Eclesiástico — Eclo 11-34
Capitulo 111La sabiduría del humilde le hace erguir la cabeza, y le da asiento entre los grandes. 2No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de nadie por su aspecto. 3Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella elabora es lo más dulce. 4No te gloríes del manto que te envuelve, el día de la gloria no te engrías; pues admirables son las obras del Señor, pero están ocultas a los hombres. 5Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso la diadema. 6Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados a otras manos. 7Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego tu reproche. 8Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro. 9Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los pecadores no te mezcles. 10Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas no saldrás bien parado; aunque los persigas no los alcanzarás ni podrás escapar aunque quieras huir. 11Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más, más tarde llega. 12Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes y sobrado de pobreza, mas los ojos del Señor le miran para bien, él le recobra de su humillación. 13Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos. 14Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor. 17El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia les lleva por buen camino para siempre. 18Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y esta es la parte de su recompensa: 19cuando dice: «Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis bienes», no sabe qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros. 20Manténte en tu quehacer y conságrate a él, en tu tarea envejece. 21No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor y en tu esfuerzo persevera. Que es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de golpe al indigente. 22La bendición del Señor es la recompensa del piadoso, y en un instante hace florecer su bendición. 23No digas: «¿De qué he menester? o ¿qué bienes me vendrán todavía?» 24No digas: «Tengo bastante con ellos, ¿qué mal puede alcanzarme ahora?» 25Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido de bienes. 26Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su proceder. 27El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre se descubren sus obras. 28Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre. 29No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del taimado. 30Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso, como el espía acecha tu caída. 31Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas más limpias pone mancha. 32Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende lazos en busca de sangre. 33Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que te manche para siempre. 34Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden, te hará extraño a tu propia familia.
Capitulo 121Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor. 2Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo. 3No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la limosna. 4Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides. 5Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte. Pues un mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres hecho. 6Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará venganza. 7Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides. 8No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad el enemigo. 9Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad, hasta el amigo se aleja. 10No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad. 11Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña. 12No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos. 13¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras? 14Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados. 15Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará. 16En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a la fosa. En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto de tu sangre. 17Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón. 18Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara.
Capitulo 131El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como él. 2No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas. ¿Por qué juntar cántaro con caldero? Este le chocará y aquél se romperá. 3El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse. 4Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará. 5Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él. 6¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; buenas palabras te dará y dirá: «¿Qué te hace falta?» 7Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para terminar se burlará de ti. Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza ante ti. 8Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido. 9Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará. 10No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, para no pasar inadvertido. 11No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas palabras. Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato, te examinará. 12Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni cadenas. 13Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina. 15Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo. 16Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre. 17¿Cómo podrá convivir lobo con cordero? Así el pecador con el piadoso. 18¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el indigente? 19Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de los ricos. 20Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así para el rico es abominación el pobre. 21El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos le rechazan. 22Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y no se le hace caso. 23Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes. Habla el pobre y dicen: «¿Quién es éste?» y si se equivoca, se le echa por tierra. 24Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al decir del impío. 25El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien como hacia el mal. 26Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención de proverbios es penoso ejercicio.
Capitulo 141Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la tristeza del pecado. 2Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su esperanza. 3Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso, ¿de qué sirve el dinero? 4Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona, con sus bienes se regalarán otros. 5El que es malo para sí, ¿para quién será bueno? No logrará contento en medio de sus tesoros. 6Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga de su maldad. 7Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su maldad. 8Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a los demás. 9El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma. 10El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su propia mesa. 11Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta dignamente tus ofrendas al Señor. 12Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del seol no se te ha revelado. 13Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios dale con largueza. 14No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la posesión de un deseo legítimo. 15¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el de tus fatigas, para que a suertes se reparta? 16Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar buena vida. 17Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir. 18Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan, así la generación de carne y sangre: una muere y otra nace. 19Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella. 20Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona, 21que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera. 22Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al acecho. 23Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha. 24Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros. 25Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso. 26Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija. 27Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.
Capitulo 151Así hace el que teme al Señor, el que abraza la Ley logra sabiduría. 2Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen. 3Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber. 4Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido. 5Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la boca. 6Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe. 7Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca la verán. 8Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de ella. 9No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del Señor. 10Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Señor la guía por buen camino. 11No digas: «Por el Señor me he apartado», que lo que él destesta, no lo hace. 12No digas: «El me ha extraviado», pues él no ha menester del pecador. 13Toda abominación odia el Señor, tampoco la aman los que le temen a él. 14El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio albedrío. 15Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito. 16El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano. 17Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará. 18Que grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder, todo lo ve. 19Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce todas las obras del hombre. 20A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de pecar.
Capitulo 161No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos. 2Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor del Señor. 3No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos. 4Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley quedará despoblada. 5Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos. 6En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se inflama la Cólera. 7No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza. 8No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo. 9No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus pecados. 10Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza de su corazón. 11Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara impune. Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como pródigo en ira. 12Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al hombre. 13No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del piadoso. 14Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras. 17No digas: «Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí? Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?» 18Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita. 19A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto. 20Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién repara? 21Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en secreto. 22«Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está lejos!» 23Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa necedades. 24Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras. 25Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber. 26Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les asignó su puesto. 27Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus edades. Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea. 28Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra. 29Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó. 30De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.
Capitulo 171De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella. 2Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra. 3De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo. 4Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles. 6Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar. 7De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal. 8Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras. 10Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras. 11Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia. 12Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó. 13Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos. 14Y les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo. 15Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos. 17A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel. 19Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre sus caminos. 20No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor. 22La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos. 23Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa. 24Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza. 25Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos. 26Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación. 27¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria? 28No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor. 29¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se convierten! 30Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo de hombre. 31¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece. Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben. 32Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son los hombres.
Capitulo 181El que vive eternamente lo creó todo por igual, 2sólo el Señor será llamado justo. 4A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus maravillas? 5El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar sus misericordias? 6Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas del Señor. 7Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda perplejo. 8¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal? 9El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años. 10Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad. 11Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia. 12El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón. 13La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño. 14Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios. 15Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes palabras tristes. 16¿No aplaca el rocío el viento ardiente? Así vale más la palabra que el regalo. 17¿No ves que la palabra es más que un buen presente? Pues el hombre dadivoso une los dos. 18El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso. 19Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo. 20Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás perdón. 21Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento. 22Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la muerte para justificarte. 23Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al Señor. 24Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando Dios vuelva su rostro. 25En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria en días de riqueza. 26De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del Señor. 27El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con cuidado. 28Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su parabién. 29Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios acertados. 30No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena. 31Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos. 32No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella. 33No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu bolsa.
Capitulo 191Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá. 2Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún más temerario. 3De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida. 4Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se hace daño. 5El que se regodea en el mal será condenado, 6el que odia la verborrea escapará al mal. 7No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo. 8Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le descubras. 9Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te detestaría. 10¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás! 11Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer que da a luz. 12Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio. 13Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para que no reincida. 14Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho, para que no repita. 15Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se dice. 16A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua? 17Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del Altísimo. 20Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley. 22Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los pecadores la prudencia. 23Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de sabiduría. 24Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia y traspasar la ley. 25Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho usa de argucias. 26Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de dolo: 27tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará la delantera. 28Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se dará a hacer el mal. 29Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al pensador. 30El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.
Capitulo 201Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato. 2¡Cuánto mejor reprender que estar airado! 3El que se acusa de su falta evita la pena. 4Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia con violencia. 5Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea. 6Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora. 7El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta el momento. 8El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso. 9Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postración. 10Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble. 11Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación, levanta la cabeza. 12Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más caro. 13Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan. 14El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos; 15da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto. 16Dice el necio: «No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios; 17los que comen mi pan tienen lengua insolente.» ¡Cuántos con frecuencia se ríen de él! 18Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de los malos llega de repente. 19Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido. 20De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora. 21Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá remordimiento. 22Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se pierde. 23Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un enemigo. 24Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida. 25Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición. 26El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar. 27Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada. 28El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expía la injusticia. 29Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches. 30Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos? 31Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
Capitulo 211Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores. 2Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres. 3Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio. 4El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso. 5La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no se deja esperar. 6El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón. 7De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices. 8Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba. 9Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego. 10El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol. 11El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría. 12No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura. 13La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida. 14El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento. 15Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas. 16El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia. 17La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón. 18Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes. 19Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha. 20El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe. 21Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho. 22El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia. 23Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera. 24Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato. 25Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza. 26En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca. 27Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice. 28El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.
Capitulo 221A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra. 2Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano. 3Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión. 4Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor. 5La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada. 6Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría. 9Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado. 10Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: «¿Qué estás diciendo?» 11Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia. Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte. 12El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida. 13Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche. Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos. 14¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino «necio»? 15Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto. 16El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica. 17Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada. 18Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste. 19Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento. 20Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad. 21Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver; 22si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo. 23Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas. 24Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre. 25No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé; 26y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él. 27¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?
Capitulo 231Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga. 2¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados? 3No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo. 4Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos, 5aparta de mí la pasión. 6Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al deseo impúdico. 7La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el lazo. 8Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por ellos. 9Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo. 10Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes, así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado. 11Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades. 12Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de Jacob! Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan. 13A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de pecado. 14Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento. 15El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su existencia. 16Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira: 17El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase; para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto. 18El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: «¿Quién me ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?; el Altísimo no se acordará de mis pecados», 19lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos. 20Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son después de acabadas. 21En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos lo esperaba. 22Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un heredero. 23Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos. 24Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación. 25Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos. 26Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará. 27Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor.
Capitulo 241La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría. 2En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría. 3«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra. 4Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube. 5Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé. 6Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio. 7Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme. 8Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel." 9Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré. 10En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado, 11en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder. 12He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. 13Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón. 14Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado. 15Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda. 16Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia. 17Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y riqueza. 19Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos. 20Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel. 21Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed. 22Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar.» 23Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob; 25la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos nuevos; 26la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de cosecha; 27la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia. 28El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha descubierto aún. 29Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran abismo. 30Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale, 31y dije: «Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar.» Y que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar. 32Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer. 33Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos. 34Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan.
Capitulo 251Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos. 2Mas tres clases de gente odia mi alma, y su vida de indignación me llena: pobre altanero, rico mentiroso, y viejo adúltero, falto de inteligencia. 3Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a encontrar en tu vejez? 4¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos el tener consejo! 5¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos, la reflexión y el consejo en los ilustres! 6Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del Señor. 7Nueve cosas que imagino tengo por felices en mi corazón, y una décima la diré con mi lengua: el hombre que recibe de sus hijos contento, que ve, en vida, la caída de sus enemigos. 8Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y un asno, quien no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno de él; 9feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos que escuchan. 10¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien teme al Señor. 11El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién es comparable? 13¡Cualquier herida, pero no herida del corazón! ¡cualquier maldad, pero no maldad de mujer! 14¡Cualquier desgracia, pero no desgracia de parte de adversarios! ¡cualquier venganza, pero no venganza de enemigos! 15No hay veneno como veneno de serpiente, ni furia como furia de enemigo. 16Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala. 17La maldad de la mujer desfigura su semblante, oscurece su rostro como un oso. 18En medio de sus vecinos se sienta su marido, y sin poder contenerse suspira amargamente. 19Toda malicia es poca junto a la malicia de mujer, ¡que la suerte del pecador caiga sobre ella! 20Cuesta arenosa bajo los pies de un viejo, así es la mujer habladora para un marido pacífico. 21No te dejes llevar por belleza de mujer, por mujer no te apasiones. 22Blanco de ira, de deshonra y gran vergüenza, eso es la mujer que mantiene a su marido. 23Corazón abatido, rostro sombrío, herida del corazón eso es la mujer mala. Manos caídas y rodillas paralizadas, eso es la que no hace feliz a su marido. 24Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos. 25No des salida al agua, ni a mujer mala libertad de hablar. 26Si no camina como marca tu mano, de tu carne córtala.
Capitulo 261Feliz el marido de mujer buena, el número de sus días se duplicará. 2Mujer varonil da contento a su marido, que acaba en paz la suma de sus años. 3Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor: 4sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre su semblante. 5Tres cosas hay que teme mi corazón, y una cuarta me espanta: desunión de ciudad, motín de plebe, y falsa acusación: todo ello más penoso que la muerte; 6pero dolor de corazón y duelo es una mujer celosa de otra, látigo de lengua que con todos se enzarza. 7Yugo mal sujeto es la mujer mala, tratar de dominarla es como agarrar un escorpión. 8Blanco de gran ira es la mujer bebedora, no podrá ocultar su ignominia. 9La lujuria de la mujer se ve en la procacidad de sus ojos, en sus párpados se reconoce. 10Sobre hija desenvuelta refuerza la guardia, no sea que, si ve descuido, se aproveche. 11Guárdate de ir tras ojos descarados, no te extrañes si te llevan al mal. 12Cual caminante sediento abre ella la boca, y de toda agua que se topa bebe; ante toda clavija de tienda, impúdica, se sienta, y a toda flecha abre su aljaba. 13La gracia de la mujer recrea a su marido, y su ciencia reconforta sus huesos. 14Un don del Señor la mujer silenciosa, no tiene precio la bien educada. 15Gracia de gracias la mujer pudorosa, no hay medida para pesar a la dueña de sí misma. 16Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en una casa en orden. 17Lámpara que brilla en sagrado candelero es la hermosura de un rostro sobre un cuerpo esbelto. 18Columnas de oro sobre basas de plata, las bellas pierras sobre talones firmes. 28Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce mal humor: el guerrero que desfallece de indigencia, los inteligentes cuando son menospreciados, y el que de la justicia al pecado reincide: el Señor le destina a la espada. 29Difícilmente se libra de falta el negociante, el comerciante no quedará limpio de pecado.
Capitulo 271Por amor a la ganancia han pecado muchos, el que trata de enriquecerse desvía la mirada. 2Entre dos piedras juntas se planta una estaca, y entre venta y compra se introduce el pecado. 3Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá derruida su casa. 4Cuando la criba se sacude, quedan los desechos; así en su reflexión se ven las vilezas del hombre. 5El horno prueba las vasijas de alfarero, la prueba del hombre está en su razonamiento. 6El fruto manifiesta el cultivo del árbol; así la palabra, el del pensamiento del corazón humano. 7Antes que se pronuncie no elogies a nadie, que esa es la prueba de los hombres. 8Si persigues la justicia, la alcanzarás, y la revestirás como túnica de gloria. 9Los pájaros van a posarse donde sus semejantes, la verdad vuelve a quienes la practican. 10El león acecha a su presa, así el pecado a los que practican la injusticia. 11La conversación del piadoso es siempre sabiduría, mas el insensato cambia como la luna. 12En medio de imbéciles aguarda tu momento, entre los que piensan demórate. 13La conversación de los necios es algo irritante, su risa estalla en la molicie del pecado. 14El hablar del jurador eriza los cabellos, ante sus disputas se tapan los oídos. 15Disputa de orgullosos trae efusión de sangre, sus injurias son penosas de oír. 16Quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará jamás amigo íntimo. 17Ama a tu amigo y confíate a él, mas si revelas sus secretos, deja de ir tras él; 18porque como el que mata elimina a su víctima, así has destruido la amistad de tu compañero. 19Como a pájaro que soltaste de tu mano, así has perdido a tu compañero y no lo recobrarás. 20No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela de la red. 21Que la herida puede ser vendada, y para la injuria hay reconciliación, pero el que reveló el secreto, perdió toda esperanza. 22Quien guiña el ojo, anda urdiendo el mal, nadie podrá apartarle de él. 23Ante tus ojos pone dulce su boca, y por tus palabras muestra admiración; mas después cambia de lenguaje, y con tus palabras anda dando escándalo. 24Muchas cosas detesto, mas nada como a éste, y también el Señor le detesta. 25Quien tira una piedra al aire, sobre su propia cabeza la tira, el golpe a traición devuelve heridas. 26Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una red, en ella quedará preso. 27Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí sin saber de dónde le viene. 28Escarnio y ultraje son cosa de orgulloso, mas la venganza como león le acecha. 29Caerán en la red los que se alegran de la caída de los piadosos, el dolor los consumirá antes de su muerte. 30Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad del pecador.
Capitulo 281El que se venga, sufrirá venganza del Señor, que cuenta exacta llevará de sus pecados. 2Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados tus pecados. 3Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación? 4De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios pecados! 5El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién obtendrá el perdón de sus pecados? 6Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar, recuerda la corrupción y la muerte, y sé fiel a los mandamientos. 7Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa. 8Absténte de disputas y evitarás el pecado, porque el apasionado atiza las disputas. 9El pecador enzarza a los amigos, entre los que están en paz siembra discordia. 10Según sea la leña, así arde el fuego, según su violencia, arde la disputa; según la fuerza del hombre es su furor y conforme a su riqueza sube su ira. 11Riña súbita prende fuego, disputa precipitada vierte sangre. 12Si soplas una chispa, prenderá, si la escupes, se apagará, y ambas cosas salen de tu boca. 13Al soplón de lengua doble, maldícele, que ha perdido a muchos que vivían en paz. 14A muchos sacudió la lengua triple, los dispersó de nación en nación; arrasó ciudades fuertes y derruyó casas de magnates. 15La lengua triple repudió a mujeres varoniles, las privó del fruto de sus trabajos. 16El que la atiende no encontrará reposo, ni plantará su tienda en paz. 17El golpe del látigo produce cardenales, el golpe de la lengua quebranta los huesos. 18Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los caídos por la lengua. 19Feliz el que de ella se resguarda, el que no pasa a través de su furor, el que su yugo no ha cargado, ni ha sido atado con sus coyundas. 20Porque su yugo es yugo de hierro, y coyundas de bronce sus coyundas. 21Muerte funesta la muerte que ella da, ¡el seol es preferible a ella! 22Mas no tiene poder sobre los piadosos, en su llama no se quemarán. 23Los que abandonan al Señor caerán en ella, en ellos arderá y no se apagará. Como un león se lanzará contra ellos, como una pantera los desgarrará. 24Mira, cerca tu hacienda con espinos, encierra bien tu plata y tu oro. 25A tus palabras pon balanza y peso, a tu boca pon puerta y cerrojo. 26Guárdate bien de resbalar por ella, no sea que caigas ante el que te acecha.
Capitulo 291Quien hace misericordia, presta al prójimo, quien le apoya con su mano, guarda los mandamientos. 2Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu parte restituye a tiempo al prójimo. 3Mantén tu palabra y ten confianza en él, y en toda ocasión encontrarás lo que necesitas. 4Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que les han socorrido causan sinsabores. 5Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante su dinero humilla la voz; pero al tiempo de la restitución da largas, responde con palabras negligentes y echa la culpa a las circustancias. 6Si puede, el otro recibirá apenas la mitad, y aun lo tendrá como una ganga. Si no, se quedará sin su dinero, y se habrá ganado sin necesidad un enemigo, que le devolverá maldiciones e injurias y le dará, en vez de gloria, vilipendio. 7Muchos, sin malicia, vuelven las espaldas, pues temen ser despojados sin necesidad. 8Pero con el humilde muéstrate paciente, y a tu limosna no des largas. 9En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le despidas vacío. 10Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y lo pierdas. 11Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo, y te dará provecho más que el oro. 12Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará de todo mal. 13Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá por ti. 14El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido la vergüenza, lo deja abandonado. 15No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto por ti. 16El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona en su corazón al que le ha salvado. 17La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió como ola del mar. 18Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando por naciones extrañas. 19Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en juicio. 20Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de no caer tú mismo. 21Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse. 22Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de extraños. 23En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás reproches de tu huésped. 24Triste vida andar de casa en casa: donde te hospedes no podrás abrir la boca. 25Hospedarás y darás de beber a desagradecidos, y encima tendrás que oír cosas amargas: 26«Pasa, huésped, adereza la mesa, si tienes algo a mano, dame de comer.» 27- «Vete, huésped, cede el puesto a uno más digno, viene a hospedarse mi hermano, necesito la casa.» 28Duro es para un hombre de sentimiento tal desprecio de la casa, tal insulto propio para un deudor.
Capitulo 301El que ama a su hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en su futuro. 2El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se gloriará. 3El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se sentirá gozoso. 4Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre igual que él. 5En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste. 6Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus favores. 7El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus entrañas. 8Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino. 9Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él, y te traerá pesares. 10No rías con él, para no llorar y acabar rechinando de dientes. 11No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores. 12Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando es niño, no sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma. 13Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza. 14Vale más pobre sano y fuerte de constitución que rico lleno de achaques en su cuerpo. 15Salud y buena constitución valen más que todo el oro, cuerpo vigoroso más que inmensa fortuna. 16Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor que la alegría del corazón. 17Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que enfermedad permanente. 18Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de alimentos puestas sobre una tumba. 19¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo? ¡ni lo comerá ni lo olerá! Así aquel a quien persigue el Señor, 20que mira con sus ojos y gime. Escomo un eunuco que oprime a una virgen y gime. 21No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus cavilaciones. 22La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón, prolongación de sus días. 23Engaña tu alma y consuela tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que la tristeza perdió a muchos, y no hay en ella utilidad. 24Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes de tiempo. 25Un corazón radiante viene bien en las comidas, se preocupa de lo que come.
Capitulo 311El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae ahuyentan el sueño. 2Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el sueño. 3Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus placeres. 4Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba en la indigencia. 5El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se extraviará en él. 6Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante. 7Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato queda preso en él. 8Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue. 9¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas en su pueblo. 10¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? será para él motivo de gloria. ¿Quién pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo? 11Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará de sus bondades. 12¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas: «¡Qué de cosas hay aquí!» 13Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que el ojo? por eso, por cualquier cosa llora. 14Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato al tiempo que él. 15Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión. 16Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón, para no hacerte odioso. 17Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás tropiezo. 18Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que ellos. 19¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no resuella. 20A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de sí. Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable. 21Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás tranquilo. 22Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras. En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna. 23Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su munificencia es firme. 24Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad es minucioso. 25Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino. 26El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa de orgullosos. 27Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres? 28Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida. 29Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío. 30La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la fuerza y provoca las heridas. 31En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.
Capitulo 321¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después te sientas. 2Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona. 3Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la música. 4Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo. 5Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un banquete. 6Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso. 7Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta. 8Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla. 9Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar. 10Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia. 11Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas el remolón. 12Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras insolentes. 13Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes. 14El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su favor. 15El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo. 16Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus buenas acciones como luz. 17El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa. 18El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se encogen de miedo. 19Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones. 20Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras. 21No te confies en camino inexplorado, 22y de tus hijos guárdate. 23En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los mandamientos. 24El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su confianza en el Señor no sufre daño.
Capitulo 331Al que teme al Señor ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado. 2El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca. 3El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de fe como un oráculo. 4Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde. 5Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su razonamiento. 6Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha. 7¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene del sol? 8En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y fiestas. 9A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios. 10Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán. 11Con su gran sabiduría los diferenció el Señor, e hizo distintos sus caminos. 12A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto. 13Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su juicio. 14Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida. Así frente al piadoso, el pecador. 15Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra. 16También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los viñadores. 17Por la bendición del Señor me he adelantado, y como viñador he llenado el lagar. 18Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la instrucción. 19Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído. 20A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya. No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas. 21Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie. 22Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos de tus hijos. 23En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria. 24Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia. 25Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo. 26Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad. 27Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones. 28Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad. 29Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos. 30Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad. 31Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste. 32Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de ti mismo. 33Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?
Capitulo 341Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos. 2Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños. 3Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de rostro. 4De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad puede salir? 5Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón de mujer en parto. 6A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón a estas cosas. 7Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban. 8Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección. 9Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se expresa con inteligencia. 10Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran destreza. 11Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras es mi inteligencia. 12Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé gracias a todo esto. 13El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque su esperanza está puesta en aquel que los salva. 14Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida, porque él es su esperanza. 15Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién se sostiene? ¿cuál es su apoyo? 16Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección, probado apoyo, abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el ardor del mediodía, guardia contra tropiezos, auxilio contra caídas, 17que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición. 18Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia los presentes de los sin ley. 19No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos, ni por el cúmulo de víctimas perdona los pecados. 20Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima a costa de los bienes de los humildes. 21Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es un hombre sanguinario. 22Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte sangre quien quita el jornal al jornalero. 23Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello más que fatigas? 24Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo? 25Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar, ¿qué ha ganado con su baño de purificación? 26Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra vez a hacer lo mismo; su oración, ¿quién la escuchará? ¿de qué le ha servido el humillarse?