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Hijo

107 citas resueltas — Texto completo

Salmos (6citas)

Salmos — Sal 149,2

2¡Regocíjese Israel en su hacedor, los hijos de Sión exulten en su rey;

Salmos — Sal 29,1

1Salmo. De David. ¡Rendid a Yahveh, hijos de Dios, rendid a Yahveh gloria y poder!

Salmos — Sal 89,7

7Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se iguala entre los hijos de los dioses?

Salmos — Sal 73,15

15Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado a la raza de tus hijos;

Salmos — Sal 89,27

27«El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!

Salmos — Sal 2,7

7Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.

Sapienciales (4citas)

Job — Job 1,6

6El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.

Sabiduría — Sab 18,13

13Mantenidos en absoluta incredulidad por los artificios de la magia, acabaron por confesar, ante la muerte de sus primogénitos, que aquel pueblo era hijo de Dios.

Sabiduría — Sab 2,13.18

13Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.

Sabiduría — Sab 5,5

5¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos?

Historicos (5citas)

II Reyes — 2Re 2.5

5Se acercó a Eliseo la comunidad de los profetas que había en Jericó y le dijeron: «¿No sabes que Yahveh arrebatará hoy a tu señor por encima de tu cabeza?» Respondió: «También yo lo sé. ¡Callad!»

Deuteronomio — Dt 32,8

8Cuando el Altísimo repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Dios;

Exodo — Ex 4,22

22Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.

Deuteronomio — Dt 14,1s

1Hijos sois de Yahveh vuestro Dios. No os haréis incisión ni tonsura entre los ojos por un muerto. 2Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios, y Yahveh te ha escogido para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.

II Samuel — 2Sa 7,14

14Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres,

Profeticos (15citas)

Ezequiel — Ez 23,17

17Los babilonios vinieron donde ella, a compartir el lecho de los amores y a contaminarla con su lascivia; y cuando se contaminó con ellos, su deseo se apartó de ellos.

Ezequiel — Ez 2,1..

1Me dijo: «Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte».

Daniel — Dan 8,17

17El se acercó al lugar donde yo estaba y, cuando llegó, me aterroricé y caí de bruces. Me dijo: «Hijo de hombre, entiende: la visión se refiere al tiempo del Fin.»

Oseas — Os 11,1

1Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo.

Jeremías — Jer 3,19

19Yo había dicho: «Sí, te tendré como a un hijo y te daré una tierra espléndida, flor de las heredades de las naciones.» Y añadí: «Padre me llamaréis y de mi seguimiento no os volveréis.»

Jeremías — Jer 31,9.24

9Con lloro vienen y con súplicas los devuelvo, los llevo a arroyos de agua por camino llano, en que no tropiecen. Porque yo soy para Israel un padre, y Efraím es mi primogénito. 24Y morarán allí Judá y todas sus ciudades juntamente, los labradores y los que trashuman con el rebaño,

Oseas — Os 2,1

1El número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se mide ni se cuenta. Y en el lugar mismo donde se les decía «Nomipueblo», se les dirá: «Hijosde-Diosvivo.»

Isaías — Is 1,2

2Oíd, cielos, escucha, tierra, que habla Yahveh; «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí.

Isaías — Is 30,1.9

1¡Ay de los hijos rebeldes - oráculo de Yahveh - para ejecutar planes, que no son míos, y para hacer libaciones de alianza, mas no a mi aire, amontonando pecado sobre pecado! 9Que es un pueblo terco, criaturas hipócritas, hijos que no aceptan escuchar la instrucción de Yahveh;

Jeremías — Jer 3,14

14Volved, hijos apóstatas - oráculo de Yahveh - porque yo soy vuestro Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión.

Isaías — Is 63,8

8Dijo él: «De cierto que ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán.» Y fue él su Salvador

Isaías — Is 63,16

16Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú, Yahveh, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre.

Isaías — Is 64,7

7Pues bien, Yahveh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.

Isaías — Is 7,14

14Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

Isaías — Is 9,1.

1El pueblo que andaba a oscuras

Nuevo Testamento (31citas)

Hechos — Hch 13,33

33Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los salmos: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.

Hch 8,37 — texto no disponible

Hechos — Hch 9,20

20y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.

Gálatas — Gal 4,4

4Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,

Romanos — Rom 8,3

3Pues lo que era imposible a la ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne,

Romanos — Rom 5,10

10Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!

Romanos — Rom 1,4

4constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro,

I Corintios — 1Cor 1,9

9Pues fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la comunión con su hijo Jesucristo, Señor nuestro.

Colosenses — Col 1,13

13El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor,

Gálatas — Gal 2,20

20y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.

I Tesalonicenses — 1Tes 1,10

10y esperar así a su Hijo Jesús que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos y que nos salva de la Cólera venidera.

Hebreos — Heb 1,2.5.8

2en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; 5En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo? 8Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de tu realeza, cetro de equidad.

I Juan — 1Jn 2,22s

22¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 23Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.

I Juan — 1Jn 4,9s.14

9En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. 10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 14Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo.

I Juan — 1Jn 5,11s

11Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. 12Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.

I Juan — 1Jn 3,23

23Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó.

I Juan — 1Jn 5,5.10

5Pues, ¿quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 10Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

Romanos — Rom 9,4

4- los israelitas -, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas,

Gálatas — Gal 3,26

26Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Efesios — Ef 1,5

5eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,

Gálatas — Gal 4,5ss

5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. 6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! 7De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Romanos — Rom 8,14-17

14En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! 16El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Romanos — Rom 8,29

29Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogenito entre muchos hermanos;

Romanos — Rom 8,17

17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Tito — Tit 3,5

5él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,

I Pedro — 1Pe 1,3

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva,

I Pedro — 1Pe 2,2

2Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación,

Romanos — Rom 6,4

4Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

Hebreos — Heb 12,5-12

5Habéis echado en olvido la exhortación que como a hijos se os dirije: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él. 6Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge. 7Sufrís para corrección vuestra. Como a hijos os trata Dios, y ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige? 8Mas si quedáis sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que sois bastardos y no hijos . 9Además, teníamos a nuestros padres según la carne, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir? 10¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo!; mas él, para provecho nuestro, en orden a hacernos partícipes de su santidad. 11Cierto que ninguna corrección es de momento agradable, sino penosa; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella. 12Por tanto, levantad las manos caídas y las rodillas entumecidas

I Juan — 1Jn 3,1

1Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

I Juan — 1Jn 3,2

2Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

II Pedro — 2Pe 1,4

4por medio de las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.

Evangelio (46citas)

Lucas — Lc 10,6

6Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.

Lucas — Lc 16,8

8«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.

Juan — Jn 12,36

36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.» Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos.

Mateo — Mt 16,16

16Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.»

Marcos — Mc 14,61 p

61Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?»

Mateo — Mt 4,3.6

3Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» 6y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»

Mateo — Mt 4,4.7

4Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» 7Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.»

Marcos — Mc 3,11 p

11Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»

Marcos — Mc 5,7 p

7y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.»

Marcos — Mc 1,34

34Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

Mateo — Mt 16,16s

16Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» 17Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 16,21

21Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día.

Mateo — Mt 26,63

63Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: «Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.»

Marcos — Mc 14,61

61Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?»

Lucas — Lc 22,70

70Dijeron todos: «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?» El les dijo: «Vosotros lo decís: Yo soy.»

Mateo — Mt 27,46 p

46Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

Lucas — Lc 23,46

46y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró.

Marcos — Mc 15,39 p

39Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.»

Mateo — Mt 11,27 p

27Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Mateo — Mt 21,37 p

37Finalmente les envió a su hijo, diciendo: "A mi hijo le respetarán."

Mateo — Mt 24,36 p

36Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Marcos — Mc 14,36

36Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.»

Mateo — Mt 11,25ss p

25En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Marcos — Mc 1,11 p

11Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.»

Marcos — Mc 9,7 p

7Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle.»

Mateo — Mt 2,15

15y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Lucas — Lc 1,35

35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Juan — Jn 1,34

34Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.»

Juan — Jn 1,51

51Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Juan — Jn 11,27

27Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

Juan — Jn 5,19.23

19Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo. 23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado.

Juan — Jn 5,20

20Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis.

Juan — Jn 5,21.25s

21Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. 25En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo,

Juan — Jn 5,22.27

22Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, 27y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre.

Juan — Jn 17,1

1Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.

Juan — Jn 14,13

13Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Juan — Jn 1,18

18A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Juan — Jn 6,29

29Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.»

Juan — Jn 20,31

31Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Juan — Jn 6,40

40Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

Juan — Jn 3,18

18El que creee en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

Mateo — Mt 5,9

9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Lucas — Lc 6,35

35Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.

Lucas — Lc 20,36

36ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

Juan — Jn 3,3.5

3Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» 5Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

Juan — Jn 1,12

12Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;