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Extranjero

47 citas resueltas — Texto completo

Salmos (3citas)

Salmos — Sal 15

1Salmo. De David. Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte? 2El que ando sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, 3y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; 4con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura en su perjuicio y no retracta, 5no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.

Salmos — Sal 39,13

13Escucha mi súplica, Yahveh, presta oído a mi grito, no te hagas sordo a mis lágrimas. Pues soy un forastero junto a ti, un huésped como todos mis padres.

Salmos — Sal 119,19

19Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.

Sapienciales (1cita)

Proverbios — Prov 5

1Presta, hijo mío, atención a mi sabiduría, aplica tu oído a mi prudencia, 2para que guardes tú la reflexión y tus labios conserven la ciencia. No hagas caso de la mujer perversa, 3pues miel destilan los labios de la extraña, su paladar es más suave que el aceite; 4pero al fin es amarga como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos. 5Sus pies descienden a la muerte, sus pasos se dirigen al seol. 6Por no seguir la senda de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo. 7Así pues, hijo mío, escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca: 8aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa; 9no sea que ella dé tu honor a otro y tus años a un hombre cruel; 10no se harten de tus bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del extranjero; 11no sea que gimas a la postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman, 12y digas: «Ay de mí, que he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado los reproches, 13no he escuchado la voz de mis maestros ni he prestado oídos a los que me instruían. 14A punto he estado de cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la comunidad.» 15Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo. 16¿Se van a desbordar por fuera tus arroyos, las corrientes de agua por las plazas? 17Que sean para ti solo, no para que las beban contigo los extraños. 18- Sea tu fuente bendita. Gózate en la mujer de tu mocedad, 19cierva amable, graciosa gacela: embriáguente en todo tiempo sus amores, su amor te apasione para siempre. 20¿Por qué apasionarte, hijo mío, de una ajena, abrazar el seno de una extraña? 21Pues los caminos del hombre están en la presencia de Yahveh, él vigila todos sus senderos. 22El malvado será presa de sus propias maldades, con los lazos de su pecado se le capturará. 23Morirá por su falta de instrucción, por su gran necedad se perderá.

Historicos (21citas)

Exodo — Ex 22,20

20No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.

Exodo — Ex 23,9

9No oprimas al forastero; ya sabéis lo que es ser forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Génesis — Gen 18,2-9

2Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, 3y dijo: «Señor mío, si te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu servidor. 4Ea, que traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol, 5que yo iré a traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante, que para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor vuestro.» Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.» 6Abraham se dirigió presuroso a la tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres arrobas de harina de sémola, amasa y haz unas tortas.» 7Abraham, por su parte, acudió a la vacada y apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo entregó al mozo, el cual se apresuró a aderezarlo. 8Luego tomó cuajada y leche, junto con el becerro que había aderezado, y se lo presentó, manteniéndose en pie delante de ellos bajo el árbol. Así que hubieron comido 9dijéronle: «¿Dónde está tu mujer Sara?» - «Ahí, en la tienda», contestó.

Jueces — Jue 19,20s

20El viejo le dijo: «La paz sea contigo; yo proveeré a todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza.» 21Le llevó, pues, a su casa y echó pienso a los asnos. Y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.

II Reyes — 2Re 4,8ss

8Un día pasó Eliseo por Sunem; había allí una mujer principal y le hizo fuerza para que se quedara a comer, y después, siempre que pasaba, iba allí a comer. 9Dijo ella a su marido: «Mira, sé que es un santo hombre de Dios que siempre viene por casa. 10Vamos a hacerle una pequeña alcoba de fábrica en la terraza y le pondremos en ella una cama, una mesa, una silla y una lámpara, y cuando venga por casa, que se retire allí.»

Levítico — Lev 19,34

34Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

Deuteronomio — Dt 10,18

18que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero, a quien da pan y vestido.

Levítico — Lev 19,10

10Tampoco harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

Levítico — Lev 23,22

22Cuando cosechéis la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues los restos de tu mies; los dejarás para el pobre y para el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

Deuteronomio — Dt 1,16

16Y di entonces esta orden a vuestros jueces: «Escucharéis lo que haya entre vuestros hermanos y administraréis justicia entre un hombre y su hermano o un forastero.

Levítico — Lev 20,2

2Dirás a los israelitas: Si un hombre cualquiera de entre los israelitas o de los forasteros que residen en Israel entrega uno de sus hijos a Mólek, morirá sin remedio; el pueblo de la tierra lo lapidara.

Exodo — Ex 12,48s

48Si un forastero que habita contigo quiere celebrar la Pascua de Yahveh, que se circunciden todos sus varones, y entonces podrá acercarse para celebrarla, pues será como los nativos; pero ningún incircunciso podrá comerla. 49Una misma ley habrá para el nativo y para el forastero que habita en medio de vosotros.»

Exodo — Ex 20,10

10pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

Levítico — Lev 16,29

29Será éste para vosotros un decreto perpetuo: En el mes séptimo, el día décimo del mes, ayunaréis, y no haréis trabajo alguno, ni el nativo ni el forastero que reside en medio de vosotros.

Levítico — Lev 24.16

16Quien blasfeme el Nombre de Yahveh, será muerto; toda la comunidad lo lapidará. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.

Nehemías — Neh 10,31

31A no dar nuestras hijas a las gentes del país ni tomar sus hijas para nuestros hijos.

Esdras — Esd 9-10

Capitulo 91Concluido esto, se me presentaron los jefes diciendo: «El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de las gentes del país, hundidas en sus abominaciones - cananeos, hititas, perizitas, jebuseos, ammonitas, moabitas, egipcios y amorreos -, 2sino que han tomado para ellos y para sus hijos mujeres de entre las hijas de ellos: la raza santa se ha mezclado con las gentes del país; los jefes y los consejeros han sido los primeros en esta rebeldía.» 3Al oír esto rasgué mis vestiduras y mi manto, me arranqué los pelos de la cabeza y de la barba, y me senté desolado. 4Todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel se reunieron en torno a mí, a causa de esta rebeldía de los deportados. Yo permanecí sentado, desolado, hasta la oblación de la tarde. 5A la hora de la oblación de la tarde salí de mi postración y, con las vestiduras y el manto rasgados, caí de rodillas, extendí las manos hacia Yahveh mi Dios, 6y dije: «Dios mío, harta vergüenza y confusión tengo para levantar mi rostro hacia ti, Dios mío. Porque nuestros crímenes se han multiplicado hasta sobrepasar nuestra cabeza, y nuestro delito ha crecido hasta el cielo. 7Desde los días de nuestros padres hasta el día de hoy nos hemos hecho muy culpables: por nuestros crímenes fuimos entregados, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, en manos de los reyes de los países, a la espada, al cautiverio, al saqueo y al oprobio, como todavía hoy sucede. 8Mas ahora, en un instante, Yahveh nuestro Dios nos ha concedido la gracia de dejarnos un Resto y de darnos una liberación en su lugar santo: nuestro Dios ha iluminado así nuestros ojos y nos ha reanimado en medio de nuestra esclavitud. 9Porque esclavos fuimos nosotros, pero en nuestra esclavitud nuestro Dios no nos ha abandonado; nos ha granjeado el favor de los reyes de Persia, dándonos ánimos para levantar de nuevo la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y procurándonos un valladar seguro en Judá y Jerusalén. 10Pero ahora, Dios nuestro, ¿qué vamos a decir, si, después de todo esto, hemos abandonado tus mandamientos, 11que por medio de tus siervos los profetas tú habías prescrito en estos términos: "La tierra en cuya posesión vais a entrar es una tierra manchada por la inmundicia de las gentes de la tierra, por las abominaciones con que la han llenado de un extremo a otro con su impureza? 12Así pues, no deis vuestras hijas a sus hijos ni toméis sus hijas para vuestros hijos; no busquéis nunca su paz ni su bienestar, a fin de que podáis haceros fuertes, comáis los mejores frutos de la tierra y la dejéis en herencia a vuestros hijos para siempre." 13«Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido por nuestras malas acciones y nuestras culpas - y eso que tú, Dios nuestro, has disminuido nuestros crímenes y nos has concedido esta liberación - 14¿hemos de volver a violar tus mandamientos, emparentándonos con estas gentes abominables? ¿No te irritarías tú contra nosotros hasta exterminarnos sin que quedara Resto ni salvación? 15Yahveh, Dios de Israel, justo eres, pues un Resto nos hemos salvado, como en el caso presente: aquí estamos ante ti, con nuestro delito. Pues por su causa nadie resiste en tu presencia.» Capitulo 101Mientras Esdras, llorando y prosternado ante la Casa de Dios, oraba y hacía esta confesión, una inmensa asamblea de Israel, hombres, mujeres y niños, se había reunido en torno a él: y este pueblo lloraba copiosamente. 2Entonces, Sekanías, hijo de Yejiel, de los hijos de Elam, dijo a Esdras: «Hemos sido rebeldes a nuestro Dios, casándonos con mujeres extranjeras, tomadas de entre las gentes del país. Ahora bien, a pesar de ello, todavía, hay una esperanza para Israel. 3Hagamos alianza con nuestro Dios de despedir a todas las mujeres extranjeras y a los hijos nacidos de ellas, conforme al consejo de mi señor y de los temerosos de los mandamientos de nuestro Dios. Hágase según la Ley. 4Levántate, que este asunto te incumbe a ti; nosotros estaremos a tu lado. ¡Animo y manos a la obra!» 5Entonces Esdras se levantó e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes y de los levitas y a todo Israel que harían conforme a lo dicho; y lo juraron. 6Luego Esdras se retiró de delante de la Casa de Dios y se fue al aposento de Yehojanán, hijo de Elyasib, donde pasó la noche sin comer pan ni beber agua, haciendo duelo a causa de la rebeldía de los deportados. 7Se publicó un bando en Judá y Jerusalén a todos los deportados para que se reunirean en Jerusalén. 8Todo aquel que no viniera en el plazo de tres días, según el consejo de los jefes y de los ancianos, vería consagrada al anatema toda su hacienda y sería él mismo excluido de la asamblea de los deportados. 9Todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron, pues, en Jerusalén en el plazo de tres días: era el día veinte del mes noveno; todo el pueblo se situó en la plaza de la Casa de Dios, temblando, debido al caso, y también porque llovía a cántaros. 10Entonces el sacerdote Esdras se levantó y les dijo: «Habéis sido rebeldes al casaros con mujeres extranjeras, aumentando así el delito de Israel. 11Ahora, pues, dad gracias a Yahveh, Dios de vuestros padres, y cumplid su voluntad separándoos de las gentes del país y de las mujeres extranjeras.» 12Toda la asamblea respondió en alta voz: Sí; haremos como tú dices; 13sólo que el pueblo es numeroso, y estamos en la estación de las lluvias: no podemos soportar la intemperie; además, no se trata de una cosa de un día o dos, porque somos muchos los que hemos incurrido en este pecado. 14Nuestros jefes podrían representar a toda la asamblea: todos los que en nuestras ciudades se hayan casado con mujeres extranjeras, vendrían a plazos fijados, acompañados de los ancianos y los jueces de cada ciudad, hasta que hayamos apartado de nosotros el furor de la cólera de nuestro Dios por causa de este asunto.» 15Sólo Jonatán, hijo de Asahel, y Yajzeías, hijo de Tiqvá, se opusieron a esto, apoyados por Mesullam y el levita Sabtay. 16Los deportados actuaron según lo convenido. El sacerdote Esdras escogió como colaboradores a los cabezas de familia, según sus casas, todos ellos designados nominalmente. Se comenzaron las sesiones para examinar el caso el día uno del décimo mes. 17Y el día uno del primer mes se había terminado ya con todos los hombres que estaban casados con mujeres extranjeras. 18Entre los sacerdotes, se halló que se habían casado con mujeres extranjeras los siguientes: entre los hijos de Josué, hijo de Yosadaq, y entre sus hermanos: Maaseías, Eliezer, Yarib y Guedalías; 19éstos se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres, y ofrecieron por su delito un carnero en sacrificio de reparación. 20Entre los hijos de Immer: Jananí y Zebadías. 21Entre los hijos de Jarim: «Maaseías, Elías, Semaías, Yejiel y Uzziyías. 22Entre los hijos de Pasjur: Elyoenay, Maaseías, Ismael, Natanael, Yozabad y Elasá. 23Entre los levitas: Yozabad, Simí, Quelaías (es decir, Quelitá), Petajías, Judá y Eliezer. 24Entre los cantores: Elyasib y Zakkur. Entre los porteros: Sallum, Telem y Urí. 25Entre los israelitas: de los hijos de Parós: Ramías, Yizziyías, Malkiyías, Miyyamín, Eleazar, Malkiyías y Benaías; 26de los hijos de Elam: Mattanías, Zacarías, Yejiel, Abdí, Yeremot y Elías; 27de los hijos de Zattú: Elyoenáy. Elyasib Mattanías, Yeremot, Zabad y Azizá: 28de los hijos de Bebay: Yehojanán, Jananías, Zabbay, Atlay; 29de los hijos de Bigvay: Mesullam, Malluk, Yedaías, Yasub, Yisal, Yeremot; 30de los hijos de Pajat Moab: Adná, Kelal, Benaías, Maaseías, Mattanías, Besalel, Binnuy y Manasés; 31de los hijos de Jarim: Eliezer, Yissiyías, Malkiyías, Semaías, Simeón, 32Benjamín, Malluk, Semarías; 33de los hijos de Jasum: Mattenay, Mattattá, Zabad, Elifélet, Yeremay, Manasés, Simí; 34de los hijos de Baní: Maaday, Amram, Joel, 35Benaías, Bedías, Kelaías, 36Vanías, Meremot, Elyasib, 37Mattanías, Mattenay y Yaassay; 38de los hijos de Binnuy: Simí, 39Selemías, Natán y Adaías; 40de los hijos de Zakkay: Sasay, Saray, 41Azareel, Selemías, Semarías, 42Sallum, Amarías, José; 43de los hijos de Nebo: Yeiel, Mattitías, Zabad, Zebiná, Yadday, Joel, Benaías. 44Todos éstos se habían casado con mujeres extranjeras, pero despidieron tanto a las mujeres como a sus hijos.

Génesis — Gen 12,3

3Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»

Génesis — Gen 49,10

10No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;

Génesis — Gen 12,1

1Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Levítico — Lev 25,23

23La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes.

Profeticos (4citas)

Ezequiel — Ez 47,22

22Os la repartiréis como heredad para vosotros y para los forasteros que residan con vosotros y que hayan engendrado hijos entre vosotros, porque los consideraréis como al israelita nativo. Con vosotros participarán en la suerte de la heredad, en medio de las tribus de Israel.

Isaías — Is 56,6s

6En cuanto a los extranjeros adheridos a Yahveh para su ministerio, para amar el nombre de Yahveh, y para ser sus siervos, a todo aquel que guarda el sábado sin profanarle y a los que se mantienen firmes en mi alianza, 7yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Amós — Am 9,12

12para que posean lo que queda de Edom y de todas las naciones sobre las que se ha invocado mi nombre, oráculo de Yahveh, el que hace esto.

Isaías — Is 54,15

15Si alguien te ataca, no será de parte mía; quienquiera que te ataque, contra ti se estrellará.

Nuevo Testamento (12citas)

Hechos — Hch 2,11

11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

Hechos — Hch 13,43

43Disuelta la reunión, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé; éstos conversaban con ellos y les persuadían a perseverar fieles a la gracia de Dios.

Hechos — Hch 6,5

5Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía;

Hechos — Hch 18,7

7Entonces se retiró de allí y entró en casa de un tal Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga.

Hechos — Hch 10,2

2piadoso y temeroso de Dios, como toda su familia, daba muchas limosnas al pueblo y continuamente oraba a Dios.

II Corintios — 2Cor 5,1s

1Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos. 2Y así gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste,

Efesios — Ef 2,19

19Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,

Colosenses — Col 1,21

21Y a vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestros pensamientos y malas obras,

I Pedro — 1Pe 2,11

11Queridos, os exhorto a que, como extranjeros y forasteros, os abstengáis de las apetencias carnales que combaten contra el alma.

Hebreos — Heb 11,13

13En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra.

Hebreos — Heb 11,16

16Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...

I Juan — 1Jn 5,19

19Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno.

Evangelio (6citas)

Mateo — Mt 23,15

15«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!

Juan — Jn 3.7

7No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto.

Juan — Jn 1,14

14Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan — Jn 16,28

28Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.»

Juan — Jn 14,2s

2En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.

Juan — Jn 12,26

26Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.