Proverbios — Prov 1-9
Capitulo 11Proberbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: 2para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos, 3para alcanzar intrucción y perspicacia, - justicia, equidad y rectitud -, 4para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión, 5Que atienda el sabio y crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer proyectos. 6para descifrar proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus adivinanzas. 7El temor de Yahveh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. 8Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre: 9corona graciosa son para tu cabeza y un collar para tu cuello. 10Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no vayas. 11Si te dicen: «¡Vente con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre, apostémonos contra el inocente sin motivo alguno, 12devorémoslos vivos como el seol, enteros como los que bajan a la fosa!; 13¡hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín, 14te tocará tu parte igual que a nosotros, para todos habrá bolsa común!»: 15no te pongas, hijo mío, en camino con ellos, tu pie detén ante su senda, 16porque sus pies corren hacia el mal y a derramar sangre se apresuran; 17pues es inútil tender la red a los ojos mismos de los pajarillos. 18Contra su propia sangre están acechando, apostados están contra sus propias vidas. 19Esa es la senda de todo el que se entrega a la rapiña: ella quita la vida a su propio dueño. 20La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz, 21llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos: 22«¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia? 23Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras. 24Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención, 25habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones; 26también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto, 27cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación. 28Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán. 29Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh, 30no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión; 31comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán. 32Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos. 33Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia.»
Capitulo 21Hijo mío, si das acogida a mis palabras, y guardas en tu memoria mis mandatos, 2prestando tu oído a la sabiduría, inclinando tu corazón a la prudencia; 3si invocas a la inteligencia y llamas a voces a la prudencia; 4si la buscas como la plata y como un tesoro la rebuscas, 5entonces entenderás el temor de Yahveh y la ciencia de Dios encontrarás. 6Porque Yahveh es el que da la sabiduría, de su boca nacen la ciencia y la prudencia. 7Reserva el éxito para los rectos, es escudo para quienes proceden con entereza, 8vigila las sendas de la equidad y guarda el camino de sus amigos. 9Entonces entenderás la justicia, la equidad y la rectitud: todos los senderos del bien. 10Cuando entre la sabiduría en tu corazón y la ciencia sea dulce para tu alma, 11velará sobre ti la reflexión y la prudencia te guardará, 12apartándote del mal camino, del hombre que propone planes perversos, 13de los que abandonan el recto sendero para ir por caminos tenebrosos, 14de los que se gozan en hacer el mal, se regocijan en la perversidad, 15cuyos senderos son tortuosos y sus sendas llenas de revueltas. 16Ella te apartará de la mujer ajena, de la extraña de melosas palabras, 17que ha dejado al amigo de su juventud y ha olvidado la alianza de su Dios; 18su casa está inclinada hacia la muerte, hacia las sombras sus tortuosos senderos. 19Nadie que entre por ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida. 20Por eso has de ir por el camino de los buenos, seguirás las sendas de los justos. 21Porque los rectos habitarán la tierra y los íntegros se mantendrán en ella; 22pero los malos serán cercenados de la tierra, se arrancará de ella a los desleales.
Capitulo 31Hijo mío, no olvides mi lección, en tu corazón guarda mis mandatos, 2pues largos días y años de vida y bienestar te añadirán. 3La piedad y la lealtad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu corazón. 4Así hallarás favor y buena acogida a los ojos de Dios y de los hombres. 5Confía en Yahveh de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; 6reconócele en todos tus caminos y él enderezará tus sendas. 7No seas sabio a tus propios ojos, teme a Yahveh y apártate del mal: 8medicina será para tu carne y regrigerio para tus huesos. 9Honra a Yahveh con tus riquezas, con las primicias de todas tus ganancias: 10tus trojes se llenarán de grano y rebosará de mosto tu lagar. 11No desdeñes, hijo mío, la instrucción de Yahveh, no te dé fastidio su reprensión, 12porque Yahveh reprende a aquel que ama, como un padre al hijo querido. 13Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; 14más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro. 15Más preciosa es que las perlas, nada de lo que amas se le iguala. 16Largos días a su derecha, y a su izquierda riqueza y gloria. 17Sus caminos son caminos de dulzura y todas sus sendas de bienestar. 18Es árbol de vida para los que a ella están asidos, felices son los que la abrazan. 19Con la Sabiduria fundó Yahveh la tierra, consolidó los cielos con inteligencia; 20con su ciencia se abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío. 21Hijo mío, guarda la prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus ojos: 22serán vida para tu alma y adorno para tu cuello. 23Así irás tranquilo por tu camino y no tropezará tu pie. 24No tendrás miedo al acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño. 25No temerás el espanto repentino, ni cuando llegue la tormenta de los malos, 26porque Yahveh será tu tranquilidad y guardará tu pie de caer en el cepo. 27No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacérselo. 28No digas a tu prójimo: «Vete y vuelve, mañana te daré», si tienes algo en tu poder. 29No trames mal contra tu prójimo cuando se sienta confiado junto a ti. 30No te querelles contra nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún mal. 31No envidies al hombre violento, ni elijas ninguno de sus caminos; 32porque Yahveh abomina a los perversos, pero su intimidad la tiene con los rectos. 33La maldición de Yahveh en la casa del malvado, en cambio bendice la mansión del justo. 34Con los arrogantes es también arrogante, otorga su favor a los pobres. 35La gloria es patrimonio de los sabios y los necios heredarán la ignominia.
Capitulo 41Escuchad, hijos, la instrucción del padre, estad atentos para aprender inteligencia, 2porque es buena la doctrina que os enseño; no abandonéis mi lección. 3También yo fui hijo para mi padre, tierno y querido a los ojos de mi madre, 4El me enseñaba y me decía: «Retén mis palabras en tu corazón, guarda mis mandatos y vivirás. 5Adquiere la sabiduría, adquiere la inteligencia, no la olvides, no te apartes de los dichos de mi boca. 6No la abandones y ella te guardará, ámala y ella será tu defensa. 7El comienzo de la sabiduría es: adquiere la sabiduría, a costa de todos tus bienes adquiere la inteligencia. 8Haz acopio de ella, y ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas; 9pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, una espléndida corona será tu regalo». 10Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y los años de tu vida se te multiplicarán. 11En el camino de la sabiduría te he instruido, te he encaminado por los senderos de la rectitud. 12Al andar no se enredarán tus pasos, y si corres, no tropezarás. 13Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, que es tu vida. 14No te metas por la senda de los perversos, ni vayas por el camino de los malvados. 15Evítalo, no pases por él, apártate de él, pasa adelante. 16Porque ésos no duermen si no obran el mal, se les quita el sueño si no han hecho caer a alguno. 17Es que su pan es pan de maldad, y vino de violencia es su bebida. 18La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día. 19Pero el camino de los malos es como tinieblas, no saben dónde han tropezado. 20Atiende, hijo mío, a mis palabras, inclina tu oído a mis razones. 21No las apartes de tus ojos, guárdalas dentro de tu corazón. 22Porque son vida para los que las encuentran, y curación para toda carne. 23Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida. 24Aparta de ti la falsía de la boca y el enredo de los labios arrójalo de ti. 25Miren de frente tus ojos, tus párpados derechos a lo que está ante tí. 26Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos. 27No te tuerzas ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad.
Capitulo 51Presta, hijo mío, atención a mi sabiduría, aplica tu oído a mi prudencia, 2para que guardes tú la reflexión y tus labios conserven la ciencia. No hagas caso de la mujer perversa, 3pues miel destilan los labios de la extraña, su paladar es más suave que el aceite; 4pero al fin es amarga como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos. 5Sus pies descienden a la muerte, sus pasos se dirigen al seol. 6Por no seguir la senda de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo. 7Así pues, hijo mío, escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca: 8aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa; 9no sea que ella dé tu honor a otro y tus años a un hombre cruel; 10no se harten de tus bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del extranjero; 11no sea que gimas a la postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman, 12y digas: «Ay de mí, que he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado los reproches, 13no he escuchado la voz de mis maestros ni he prestado oídos a los que me instruían. 14A punto he estado de cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la comunidad.» 15Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo. 16¿Se van a desbordar por fuera tus arroyos, las corrientes de agua por las plazas? 17Que sean para ti solo, no para que las beban contigo los extraños. 18- Sea tu fuente bendita. Gózate en la mujer de tu mocedad, 19cierva amable, graciosa gacela: embriáguente en todo tiempo sus amores, su amor te apasione para siempre. 20¿Por qué apasionarte, hijo mío, de una ajena, abrazar el seno de una extraña? 21Pues los caminos del hombre están en la presencia de Yahveh, él vigila todos sus senderos. 22El malvado será presa de sus propias maldades, con los lazos de su pecado se le capturará. 23Morirá por su falta de instrucción, por su gran necedad se perderá.
Capitulo 61Si has salido, hijo mío, fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un extraño, 2si te has obligado con las palabras de tu boca, si de la palabra de tu boca te has dejado prender, 3haz esto, hijo mío, para quedar libre, pues has caído en manos de tu prójimo: Vete, póstrate, importuna a tu prójimo; 4no concedas a tus ojos sueño ni a tus párpados reposo; 5líbrate, como la gacela del lazo, como el pájaro de la mano del pajarero. 6Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio. 7Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo; 8asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies. 9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados; 11y llegará como vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza. 12Un malvado, un hombre inicuo, anda con la boca torcida, 13guiña el ojo, arrastra los pies, hace señas con los dedos. 14Torcido está su corazón, medita el mal, pleitos siembra en todo tiempo. 15Por eso vendrá su ruina de repente, de improviso quebrará, y no habrá remedio. 16Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma: 17ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, 18corazón que fragua planes perversos, pies que ligeros corren hacia el mal, 19testigo falso que profiere calumnias, y el que siembra pleitos entre los hermanos. 20Garda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre. 21Tenlos atados siempre a tu corazón, enlázalos a tu cuello; 22en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar. 23Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz; camino de vida los reproches y la instrucción, 24para librarte de la mujer perversa, de la lengua suave de la extraña. 25No codicies su hermosura en tu corazón, no te cautive con sus párpados, 26porque un mendrugo de pan basta a la prostituta, pero la casada va a la caza de una vida preciosa. 27¿Puede uno meter fuego en su regazo sin que le ardan los vestidos? 28¿Puede uno andar sobre las brasas sin que se le quemen los pies? 29Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque. 30No se desprecia al ladrón cuando roba para llenar su estómago, porque tiene hambre. 31Mas, si le sorprenden, paga el séptuplo, tiene que dar todos los bienes de su casa. 32Pero el que hace adulterar a una mujer es un mentecato; un suicida es el que lo hace; 33encontrará golpes y deshonra y su vergüenza no se borrará. 34Porque los celos enfurecen al marido. y no tendrá piedad el día de la venganza. 35No hará caso de compensación alguna; aunque prodigues regalos, no aceptará.
Capitulo 71Guarda, hijo mío, mis palabras, conserva como un tesoro mis mandatos. 2Guarda mis mandamientos y vivirás; sea mi lección como la niña de tus ojos. 3Atalos a tus dedos, escríbelos en la tablilla de tu corazón. 4Dile a la sabiduría: «Tú eres mi hermana», llama pariente a la inteligencia, 5para que te guarde de la mujer ajena, de la extraña de palabras melosas. 6Estaba yo a la ventana de mi casa y miraba a través de las celosías, 7cuando ví, en el grupo de los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio: 8pasaba por la calle, junto a la esquina donde ella vivía, iba camino de su casa, 9al atardecer, ya oscurecido, en lo negro de la noche y de las sombras. 10De repente, le sale al paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el corazón. 11Es alborotada y revoltosa, sus pies nunca paran en su casa. 12Tan pronto en las calles como en las plazas, acecha por todas las esquinas. 13Ella lo agarró y lo abrazó, y desvergonzada le dijo: 14«Tenía que ofrecer un sacrificio de comunión y hoy he cumplido mi voto; 15por eso he salido a tu encuentro para buscarte en seguida; y va te he encontrado. 16He puesto en mi lecho cobertores policromos, lencería de Egipto, 17con mirra mi cama he rociado, con áloes y cinamomo. 18Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana, solacémonos los dos, entre caricias. 19Porque no está el marido en casa, está de viaje muy lejos; 20ha llevado en su mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena.» 21Con sus muchas artes lo seduce, lo rinde con el halago de sus labios. 22Se va tras ella en seguida, como buey al matadero, como el ciervo atrapado en el cepo, 23hasta que una flecha le atraviese el hígado; como pájaro que se precipita en la red, sin saber que le va en ello la vida. 24Ahora pues, hijo mío, escúchame, pon atención a las palabras de mi boca: 25no se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te descarríes por sus senderos, 26porque a muchos ha hecho caer muertos, robustos eran todos los que ella mató. 27Su morada es camino del seol, que baja hacia las cámaras de la muerte.
Capitulo 81¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz? 2En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene; 3junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces: 4«A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz. 5Entended, simples, la prudencia y vosotros, necios, sed razonables. 6Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios. 7Porque verdad es el susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad. 8Justos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso. 9Todos están abiertos para el inteligente y rectos para los que la ciencia han encontrado. 10Recibid mi instrucción y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro. 11Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa apetecible se le puede igualar. 12«Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la reflexión. 13(El temor de Yahveh es odiar el mal.) La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la boca torcida yo aborrezco. 14Míos son el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza. 15Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia. 16Por mí los príncipes gobiernan y los magnates, todos los jueces justos. 17Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán. 18Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia. 19Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada. 20Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad, 21para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas.» 22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, 31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.» 32«Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos. 33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh. 36Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»
Capitulo 91La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, 2ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. 3Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: 4«Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.» 7El que corrige al arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al malvado, insultos. 8No reprendas al arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te amará. 9Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina. 10Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es inteligencia. 11Pues por mí se multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida. 12Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que pagar. 13La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada. 14Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad, 15para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas: 16«Si alguno es simple, véngase acá» y al falto de juicio le dice: 17«Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso.» 18No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.