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Fuerza

48 citas resueltas — Texto completo

Salmos (13citas)

Salmos — Sal 60,14

14¡Con Dios hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!

Salmos — Sal 76,6

6de que han sido despojados; los bravos durmiendo están su sueño, a todos los hombres fuertes les fallaron los brazos;

Salmos — Sal 93,1

1Reina Yahveh, de majestad vestido, Yahveh vestido, ceñido de poder, y el orbe está seguro, no vacila.

Salmos — Sal 57,8

8A punto está mi corazón, oh Dios, mi corazón a punto; voy a cantar, voy a salmodiar,

Sal 49,73 — texto no disponible

Salmos — Sal 46,3s

3Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares, 4aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu. (¡Con nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!)

Salmos — Sal 18

1Del maestro de coro. Del siervo de Yahveh, David, que dirigió a Yahveh las palabras de este cántico el día en que Yahveh le libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. 2Dijo: Yo te amo, Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado). 3Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio. 4Invoco a Yahveh, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos. 5Las olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial, 6los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte. 7Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo, resonó mi llamada en sus oídos. 8La tierra fue sacudida y vaciló, retemblaron las bases de los montes, (vacilaron bajo su furor); 9una humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de él salían carbones encendidos). 10El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies; 11cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó. 12Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones; 13del fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego. 14Tronó Yahveh en los cielos, lanzó el Altísimo su voz; 15arrojó saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota. 16El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron, ante tu imprecación, Yahveh, al resollar el aliento en tus narices. 17El extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas aguas; 18me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo. 19Me aguardaban el día de mi ruina, más Yahveh fue un apoyo para mí; 20me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba. 21Yahveh me recompensa conforme a mi justicia, me paga conforme a la pureza de mis manos; 22porque he guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de mi Dios. 23Porque tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi lado; 24he sido ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado. 25Y Yahveh me devuelve según mi justicia, según la pureza de mis manos que tiene ante sus ojos. 26Con el piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha; 27con el puro eres puro, con el ladino, sagaz; 28tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros. 29Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas; 30con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla. 31Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh acrisolada. El es el escudo de cuantos a él se acogen. 32Pues ¿quién es Dios fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios? 33El Dios que me ciñe de fuerza, y hace mi camino irreprochable, 34que hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie, 35el que mis manos para el combate adiestra y mis brazos para tensar arco de bronce. 36Tú me das tu escudo salvador, (tu diestra me sostiene), tu cuidado me exalta, 37mis pasos ensanchas ante mí, no se tuercen mis tobillos. 38Persigo a mis enemigos, les doy caza, no vuelvo hasta haberlos acabado; 39los quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies. 40Para el combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores, 41a mis enemigos haces dar la espalda, extermino a los que me odian. 42Claman, mas no hay salvador, a Yahveh, y no les responde. 43Los machaco como polvo al viento, como al barro de las calles los piso. 44De las querellas de mi pueblo tú me libras, me pones a la cabeza de las gentes; pueblos que no conocía me sirven; 45los hijos de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen, 46los hijos de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios. 47¡Viva Yahveh, bendita sea mi roca, el Dios de mi salvación sea ensalzado, 48el Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas! 49Tú me libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, del hombre violento me salvas. 50Por eso he de alabarte entre los pueblos, a tu nombre, Yahveh, salmodiaré. 51El hace grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a David y a su linaje para siempre.

Salmos — Sal 62,3

3sólo él mi roca, mi salvación, mi ciudadela, no he de vacilar.

Salmos — Sal 18,48

48el Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas!

Salmos — Sal 21,9

9Tu mano alcanzará a todos tus enemigos, tu diestra llegará a los que te odian;

Salmos — Sal 33,16s

16No queda a salvo el rey por su gran ejército, ni el bravo inmune por su enorme fuerza. 17Vana cosa el caballo para la victoria, ni con todo su vigor puede salvar.

Salmos — Sal 41,10

10Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar.

Salmos — Sal 107,40

40El que vierte desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.

Salmos — Sal 113,7

7El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,

Sapienciales (1cita)

Job — texto no disponible

Prov 31.10-31 — texto no disponible

Job — Job 6,12

12¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?

Historicos (10citas)

I Samuel — 1Sa 17,45

45Dijo David al filisteo: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahveh Sebaot, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado.

Josué — Jos 23,10

10Uno solo de vosotros perseguía a mil, porque Yahveh mismo, vuestro Dios, peleaba por vosotros, como os lo había prometido.

Levítico — Lev 26,8

8Cinco de vosotros perseguiréis a cien, y cien de vosotros perseguiréis a 10.000; vuestros enemigos ante vosotros caerán a filo de espada.

Levítico — Lev 26,36

36A los que quedaren de vosotros, les infundiré pánico en sus corazones, en el país de sus enemigos; el ruido de una hoja caída los ahuyentará, huirán como quien huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga.

Génesis — Gen 49,3

3Rubén, mi primogénito eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , plétora de pasión y de ímpetu,

Josué — Jos 1,6

6«Sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres.

Deuteronomio — Dt 8,17

17No digas en tu corazón: «Mi propia fuerza y el poder de mi mano me han creado esta prosperidad»,

I Samuel — 1Sa 16,7

7Pero Yahveh dijo a Samuel: «No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo le he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón.»

I Samuel — 1Sa 10.23

23Corrieron y lo sacaron de allí y, puesto en medio del pueblo, les llevaba a todos la cabeza.

Jueces — Jue 7,2

2Yahveh dijo a Gedeón: «Demasiado numeroso es el pueblo que te acompaña para que ponga yo a Madián en sus manos; no se vaya a enorgullecer Israel de ello a mi costa diciendo: "¡Mi propia mano me ha salvado!"

Profeticos (7citas)

Oseas — Os 7,9

9Extranjeros devoran su fuerza, ¡y él no lo sabe! Ya las canas blanquean en él, ¡y él no lo sabe!

Isaías — Is 30,6

6Oráculo sobre los animales del Négueb. Por tierra de angustia y aridez, de leona y de león rugiente, de áspid y dragón volador, llevan a lomos de pollinos su riqueza, y sobre jiba de camellos sus tesoros hacia un pueblo que no les será útil,

Ezequiel — Ez 3,9

9yo te hecho tu frente dura como el diamante, que es más duro que la roca. No los temas, no tengas miedo de ellos, porque son una casa de rebeldía.»

Isaías — Is 26,5

5Porque él derroca a los habitantes de los altos, a la villa inacessible; la hace caer, la abaja hasta la tierra, la hace tocar el polvo;

Isaías — Is 35,3s

3Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. 4Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará.

Isaías — Is 30,15ss

15Porque así dice el Señor Yahveh, el Santo de Israel: «Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza.» Pero no aceptasteis, 16sino que dijisteis: «No, huiremos a caballo.» ¡Pues, bien, huid! Y «sobre rápidos carros montaremos». ¡Pues bien, rápidamente seréis perseguidos! 17Mil temblarán ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis, hasta que seáis dejados como mástil en la cúspide del monte y como gallardete sobre una colina.

Isaías — Is 29,4

4serás abatida, desde la tierra hablarás, por el polvo será ahogada tu palabra, tu voz será como un espectro de la tierra, y desde el polvo tu palabra será como un susurro.

Nuevo Testamento (16citas)

I Corintios — 1Cor 1,25

25Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.

I Corintios — 1Cor 1,27

27Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte.

Romanos — Rom 1,16

16Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego.

Filipenses — Flp 4,13

13Todo lo puedo en Aquel que me conforta.

Colosenses — Col 1,11

11confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria, para toda constancia en el sufrimiento y paciencia; dando con alegría

Efesios — Ef 1,19s

19y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, 20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos,

I Juan — 1Jn 5,5

5Pues, ¿quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

I Juan — 1Jn 2,14

14Os he escrito a vosotros, hijos míos, porque conocéis al Padre, Os he escrito, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os he escrito, jóvenes, porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al Maligno.

I Juan — 1Jn 5,18

18Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle.

Filipenses — Flp 3,10s

10y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, 11tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos.

Efesios — Ef 3,16

16para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior,

Efesios — Ef 3,19

19y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios.

II Corintios — 2Cor 13,8

8Pues nada podemos contra la verdad, sino sólo a favor de la verdad.

II Corintios — 2Cor 12,9

9Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.

I Corintios — 1Cor 1,18

18Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios.

II Corintios — 2Cor 4,7

7Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.

Evangelio (1cita)

Marcos — Mc 15,17s

17Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. 18Y se pusieron a saludarle: «¡Salve, Rey de los judíos!»