Preparar Palabra

Humildad

70 citas resueltas — Texto completo

Salmos (13citas)

Salmos — Sal 131,1

1Canción de las subidas. De David. No está inflado, Yahveh, mi corazón, ni mis ojos subidos. No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me vienen anchos.

Salmos — Sal 103

1De David. Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre, 2bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios. 3El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, 4rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, 5satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila. 6Yahveh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos, 7manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas. 8Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor; 9no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor; 10no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. 11Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; 12tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías. 13Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen; 14que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo. 15¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece; 16pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle. 17Mas el amor de Yahveh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos, 18para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos. 19Yahveh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea. 20Bendecid a Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra. 21Bendecid a Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad. 22Bendecid a Yahveh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

Salmos — Sal 51,19

19El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

Salmos — Sal 25

1De David Alef. A ti, Yahveh, levanto mi alma, 2oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos! 3Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. 4Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas. 5He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día, 6Zain. Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre. 7Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh. 8Tet. Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino; 9Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero. 10Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes. 11Lámed. Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande. 12Mem. Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir; 13Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra. 14Sámek. El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura. 15Ain. Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo. 16Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado. 17Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias. 18(Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados. 19Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen. 20Sin. Garda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo. 21Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh. 22Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

Salmos — Sal 106

1¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2¿Quién dirá las proezas de Yahveh, hará oír toda su alabanza? 3¡Dichosos los que guardan el derecho, los que practican en todo tiempo la justicia! 4¡Acuérdate de mí, Yahveh, por amor de tu pueblo; con tu salvación visítame, 5que vea yo la dicha de tus elegidos, me alegre en la alegría de tu pueblo, con tu heredad me felicite! 6Hemos pecado como nuestros padres, hemos faltado, nos hemos hecho impíos; 7nuestros padres, en Egipto, no comprendieron tus prodigios. No se acordaron de tu inmenso amor, se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf. 8El los salvó por amor de su nombre, para dar a conocer su poderío. 9Increpó al mar de Suf y éste se secó, los llevó por los abismos como por un desierto, 10los salvó de la mano del que odíaba, de la mano del enemigo los libró. 11El agua cubrió a sus adversarios, ni uno solo quedó. 12Entonces ellos tuvieron fe en sus palabras y sus laudes cantaron. 13Mas pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo; 14en el desierto ardían de avidez, a Dios tentaban en la estepa. 15El les concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas. 16Y en el campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahveh. 17Se abre la tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón; 18un fuego se enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos 19En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido, 20y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno. 21Olvidaban a Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto, 22de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf. 23Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos. 24Una tierra de delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe; 25murmuraron dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahveh. 26Y él, mano en alto, les juró hacerles caer en el desierto, 27desperdigar su raza entre las naciones, y dispersarlos por los países. 28Luego se vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos. 29Así le irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos. 30Entonces surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo; 31esto se le contó como justicia de edad en edad, para siempre. 32En las aguas de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos, 33pues le amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios. 34No exterminaron a los pueblos que Yahveh les había señalado, 35sino que se mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas. 36Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos; 37sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios. 38Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre. 39Así se manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas. 40Entonces se inflamó la cólera de Yahveh contra su pueblo, y abominó de su heredad. 41Los entregó en mano de las gentes, y los dominaron los que los odiaban; 42sus enemigos los tiranizaron, bajo su mano quedaron humillados. 43Muchas veces los libró aunque ellos, en su propósito obstinados, se hundían en su culpa; 44y los miró cuando estaban en apuros, escuchando su clamor. 45Se acordó en favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso amor; 46hizo que de ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían. 47¡Sálvanos, Yahveh, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar gracias a tu nombre santo, y gloriarnos en tu alabanza! 48¡Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, por eternidad de eternidades! Y el pueblo todo diga: ¡Amén!

Salmos — Sal 130

1Canción de las subidas. Desde lo más profundos grito a ti, Yahveh: 2¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas! 3Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá? 4Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido. 5Yo espero en Yahveh, mi alma espera en su palabra; 6mi alma aguarda al Señor más que los centinelas la aurora; mas que los centinelas la aurora, 7aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate; 8él rescatará a Israel de todas sus culpas.

Salmos — Sal 131

1Canción de las subidas. De David. No está inflado, Yahveh, mi corazón, ni mis ojos subidos. No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me vienen anchos. 2No, mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí! 3¡Espera, Israel, en Yahveh desde ahora y por siempre!

Salmos — Sal 22,25.27

25Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó. 27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»

Salmos — Sal 34,7

7Zain. Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias.

Salmos — Sal 69,33s

33Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios! 34Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.

Salmos — Sal 37,11

11mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.

Salmos — Sal 138,6

6¡Excelso es Yahveh, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!»

Salmos — Sal 113,6s

6y se abaja para ver los cielos y la tierra? 7El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,

Sapienciales (6citas)

Proverbios — Prov 3,7

7No seas sabio a tus propios ojos, teme a Yahveh y apártate del mal:

Proverbios — Prov 3,34

34Con los arrogantes es también arrogante, otorga su favor a los pobres.

Proverbios — Prov 15,33

33El temor de Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.

Proverbios — Prov 22,4

4Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.

Eclesiástico — Eclo 3,18

18Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia.

Eclesiástico — Eclo 45,4

4En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne.

Historicos (4citas)

I Samuel — 1Sa 2,7s

7Yahveh enriquece y despoja, abate y ensalza. 8Levanta del polvo al humilde, alza del muladar al indigente para hacerle sentar junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria, pues de Yahveh los pilares de la tierra y sobre ellos ha sentado el universo.

II Samuel — 2Sa 6,16.22

16Cuando el arca de Yahveh entró en la Ciudad de David, Mikal, hija de Saúl, que estaba mirando por la ventana, vio al rey David saltando y girando ante Yahveh y le despreció en su corazón. 22y me haré más vil todavía; seré vil a tus ojos pero seré honrado ante las criadas de que hablas.

Números — Num 12,3

3Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra.

Judit — Jdt 9,11s

11No está en el número tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados. 12¡Sí, sí! Dios de mi padre y Dios de la herencia de Israel, Señor de los cielos y la tierra, Creador de las aguas, Rey de toda tu creación, ¡escucha mi plegaria!

Profeticos (9citas)

Isaías — Is 6,3ss

3Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.». 4Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. 5Y dije: «¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!»

Sofonías — Sof 2,3

3Buscad a Yahveh, vosotros todos, humildes de la tierra, que cumplís sus normas; buscad la justicia, buscad la humildad; quizá encontréis cobijo el Día de la cólera de Yahveh.

Sofonías — Sof 3,12

12Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, y en el nombre de Yahveh se cobijará

Isaías — Is 53,4-10

4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. 5El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. 6Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. 7Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. 8Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; 9y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. 10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano.

Isaías — Is 57,15

15Que así dice el Excelso y Sublime, el que mora por siempre y cuyo nombre es Santo. «En lo excelso y sagrado yo moro, y estoy también con el humillado y abatido de espíritu, para avivar el espíritu de los abatidos, para avivar el ánimo de los humillados.

Isaías — Is 66,2

2si todo lo hizo mi mano, y es mío todo ello? - Oráculo de Yahveh -. Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra.

Daniel — Dan 3,39

39y hallar gracia a tus ojos. Mas con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos, como con holocaustos de carneros y toros, y con millares de corderos pingües;

Zacarías — Zac 9,9

9¡Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna.

Isaías — Is 53

1¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? 2Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. 3Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. 4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. 5El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. 6Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. 7Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. 8Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; 9y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. 10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. 11Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. 12Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes.

Nuevo Testamento (21citas)

Romanos — Rom 12,3.16

3En virtud de la gracia que me fue dada, os digo a todos y a cada uno de vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene; tened más bien una sobria estima según la medida de la fe que otorgó Dios a cada cual. 16Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra propia sabiduria.

I Corintios — 1Cor 4,7

7Pues ¿quién es el que te distingue? ¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?

Gálatas — Gal 6,3

3Porque si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.

Santiago — Sant 4,6

6Más aún, da una gracia mayor; por eso dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

I Pedro — 1Pe 4,10s

10Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios. 11Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Efesios — Ef 4,2

2con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,

Romanos — Rom 8,3

3Pues lo que era imposible a la ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne,

Filipenses — Flp 2,6ss

6El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. 7Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; 8y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.

I Pedro — 1Pe 3,8s

8En conclusión, tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes. 9No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto; por el contrario, bendecid, pues habéis sido llamados a heredar la bendición.

I Pedro — 1Pe 5,5

5De igual manera, jóvenes, sed sumisos a los ancianos; revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones, pues Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

Colosenses — Col 3,12

12Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,

Filipenses — Flp 2,3s

3Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, 4buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás.

I Corintios — 1Cor 13,4s

4La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal;

Gálatas — Gal 5,22s

22En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley.

II Corintios — 2Cor 12,9

9Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.

I Corintios — 1Cor 15,10

10Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

I Corintios — 1Cor 1,25.28s

25Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres. 28Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. 29Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios.

Romanos — Rom 8.17

17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Filipenses — Flp 2,9ss

9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.

I Pedro — 1Pe 5,6-10

6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que, llegada la ocasión, os ensalce; 7confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros. 8Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 9Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. 10El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará.

Ap 4.8-11 — texto no disponible

Apocalipsis — Ap 5,11-14

11Y en la visión oí la voz de una multitud de Angeles alrededor del trono, de los Vivientes y de los Ancianos. Su número era miríadas de miríadas y millares de millares, 12y decían con fuerte voz: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.» 13Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos.» 14Y los cuatro Vivientes decían: «Amén»; y los Ancianos se postraron para adorar.

Evangelio (17citas)

Lucas — Lc 17,10

10De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer.»

Lucas — Lc 5,8

8Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.»

Lucas — Lc 22,26s

26pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve. 27Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

Mateo — Mt 11,29

29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo — Mt 21,5

5Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo.

Mateo — Mt 5,4

4Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra.

Marcos — Mc 10,15s

15Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.» 16Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

Mateo — Mt 11,25

25En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.

Mateo — Mt 18,3s

3y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. 4Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.

Juan — Jn 8,50

50Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga.

Juan — Jn 13,14ss

14Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. 15Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. 16«En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.

Marcos — Mc 10,45

45que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

Lucas — Lc 19,10

10pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»

Lucas — Lc 18,14

14Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

Lucas — Lc 1,38.43

38Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue. 43y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

Mateo — Mt 23,12

12Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.

Lucas — Lc 1,46-53

46Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor 47y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador 48porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre 50y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. 52Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. 53A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.