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Herencia

79 citas resueltas — Texto completo

Salmos (9citas)

Salmos — Sal 37,9.11.18.22.34

9pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra. 11mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz. 18Yod. Yahveh conoce los días de los íntegros, su herencia será eterna; 22los que él bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán exterminados. 34Espera en Yahveh y guarda su camino, él te exaltará a la herencia de la tierra, el exterminio de los impíos verás.

Salmos — Sal 25,13

13Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.

Salmos — Sal 61,6

6Porque tú, oh Dios, oyes mis votos: tú me otorgas la heredad de los que temen tu nombre.

Salmos — Sal 69,37

37la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.

Salmos — Sal 2,8

8Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra.

Salmos — Sal 2,2

2Se yerguen los reyes de la tierra, los caudillos conspiran aliados contra Yahveh y contra su Ungido:

Salmos — Sal 16,5

5Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras;

Salmos — Sal 73,26

26Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre!

Salmos — Sal 119

1Alef Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh. 2Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón, 3y los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos. 4Tú tus ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente. 5¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos! 6Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos. 7Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios. 8Tus preceptos, los observaré, no me abandones tú del todo. 9Bet. ¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra. 10De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos. 11Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti. 12Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos. 13Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. 14En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza. 15En tus ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos. 16En tus preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra. 17Guímel. Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra. 18Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley. 19Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes. 20Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo. 21Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos. 22Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes. 23Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus preceptos. 24Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos. 25Dálet. Mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra. 26Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos. 27Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas. 28Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra. 29Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley, 30He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo. 31A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh. 32Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas. 33He. Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en recompensa. 34Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón. 35Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella. 36Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta. 37Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame. 38Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor. 39Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios. 40Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia. 41Vau. ¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu promesa! 42Y daré respuesta al que me insulta, porque confio en tu palabra. 43No quites de mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios. 44Yo observaré sin descanso tu ley para siempre jamás. 45Y andaré por camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando. 46De tus dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme. 47Y me deleitaré en tus mandamientos, que amo mucho. 48Tiendo mis manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito. 49Zain. Recuerda la palabra dada a tu servidor, de la que has hecho mi esperanza. 50Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida. 51Los soberbios me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley. 52Me acuerdo de tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo. 53Me arrebata el furor por los impíos que abandonan tu ley. 54Tus preceptos son cantares para mí en mi mansión de forastero. 55Me acuerdo por la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley. 56Esta es mi tarea: guardar tus ordenanzas. 57Jet. Mi porción, Yahveh, he dicho, es guardar tus palabras. 58Con todo el corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa. 59He examinado mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes. 60Me doy prisa y no me tardo en observar tus mandamientos. 61Las redes de los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley. 62Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios. 63Amigo soy de todos los que te temen y observan tus ordenanzas. 64De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos. 65Tet. Has sido generoso con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra. 66Cordura y sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos. 67Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa. 68Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos. 69Los soberbios me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo corazón. 70Como de grasa su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias. 71Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos. 72Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata. 73Yod. Tus manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74Los que te temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra. 75Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú. 76Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor. 77Me alcancen tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia. 78Sean confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus ordenanzas medito. 79Vuélvanse hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes. 80Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido. 81Kaf. En pos de tu salvación mi alma languidece, en tu palabra espero. 82Languidecen mis ojos en pos de tu promesa diciendo: «¿Cuándo vas a consolarme?» 83Aun hecho igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido. 84¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis perseguidores? 85Los soberbios han cavado fosas para mí en contra de tu ley. 86Todos tus mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame! 87Poco falta para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no abandono. 88Según tu amor dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca. 89Lámed. Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos. 90Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste. 91Por tus juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya. 92Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria. 93Jamás olvidaré tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida. 94Tuyo soy, sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando. 95Para perderme me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes. 96De todo lo perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento! 97Mem. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. 98Más sabio me haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es mío. 99Tengo más prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus dictámenes. 100Poseo más cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas. 101Retraigo mis pasos de toda mala senda para guardar tu palabra. 102De tus juicios no me aparto, porque me instruyes tú. 103¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca! 104Por tus ordenanzas cobro inteligencia, por eso odio toda senda de mentira. 105Nun. Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero. 106He jurado, y he de mantenerlo, guardar tus justos juicios. 107Humillado en exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra. 108Acepta los votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios. 109Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley. 110Me tienden un lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas. 111Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón. 112Inclino mi corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre. 113Sámek. Aborrezco la doblez y amo tu ley. 114Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra. 115¡Apartaos de mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios! 116Sosténme conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza. 117Sé tú mi apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos. 118Tú deshaces a todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su astucia. 119Tienes por escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus dictámenes. 120Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo. 121Ain. Juicio y justicia he practicado, a mis opresores no me entregues. 122Sé fiador de tu siervo para el bien, no me opriman los soberbios. 123En pos de tu salvación languidecen mis ojos, tras tu promesa de justicia. 124Según tu amor trata a tu siervo, enséñame tus preceptos. 125Yo soy tu servidor, hazme entender, y aprenderé tus dictámenes. 126Ya es hora de actuar, Yahveh, se ha violado tu ley. 127Por eso amo yo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino. 128Por eso me guío por todas tus ordenanzas y odio toda senda de mentira. 129Pe. Maravillas son tus dictámenes, por eso mi alma los guarda. 130Al abrirse, tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos. 131Abro mi boca franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos. 132Vuélvete a mí y tenme piedad, como es justo para los que aman tu nombre. 133Mis pasos asegura en tu promesa, que no me domine ningún mal. 134Rescátame de la opresión del hombre, y tus ordenanzas guardaré. 135Haz que brille tu faz para tu siervo, y enséñame tus preceptos. 136Mis ojos destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda. 137Sade. ¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios! 138Con justicia impones tus dictámenes, con colmada verdad. 139Mi celo me consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras. 140Acendrada en extremo es tu promesa, tu servidor la ama. 141Pequeño soy y despreciado, mas no olvido tus ordenanzas. 142Justicia eterna es tu justicia, verdad tu ley. 143Angustia y opresión me han alcanzado, tus mandamientos hacen mis delicias. 144Justicia eterna tus dictámenes, hazme entender para que viva. 145Qof. Invoco con todo el corazón, respóndeme, Yahveh, y guardaré tus preceptos. 146Yo te invoco, sálvame, y guardaré tus dictámenes. 147Me adelanto a la aurora y pido auxilio, en tu palabra espero. 148Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, a fin de meditar en tu promesa. 149Por tu amor, Yahveh, escucha mi voz, por tus juicios, vivifícame. 150Se acercan a la infamia los que me persiguen, se alejan de tu ley. 151Tú estás cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad. 152De tus dictámenes sé desde hace tiempo que para siempre los fundaste. 153Res Mira mi aflicción y líbrame, porque tu ley no olvido. 154Aboga por mi causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa. 155Lejos de los impíos la salvación, pues no van buscando tus preceptos. 156Muchas son tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame. 157Numerosos mis perseguidores y adversarios, yo no me aparto de tus dictámenes. 158He visto a los traidores, me disgusta que no guarden tu promesa. 159Mira que amo tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor. 160Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios. 161Sin. Príncipes me persiguen sin razón, mas mi corazón teme tus palabras. 162Me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín. 163La mentira detesto y abomino, amo tu ley. 164Siete veces al día te alabo por tus justos juicios. 165Mucha es la paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos. 166Espero tu salvación, Yahveh, tus mandamientos cumplo. 167Mi alma guarda tus dictámenes, mucho los amo. 168Guardo tus ordenanzas y dictámenes que ante ti están todos mis caminos. 169Tau. Mi grito llegue hasta tu faz, Yahveh, por tu palabra dame inteligencia. 170Mi súplica llegue ante tu rostro, por tu promesa líbrame. 171Mis labios proclaman tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos. 172Mi lengua repita tu promesa, pues todos tus mandamientos son justicia. 173Venga tu mano en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido. 174Anhelo tu salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias. 175Viva mi alma para alabarte, y ayúdenme tus juicios. 176Me he descarriado como oveja perdida: ven en busca de tu siervo. No, no me olvido de tus mandamientos.

Sal 37,11 LXX — texto no disponible

Sapienciales (2citas)

Sabiduría — Sab 3,14

14Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Santurario del Señor.

Sabiduría — Sab 5,5

5¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos?

Historicos (21citas)

I Reyes — 1Re 21,3s

3Respondió Nabot a Ajab: «Líbreme Yahveh de darte la herencia de mis padres.» 4Se fue Ajab a su casa triste e irritado por la palabra que le dijo Nabot de Yizreel: «No te daré la heredad de mis padres»; se acostó en su lecho, volvió su rostro y no quiso comer.

Exodo — Ex 34,9

9diciendo: «Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.»

I Samuel — 1Sa 10,1

1Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl, y después le besó diciendo: «¿No es Yahveh quien te ha ungido como jefe de su pueblo Israel? Tú regirás al pueblo de Yahveh y le librarás de la mano de los enemigos que le rodean. Y ésta será para ti la señal de que Yahveh te ha ungido como caudillo de su heredad.

I Samuel — 1Sa 26,19

19Que el rey mi señor se digne escuchar ahora las palabras de su siervo. Si es Yahveh quien te excita contra mí, que sea aplacado con una oblación, pero si son los hombres, malditos sean ante Yahveh, porque me expulsan hoy para que no participe en le heredad de Yahveh, diciéndose: «Que vaya a servir a otros dioses.»

II Samuel — 2Sa 20,19

19lo que han establecido los fieles de Israel. ¿Y tú estás buscando la destrucción de una ciudad, madre de ciudades en Israel? ¿Por qué quieres destruir una heredad de Yahveh?»

II Samuel — 2Sa 21,3

3Dijo, pues, David a los gabaonitas: «¿Qué debo hacer por vosotros y cómo puedo aplacaros para que bendigáis la heredad de Yahveh?»

Exodo — Ex 19,5

5Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;

Génesis — Gen 15

1Después de estos sucesos fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.» 2Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.» 3Dijo Abram: «He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar.» 4Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.» 5Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.» 6Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia. 7Y le dijo: «Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra en propiedad.» 8El dijo: «Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?» 9Díjole: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» 10Tomó él todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la otra. Los pájaros no los partió. 11Las aves rapaces bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó. 12Y sucedió que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un gran sobresalto. 13Yahveh dijo a Abram: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. 14Pero yo a mi vez juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran hacienda. 15Tú en tanto vendrás en paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad. 16Y a la cuarta generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá colmado la maldad de los amorreos.» 17Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos. 18Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río Eufrates: 19los quenitas, quenizitas, cadmonitas, 20hititas, perizitas, refaítas, 21amorreos, cananeos, guirgasitas y jebuseos.»

Génesis — Gen 26,3

3Reside en esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham.

Génesis — Gen 35,12

12La tierra que di a Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión daré esta tierra.»

Exodo — Ex 6,8

8Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia. Yo, Yahveh.»

Deuteronomio — Dt 10,14

14Mira: De Yahveh tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella.

Exodo — Ex 15,17

17Tú le llevas y le plantas en el monte de tu herencia, hasta el lugar que tú te has preparado para tu sede, ¡oh Yahveh! Al santuario, Adonay, que tus manos prepararon.

Josué — Jos 13-21

Capitulo 131Josué era ya viejo y entrado en años. Yahveh le dijo: «Eres viejo y entrado en años, y queda todavía muchísima tierra por conquistar. 2Esta es la tierra que queda: «Todos los distritos de los filisteos y todo lo de los guesuritas; 3desde Sijor, que esta al lado de Egipto, hasta el límite de Ecron por el norte, es considerado como de los cananeos. Los cinco tiranos de los filisteos son el de Gaza, el de Asdod, el de Ascalón, el de Gat y el de Ecrón. Los avitas 4éstan al sur. Todo el país de los cananeos, y Mearah, que es de los sidonios, hasta Afeqá y hasta la frontera de los amorreos; 5luego el país de los guiblitas con todo el Líbano hacia la salida del sol, desde Baal Gad, al pie del monte Hermón, hasta la Entrada de Jamat. 6«Yo arrojaré de la presencia de los israelitas a todos los habitantes de la montaña, desde el Líbano hasta Misrefot al occidente: a todos los sidonios. Tú solamente reparte por suertes la tierra como heredad entre los israelitas, según te he ordenado. 7Reparte ya esta tierra como heredad entre las nueve tribus y la media tribu de Manasés: se la darás desde el Jordán hasta el mar Grande de occidente; el mar Grande será su límite.» 8La otra nedia tribu de Manasés, junto con los rubenitas y los gaditas, había recibido ya la parte de la heredad que Moisés les había dado al lado oriental del Jordán, como Moisés, siervo de Yahveh, les había dado: 9la tierra desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en medio de la vaguada: y toda la llanura desde Medbá hasta Dibón; 10todas las ciudades de Sijón, rey de los amorreos, que había reinado en Jesbón, hasta la frontera de los ammonitas. 11Además, Galaad y el territorio de los guesuritas y los maakatitas con toda la montaña del Hermón y todo Basán hasta Salká; 12y dentro de Basán todo el reino de Og, que había reinado en Astarot y en Edreí, y era último residuo de los Refaím. Moisés los había batido y desposeído. 13Pero los israelitas no desposeyeron ni a los guesuritas ni a los maakatitas, de manera que Guesur y Maaká siguen todavía hoy habitando en medio de Israel. 14La tribu de Leví fue la única a la que no se dio heredad: Yahveh, Dios de Israel, fue su heredad, como se lo había dicho. 15Moisés había dado a la tribu de los hijos de Rubén una parte por clanes. 16Su territorio fue desde Aroer, que está a orillas del torrente Arnón, incluida la ciudad que está en medio de la vaguada, y todo el llano hasta Medbá; 17Jesbón con todas las ciudades situadas en el llano: Dibón, Bamot, Baal, Bet Baal Meón, 18Yahás, Quedemot, Mefaat, 19Quiryatáyim, Sibmá, y Seret Hassajar, en el monte del valle; 20Bet Peor, las laderas del Pisgá, Bet Hayesimot, 21todas las ciudades del llano y todo el reino de Sijón, rey de los amorreos, que reinó en Jesbón y a quien venció Moisés, igual que a los príncipes de Madián: Eví, Réquem, Sur, Jur, Rebá, vasallos de Sijón, que habitaban en el país. 22Al adivino Balaam, hijo de Beor, los israelitas lo habían pasado a cuchillo con otras víctimas. 23Así el territorio de los rubenitas llegaba hasta el Jordán. Esta fue la heredad de los hijos de Rubén por clanes: las ciudades y sus aldeas. 24A la tribu de Gad, a los hijos de Gad, había dado Moisés una parte conforme a sus clanes. 25Su territorio fue Yazer, todas las ciudades de Galaad, la mitad del país de los ammonitas hasta Aroer, que está enfrente de Rabbá, 26y desde Jesbón hasta Ramat Hammispá y Betonim, y desde Majanáyim hasta el territorio de Lo Debar; 27y en el valle: Bet Jaram, Bet Nimrá, Sukkot, Safón - el resto del reino de Sijón, rey de Jesbón -, el Jordán y el territorio hasta la punta del mar de Kinnéret, al lado oriental del Jordán. 28Esta fue la heredad de los hijos de Gad por clanes: las ciudades y sus aldeas. 29A la media tribu de Manasés le había dado Moisés una parte conforme a sus clanes. 30Su territorio comprendía, desde Majanáyim, todo el Basán, todos los Aduares de Yaír en Basán: sesenta ciudades; 31la mitad de Galaad, Astarot y Edreí, ciudades del reino de Og en Basán. Pasaron a ser de los hijos de Makir, hijo de Manasés, de la mitad de los hijos de Makir por clanes. 32Esto fue lo que repartió en heredad Moisés en las Estepas de Moab, al otro lado del Jordán, al oriente de Jericó. 33Pero Moisés no dio heredad a la tribu de Leví: Yahveh, el Dios de Israel, es su heredad, como se lo había dicho. Capitulo 141Esto es lo que recibieron como heredad los israelitas en el país de Canaán, lo que les repartieron como heredad el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia de las tribus de Israel. 2El reparto para las nueve tribus de Israel y la media tribu se hizo a suertes, como Yahveh había ordenado por medio de Moisés. 3Porque Moisés había dado su heredad a las dos tribus y media de Transjordania sin dar a los levitas heredad entre ellas. 4Pues los hijos de José vinieron a formar dos tribus: Manasés y Efraím, pero a los levitas no se les dio ninguna parte en el territorio sino sólo ciudades para residir, con los pastos correspondientes para sus ganados y su hacienda. 5Como Yahveh había mandado a Moisés, así hicieron los israelitas en el reparto de la tierra. 6Se acercaron los hijos de Judá a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Yefunné el quenizita, le dijo: «Ya sabes lo que le dijo Yahveh a Moisés, el hombre de Dios, de ti y de mí en Cadés Barnea. 7Cuarenta años tenía yo cuando Moisés, siervo de Yahveh, me envió de Cadés Barnea a explorar esta tierra y yo le di un informe con toda sinceridad. 8Los hermanos que habían subido conmigo desanimaron al pueblo, pero yo me mantuve fiel a Yahveh mi Dios. 9Aquel día Moisés hizo este juramento: "Te juro que la tierra que ha hollado tu pie será heredad tuya y de tus hijos para siempre. Porque has sido fiel a Yahveh mi Dios." 10Pues ahora mira cómo Yahveh me ha conservado con vida según lo prometió. Hace 45 años que Yahveh le dijo esto a Moisés, cuando Israel iba por el desierto, y ahora tengo 85 años. 11Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Conservo todo mi vigor de entonces para combatir y para ir y venir. 12Dame ya esta montaña que me prometió Yahveh aquel día. Ya entonces supiste que hay en ella anaquitas y ciudades grandes y fuertes. Si Yahveh está conmigo, los expulsaré, como me prometió Yahveh.» 13Josué bendijo a Caleb, hijo de Yefunné, y le dio Hebrón por heredad. 14Por eso Hebrón sigue siendo hasta el día de hoy heredad de Caleb, hijo de Yefunné el quenizita, por haber sido fiel a Yahveh, Dios de Israel. 15El nombre primitivo de Hebrón era Quiryat Arbá. Arbá era el hombre más alto entre los anaquitas. Y el país vivió en paz tras la guerra. Capitulo 151La suerte que tocó a la tribu de los hijos de Judá conforme a sus clanes cayó hacia la frontera de Edom, desde el desierto de Sin hacia el mediodía hasta Cadés en el extremo sur. 2Su límite meridional partía del extremo del mar de la Sal, desde la lengua que da hacia el sur; 3luego se dirigía por el sur de la subida de los Escorpiones, pasaba hacia Sin y subía por el sur de Cadés Barnea; pasando por Jesrón, subía hacia Adar y volvía a Carcá; 4pasaba por Asmón, iba hacia el torrente de Egipto y venía a salir al mar. Esa será vuestra frontera por el sur. 5Al oriente el límite era el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. La frontera por el lado norte partía de la lengua de mar que hay en la desembocadura del Jordán. 6El límite subía a Bet Joglá, pasaba al norte de Bet Haarabá y subía hasta la Peña de Boján, hijo de Rubén. 7El límite subía desde el valle de Akor hasta Debir y volvía al norte hacia el círculo de piedras que hay enfrente de la subida de Adummim, que está al sur del Torrente. El límite pasaba hacia las aguas de En Semes y venía a salir a En Roguel. 8Subía después por el valle de Ben Hinnom, por el sur, al Hombro del Jebuseo, es decir, Jerusalén; subía el límite por el oeste a la cima del monte que hay frente al valle de Hinnom, al extremo norte del valle de los Refaím. 9El límite torcía de la cumbre del monte hacia la fuente de agua de Neftoaj y seguía hacia las ciudades del monte Efrón para torcer en dirección a Baalá, o sea, Quiryat Yearim. 10De Baalá, el límite doblaba por el oeste hacia el monte Seír y, pasando por la vertiente norte del monte Yearim, o sea Kesalón, bajaba a Bet Semes, pasaba a Timná, 11iba hacia el lado norte de Ecrón, doblaba hacia Sikkarón, pasaba por el monte de Baalá, salía por Yabneel. La frontera terminaba en el mar. 12El límite occidental era el mar Grande. Este era el límite que rodeaba el territorio de los hijos de Judá por clanes. 13A Caleb, hijo de Yefunné, se le dio una parte entre los hijos de Judá, según la orden de Yahveh a Josué: Quiryat Arbá, la ciudad del padre de Anaq, que es Hebrón. 14Caleb echó de allí a los tres hijos de Anaq: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de Anaq. 15De allí se dirigió hacia los habitantes de Debir, que antiguamente se llamaba Quiryat Séfer. 16Entonces dijo Caleb: «Al que derrote a Quiryat Séfer y la tome, le daré mi hija Aksá por mujer.» 17El que la tomó fue Otniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, y éste le dio su hija Aksá por mujer. 18Cuando iba a casa de su marido, éste le incitó a que pidiera a su padre un campo; ella se apeó del asno y Caleb le preguntó: «¿Qué quieres?» 19Ella respondió: «Hazme un regalo; ya que me has dado el desierto de Négueb, dame fuentes de agua.» Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo. 20Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Judá por clanes. 21Ciudades fronterizas de la tribu de los hijos de Judá, hacia la frontera de Edom en el Négueb: Cabseel, Eder, Yagur, 22Quiná, Dimón, Adadá, 23Quedes, Jasor Yitnam, 24Zif, Télem, Bealot, 25Jasor Jadattá, Queriyyot Jesrón (que es Jasor), 26Amam, Semá, Moladá, 27Jasar Gaddá, Jesmón, Bet Pélet, 28Jasar Sual, Berseba y sus filiales, 29Baalá, Iyyim, Esem, 30Eltolad, Kesil, Jormá, 31Siquelag, Madmanná, Sansanná, 32Lebaot, Siljim, Ayin y Rimmón. En total veintinueve ciudades con sus aldeas. 33En la Tierra Baja: Estaol, Sorá, Asná, 34Zanoaj, En Gannim, Tappuaj, Enam, 35Yarmut, Adullam, Sokó, Azecá, 36Saaráyim, Aditáyim, Hag Guederá, Guederotáyim: catorce ciudades con sus aldeas. 37Senán, Jadasá, Migdal Gad, 38Dilán, Ham Mispé, Yoqteel, 39Lakís, Boscat, Eglón, 40Kabbón, Lajmás, Kitlís, 41Guederot, Bet Dagón, Naamá, Maquedá: dieciséis ciudades con sus aldeas. 42Libná, Eter, Asán, 43Iftaj, Asná, Nesib, 44Queilá, Akzib, Maresá: nueve ciudades con sus aldeas. 45Ecrón con sus filiales y aldeas. 46De Ecrón hasta el mar, todo lo que está al lado de Asdod con sus aldeas. 47Asdod con sus filiales y aldeas, Gaza con sus filiales y aldeas hasta el Torrente de Egipto, limitando con el mar Grande. 48En la montaña: Samir, Yattir, Sokó, 49Danná, Quiryat, Sanná, que es Debir, 50Anab, Estemoa, Anim, 51Gosen, Jolón, Guiló: once ciudades y sus aldeas. 52Arab, Dumá, Esan, 53Yanum, Bet Tappuaj, Afeqá, 54Jumtá, Quiryat Arbá, que es Hebrón, Sior: nueve ciudades y sus aldeas. 55Maón, Carmelo, Zif, Yuttá, 56Yizreel, Yoqdeam, Zanoaj, 57Haqcayim, Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aldeas. 58Jaljul, Bet Sur, Guedor, 59Maarat, Bet Anot, Eltecón: seis ciudades con sus aldeas. Técoa, Efratá, que es Belén, Peor, Etam, Culón, Tatam, Sores, Karem, Gallim, Béter, Manaj: once ciudades con sus aldeas. 60Quiryat Baal, que es Quiryat Yearim, y Harabbá: dos ciudades con sus aldeas. 61En el desierto: Bet Haarabá, Middin, Sekaká, 62Nibsán, la ciudad de la Sal y Engadí: seis ciudades con sus aldeas. 63Pero los hijos de Judá no pudieron echar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén. Por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén junto a los hijos de Judá hasta el día de hoy. Capitulo 161La suerte que tocó a los hijos de José comenzaba, por el lado oriental, en el Jordán, a la altura de Jericó (las aguas de Jericó), en el desierto que sube de Jericó a la montaña de Betel; 2siguiendo de Betel a Luz, pasaba hacia la frontera de los arquitas por Atarot; 3bajaba después al oeste hacia la frontera de los yafletitas, hasta Guézer, y venía a salir al mar. 4Esta fue la heredad de los hijos de José, Manasés y Efraím. 5Límite de los hijos de Efraím por clanes: el límite de su heredad era por el este Atrot Arak hasta Bet Jorón de Arriba 6e iba e salir el límite al mar... el Mikmetat al norte, y el límite doblaba al oriente hacia Taanat Silo, y la cruzaba al este hacia Yanojá; 7bajaba de Yanojá a Atarot y a Naará y tocaba en Jericó para terminar en el Jordán. 8De Tappuaj iba el límite hacia occidente por el torrente de Caná y venía a parar en el mar. Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Efraím según sus clanes, 9además de las ciudades reservadas para los hijos de Efraím de la herencia de los hijos de Manasés; todas estas ciudades y sus aldeas. 10El cananeo que ocupaba Guézer no fue expulsado y así continúa en medio de Efraím hasta el día de hoy, pero sujeto a servidumbre. Capitulo 171A la tribu de Manasés le correspondió suerte, porque era el primogénito de José: a Makir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, como era hombre de guerra, le tocó Galaad y Basán; 2y a los otros hijos de Manasés, según sus clanes: a los hijos de Abiezer, a los hijos de Jeleq, a los hijos de Asriel, a los hijos de Sekem, a los hijos de Jéfer, a los hijos de Semidá, estos eran los hijos varones de Manasés, hijo de José, por clanes. 3Pero Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, no tenía hijos; sólo tenía hijas. Sus hijas se llamaban: Majlá, Noá, Joglá, Milká y Tirsá. 4Estas se presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los principales, y dijeron: «Yahveh ordenó a Moisés que nos diera una heredad entre nuestros hermanos.» Les dio, pues, según la orden de Yahveh, una heredad entre los hermanos de su padre. 5Tocaron a Manasés diez porciones además del país de Galaad y de Basán, situado en Transjordania, 6pues las hijas de Manasés obtuvieron una heredad entre sus hijos. El país de Galaad pertenecía a los otros hijos de Manasés. 7El límite de Manasés era por el lado de Aser, Mikmetat, que está en frente de Siquem; de allí iba hacia la derecha, hacia Yasib, en la fuente de Tappuaj. 8El país de Tappuaj era de Manasés, pero Tappuaj, en la frontera de Manasés, era de los hijos de Efraím. 9El límite bajaba por el torrente de Caná; al sur del torrente estaban las ciudades de Efraím, además de las que tenía Efraím entre las ciudades de Manasés, y el territorio de Manasés estaba al norte del torrente, e iba a salir al mar. 10Lo del sur era de Efraím y lo del norte de Manasés, y el mar era su frontera; lindaban con Aser al norte y con Isacar al este. 11Manasés tenía, en Isacar y en Aser, Bet Seán y sus filiales, Yibleam y sus filiales, los habitantes de Dor y sus filiales, los habitantes de Tanak y Meguiddó y sus filiales, y un tercio de Néfet. 12Los hijos de Manasés no pudieron apoderarse de estas ciudades y los cananeos lograron mantenerse en aquel país. 13Pero, cuando los israelitas se hicieron más fuertes, sometieron a los cananeos a servidumbre, aunque no llegaron a expulsarlos. 14Los hijos de José se dirigieron a Josué y le dijeron: «¿Por qué no me has asignado en heredad más que una suerte, una sola porción, siendo tan numeroso como soy porque Yahveh me ha bendecido?» 15Josué respondió: «Si eres un pueblo tan numeroso sube a los bosques y corta para ti el de la región de los perizitas y de los refaítas, pues la montaña de Efraím es demasiado estrecha para ti.» 16Los hijos de José respondieron: «La montaña no nos basta, y todos los cananeos que habitan en el llano tienen carros de hierro, lo mismo los de Bet Seán y sus filiales que los de la llanura de Yizreel.» 17Josué dijo a la casa de José, a Efraím y a Manasés: «Eres un pueblo grande y tienes mucha fuerza; no tendrás sólo una parte, 18sino que tendrás también la montaña; está cubierta de bosques pero tú la talarás y serás tuya la región resultante; y expulsarás al cananeo, aunque tiene carros de hierro y es muy fuerte.» Capitulo 181Todo la comunidad de los israelitas se reunió en Silo, donde alzaron la Tienda del Encuentro; todo el país les estaba sometido. 2Pero quedaban todavía entre los israelitas siete tribus que no se habían repartido su heredad. 3Josué, pues, dijo a los israelitas: «¿Hasta cuándo vais a retardar el ir a tomar posesión de la tierra que os ha dado Yahveh, el Dios de vuestros padres? 4Escoged tres hombres por cada tribu, y los enviaré para que vayan a recorrer el país y hagan una descripción de él en orden al reparto; luego volverán donde mí. 5Dividirán la tierra en siete partes. Judá se quedará en su territorio al sur y la casa de José se quedará en su territorio al norte. 6Vosotros haréis una descripcíon del país en siete partes, y me la traeréis para que os la sortee aquí, en presencia de Yahveh nuestro Dios. 7Porque los levitas no tienen su parte entre vosotros, pues el sacerdocio de Yahveh es su heredad; y Gad, Rubén y la media tribu de Manasés, han recibido ya al lado oriental del Jordán, la heredad que les dio Moisés, siervo de Yahveh.» 8Los hombres se pusieron en camino. Josué dio esta orden a los que iban a hacer la descripción del país: «Id, recorred el país y describidlo, y después volved donde mí; yo os haré el sorteo de la tierra aquí delante de Yahveh, en Silo.» 9Fueron los hombres, recorrieron la comarca, y la describieron ciudad por ciudad, en siete partes, en un escrito que llevaron a Josué, al campamento de Silo. 10Josué les echó suertes en Silo, delante de Yahveh, y repartió allí la tierra entre los israelitas, conforme a sus particiones. 11Tocó una suerte a la tribu de los hijos de Benjamin por clanes: los límites de su suerte resultaron comprendidos entre los de los hijos de Judá y los de los hijos de José. 12Su límite, por el lado norte, partía del Jordán, subía por el flanco norte de Jericó, hasta alcanzar la montaña hacia el oeste, y venía a salir al desierto de Bet Avén. 13De allí pasaba el límite hacia Luz, por el flanco sur de Luz, que es Betel, y bajaba a Atrot Addar sobre el monte que está al sur de Bet Jorón de Abajo. 14Torcía el límite y volvía por el oeste hacia el sur, desde el monte que está al lado meridional de Bet Jorón, para ir a salir hacia Quiryat Baal, que es Quiryat Yearim, ciudad de los hijos de Judá. Ese era el lado oeste. 15Y el lado sur: desde el extremo de Quiryat Yearim, el límite seguía hacia Gasín y salía cerca de la fuente de las aguas de Neftóaj, 16luego bajaba hacia el extremo del monte que está frente al valle de Ben Hinnom, al norte del valle de Refaím, bajaba al valle de Hinnom por el flanco sur del jebuseo y seguía bajando hasta En Roguel. 17Doblaba luego por el norte, salía en En Semes y salía hacia el círculo de piedras que hay frente a la subida de Adummim; bajaba a la Peña de Boján, hijo de Rubén; 18pasaba luego hacia la vertiente de Bet Haarabá por el norte y bajaba hacia la Arabá; 19pasaba el límite hacia la pendiente de Bet Joglá al norte, e iba a dar el límite a la lengua septentrional del mar de la Sal, en el extremo sur del Jordán. Ese era el límite meridional. 20El Jordán era el límite del lado oriental. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín, conforme a sus clanes, con los límites que la rodean. 21Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por clanes, fueron: Jericó, Bet Joglá, Emeq Quesís; 22Bet Haarabá, Semaráyim, Betel; 23Avvim, Pará, Ofrá; 24Kefar Haamoní, Ofní, Gabá: doce ciudades con sus aldeas. 25Gabaón, Ramá, Beerot, 26Mispé, Kefirá, Mosá; 27Réquem, Yirpeel, Taralá; 28Sela Haalef, el Jebuseo, es decir Jerusalén, Guibeá y Quiryat: catorce ciudades con sus aldeas. Esa fue la heredad de los hijos de Benjamín, por clanes. Capitulo 191La segunda suerte cayó a Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón, por clanes: su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá. 2Les correspondió como heredad: Berseba, Semá, Moladá; 3Jasar Sual, Balá, Esem; 4Eltolad, Betul, Jormá; 5Siquelag, Bet Hammarkabot; Jasar Susá; 6Bet Lebaot y Sarujem: trece ciudades y sus aldeas; 7Ayín, Rimmón, Eter y Asán; cuatro ciudades y sus aldeas. 8Adémas todas las aldeas de los alrededores de estas ciudades hasta Baalat Beer, Ramá del Négueb. Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, por clanes. 9La heredad de los hijos de Simeón se tomó de la porción de los hijos de Judá, porque la parte de los hijos de Judá era demasiado grande para ellos. Los hijos de Simeón recibieron, pues, su heredad en medio de la heredad de los hijos de Judá. 10La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón, por clanes: el límite de su heredad se extendía hasta Sadud; 11su límite subía al occidente hacia Maraalá y tocaba en Dabbéset y luego en el torrente que hay frente a Yoqneam. 12De Sadud volvía el límite hacia el este, hacia la salida del sol, hasta el límite de Kislot Tabor, seguía hacia Daberat y subía a Yafía. 13De allí pasaba hacia el este, al oriente, por Gat Jéfer y por Itta Casín, iba hacia Rimmón y volvía hacia Neá. 14El límite volvía por el norte hacia Jannatón e iba a salir al valle de Yiftaj El. 15Además, Cattat, Nahalal, Simrón, Yiralá y Belén: doce ciudades con sus aldeas. 16Esa fue la heredad de los hijos de Zabulón, por clanes: esas ciudades y sus aldeas. 17La cuarta suerte tocó a Isacar, a los hijos de Isacar, por clanes. 18Su territorio se extendía hasta Yizreel y comprendía Kesulot y Sunem; 19Jafaráyim, Sión, Anajarat, 20Daberat, Quisyón, Ebes; 21Rémet y En Gannim, En Jaddá y Bet Passés. 22Su límite tocaba en el Tabor, en Sajasima y en Bet Semes, y el límite terminaba en el Jordán; dieciséis ciudades con su aldeas. 23Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Isacar, por clanes: las ciudades y sus aldeas. 24La quinta suerte tocó a la tribu de los hijos de Aser, por clanes. 25Su territorio comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Aksaf, 26Alammélek, Amad, Misal; tocaba en el Carmelo por el oeste y en el curso del Libnat; 27volvía luego hacia la salida del sol hasta Bet Dagón y tocaba por el norte en Zabulón y en el valle de Yiftaj El, y Bet Haemeq y Neiel, yendo a parar hacia Kabul por la izquierda con 28Abdón, Rejob, Jammón y Caná hasta Sidón la Grande. 29El límite volvía a Ramá y hasta la plaza fuerte de Tiro y hasta Josá, e iba a terminar en el mar. Majaleb, Akzib, 30Akko, Afeq, Rejob: veintidós ciudades con sus aldeas. 31Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Aser, por clanes: esas ciudades y sus aldeas. 32A los hijos de Neftalí les tocó la sexta suerte; a los hijos de Neftalí, por clanes: 33su límite iba de Jélef y de la Encina de Saanannim y Adamí Hannéqueb y Yabneel hasta Laqcum e iba a salir al Jordán. 34Volvía el límite hacia el oeste por Aznot Tabor y de allí a salir a Juqcoq, lindaba con Zabulón al sur, con Aser al oeste y con el Jordán al oriente. 35Y las ciudades fuertes eran: Siddim, Ser, Jammat, Raqcat, Kinneret, 36Adamá, Ramá, Jasor; 37Quedes, Edreí, En Jasor, 38Yirón, Migdal El, Jórem, Bet Anat, Bet Semes: diecinueve ciudades con sus aldeas. 39Esa fue la heredad de los hijas de Neftalí, por clanes: las ciudades y sus aldeas. 40A la tribu de los hijos de Dan, por clanes, tocó la séptima suerte. 41El territorio de su heredad comprendía: Sorá, Estaol, Ir Simes. 42Saalbim, Ayyalón, Silatá; 43Elón, Timná, Ecrón, 44Eltequé, Guibbetón, Baalat; 45Azor, Bené Beraq, Gat Rimmón; 46y hacia el mar Yeraqón con el territorio de enfrente de Joppe. 47Pero el territorio de los hijos de Dan quedaba fuera de su poder. Por eso, los hijos de Dan subieron a atacar a Lésem; la tomaron y la pasaron a cuchillo. Tomada la ciudad, se establecieron en ella y a Lésem la llamaron Dan, del nombre de Dan su padre. 48Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Dan, por clanes: esas ciudades y sus aldeas. 49Acabaron, pues, de sortear el país con sus límites. Y los israelitas dieron a Josué, hijo de Nun, una heredad en medio de ellos; 50según orden de Yahveh, le dieron la ciudad que había pedido, Timnat Sérak, en la montaña de Efraím. Reconstruyó la ciudad y se estableció en ella. 51Esas son las heredades que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los jefes de familia sortearon entre las tribus de Israel en Silo, en presencia de Yahveh, a la entrada de la Tienda del Encuentro; y así se terminó el reparto de la tierra. Capitulo 201Yahveh dijo a Josué: 2«Habla a los israelitas y diles: Señalaos las ciudades de asilo de las que os hablé por medio de Moisés, 3a las que pueda huir el homicida que haya matado a alguien por inadvertencia (sin querer), y que le sirvan de asilo contra el vengador de la sangre. 4(El homicida huirá a una de estas ciudades: se detendrá a la entrada de la puerta de la ciudad y expondrá su caso a los ancianos de la ciudad. Estos le admitirán en su ciudad y le señalarán una casa para que habite con ellos. 5Si el vengador de la sangre le persigue, no le entregarán al homicida en su manos, pues ha herido a su prójimo sin querer, y no le tenía odio anteriormente. 6El homicida habrá de permanecer en la ciudad, hasta que comparezca en juicio ante la comunidad, hasta la muerte del Sumo Sacerdote que esté en funciones por aquel tiempo. Entonces el homicida podrá volver a sus ciudad y a su casa, a la ciudad de la que huyó.» 7Consagraron: Quedes en Galilea, en la montaña de Neftalí, Siquem en la montaña de Efraím, Quiryat Arbá, o sea Hebrón, en la montaña de Judá. 8En Transjordania, al oriente de Jericó, se designó Béser, de la tribu de Rubén, en el desierto, en el llano; Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y Golán en Basán, de la tribu de Manasés. 9Estas son las ciudades designadas para todos los israelitas, así como para el forastero residente entre ellos, para que pueda refugiarse en ellas cualquiera que haya matado a alguien por inadvertencia, y no muera a manos del vengador de la sangre, hasta que comparezca ante la comunidad. Capitulo 211Se acercaron los cabezas de familia de los levitas al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de familia de las tribus de Israel, 2cuando estaban en Silo, en tierra de Canaán, y les dijeron: «Yahveh ordenó por medio de Moisés que se nos dieran ciudades donde residir, con sus pastos para nuestro ganado.» 3Los israelitas, conforme a la orden de Yahveh, dieron a los levitas, de su heredad, las siguientes ciudades con sus pastos. 4Se hizo el sorteo para los clanes quehatitas: y a los levitas hijos del sacerdote Aarón les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón, y Benjamín; 5a los otros hijos de Quehat, por clanes, diez ciudades de las tribus de Efraím, de Dan y de la media tribu de Manasés. 6A los hijos de Guerson, por clanes, les tocaron trece ciudades de las tribus de Isacar, Aser, Neftalí y de la media tribu de Manasés, en Basán. 7A los hijos de Merarí, por clanes, les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. 8Los israelitas dieron a los levitas por suertes esas ciudades y sus pastos, como Yahveh había ordenado por boca de Moisés. 9De la tribu de Judá y de la tribu de Simeón les dieron las ciudades que se nombran a continuación; 10esta fue la parte de los hijos de Aarón, pertenecientes al clan quehatita, de los hijos de Levi; porque la primera suerte fue para ellos. 11Les dieron Quiryat Arbá (ciudad del padre de Anaq), o sea Hebrón, en la montaña de Judá, con los pastos circundantes. 12Pero la campiña de esta ciudad con sus aldeas se la dieron en propiedad a Caleb, hijo de Yefunné. 13A los hijos del sacerdote Aarón les dieron, como ciudad de asilo para los homicidas, Hebrón con sus pastos, y además Libná y sus pastos, 14Yattir con sus pastos, Estemoa con sus pastos 15Jolón con sus pastos, Debir con sus pastos, 16Asan con sus pastos, Yutta con sus pastos, Bet Semes con sus pastos: nueve ciudades de esas dos tribus. 17De la tribu de Benjamín, Gabaón y sus pastos, Gueba y sus pastos, 18Anatot y sus pastos, Almón y sus pastos: cuatro ciudades. 19Total de las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón: trece ciudades con sus pastos. 20A los clanes de los hijos de Quehat, a los levitas restantes entre los hijos de Quehat, les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraím. 21Se les dio, como ciudad de asilo para los homicidas, Siquem con sus pastos, en la montaña de Efraím, y además Guézer con sus pastos. 22Quibsáyim con sus pastos, Bet Jorón con sus pastos: cuatro ciudades. 23De la tribu de Dan, Eltequé con sus pastos, Guibbetón con sus pastos, 24Ayyalón con sus pastos, Gat Rimmón con sus pastos: cuatro ciudades. 25De la media tribu de Manasés, Tanak con sus pastos y Yibleam con sus pastos: dos ciudades. 26Total: diez ciudades con sus pastos para lo restantes clanes de los hijos de Quehat. 27A los hijos de Guersón, de los clanes levíticos, les dieron: de la media tribu de Manasés, como ciudad de asilo para los homicidas, Golán en Basán con sus pastos, y Astarot con sus pastos: dos ciudades. 28De la tribu de Isacar, Quisyón con sus pastos, Daberat con sus pastos 29Yarmut con sus pastos, En Gannim con sus pastos: cuatro ciudades. 30De la tribu de Aser, Misal con sus pastos, Abdón con sus pastos, 31Jelcat con sus pastos, Rejob con sus pastos: cuatro ciudades. 32De la tribu de Neftalí, como ciudad de asilo para los homicidas, Quedes en Galilea con sus pastos, Jammot Dor con sus pastos, Raqcat con sus pastos: tres ciudades. 33Total de ciudades de los guersonitas, por clanes: trece ciudades con sus pastos. 34A los clanes de los hijos de Merarí, al resto de los levitas: de la tribu de Zabulón: Yoqneam con sus pastos, Cartá con sus pastos, 35Rimmón con sus pastos, Nahalal con sus pastos: cuatro ciudades; 36al otro lado del Jordán, de la tribu de Rubén, como ciudad de asilo para los homicidas, Béser en el desierto, en el llano, con sus pastos, y además Yahás con sus pastos, 37Quedemot con sus pastos, Mefaat con sus pastos: cuatro ciudades. 38De la tribu de Gad, como ciudad de asilo para los homicidas, Ramot en Galaad, y Majanáyim 39Jesbón con sus pastos, Yazer con sus pastos: cuatro ciudades. 40Total de ciudades asignadas por suerte a los hijos de Merarí, por clanes, es decir, al resto de los clanes levíticos: doce ciudades. 41Total de las ciudades de los levitas en medio de la propiedad de los israelitas: 48 ciudades con sus pastos. 42Cada una de las ciudades comprendía la ciudad y los pastos circundantes. Así todas las ciudades mencionadas. 43Yahveh dio a los israelitas toda la tierra que había jurado dar a sus padres. La ocuparon y se establecieron en ella. 44Yahveh les concedió paz en todos sus confines, tal como había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahveh entregó a todos sus enemigos en sus manos. 45No falló una sola de todas las espléndidas promesas que Yahveh había hecho a la casa de Israel. Todo se cumplió.

Números — Num 36

1Los jefes de familia del clan de los hijos de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, uno de los clanes de los hijos de José, se presentaron y dijeron delante de Moisés y de los principales jefes de las casas paternas de los israelitas: 2«Yahveh mandó a mi Señor que diera la tierra en herencia, por suertes, a los israelitas, y mi Señor recibió orden de Yahveh de dar la herencia de Selofjad, nuestro hermano, a sus hijas. 3Si resulta que se casan con alguno de otra tribu israelita, será arrancada su parte de la herencia de nuestras familias. Aumentará entonces la herencia de la tribu a la que vayan a pertenecer, y se reducirá la herencia que nos tocó en suerte. 4Y cuando llegue el jubileo para los israelitas, se añadirá la herencia de ellas a la herencia de la tribu a la que vayan a pertenecer y se restará su herencia de la herencia de la tribu de nuestros padres.» 5Moisés, según la orden de Yahveh, mandó lo siguiente a los israelitas: «Dice bien la tribu de los hijos de José. 6Esto es lo que Yahveh ordenó acerca de las hijas de Selofjad: Tomarán por esposos a los que bien les parezca, con tal que se casen dentro de los clanes de la tribu de su padre. 7La herencia de los israelitas no podrá pasar de una tribu a otra, sino que los israelitas estarán vinculados cada uno a la herencia de la tribu de sus padres. 8Y toda hija que posea una herencia en una de las tribus de los israelitas se casará con uno de un clan de la tribu de su padre para que cada uno de los israelitas posea la herencia de sus padres. 9No podrá pasar una herencia de una tribu a otra. Cada una de las tribus de los israelitas quedará vinculada a su heredad.» 10Tal como había mandado Yahveh a Moisés, así hicieron las hijas de Selofjad. 11Majlá, Tirsá, Joglá, Milká y Noá, las hijas de Selofjad, se casaron con los hijos de sus tíos paternos. 12Tomaron marido de los clanes de los hijos de Manasés, hijo de José, y así su herencia fue para la tribu del clan de su padre. 13Estas son las órdenes y normas que dio Yahveh, por medio de Moisés, a los israelitas, en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.

Levítico — Lev 25,10

10Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia.

Levítico — Lev 25,23

23La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes.

Deuteronomio — Dt 28,62s

62No quedaréis más que unos pocos hombres, vosotros que erais tan numerosos como las estrellas del cielo, por haber desoído la voz de Yahveh tu Dios. 63Y sucederá que lo mismo que Yahveh se complacía en haceros favor y en multoplicaros, así se gozará en perderos, y destruiros. Seréis arrancados del suelo adonde vas a entrar para tomarlo en posesión.

Deuteronomio — Dt 30,5

5te llevará otra vez a la tierra poseída por tus padres, para que también tú la poseas, te hará feliz y te multiplicará más que a tus padres.

Deuteronomio — Dt 10,9

9Por eso Leví no ha tenido parte ni heredad con sus hermanos: Yahveh es su heredad, como Yahveh tu Dios le dijo.

Deuteronomio — Dt 18,1s

1Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel: vivirán de los manjares ofrecidos a Yahveh y de su heredad. 2Esta tribu no tendrá heredad entre sus hermanos; Yahveh será su heredad, como él le ha dicho.

Profeticos (9citas)

Jeremías — Jer 24,7

7Les daré corazón para conocerme, pues yo soy Yahveh, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí con todo su corazón.

Ezequiel — Ez 37,27

27Mi morada estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Ezequiel — Ez 45-48

Capitulo 451Cuando os repartáis por sorteo esta tierra en heredad, reservaréis como ofrenda para Yahveh un recinto sagrado de la tierra, de una longitud de veinticinco mil codos por una anchura de veinte mil. Será sagrado en toda su extensión. 2De aquí se tomará para el santuario un cuadrado de quinientos codos por quinientos, alrededor del cual habrá un margen de cincuenta codos. 3También de su área medirás una longitud de veinticinco mil codos por una anchura de diez mil: aquí estará el santuario, el Santo de los Santos. 4Será el recinto sagrado de la tierra, destinado a los sacerdotes, que ejercen el ministerio del santuario y que se acercan a Yahveh para servirle. Para ellos será este lugar, para que construyan sus casas y como lugar sagrado para el santuario. 5Un terreno de veinticinco mil codos de largo por diez mil de ancho será reservado a los levitas, servidores de la Casa, en propiedad, con ciudades para vivir. 6Y como propiedad de la ciudad fijaréis un terreno de cinco mil codos de ancho por veinticinco mil de largo, junto a la parte reservada del santuario: esto será para toda la casa de Israel. 7Al príncipe le tocará, a ambos lados del recinto de la parte reservada para el santuario y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte reservada para el santuario y de la propiedad de la ciudad, por el lado occidental hacia occidente, y por el oriental hacia oriente, una longitud igual a cada una de las partes, desde la frontera occidental hasta la frontera oriental 8de la tierra. Esto será su propiedad en Israel. Así mis príncipes no oprimirán más a mi pueblo: dejarán la tierra a la casa de Israel, a sus tribus. 9Así dice el Señor Yahveh: Ya es demasiado, príncipes de Israel. Desistid de la opresión y de la violencia, practicad el derecho y la justicia, liberad a mi pueblo de vuestros impuestos, oráculo del Señor Yahveh. 10Usad balanzas justas, una arroba justa, una medida justa. 11La arroba y la medida sean iguales, de suerte que la medida contenga un décimo de carga y la arroba un décimo de carga. A partir de la carga serán fijadas las medidas. 12El siclo será de veinte óbolos. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos harán una mina. 13Esta es la ofrenda que reservaréis: un sexto de arroba por cada carga de trigo y un sexto de arroba por cada carga de cebada. 14Regla para el aceite, para la medida de aceite: una medida de aceite por cada diez medidas, es decir, por un tonel de diez medidas, o de una carga, pues diez medidas hacen una carga. 15Se reservará una oveja por cada rebaño de doscientas de las praderas de Israel, para la oblación, el holocausto y el sacrificio de comunión, como expiación por ellos, oráculo del Señor Yahveh. 16Todo el pueblo de la tierra contribuirá a esta ofrenda reservada para el príncipe de Israel. 17El príncipe se encargará de los holocaustos, de la oblación y de la libación en las fiestas, novilunios y sábados, en todas las solemnidades de la casa de Israel. El proveerá lo necesario para el sacrificio por el pecado, para la oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, para la expiación de la casa de Israel. 18Así dice el Señor Yahveh: El primer mes, el día uno del mes, tomarás un novillo sin defecto, para quitar el pecado del santuario. 19El sacerdote tomará la sangre de la víctima por el pecado y la pondrá en las jambas del pórtico de la Casa, en los cuatro ángulos del zócalo del altar, y en las jambas de los pórticos del atrio interior. 20Lo mismo harás el día siete del mes, en favor de todo aquel que haya pecado por inadvertencia o irreflexión. Así haréis la expiación de la Casa. 21El día catorce del primer mes será para vosotros la fiesta de la Pascua. Durante siete días se comerá el pan sin levadura. 22Aquel día, el príncipe ofrecerá por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en sacrificio por el pecado. 23Durante los siete días de la fiesta, ofrecerá en holocausto a Yahveh siete novillos y siete carneros sin defecto, cada uno de los siete días, y en sacrificio por el pecado, un macho cabrío cada día. 24Como oblación, ofrecerá una medida por novillo y una medida por carnero, y de aceite un sextario por medida. 25El día quince del séptimo mes, en la fiesta, hará lo mismo durante siete días, ofreciendo el sacrificio por el pecado, el holocausto, la oblación y el aceite. Capitulo 461Así dice el Señor Yahveh: El pórtico del atrio interior que mira a oriente estará cerrado los seis días laborables. El sábado se le abrirá, así como el día del novilunio; 2y el príncipe entrará desde el exterior por el vestíbulo del pórtico y se quedará de pie junto a las jambas del pórtico. Entonces los sacerdotes ofrecerán su holocausto y su sacrificio de comunión. El se postrará en el umbral del pórtico, luego saldrá, y no se cerrará el pórtico hasta la tarde. 3El pueblo de la tierra se postrará ante Yahveh a la entrada de este pórtico, los sábados y los días de novilunio. 4El holocausto que el príncipe ofrecerá a Yahveh el sábado, será de seis corderos sin defecto y de un carnero sin defecto; 5y como oblación una medida por carnero; por los corderos, una oblación que queda a discreción, y de aceite un sextario por medida. 6En el día del novilunio: un novillo sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto. 7Y hará oblación de una medida por novillo y de una medida por carnero; por los corderos, lo que pueda, y de aceite un sextario por medida. 8Cuando el príncipe entre, entrará por el vestíbulo del pórtico y por el mismo saldrá. 9Y cuando el pueblo de la tierra venga ante Yahveh en las solemnidades, los que entren por el pórtico septentrional para postrarse, saldrán por el pórtico meridional, y los que entren por el pórtico meridional saldrán por el pórtico septentrional. Nadie volverá a salir por el pórtico por donde entró, sino que saldrá por el de enfrente. 10Y el príncipe irá en medio de ellos; entrará como ellos y saldrá como ellos. 11En las fiestas y solemnidades, la oblación será de una medida por novillo, de una medida por carnero, por los corderos a discreción, y de aceite, un sextario por medida. 12Cuando el príncipe ofrezca un holocausto voluntario o un sacrificio de comunión voluntario a Yahveh, se le abrirá el pórtico que mira a oriente, ofrecerá su holocausto y su sacrificio de comunión, de la misma manera que el día de sábado, saldrá luego, y el pórtico se cerrará en cuanto haya salido. 13Ofrecerás cada día en holocausto a Yahveh un cordero de un año sin defecto: lo ofrecerás cada mañana. 14Ofrecerás además cada mañana, como oblación, un sexto de medida, y de aceite, un tercio de sextario, para amasar la flor de harina. Esto es la oblación a Yahveh, decreto eterno, fijo para siempre. 15Se ofrecerá el cordero, la oblación y el aceite, cada mañana, como holocausto perpetuo. 16Así dice el Señor Yahveh: Si el príncipe hace un regalo a alguno de sus hijos, tomándolo de su heredad, el regalo pertenecerá a sus hijos, será su propiedad por derecho de herencia. 17Pero si hace de su heredad un regalo a uno de sus siervos, pertenecerá a éste sólo hasta el año de la liberación, luego retornará al príncipe. Solamente a sus hijos podrá pasar su heredad. 18El príncipe no tomará nada de la heredad del pueblo despojándole de su propiedad; sólo de su propiedad particular legará partes a sus hijos, para que nadie de mi pueblo sea privado de su propiedad. 19Luego me llevó, por la entrada que estaba al lado del pórtico, a las salas del Santo reservadas a los sacerdotes, las que miraban al norte. Allí, en la extremidad occidental, había un espacio. 20Me dijo: «Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán las víctimas de los sacrificios de expiación y de los sacrificios por el pecado, y donde cocerán la oblación, a fin de que no se saque nada al atrio exterior y se ve santifique así al pueblo.» 21Me sacó luego al atrio exterior y me hizo pasar junto a los cuatro ángulos del atrio; en cada uno de los ángulos del atrio había un patio: 22esto es, en los cuatro ángulos del atrio, cuatro pequeños patios de cuarenta codos de longitud y treinta de anchura, los cuatro de las mismas dimensiones. 23Una tapia cercaba los cuatro, y en la parte baja de la tapia había levantados unos fogones, todo alrededor. 24Y me dijo: «Estos son los fogones donde los servidores de la Casa cocerán los sacrificios del pueblo.» Capitulo 471Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umnbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar. 2Luego me hizo salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del lado derecho. 3El hombre salió hacia oriente con la cuerda que tenía en la mano, midió mil codos y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta los tobillos. 4Midió otros mil codos y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta las rodillas. Midió mil más y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta la cintura. 5Midió otros mil: era ya un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido hasta hacerse un agua de pasar a nado, un torrente que no se podía atravesar. 6Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Me condujo, y luego me hizo volver a la orilla del torrente. 7Y a volver vi que a la orilla del torrente había gran cantidad de árboles, a ambos lados. 8Me dijo: «Esta agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda, y el agua queda saneada. 9Por dondequiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente. 10A sus orillas vendrán los pescadores; desde Engadí hasta Eneglayim se tenderán redes. Los peces serán de la misma especie que los peces del mar Grande, y muy numerosos. 11Pero sus marismas y sus lagunas no serán saneadas, serán abandonadas a la sal. 12A orillas del torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina.» 13Así dice el Señor Yahveh: Esta es la frontera de la tierra que os repartiréis entre las doce tribus de Israel, dando a José dos partes. 14Recibiréis cada uno por igual vuestra parte, porque yo juré, mano en alto, dársela a vuestros padres, y esta tierra os pertenecerá en heredad. 15Esta es la frontera de la tierra: lado septentrional: desde el mar Grande, el camino de Jetlón hasta la Entrada de Jamat, Sedad, 16Berotá, Sibráyim, que está entre el territorio de Damasco y el de Jamar, Jaser Hattikón hacia el territorio del Jaurán; 17la frontera correrá desde el mar hasta Jasar Enán, quedando al norte el territorio de Damasco, así como el territorio de Jamat. Este, el lado septentrional. 18Lado oriental: entre el Jaurán y Damasco, entre Galaad y la tierra de Israel, el Jordán servirá de frontera hacia el mar oriental, hasta Tamar: Este, el lado oriental. 19Lado meridional, al sur: desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cadés, hacia el torrente, hasta el mar Grande. Este, el lado meridional, al sur. 20Lado occidental: el mar Grande será la frontera hasta enfrente de la Entrada de Jamat. Este, el lado occidental. 21Os repartiréis esta tierra, según las tribus de Israel. 22Os la repartiréis como heredad para vosotros y para los forasteros que residan con vosotros y que hayan engendrado hijos entre vosotros, porque los consideraréis como al israelita nativo. Con vosotros participarán en la suerte de la heredad, en medio de las tribus de Israel. 23En la tribu donde resida el forastero, allí le daréis su heredad, oráculo del Señor Yahveh. Capitulo 481Y estos son los nombres de las tribus. Desde el extremo norte, a lo largo del camino de Jetlón, hacia la Entrada de Jamat, Jasar Enán, quedando al norte el territorio de Damasco, a lo largo de Jamat: será para él desde el lado oriental hasta el lado occidental: Dan, una parte. 2Limitando con Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una parte. 3Limitando con Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftalí, una parte. 4Limitando con Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manasés, una parte. 5Limitando con Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efraím, una parte. 6Limitando con Efraím, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubén, una parte. 7Limitando con Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Judá, una parte. 8Limitando con Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental, estará la ofrenda sagrada que reservaréis, de veinticinco mil codos de ancha, y de larga como cada una de las otras partes desde el lado oriental hasta el lado occidental. Y en medio estará el santuario. 9La ofrenda sagrada que reservaréis para Yahveh tendrá veinticinco mil codos de longitud y diez mil de anchura. 10A ellos, a los sacerdotes, pertenecerá la ofrenda santa reservada: veinticinco mil codos al norte, diez mil codos de anchura al oeste, diez mil codos de anchura al este, y veinticinco mil codos de longitud al sur; y el santuario de Yahveh estará en el medio; 11a los sacerdotes consagrados, aquellos de entre los hijos de Sadoq que cumplieron mi ministerio, y que no se descarriaron al descarriarse los israelitas, como se descarriaron los levitas, 12a ellos les corresponderá una parte de la tierra reservada como ofrenda sacratísima, junto al territorio de los levitas. 13Los levitas, a semejanza del territorio de los sacerdotes, tendrán un territorio de veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho - longitud total, veinticinco mil, y anchura, diez mil. 14No podrán vender ni cambiar ni ceder nada de esta parte de la tierra, porque está consagrada a Yahveh. 15Los cinco mil codos de anchura que quedan a lo largo de los veinticinco mil, serán un terreno profano para la ciudad, para viviendas y pastizales. La ciudad quedará en medio. 16Y estas serán sus dimensiones: por el lado norte, cuatro mil quinientos codos; por el lado sur, cuatro mil quinientos codos; por el lado este, cuatro mil quinientos codos; por el lado oeste, cuatro mil quinientos codos. 17Y los pastizales de la ciudad se extenderán hacia el norte doscientos cincuenta codos, hacia el sur doscientos cincuenta, hacia el este doscientos cincuenta y hacia el oeste doscientos cincuenta. 18Quedará una extensión, a lo largo de la ofrenda santa reservada, de diez mil codos hacia oriente y diez mil hacia occidente, a lo largo de la ofrenda santa reservada: sus productos servirán para la alimentación de los trabajadores de la ciudad. 19Los trabajadores que trabajen en la ciudad serán tomados de todas las tribus de Israel. 20El total de la ofrenda reservada será de veinticinco mil codos por veinticinco mil. Reservaréis un cuarto de la ofrenda santa reservada para la propiedad de la ciudad. 21Lo que quede será para el príncipe, a uno y otro lado de la ofrenda santa reservada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de los veinticinco mil codos al este, hasta la frontera oriental, y al oeste a lo largo de los veinticinco mil codos hasta la frontera occidental, para el príncipe, en correspondencia a las demás partes; y en el medio estará la ofrenda santa res reservada y el santuario de la Casa. 22Así, desde la propiedad de los levitas y la propiedad de la ciudad que están en medio de la parte del príncipe, entre la frontera de Judá y la de Benjamín, pertenecerá al príncipe. 23Y las demás tribus: desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamín, una parte. 24Limitando con Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simeón, una parte. 25Limitando con Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una parte. 26Limitando con Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabulón, una parte. 27Limitando con Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una parte. 28Y limitando con Gad, por el lado meridional, al sur, la frontera correrá desde Tamar hacia las aguas de Meribá de Cadés, el torrente, hasta el mar Grande. 29Tal es la tierra que repartiréis en heredad entre las tribus de Israel y tales serán sus partes, oráculo del Señor Yahveh. 30Y estas son las salidas de la ciudad: por el lado norte, se medirán cuatro mil quinientos codos. 31Las puertas de la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel. Al norte tres puertas: la puerta de Rubén, la puerta de Judá y la puerta de Leví. 32Por el lado oriental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de José, la puerta de Benjamín y la puerta de Dan. 33Por el lado meridional, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Simeón, la puerta de Isacar y la puerta de Zabulón. 34Por el lado occidental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Gad, la puerta de Aser y la puerta de Neftalí. 35El perímetro total será de dieciocho mil codos. Y en adelante el nombre de la ciudad será: «Yahveh está allí.»

Ezequiel — Ez 47.14

14Recibiréis cada uno por igual vuestra parte, porque yo juré, mano en alto, dársela a vuestros padres, y esta tierra os pertenecerá en heredad.

Zacarías — Zac 8,12

12Porque hay simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; yo daré en posesión al Resto de este pueblo todas estas cosas.

Isaías — Is 60,21

21Todos los de tu pueblo serán justos, para siempre heredarán la tierra; retoño de mis plantaciones, obra de mis manos para manifestar mi gloria.

Daniel — Dan 12,13

13Y tú, vete a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al Fin de los días.»

Jeremías — Jer 10,16

16No es así la «Parte de Jacob», pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel; Yahveh Sebaot es su nombre.

Lamentaciones — Lam 3,24

24«¡Mi porción es Yahveh, dice mi alma, por eso en él espero!»

Nuevo Testamento (33citas)

Gálatas — Gal 3,16

16Pues bien, las promesas fueron dirigidas a Abraham y a su descendencia. No dice: «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo.

Hebreos — Heb 1,2

2en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos;

Hebreos — Heb 1,4

4con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado.

Filipenses — Flp 2,9

9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.

Hebreos — Heb 2,1-10

1Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos. 2Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron, 4testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad. 5En efecto, Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero del cual estamos hablando. 6Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que de él te preocupas? 7Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor le coronaste. 8Todo lo sometiste debajo de sus pies. Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que le esté sometido todo. 9Y a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco, a Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos. 10Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.

Filipenses — Flp 2,7-11

7Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; 8y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.

Gálatas — Gal 4,3.8

3De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. 8Pero en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que en realidad no son dioses.

Gálatas — Gal 5,1

1Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud.

Gálatas — Gal 3,23

23Y así, antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse.

Gálatas — Gal 4,1ss

1Pues yo digo: Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, con ser dueño de todo; 2sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. 3De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo.

Gálatas — Gal 4,5ss

5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. 6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! 7De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Hebreos — Heb 9,15

15Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida.

Romanos — Rom 8,14-17

14En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! 16El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Hebreos — Heb 6,12.17

12de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas. 17Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,

Hebreos — Heb 11,9

9Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.

Gálatas — Gal 3,29

29Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

Romanos — Rom 4,13s

13En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abraham y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo. 14Porque si son herederos los de la ley, la fe carece de objeto, y la promesa queda abolida;

Efesios — Ef 3,6

6que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio,

Gálatas — Gal 3,28s

28ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

Romanos — Rom 4,16

16Por eso depende de la fe, para ser favor gratuito, a fin de que la Promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros,

Hechos — Hch 20,32

32«Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.

Efesios — Ef 1,18

18iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,

Hebreos — Heb 11,8ss

8Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba. 9Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. 10Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

I Pedro — 1Pe 3,7

7De igual manera vosotros, maridos, en la vida común sed comprensivos con la mujer que es un ser más frágil, tributándoles honor como coherederas que son también de la gracia de Vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo.

Hebreos — Heb 1,14

14¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?

I Corintios — 1Cor 6,9

9¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,

I Corintios — 1Cor 15,50

50Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.

Santiago — Sant 2,5

5Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?

Tito — Tit 3,7

7para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.

I Corintios — 1Cor 15,49s

49Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste. 50Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.

Romanos — Rom 4,13

13En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abraham y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo.

I Corintios — 1Cor 15,45-50

45En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. 46Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual. 47El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. 48Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes. 49Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste. 50Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.

Efesios — Ef 1,14

14que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.

Evangelio (5citas)

Mateo — Mt 5,4

4Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra.

Mateo — Mt 21,38 p

38Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia."

Juan — Jn 8,34

34Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.

Mateo — Mt 25,34

34Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Mateo — Mt 19,29

29Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.