que lo hace; 33encontrará golpes y deshonra y su vergüenza no se borrará. 34Porque los celos enfurecen al marido. y no tendrá piedad el día de la venganza. 35No hará caso de compensación alguna; aunque prodigues regalos, no aceptará.

Eclesiástico — Eclo 22,3-6

3Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión. 4Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor. 5La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada. 6Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría.

Eclesiástico — Eclo 42,9ss

9Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja el sueño la inquietud por ella. En su juventud, miedo a que se le pase la edad, si está casada, a que sea aborrecida. 10Cuando virgen, no sea mancillada y en la casa paterna quede encinta. Cuando casada, a que sea infiel, cohabitando, a que sea estéril. 11Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te haga la irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos en el pueblo, y ante el vulgo espeso te avergüence.

Eclesiástico — Eclo 22,6

6Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría.

Eclesiástico — Eclo 30,1-13

1El que ama a su hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en su futuro. 2El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se gloriará. 3El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se sentirá gozoso. 4Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre igual que él. 5En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste. 6Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus favores. 7El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus entrañas. 8Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino. 9Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él, y te traerá pesares. 10No rías con él, para no llorar y acabar rechinando de dientes. 11No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores. 12Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando es niño, no sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma. 13Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza.

Proverbios — Prov 23,13s

13No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara. 14Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol.

Job — Job 5,17

17¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday!

Historicos (11citas)

Deuteronomio — Dt 8,5

5Date cuenta, pues, de que Yahveh tu Dios te corregía como un hombre corrige a su hijo,

Exodo — Ex 4,22

22Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.

Exodo — Ex 20,12

12Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

Deuteronomio — Dt 21,18-21

18Si un hombre tiene un hijo rebelde y díscolo, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y que, castigado por ellos, no por eso les escucha, 19su padre y su madre le agarrarán y le llevarán afuera donde los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar. 20Dirán a los ancianos de su ciudad: «Este hijo nuestro es rebelde y díscolo, y no nos escucha, es un libertino y un borracho.» 21Y todos los hombres de su ciudad le apedrearán hasta que muera. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, temerá.

Deuteronomio — Dt 11,2-7

2Vosotros sabéis hoy - no vuestros hijos, que ni saben ni han visto la lección de Yahveh vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte y su tenso brazo - 3las señales y hazañas que realizó él en medio de Egipto, contra Faraón rey de Egipto y todo su pueblo; 4lo que hizo con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros, precipitando sobre ellos las aguas del mar de Suf cuando os perseguían, y aniquilándolos Yahveh hasta el día de hoy; 5lo que ha hecho por vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar; 6lo que hizo con Datán y Abirón, hijos de Eliab el rubenita, cuando la tierra abrió su boca y los tragó en medio de todo Israel, con sus familias, sus tiendas y todos los que les seguían. 7Pues vuestros mismos ojos han visto toda esta gran obra que Yahveh ha realizado.

Deuteronomio — Dt 8,2-6

2Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón: si ibas o no a guardar sus mandamientos. 3Te humilló, te hizo pasar hambre, te dio a comer el maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahveh. 4No se gastó el vestido que llevabas ni se hincharon tus pies a lo largo de esos cuarenta años. 5Date cuenta, pues, de que Yahveh tu Dios te corregía como un hombre corrige a su hijo, 6y guarda los mandamientos de Yahveh tu Dios siguiendo sus caminos y temiéndole.

Deuteronomio — Dt 4,36

36Desde el cielo te ha hecho oír su voz para instruirte, y en la tierra te ha mostrado su gran fuego, y de en medio del fuego has oído sus palabras.

Deuteronomio — Dt 4,37s

37Porque amó a tus padres y eligió a su descendencia después de ellos, te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza, 38desalojoó ante ti naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en su tierra y te la dio en herencia, como la tienes hoy.

Deuteronomio — Dt 4,40

40Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Yahveh tu Dios te da para siempre.

Deuteronomio — Dt 30,11-14

11Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni están fuera de tu alcance. 12No están en el cielo, para que hayas de decir: «¿Quién subirá por nosotros al cielo a buscarlos para que los oigamos y los pongamos en práctica?» 13Ni están al otro lado del mar, para que hayas de decir: «¿Quién irá por nosotros al otro lado del mar a buscarlos para que los oigamos y los pongamos en práctica?» 14Sino que la palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica.

Levítico — Lev 26,18.23s.28

18Si ni aun con esto me obedecéis, volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. 23Si aun con esto no os corregís ante mí, sino que seguís enfrentándoos conmigo, 24también yo me enfrentaré con vosotros, y os azotaré yo mismo siete veces más por vuestros pecados. 28yo me enfrentaré a vosotros con ira, y os castigaré yo mismo siete veces más por vuestros pecados.

Profeticos (21citas)

Oseas — Os 11,1-4

1Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo. 2Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían incienso. 3Yo enseñé a Efraím a caminar, tomándole por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos. 4Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer.

Ezequiel — Ez 16

1La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: 2Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones. 3Dirás: Así dice el Señor Yahveh a Jerusalén: Por tu origen y tu nacimiento eres del país de Canaán. Tu padre era amorreo y tu madre hitita. 4Cuando naciste, el día en que viniste al mundo, no se te cortó el cordón, no se te lavó con agua para limpiarte, no se te frotó con sal, ni se te envolvió en pañales. 5Ningún ojo se apiadó de ti para brindarte alguno de estos menesteres, por compasión a ti. Quedaste expuesta en pleno campo, porque dabas repugnancia, el día en que viniste al mundo. 6Yo pasé junto a ti y te vi agitándote en tu sangre. Y te dije, cuando estabas en tu sangre: «Vive», 7y te hice crecer como la hierba de los campos. Tú creciste, te desarrollaste, y llegaste a la edad núbil. Se formaron tus senos, tu cabellera creció; pero estabas completamente desnuda. 8Entonces pasé yo junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo de los amores. Extendí sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; me comprometí con juramento, hice alianza contigo - oráculo del señor Yahveh - y tú fuiste mía. 9Te bañé con agua, lavé la sangre que te cubría, te ungí con óleo. 10Te puse vestidos recamados, zapatos de cuero fino, una banda de lino fino y un manto de seda. 11Te adorné con joyas, puse brazaletes en tus muñecas y un collar a tu cuello. 12Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas, y una espléndida diadema en tu cabeza. 13Brillabas así de oro y plata, vestida de lino fino, de seda y recamados. Flor de harina, miel y aceite era tu alimento. Te hiciste cada día más hermosa, y llegaste al esplendor de una reina. 14Tu nombre se difundió entre las naciones, debido a tu belleza, que era perfecta, gracias al esplendor de que yo te había revestido - oráculo del Señor Yahveh. 15Pero tú te pagaste de tu belleza, te aprovechaste de tu fama para prostituirte, prodigaste tu lascivia a todo transeúnte entregándote a él. 16Tomaste tus vestidos para hacerte altos de ricos colores y te prostituiste en ellos. 17Tomaste tus joyas de oro y plata que yo te había dado y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte ante ellas. 18Tomaste tus vestidos recamados y las recubriste con ellos; y pusiste ante ellas mi aceite y mi incienso. 19El pan que yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, lo presentaste ante ellas como calmante aroma. Y sucedió incluso - oráculo del Señor Yahveh - 20que tomaste a tus hijos y a tus hijas que me habías dado a luz y se los sacrificaste como alimento. ¿Acaso no era suficiente tu prostitución, 21que inmolaste también a mis hijos y los entregaste haciéndoles pasar por el fuego en su honor? 22Y en medio de todas tus abominaciones y tus prostituciones no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas completamente desnuda, agitándote en tu sangre. 23Y para colmo de maldad - ¡ay, ay de ti!, oráculo del Señor Yahveh - 24te construiste un prostíbulo, te hiciste una altura en todas las plazas. 25En la cabecera de todo camino te construiste tu altura y allí contaminaste tu hermosura, entregaste tu cuerpo a todo transeúnte y multiplicaste tus prostituciones. 26Te prostituiste a los egipcios, tus vecinos, de cuerpos fornidos, y multiplicaste tus prostituciones para irritarme. 27Entonces yo levanté mi mano contra ti. Disminuí tu ración y te entregué a la animosidad de tus enemigas, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de la infamia de tu conducta. 28Y no harta todavía, te prostituiste a los asirios; te prostituiste sin hartarte tampoco. 29Luego, multiplicaste tus prostituciones en el país de los mercaderes, en Caldea, y tampoco esta vez quedaste harta. 30¡Oh, qué débil era tu corazón - oráculo del Señor Yahveh - para cometer todas estas acciones, dignas de una prostituta descarada! 31Cuando te contruías un prostíbulo a la cabecera de todo camino, cuando te hacías una altura en todas las plazas, despreciando el salario, no eras como la prostituta. 32La mujer adúltera, en lugar de su marido, toma ajenos. 33A toda prostituta se le da un regalo. Tú, en cambio, dabas regalos a todos tus amantes, y los atraías con mercedes para que vinieron a ti de los alrededores y se prestasen a tus prostituciones. 34Contigo ha pasado en tus prostituciones al revés que con las otras mujeres; nadie andaba solicitando detrás de ti; eras tú la que pagabas, y no se te pagaba: ¡ha sido al revés! 35Pues bien, prostituta, escucha la palabra de Yahveh. 36Así dice el Señor Yahveh: Por haber prodigado tu bronce y descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todas tus abominables basuras, por la sangre de tus hijos que les has dado, 37por esto he aquí que yo voy a reunir a todos los amantes a quienes complaciste, a todos los que amaste y también a los que aborreciste; los voy a congregar de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez delante de ellos, para que vean toda tu desnudez. 38Voy a aplicarte el castigo de las mujeres adúlteras y de las que derraman sangre: te entregaré al furor y a los celos, 39te entregaré en sus manos, ellos arrasarán tu prostíbulo y demolerán tus alturas, te despojarán de tus vestidos, te arrancarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda. 40Luego, incitarán a la multitud contra ti, te lapidarán, te acribillarán con sus espadas, 41prenderán fuego a tus casas y harán justicia de ti, a la vista de una multitud de mujeres; yo pondré fin a tus prostituciones, y no volverás a dar salario de prostituta. 42Desahogaré mi furor en ti; luego mis celos se retirarán de ti, me apaciguaré y no me airaré más. 43Porque no te has acordado de los días de tu juventud, y con todas estas cosas me has provocado, he aquí que también yo por mi parte haré recaer tu conducta sobre tu cabeza, oráculo del Señor Yahveh. Pues ¿no has cometido infamia con todas tus abominaciones? 44Mira, todos los autores de proverbios harán uno a propósito de ti, diciendo: «Cual la madre, tal la hija.» 45Hija eres, sí, de tu madre, que dejó de amar a sus maridos y a sus hijos, y hermana de tus hermanas, que dejaron de amar a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre era una hitita y vuestro padre un amorreo. 46Tu hermana mayor es Samaria, que habita a tu izquierda con sus hijas. Tu hermana menor es Sodoma, que habita a tu derecha con sus hijas. 47No has sido parca en imitar su conducta y en cometer sus abominaciones; te has mostrado más corrompida que ellas en toda tu conducta. 48Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que tu hermana Sodoma y sus hijas no obraron como habéis obrado vosotras, tú y tus hijas. 49Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo, voracidad, indolencia de la dulce vida tuvieron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente, 50se enorgullecieron y cometieron abominaciones ante mí: por eso las hice desaparecer, como tú viste. 51En cuanto a Samaria, ni la mitad de tus pecados ha cometido. Tú has cometido muchas más abominaciones que ellas y, al cometer tantas abominaciones, has hecho parecer justas a tus hermanas. 52Así, pues, carga con tu ignominia por haber decidido el fallo en favor de tus hermanas: a causa de los pecados que has cometido, mucho más abominables que los suyos, ellas resultan ser más justas que tú. Avergüénzate, pues, y carga con tu ignominia por hacer parecer justas a tus hermanas. 53Yo las restableceré. Restableceré a Sodoma y a sus hijas, restableceré a Samaria y a sus hijas, y después te restableceré a ti en medio de ella, 54a fin de que soportes tu ignominia y te avergüences de todo lo que has hecho, para consuelo de ellas. 55Tu hermana Sodoma y sus hijas serán restablecidas en su antiguo estado. Samaria y sus hijas serán restablecidas en su antiguo estado. Tú y tus hijas seréis restablecidas también en vuestro antiguo estado. 56¿No hiciste burla de tu hermana Sodoma, el día de tu orgullo, 57antes que fuese puesta al descubierto tu desnudez? Como ella, eres tú ahora el blanco de las burlas de las hijas de Edom y de todas las de los alrededores, de las hijas de los filisteos, que por todas partes te agobian a desprecios. 58Tú misma soportas las consecuencias de tu infamia y tus abominaciones, oráculo de Yahveh. 59Pues así dice el Señor Yahveh: Yo haré contigo como has hecho tú, que menospreciaste el juramento, rompiendo la alianza. 60Pero yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré en tu favor una alianza eterna. 61Y tú te acordarás de tu conducta y te avergonzarás de ella, cuando acojas a tus hermanas, las mayores y las menores, y yo te las dé como hijas, si bien no en virtud de tu alianza. 62Yo mismo restableceré mi alianza contigo, y sabrás que yo soy Yahveh, 63para que te acuerdes y te avergüences y no oses más abrir la boca de vergüenza, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho, oráculo del Señor Yahveh.

Isaías — Is 8,11

11Pues así me ha dicho Yahveh cuando me tomó de la mano y me apartó de seguir por el camino de ese pueblo:

Oseas — Os 7,12

12Dondequiera que vayan, yo echaré mi red sobre ellos, como ave del cielo los haré caer y los visitaré por su maldad.

Oseas — Os 10,10

10Voy a venir a visitarlos, y se aliarán pueblos contra ellos, cuando sean visitados por su doble culpa.

Oseas — Os 2,4-15

4¡Pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer, y yo no soy su marido! ¡Que quite de su rostro sus prostituciones y de entre sus pechos sus adulterios; 5no sea que yo la desnude toda entera, y la deje como el día en que nació, la ponga hecha un desierto, la reduzca a tierra árida, y la haga morir de sed! 6Ni de sus hijos me compadeceré, porque son hijos de prostitución. 7Pues su madre se ha prostituido, se ha deshonrado la que los concibió, cuando decía: «Me iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas.» 8Por eso, yo cercaré su camino con espinos, la cercaré con seto y no encontrará más sus senderos; 9perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los hallará. Entonces dirá: «Voy a volver a mi primer marido, que entonces me iba mejor que ahora.» 10No había conocido ella que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite virgen, ¡la plata yo se la multiplicaba, y el oro lo empleaban en Baal! 11Por eso volveré a tomar mi trigo a su tiempo y mi mosto a su estación, retiraré mi lana y mi lino que habían de cubrir su desnudez. 12Y ahora descubriré su vergüenza a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano. 13Haré cesar todo su regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus solemnidades. 14Arrasaré su viñedo y su higuera, de los que decía: «Ellos son mi salario, que me han dado mis amantes»; en matorral los convertiré, y la bestia del campo los devorará. 15La visitaré por los días de los Baales, cuando les quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar y se iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí, - oráculo de Yahveh.

Amós — Am 4,6-11

6Yo también os he dado dientes limpios en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros lugares; ¡y no habéis vuelto a mí! oráculo de Yahveh. 7También os he cerrado la lluvia, a tres meses todavía de la siega; he hecho llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no he hecho llover; una parcella recibía lluvia, y otra parcella, falta de lluvia, se secaba; 8dos, tres ciudades acudían a otra ciudad a beber agua, pero no calmaban su sed; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh. 9Os he herido con tizón y añublo, he secado vuestras huertas y viñedos; vuestras higueras y olivares los ha devorado la langosta; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh. 10He enviado contra vosotros peste, como la peste de Egipto, he matado a espada a vuestros jóvenes, mientras vuestros caballos eran capturados; he hecho subir a vuestras narices el hedor de vuestros campamentos, ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh. 11Os he trastornado como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra, habéis quedado como un tizón salvado de un incendio; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh.

Jeremías — Jer 6,8

8Aprende, Jerusalén, no sea que se despegue mi alma de ti, no sea que te convierta en desolación, en tierra despoblada.

Jeremías — Jer 2,30

30En vano golpeé a vuestros hijos, pues no aprendieron. Ha devorado vuestra espada a vuestos profetas, como el león cuando estraga.

Jeremías — Jer 7,28

28Entonces les dirás: Esta es la nación que no ha escuchado la voz de Yahveh su Dios, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca.

Sofonías — Sof 3,2.7

2No ha escuchado la voz, no ha aceptado la corrección; en Yahveh no ha puesto su confianza, a su Dios no se ha acercado. 7Y me dije: «Al menos tú me temerás, aceptarás la corrección; no puede quitarse de sus ojos todo aquello con que yo la he visitado.» Pero ellos han madrugado a corromper todas sus acciones.

Jeremías — Jer 5,3

3- ¡Oh Yahveh! tus ojos, ¿no son para la verdad? Les heriste, mas no acusaron el golpe; acabaste con ellos, pero no quisieron aprender. Endurecieron sus caras más que peñascos, rehusaron convertirse.

Jeremías — Jer 10,24

24Corrígeme, Yahveh, pero con tino, no con tu ira, no sea que me quede en poco.

Jeremías — Jer 30,11

11pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte: pues acabaré con todas las naciones entre las cuales te dispersé. pero contigo no acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.

Jeremías — Jer 46,28

28Tú no temas, siervo mío Jacob, - oráculo de Yahveh - que contigo estoy yo, pues acabaré con todas las naciones adonde te empujé, pero contigo no acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.

Jeremías — Jer 31,18

18Bien he oído a Efraím lamentarse: «Me corregiste y corregido fui, cual becerro no domado. Hazme volver y volveré, pues tú, Yahveh, eres mi Dios.

Isaías — Is 28,23-26

23Escuchad y oíd mi voz, atended y oíd mi palabra. 24¿Acaso cada día ara al arador para sembrar, abre y rompe su terreno? 25Luego que ha igualado su superficie, ¿no esparce la neguilla, y desparrama el comino, y pone trigo, cebada y espelta, cada cosa en su tablar? 26Quien le enseña esta usanza, quien le instruye es su Dios.

Jeremías — Jer 31,33s

33Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos ellos me conocerán del más chico al más grande - - oráculo de Yahveh - cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.

Isaías — Is 53,5

5El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.

Jeremías — Jer 31,20

20¿Es un hijo tan caro para mí Efraím, o niño tan mimado, que tras haberme dado tanto que hablar, tenga que recordarlo todavía? Pues, en efecto, se han conmovido mis entrañas por él; ternura hacia él no ha de faltarme - oráculo de Yahveh -.

Oseas — Os 11,8s

8¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas. 9No daré curso al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím, porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira.

Nuevo Testamento (27citas)

Gálatas — Gal 4,1-7

1Pues yo digo: Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, con ser dueño de todo; 2sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. 3De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. 4Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, 5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. 6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! 7De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Gálatas — Gal 3,24s

24De manera que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. 25Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo.

Efesios — Ef 4,13

13hasta que llegemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.

Hebreos — Heb 4,15

15Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.

Hebreos — Heb 5,8s

8y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; 9y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,

Gálatas — Gal 3,19

19Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador.

Gálatas — Gal 4,2

2sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre.

Gálatas — Gal 4,6

6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!

Gálatas — Gal 4,7

7De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

I Juan — 1Jn 2,20.27

20En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo y todos vosotros lo sabéis. 27Y en cuanto a vosotros, la unción que de El habéis recibido permanece en vosotros y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas - y es verdadera y no mentirosa - según os enseñó, permaneced el él.

Hebreos — Heb 12,7s

7Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige? 8Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos .

Apocalipsis — Ap 3,19

19Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.

II Corintios — 2Cor 6,9

9como desconocidos, aunque bien conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos; como castigados, aunque no condenados a muerte;

I Corintios — 1Cor 11,32

32Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

Hebreos — Heb 12,11

11Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.

I Corintios — 1Cor 10,11

11Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos.

Tito — Tit 2,12

12que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,

II Timoteo — 2Tim 3,16

16Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia;

I Tesalonicenses — 1Tes 5,14

14Os exhortamos, asimismo, hermanos, a que amonestéis a los que viven desconcertados, animéis a los pusilánimes, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos.

II Tesalonicenses — 2Tes 3,15

15Pero no lo miréis como a enemigo, sino amonestadle como a hermano.

Colosenses — Col 3,16

16La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados,

II Timoteo — 2Tim 2,25

25y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios les otorga la conversión que les haga conocer plenamente la verdad,

I Corintios — 1Cor 4,21

21¿Qué preferís, que vaya a vosotros con palo o con amor y espíritu de mansedumbre?

II Corintios — 2Cor 7,8-11

8Porque si os entristecí con mi carta, no me pesa. Y si me pesó - pues veo que aquella carta os entristeció, aunque no fuera más que por un momento - 9ahora me alegro. No por haberos entristecido, sino porque aquella tristeza os movió a arrepentimiento. Pues os entristecisteis según Dios, de manera que de nuestra parte no habéis sufrido perjuicio alguno. 10En efecto, la tristeza según Dios produce firme arrepentimiento para la salvación; mas la tristeza del mundo produce la muerte. 11Mirad qué ha producido entre vosotros esa tristeza según Dios: ¡qué interés y qué disculpas, qué enojo, qué temor, qué añoranza, qué celo, qué castigo! En todo habéis mostrado que erais inocentes en este asunto.

I Corintios — 1Cor 4,14

14No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos.

Hechos — Hch 20,31

31Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros.

Efesios — Ef 6,4

4Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.

Evangelio (32citas)

Mateo — Mt 16,21

21Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día.

Mateo — Mt 4,17

17Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.»

Mateo — Mt 7,28s

28Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; 29porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

Marcos — Mc 1,27

27Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.»

Mateo — Mt 8,27

27Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

Lucas — Lc 4,36

36Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.»

Mateo — Mt 11,3

3«¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»

Mateo — Mt 13,10-13.36

10Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» 11El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 13Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 36Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.»

Mateo — Mt 13,51

51«¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.»

Mateo — Mt 14,15-21

15Al atardecer se le acercaron los discíplulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.» 16Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.» 17Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.» 18El dijo: «Traédmelos acá.» 19Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

Mateo — Mt 16,8-12

8Mas Jesús, dándose cuenta, dijo: «Hombres de poca fe, ¿por qué estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes? 9¿Aún no comprendéis, ni os acordáis de los cinco panes de los 5.000 hombres, y cuántos canastos recogisteis? 10¿Ni de los siete panes de los 4.000, y cuántas espuertas recogisteis? 11¿Cómo no entendéis que no me refería a los panes? Guardaos, sí, de la levadura de los fariseos y saduceos.» 12Entonces comprendieron que no había querido decir que se guardasen de la levadura de los panes, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.

Mateo — Mt 10,5-16

5A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; 6dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. 8Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. 9No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; 10ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. 11«En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. 12Al entrar en la casa, saludadla. 13Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. 14Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. 15Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad. 16«Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.

Marcos — Mc 6,30

30Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.

Lucas — Lc 10,17

17Regresaron los 72 alegres, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»

Mateo — Mt 16,22s

22Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» 23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

Mateo — Mt 17,17

17Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!

Mateo — Mt 17,19s

19Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle? 20Díceles: «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: "Desplázate de aquí allá", y se desplazará, y nada os será imposible.»

Mateo — Mt 20,24-28

24Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. 25Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. 26No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; 28de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

Jn 21,1Sss — texto no disponible

Mateo — Mt 8,20

20Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

Juan — Jn 2,17

17Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.

Juan — Jn 13,14s

14Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. 15Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.

Mateo — Mt 8,17

17para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.

Juan — Jn 1,29

29Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Juan — Jn 16,1-4

1Os he dicho esto para que no os escandalicéis. 2Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. 3Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. 4Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.

Juan — Jn 16,12s

12Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. 13Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

Juan — Jn 17,7s

7Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; 8porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.

Juan — Jn 15,15

15No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

Juan — Jn 14,26

26Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan — Jn 16,13ss

13Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. 14El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. 15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

Juan — Jn 16,8-11

8y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; 9en lo referente al pecado, porque no creen en mí; 10en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; 11en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

Juan — Jn 6,45

45Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

Mateo — Mt 18,15

15«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.