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43 citas resueltas — Texto completo

Salmos (4citas)

Salmos — Sal 86,8

8entre los dioses, ninguno como tú, Señor, ni obras como las tuyas.

Salmos — Sal 115,8

8Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.

Salmos — Sal 25,9s

9Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero. 10Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.

Salmos — Sal 26,3

3está tu amor delante de mis ojos, y en tu verdad camino.

Sapienciales (1cita)

Eclesiástico — Eclo 44-50

Capitulo 441Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres según su sucesión. 2Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos. 3Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío, consejeros por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en sus profecías, 4guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de la literatura popular, - sabias palabras había en su instrucción - 5inventores de melodías musicales, compositores de escritos poéticos, 6hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas. 7Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria fueron en sus días. 8Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de ellos con elogio. 9De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran existido, pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos después de ellos. 10Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado en olvido. 11Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad. 12En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos. 13Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará. 14Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones. 15Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo publicará la asamblea. 16Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las generaciones. 17Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la ira se hizo reconciliación. Gracias a él tuvo un resto la tierra, cuando llegó el diluvio. 18Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera ya aniquilada por el diluvio toda carne. 19Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le igualara en gloria. 20El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza. En su carne grabó la alianza, y en la prueba fue hallado fiel. 21Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. 22A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham. 23La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo reposar en la cabeza de Jacob. Le confirmó en sus bendiciones, y le otorgó su herencia. El dividió sus partes y las repartió entre las doce tribus. Capitulo 451Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres, Moisés, cuya memoria está envuelta en bendiciones. 2Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció para temor de los enemigos. 3Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria. 4En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne. 5Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine; cara a cara le dio los mandamientos, la ley de vida y de saber, para enseñar a Jacob su alianza, y sus decretos a Israel. 6Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste, su hermano, de la tribu de Leví. 7Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del pueblo. Le hizo feliz con su espléndido ornamento, le ciño de gloriosa vestidura. 8Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias de poder, calzones, túnica y efod. 9Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas todo en torno, para que tintinearan al andar y resonaran bien por todo el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo; 10y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra de bordador, y pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de escarlata, obra de artista; 11piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra de joyero, para memorial por la escritura grabada, según el número de las tribus de Israel; 12corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello de consagración, prestigio de honor, obra magnífica, delicia de los ojos este adorno. 13Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las vistió extranjero, sino sólo sus hijos, sus vástagos por siempre. 14Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día sin interrupción. 15Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo santo. Fue ello para él alianza eterna, y para su linaje cuanto dure el cielo, para presidir el culto, ejercer el sacerdocio y bendecir a su pueblo en nombre del Señor. 16Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda al Señor, el incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación por el pueblo. 17Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones legales, para enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar a Israel en su ley. 18Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron celos de él, los hombres de Datán y de Abirón, la banda de Coré, llena de ira y de furor. 19Lo vió el Señor y se irritó, y acabó con ellos en el ardor de su ira. Hizo prodigios contra ellos, devorándolos por el fuego de su llama. 20Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad, le otorgó las primicias, sobre todo el pan a saciedad. 21Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él le concedió a él y a su linaje. 22Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo parte para él: que «Yo soy tu parte y tu heredad». 23Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso del temor del Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del pueblo por la energía de su alma resuelta, y obtuvo así el perdón para Israel. 24Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir el santuario y a su pueblo, para que le tocara a él y a su linaje la dignidad del sumo sacerdocio por los siglos. 25Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá, herencia real de hijo a hijo sólo, mientras la herencia de Aarón pasa a todo su linaje. 26Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia, y que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus generaciones. Capitulo 461Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta; él fue, de acuerdo con su nombre, grande para salvar a los elegidos del Señor, para tomar venganza de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su heredad. 2¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía la espada contra las ciudades! 3¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que las batallas del Señor él las hacía! 4¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó a ser como dos? 5El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, y le atendió el Gran Señor lanzando piedras de granizo de terrible violencia. 6Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada aniquiló a los adversarios, para que conocieran las naciones la fuerza de sus armas, porque era frente al Señor la guerra de ellas. 7Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien en los días de Moisés, él y también Caleb, hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea, cerrando al pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración de la maldad. 8Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel. 9Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, le hizo subir a lo alto de la tierra, que como herencia conservó su linaje, 10para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar en seguimiento del Señor. 11También los jueces, cada cual según su nombre, ellos cuyo corazón no se prostituyó, y que del Señor no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de bendición, 12reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en los hijos de estos hombres ilustres! 13Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó la realeza, y ungió a los príncipes puestos sobre su pueblo. 14Según la ley del Señor juzgó a la asamblea, y el Señor pueso sus ojos en Jacob. 15Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos fue reconocido fiel vidente. 16Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, ofreciendo un cordero lechal. 17Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido hizo resonar su voz; 18aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes de los filisteos. 19Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante el Señor y su ungido: «Bienes, ni siquiera sandalias, a nadie le he tomado», y nadie reclamó nada de él. 20Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno de la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo. Capitulo 471Después de él surgió Natán para profetizar en los días de David. 2Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así David de entre los hijos de Israel. 3Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos. 4¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, blandiendo en la mano la piedra de la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat? 5Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra dio vigor, para aniquilar a un potente guerrero, y realzar el cuerno de su pueblo. 6Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones del Señor, ofreciéndole la diadema de gloria. 7Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus adversarios, para siempre quebrantó su cuerno. 8En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo Altísimo en oráculo de gloria. Con todo su corazón entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor. 9Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura a los cantos. 10Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades, cuando ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena desde la aurora el santuario. 11El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su cuerno para siempre: le otorgó la alianza real, un trono de gloria en Israel. 12Después de él surgió un hijo sabio, que gracias a él vivió en holgura. 13Reinó Salomón en días de paz, Dios le concedió reposo por doquier, para que levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno. 14¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río! 15Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos. 16Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado en medio de tu paz. 17Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones te admiraron los países. 18En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como estaño, como plomo multiplicaste plata. 19Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo. 20Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por tu locura, 21hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím un reino apóstata. 22Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa. Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él. 23Descansó Salomón con sus padres, y después de él dejó a uno de su linaje, lo más loco del pueblo, falto de inteligencia, Roboam, que apartó de su cordura al pueblo. 24Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a Efraím el camino del pecado. Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto que expulsaron al pueblo de su tierra. 25Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos el castigo. Capitulo 481Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha. 2El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó. 3Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres veces. 4¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de ser igual que tú? 5Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del Altísimo; 6que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho; 7oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo; 8ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores; 9en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos; 10fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que estallara, para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y restablecer las tribus de Jacob. 11Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros también viviremos sin duda. 12Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto, Eliseo se llenó de su espíritu. En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle nadie. 13Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su cuerpo. 14Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus obras. 15Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron, hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero. 16Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados. 17Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para el agua. 18En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería. 19Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en parto. 20Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. Y el Santo, desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías. 21Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó. 22Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se mantuvo firme en los caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones. 23En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey. 24Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión. 25Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que sucedieran. Capitulo 491La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por arte de perfumista. En toda boca es dulce como miel, como música en medio de un banquete. 2El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la iniquidad. 3Enderezó su corazón hacia el Señor, en los días de los impíos reafirmó la piedad. 4Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas. Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados. 5Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña. 6Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus calles, 7según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su madre, para extirpar , destruir y perder y también para construir y plantar . 8Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó en el carro de Querubines, 9porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que seguían el camino derecho. 10Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba. Porque ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza. 11¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha, 12así como Josué hijo de Josedec! Ellos en sus días construyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna. 13También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas. 14Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la tierra. 15Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su pueblo; sus huesos fueron visitados. 16Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura viviente está Adán. Capitulo 501Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario. 2El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo. 3En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho. 4El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio. 5¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo! 6Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena, 7como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria, 8como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano, 9como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas, 10como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes. 11Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario. 12Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel. 14Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso, 15alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal. 16Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo. 17Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo. 18Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía. 19Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia. 20Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre. 21Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo. 22Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia. 23Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos. 24Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate. 25Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación: 26los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem. 27Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libro Jesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales. 28Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio. 29Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Señor.

Historicos (10citas)

Génesis — Gen 1,27

27Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.

II Reyes — 2Re 17,15

15Despreciaron sus decretos y la alianza que hizo con sus padres y las advertencias que les hizo, caminando en pos de vanidades, haciéndose ellos mismos vanidad, en pos de las naciones que les rodeaban, acerca de las que Yahveh les había ordenado: «No haréis como ellas.»

Exodo — Ex 25,40

40Fíjate para que lo hagas según los modelos que te han sido mostrados en el monte.

Exodo — Ex 26,30

30Erigirás la Morada según la norma que te ha sido mostrada en el monte.

Levítico — Lev 19,2

2Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo.

Deuteronomio — Dt 13,5

5A Yahveh vuestro Dios seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis y viviréis unidos a él.

Exodo — Ex 34,6

6Yahveh pasó por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,

Deuteronomio — Dt 15,12-15

12Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo le dejarás libre. 13Al dejarle libre, no le mandarás con las manos vacías; 14le harás algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según como te haya bendecido Yahveh tu Dios. 15Recordarás que tu fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató: por eso te mando esto hoy.

Exodo — Ex 20,11

11Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

Deuteronomio — Dt 30,14

14Sino que la palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica.

Profeticos (3citas)

Jeremías — Jer 2,5

5Así dice Yahveh: ¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido, que se alejaron de mi vera, y yendo en pos de la Vanidad se hicieron vanos?

Jeremías — Jer 9,23

23mas en esto se alabe quien se alabare: en tener seso y conocerme, por que yo soy Yahveh, que hago merced, derecho y justicia sobre la tierra, porque en eso me complazco - oráculo de Yahveh -.

Miqueas — Miq 6,8

8- «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios.»

Nuevo Testamento (10citas)

Colosenses — Col 1,15

15El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación,

Hebreos — Heb 8,5

5Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

Romanos — Rom 8,29

29Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogenito entre muchos hermanos;

I Pedro — 1Pe 2,21

21Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas.

I Corintios — 1Cor 11,1

1Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.

I Tesalonicenses — 1Tes 1,7

7De esta manera os habéis convertido en modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.

Gálatas — Gal 4,12

12Os ruego que os hagáis como yo, pues yo me hice como vosotros. Ningún agravio me hicisteis.

I Corintios — 1Cor 9,19-22

19Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda. 20Con los judíos me he hecho judío para ganar a los judíos; con los que están bajo la Ley, como quien está bajo la Ley - aun sin estarlo - para ganar a los que están bajo ella. 21Con los que están sin ley, como quien está sin ley para ganar a los que están sin ley, no estando yo sin ley de Dios sino bajo la ley de Cristo. 22Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos.

Filipenses — Flp 3,17s

17Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros. 18Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo,

I Juan — 1Jn 3,2

2Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

Evangelio (15citas)

Mateo — Mt 5,48

48Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

Mateo — Mt 11,27

27Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Juan — Jn 5,19

19Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo.

Juan — Jn 8,38

38Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre.»

Juan — Jn 5,36

36Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.

Juan — Jn 14,9

9Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"?

Juan — Jn 13,15.34

15Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. 34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.

Juan — Jn 13,36

36Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.»

Juan — Jn 14,12

12En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.

Mateo — Mt 5,14ss

14«Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 6,1-18

1«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. 2Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 3Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5«Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. 6Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. 8No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 9«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; 10venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. 11Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; 12y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; 13y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. 14«Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas. 16«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. 17Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Mateo — Mt 23,5

5Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto;

Juan — Jn 12,43

43porque prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios.

Juan — Jn 8,49s

49Respondió Jesús: «Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí. 50Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga.

Juan — Jn 17,26

26Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»