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Gloria

163 citas resueltas — Texto completo

Salmos (12citas)

Salmos — Sal 8,6

6Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor;

Salmos — Sal 49,17s

17No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa. 18Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.

Salmos — Sal 62,6.8

6En Dios sólo descansa, oh alma mía, de él viene mi esperanza; 8en Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza. En Dios mi refugio;

Sal 73.24s — texto no disponible

Salmos — Sal 102,17

17cuando Yahveh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,

Salmos — Sal 29,3-9

3Voz de Yahveh sobre las aguas; el Dios de gloria truena, ¡es Yahveh, sobre las muchas aguas! 4Voz de Yahveh con fuerza, voz de Yahveh con majestad. 5Voz de Yahveh que desgaja los cedros, Yahveh desgaja los cedros del Líbano, 6hace brincar como un novillo al Líbano, y al Sarión como cría de búfalo. 7Voz de Yahveh que afila llamaradas. 8Voz de Yahveh, que sacude el desierto, sacude Yahveh el desierto de Cadés. 9Voz de Yahveh, que estremece las encinas, y las selvas descuaja, mientras todo en su Templo dice: ¡Gloria!

Salmos — Sal 97,1-6

1¡Reina Yahveh! ¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas! 2Nube y Bruma densa en torno a él, Justicia y Derecho, la base de su trono. 3Delante de él avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa; 4iluminan el orbe sus relámpagos, lo ve la tierra y se estremece. 5Los montes como cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda; 6los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.

Salmos — Sal 97,6

6los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.

Salmos — Sal 106,20

20y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno.

Salmos — Sal 119,5s

5¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos! 6Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos.

Salmos — Sal 147,1

1Alabad a Yahveh, que es bueno salmodiar, a nuestro Dios, que es dulce la alabanza.

Salmos — Sal 145,10s

10Yod. Te darán gracias, Yahveh, todas tus obras y tus amigos te bendecirán; 11Kaf. dirán la gloria de tu reino, de tus proezas hablarán,

Salmos — Sal 57,6.12

6¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria 12¡Alzate, oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!

Sapienciales (5citas)

Job — Job 19,9

9Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.

Job — Job 29,1-25

1Job continuó pronunciando su discurso y dijo: 2¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, aquellos días en que Dios me guardaba, 3cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las tinieblas caminaba; 4como era yo en los días de mi otoño, cuando vallaba Dios mi tienda, 5cuando Sadday estaba aún conmigo, y en torno mío mis muchachos, 6cuando mis pies se bañaban en manteca, y regatos de aceite destilaba la roca! 7Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza colocaba, 8se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y quedaban en pie. 9Los notables cortaban sus palabras y ponían la mano en su boca. 10La voz de los jefes se ahogaba, su lengua se pegaba al paladar. 11Oído que lo oía me llamaba feliz, ojo que lo veía se hacía mi testigo. 12Pues yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía valedor. 13La bendición del moribundo subía hacia mí, el corazón de la viuda yo alegraba. 14Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y turbante, mi derecho. 15Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies. 16Era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba. 17Quebraba los colmillos del inicuo, de entre sus dientes arrancaba su presa. 18Y me decía: «Anciano moriré, como la arena aumentaré mis días. 19Mi raíz está franca a las aguas, el rocío se posa de noche en mi ramaje. 20Mi gloria será siempre nueva en mí, y en mi mano mi arco renovará su fuerza. 21Me escuchaban ellos con expectación, callaban para oír mi consejo. 22Después de hablar yo, no replicaban, y sobre ellos mi palabra caía gota a gota. 23Me esperaban lo mismo que a la lluvia, abrían su boca como a lluvia tardía. 24Si yo les sonreía, no querían creerlo, y la luz de mi rostro no dejaban perderse. 25Les indicaba el camino y me ponía al frente, me asentaba como un rey en medio de su tropa, y por doquier les guiaba a mi gusto.

Proverbios — Prov 3,35

35La gloria es patrimonio de los sabios y los necios heredarán la ignominia.

Proverbios — Prov 20,3

3Es gloria para el hombre apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí.

Proverbios — Prov 29,23

23El orgullo del pobre lo humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.

Historicos (21citas)

Génesis — Gen 13,2

2Abram era muy rico en ganado, plata y oro.

Génesis — Gen 45,13

13Notificad, pues, a mi padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y en seguida bajad a mi padre acá.»

Exodo — Ex 28,2.40

2Harás para Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas, que le den majestad y esplendor. 40Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas y mitras que les den majestad y esplendor.

I Reyes — 1Re 3,9-14

9Concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal, pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande?» 10Plugo a los ojos del Señor esta súplica de Salomón, 11y le dijo Dios: «Porque has pedido esto y, en vez de pedir para ti larga vida, riquezas, o la muerte de tus enemigos, has pedido discernimiento para saber juzgar, 12cumplo tu ruego y te doy un corazón sabio e inteligente como no lo hubo antes de ti ni lo habrá después. 13También te concedo lo que no has pedido, riquezas y gloria, como no tuvo nadie entre los reyes. 14Si andas por mis caminos, guardando mis preceptos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo prolongaré tus días.»

Números — Num 22,17s

17que te recompensaré con grandes honores y haré todo lo que me digas. Ven, por favor, y maldíceme a ese pueblo.» 18Respondió Balaam a los siervos de Balaq: «Aunque me diera Balaq su casa llena de plata y oro, no podría traspasar la orden de Yahveh mi Dios en nada, ni poco ni mucho.

Números — Num 14,22

22que ninguno de los que han visto mi gloria y las señales que he realizado en Egipto y en el desierto, que me han puesto a prueba ya diez veces y no han escuchado mi voz,

Exodo — Ex 14,18

18Sabrán los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de Faraón, de sus carros y de sus jinetes.

Exodo — Ex 16,7

7y por la mañana veréis la gloria de Yahveh. Porque ha oído vuestras murmuraciones contra Yahveh; pues ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?»

Exodo — Ex 39,21-29

21Y por medio de sus anillas sujetaron el pectoral a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que quedase el pectoral sobre la cinta del efod y no se desprendiese del efod, como Yahveh había mandado a Moisés. 22Tejieron el manto del efod, todo de púrpura violeta. 23Había una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de una cota, con una orla alrededor de la abertura para que no se rompiese. 24En el ruedo inferior del manto hicieron granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. 25Hicieron campanillas de oro puro, colocándolas entre las granadas, en todo el ruedo. 26Una campanilla y una granada alternaban con otra campanilla y otra granada, en el ruedo inferior del manto. Servía para oficiar, como Yahveh había ordenado a Moisés. 27Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; 28la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino y también los calzones de lino fino torzal, 29lo mismo que las fajas recamadas de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, tal como Yahveh había ordenado a Moisés.

Números — Num 14.21

21Pero, vivo yo y la gloria de Yahveh llena toda la tierra,

Exodo — Ex 16,10

10Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube.

Exodo — Ex 33,18

18Entonces dijo Moisés: «Déjame ver, por favor, tu gloria.»

Exodo — Ex 24,15ss

15Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. 16La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube. 17La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte.

Deuteronomio — Dt 5,22ss

22Estas palabras dijo Yahveh a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí. 23Cuando vosotros oísteis la voz que salía de las tinieblas, mientras la montaña ardía en fuego, os acercasteis a mí todos vosotros, jefes de tribu y ancianos, 24y dijisteis: «Mira, Yahveh nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza y hemos óido su voz de en medio del fuego. Hemos visto en este día que puede Dios hablar al hombre y seguir éste con vida.

Exodo — Ex 34,29

29Luego, bajó Moisés del monte Sinaí y, cuando bajó del monte con las dos tablas del Testimonio en su mano, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con él.

Exodo — Ex 29,43

43Me encontraré con los israelitas en ese lugar que será consagrado por mi gloria.

Exodo — Ex 40,34

34La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada.

Levítico — Lev 9,6.23s

6Dijo entonces Moisés: «Esto es lo que ha mandado Yahveh; hacedlo y se os mostrará la gloria de Yahveh.» 23Luego Moisés y Aarón entraron en la Tienda del Encuentro y, cuando salieron, bendijeron al pueblo. La gloria de Yahveh se dejó ver de todo el pueblo. 24Salió fuego de la presencia de Yahveh que consumió el holocausto y las partes grasas puestas sobre el altar. Todo el pueblo al verlo prorrumpió en gritos de júbilo y cayó rostro en tierra.

Num 16,1-17,15 1 — texto no disponible

Números — Num 20,1-13

1Los israelitas, toda la comunidad, llegaron al desierto de Sin el mes primero, y se quedó todo el pueblo en Cadés. Allí murió María y allí la enterraron. 2No había agua para la comunidad, por lo que se amotinaron contra Moisés y contra Aarón. 3El pueblo protestó contra Moisés, diciéndole: «Ojalá hubiéramos perecido igual que perecieron nuestros hermanos delante de Yahveh. 4¿Por qué habéis traído la asamblea de Yahveh a este desierto, para que muramos en él nosotros y nuestros ganados? 5¿Por qué nos habéis subido de Egipto, para traernos a este lugar pésimo: un lugar donde no hay sembrado, ni higuera, ni viña, ni ganado, y donde no hay ni agua para beber?» 6Moisés y Aarón dejaron la asamblea, se fueron a la entrada de la Tienda del Encuentro, y cayeron rostro en tierra. Y se les apareció la gloria de Yahveh. 7Yahveh habló con Moisés y le dijo: 8«Toma la vara y reúne a la comunidad, tú con tu hermano Aarón. Hablad luego a la peña en presencia de ellos, y ella dará sus aguas. Harás brotar para ellos agua de la peña, y darás de beber a la comunidad y a sus ganados.» 9Tomó Moisés la vara de la presencia de Yahveh como se lo había mandado. 10Convocaron Moisés y Aarón la asamblea ante la peña y él les dijo: «Escuchadme, rebeldes. ¿Haremos brotar de esta peña agua para vosotros?» 11Y Moisés alzó la mano y golpeó la peña con su vara dos veces. El agua brotó en abundancia, y bebió la comunidad y su ganado. 12Dijo Yahveh a Moisés y Aarón: «Por no haber confiado en mí, honrándome ante los israelitas, os aseguro que no guiaréis a esta asamblea hasta la tierra que les he dado.» 13Estas son las aguas de Meribá, donde protestaron los israelitas contra Yahveh, y con las que él manifestó su santidad.

Num 40,36ss — texto no disponible

I Reyes — 1Re 8,10ss

10Al salir los sacerdotes del Santo, la nube llenó la Casa de Yahveh. 11Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Yahveh. 12Entonces Salomón dijo: «Yahveh quiere habitar en densa nube.

Exodo — Ex 29,46

46Y reconocerán que yo soy Yahveh, su Dios, que los saqué del país de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yahveh, su Dios.

Profeticos (26citas)

Isaías — Is 8,7

7por lo mismo, he aquí que el Señor hace subir contra ellos las aguas del Río embravecidas y copiosas. Desbordará por todos sus cauces, (el rey de Asur y todo su esplendor) invadirá todas sus riberas.

Isaías — Is 16,14

14Y ahora ha hablado Yahveh diciendo: «Dentro de tres años, como años de jornalero, será despreciada la gloria de Moab con toda su numerosa muchedumbre, y el resto será pequeñísimo, insignificante.»

Isaías — Is 17,3s

3Dejará de existir el baluarte de Efraím y el reinado de Damasco, y el resto de Aram vendrá a ser como la gloria de los israelitas - oráculo de Yahveh Sebaot -. 4Aquel día, será debilitada la gloria de Jacob, y su gordura enflaquecerá.

Isaías — Is 21,16

16Pues así me ha dicho el Señor: «Al cabo de un año como año de jornalero se habrá consumido toda la gloria de Quedar.

Jeremías — Jer 48,18

18Desciende del honor y siéntate en la tierra seca, población hija de Dibón, porque el devastador de Moab ha subido contra ti, ha destruido tus fortalezas.

Ageo — Ag 2,3.7.9

3¿Quién queda entre vosotros que haya visto esta Casa en su primer esplendor? Y ¿qué es lo que veis ahora? ¿No es como nada a vuestros ojos? 7sacudiré todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta Casa, dice Yahveh Sebaot. 9Grande será la gloria de esta Casa, la de la segunda mayor que la de la primera, dice Yahveh Sebaot, y en este lugar daré yo paz, oráculo de Yahveh Sebaot.

Isaías — Is 62,2

2Verán las naciones tu justicia, todos los reyes tu gloria, y te llamarán con un nombre nuevo que la boca de Yahveh declarará.

Isaías — Is 35,1s

1Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y la florezca como flor; 2estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Se verá la gloria de Yahveh, el esplendor de nuestro Dios.

Isaías — Is 60,13

13La gloria del Líbano vendrá a ti, el ciprés, el olmo y el boj a una, a embellecer mi Lugar Santo y honrar el lugar donde mis pies reposan.

Isaías — Is 35,1-4

1Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y la florezca como flor; 2estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo. La gloria del Líbano le ha sido dada, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Se verá la gloria de Yahveh, el esplendor de nuestro Dios. 3Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. 4Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará.

Isaías — Is 44,23

23¡Gritad, cielos, de júbilo, porque Yahveh lo ha hecho! ¡Clamad, profundidades de la tierra! ¡Lanzad gritos de júbilo, montañas, y bosque con todo su arbolado, pues Yahveh ha rescatado a Jacob y manifiesta su gloria en Israel!

Isaías — Is 40,5

5Se revelará la gloria de Yahveh, y toda criatura a una la verá. Pues la boca de Yahveh ha hablado.»

Isaías — Is 6,1ss

1El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. 2Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, 3Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.».

Ezequiel — Ez 11,22s

22Los querubines desplegaron sus alas y las ruedas les siguieron, mientras la gloria del Dios de Israel estaba encima de ellos. 23La gloria de Yahveh se elevó de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

Ezequiel — Ez 36,23ss

23Yo santificaré mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros. Y las naciones sabrán que yo soy Yahveh - oráculo del Señor Yahveh - cuando yo, por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos. 24Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. 25Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré.

Ezequiel — Ez 39,21-29

21Así manifestaré yo mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán el juicio que voy a ejecutar y la mano que pondré sobre ellos. 22Y la casa de Israel sabrá desde ese día en adelante que yo soy Yahveh su Dios. 23Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue deportada por sus culpas, que, por haberme sido infieles, yo les oculté mi rostro y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada. 24Los traté como lo merecían sus impurezas y sus crímenes, y les oculté mi rostro. 25Por eso, así dice el Señor Yahveh: Ahora voy a hacer volver a los cautivos de Jacob, me compadeceré de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. 26Ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando vivan seguros en su país, sin que nadie los inquiete. 27Cuando yo los haga volver de entre los pueblos y los recoja de los países de sus enemigos, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de numerosas naciones, 28y sabrán que yo soy Yahveh su Dios, cuando, después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna en su suelo sin dejar allí a ninguno de ellos. 29No les ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de Israel, oráculo del Señor Yahveh.

Isaías — Is 60,1

1¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahveh sobre ti ha amanecido!

Isaías — Is 62,7

7No le dejéis descansar, hasta que restablezca, hasta que trueque a Jerusalén en alabanza en la tierra.

Baruc — Bar 5,3

3Porque Dios mostrará tu esplendor a todo lo que hay bajo el cielo.

Isaías — Is 60,3

3Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.

Isaías — Is 66,18s

18Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria. 19Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mések, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.

Habacuc — Hab 2,14

14¡Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria de Yahveh, como las aguas cubren el mar!

Isaías — Is 52,14

14Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana -

Isaías — Is 49,3

3Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.»

Isaías — Is 52,5

5Y ahora, ¿qué voy a hacer aquí - oráculo de Yahveh - pues mi pueblo ha sido arrebatado sin motivo? Sus dominadores profieren gritos - oráculo de Yahveh - y todo a lo largo del día mi nombre es blasfemado.

Ezequiel — Ez 36,20ss

20Y en las naciones donde llegaron, profanaron mi santo nombre, haciendo que se dijera a propósito de ellos: «Son el pueblo de Yahveh, y han tenido que salir de su tierra.» 21Pero yo he tenido consideración a mi santo nombre que la casa de Israel profanó entre las naciones adonde había ido. 22Por eso, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis.

Nuevo Testamento (55citas)

II Corintios — 2Cor 3,7

7Que si el ministerio de la muerte, grabado con letras sobre tablas de piedra, resultó glorioso hasta el punto de no poder los hijos de Israel fijar su vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, aunque pasajera,

Hebreos — Heb 1,3

3el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

II Corintios — 2Cor 4,6

6Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo.

II Corintios — 2Cor 3.18

18Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.

I Corintios — 1Cor 2,8

8desconocida de todos los príncipes de este mundo - pues de haberla conocido no hubieran crucificado al Señor de la Gloria -.

Tito — Tit 2,13s

13aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; 14el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.

I Pedro — 1Pe 5,10

10El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará.

I Tesalonicenses — 1Tes 2,12

12os exhortábamos y alentábamos, conjurándoos a que vivieseis de una manera digna de Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria.

I Pedro — 1Pe 5,1

1A los ancianos que están entre vosotros les exhorto yo, anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que está para manifestarse.

II Corintios — 2Cor 4,17

17En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna,

Romanos — Rom 8.19

19Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios.

Apocalipsis — Ap 21,23

23La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero.

Hechos — Hch 1,9.11

9Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. 11que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»

I Timoteo — 1Tim 3.16

16Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Angeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.

I Pedro — 1Pe 1.21

21los que por medio de él creéis en Dios, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza estén en Dios.

Hechos — Hch 3,13

13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste estaba resuelto a ponerle en libertad.

Hechos — Hch 7,55

55Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios;

Hechos — Hch 22,11

11Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco.

II Corintios — 2Cor 3,10

10Pues en este aspecto, no era gloria aquella glorificación en comparación de esta gloria sobreeminente.

II Pedro — 2Pe 1,17s

17Porque recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: «Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco.» 18Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo.

I Juan — 1Jn 5,7

7Pues tres son los que dan testimonio:

II Corintios — 2Cor 1,22

22y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones.

II Corintios — 2Cor 5,5

5Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Espíritu.

II Corintios — 2Cor 3,18

18Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.

Colosenses — Col 1,10s

10para que viváis de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios; 11confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria, para toda constancia en el sufrimiento y paciencia; dando con alegría

II Tesalonicenses — 2Tes 1,12

12para que así el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

I Pedro — 1Pe 4,14

14Dichosos de vosotros, si sois injuriados por el nombre de Cristo, pues el Espíritu de gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

Romanos — Rom 9,4

4- los israelitas -, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas,

Romanos — Rom 1,21s

21porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: 22jactándose de sabios se volvieron estúpidos,

Filipenses — Flp 3,20

20Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo,

Colosenses — Col 3,1

1Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Filipenses — Flp 2,15s

15para que seáis irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo, 16presentándole la Palabra de vida para orgullo mío en el Día de Cristo, ya que no habré corrido ni me habré fatigado en vano.

Santiago — Sant 1,9

9El hermano de condición humilde gloríese en su exaltación;

Santiago — Sant 2,1ss

1Hermanos míos, no entre la acepción de personas en la fe que tenéis en nuestro Señor Jesucristo glorificado. 2Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre con un vestido sucio; 3y que dirigís vuestra mirada al que lleva el vestido espléndido y le decís: «Tú, siéntate aquí, en un buen lugar»; y en cambio al pobre le decís: «Tú, quédate ahí de pie», o «Siéntate a mis pies».

I Corintios — 1Cor 6,15.19s

15¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De ningún modo! 19¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? 20¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.

I Pedro — 1Pe 4,15s

15Que ninguno de vosotros tenga que sufrir ni por criminal ni por ladrón ni por malhechor ni por entrometido: 16pero si es por cristiano, que no se avergüence, que glorifique a Dios por llevar este nombre.

Hebreos — Heb 12,2

2fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios.

Romanos — Rom 2,24

24Porque, como dice la Escritura, el nombre de Dios, por vuestra causa, es blasfemado entre las naciones.

II Corintios — 2Cor 1,20

20Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en él; y por eso decimos por él «Amén» a la gloria de Dios.

Romanos — Rom 16,27

27a Dios, el único sabio, por Jesucristo, ¡a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Hebreos — Heb 13,15

15Ofrezcamos sin cesar, por medio de él, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que celebran su nombre.

Hechos — Hch 11,18

18Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Dios diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida.»

Hechos — Hch 13,48

48Al oír esto los gentiles se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor; y creyeron cuantos estaban destinados a una vida eterna.

Hechos — Hch 21,20

20Ellos, al oírle, glorificaban a Dios. Entonces le dijeron: «Ya ves, hermano, cuántos miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son celosos partidarios de la Ley.

Gálatas — Gal 1,3s

3Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, 4que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

Apocalipsis — Ap 15,3s

3Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso; justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de las naciones! 4¿Quién no temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque han quedado de manifiesto tus justos designios».

Efesios — Ef 1,14

14que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.

Efesios — Ef 3,21

21a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos. Amén.

Apocalipsis — Ap 12,11

11Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.

Apocalipsis — Ap 19,7

7Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado

Apocalipsis — Ap 19,8

8y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura - el lino son las buenas acciones de los santos». -

Apocalipsis — Ap 7,14

14Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.» Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.

Apocalipsis — Ap 15,2

2Y vi también como un mar de cristal mezclado de fuego, y a los que habían triunfado de la Bestia y de su imagen y de la cifra de su nombre, de pie junto al mar de cristal, llevando las cítaras de Dios.

Efesios — Ef 2,10

10En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.

Efesios — Ef 5,25.27

25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 27y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.

Evangelio (44citas)

Mateo — Mt 6,29

29Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

Mateo — Mt 4,8ss

8Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.» 10Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.»

Lucas — Lc 3,6

6Y todos verán la salvación de Dios.

Juan — Jn 12,41

41Isaías dijo esto porque vio su gloria y habló de él.

Marcos — Mc 8,38

38Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.»

Mateo — Mt 24.30

30Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.

Mateo — Mt 25,31

31«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.

Lucas — Lc 24,26

26¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?»

Juan — Jn 17,24

24Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que ma has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.

Lucas — Lc 1,35

35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Lucas — Lc 2,9s

9Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. 10El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:

Lucas — Lc 9,32.35

32Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 35Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.»

Juan — Jn 1,14.18

14Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 18A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Juan — Jn 2,11

11Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

Juan — Jn 10,30

30Yo y el Padre somos uno.»

Juan — Jn 14,10

10¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

Juan — Jn 11,40

40Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?»

Juan — Jn 17,19

19Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.

Juan — Jn 13,1.3

1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 3sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía,

Juan — Jn 18,4

4Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?»

Juan — Jn 19,28

28Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.»

Juan — Jn 14,31

31pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.»

Juan — Jn 12,28

28Padre, glorifica tu Nombre.» Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le glorificaré.»

Juan — Jn 10,18

18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

Juan — Jn 13,1

1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Juan — Jn 12,23.31

23Jesús les respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. 31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera.

Juan — Jn 19,37

37Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Juan — Jn 8,27

27No comprendieron que les hablaba del Padre.

Juan — Jn 7,37ss

37El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba 38el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. 39Esto lo deciá refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado.

Juan — Jn 19,34.36

34sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. 36Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno.

Juan — Jn 17,10

10y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos.

Juan — Jn 12,24

24En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.

Juan — Jn 15,8

8La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.

Juan — Jn 16,14s

14El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. 15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

Mateo — Mt 5,16

16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Juan — Jn 5,44

44¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?

Juan — Jn 12,43

43porque prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios.

Juan — Jn 5,41

41La gloria no la recibo de los hombres.

Juan — Jn 7,18

18El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él.

Juan — Jn 8,50.54

50Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga. 54Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: "El es nuestro Dios",

Lucas — Lc 2,20

20Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Marcos — Mc 2,12.

12Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.»

Lucas — Lc 23,47

47Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.»

Juan — Jn 21,18

18«En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.»