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Impío

74 citas resueltas — Texto completo

Salmos (16citas)

Salmos — Sal 106,13-33

13Mas pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo; 14en el desierto ardían de avidez, a Dios tentaban en la estepa. 15El les concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas. 16Y en el campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahveh. 17Se abre la tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón; 18un fuego se enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos 19En Horeb se fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido, 20y cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come heno. 21Olvidaban a Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto, 22de prodigios en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf. 23Hablaba ya de exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha en su presencia, para apartar su furor de destruirlos. 24Una tierra de delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe; 25murmuraron dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahveh. 26Y él, mano en alto, les juró hacerles caer en el desierto, 27desperdigar su raza entre las naciones, y dispersarlos por los países. 28Luego se vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos. 29Así le irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos. 30Entonces surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo; 31esto se le contó como justicia de edad en edad, para siempre. 32En las aguas de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos, 33pues le amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios.

Salmos — Sal 106,34-40

34No exterminaron a los pueblos que Yahveh les había señalado, 35sino que se mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas. 36Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos; 37sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios. 38Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre. 39Así se manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas. 40Entonces se inflamó la cólera de Yahveh contra su pueblo, y abominó de su heredad.

Salmos — Sal 36,2-5

2Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón; temor de Dios no existe delante de sus ojos. 3Con ojo harto lisonjero se mira, para encontrar y detestar su culpa; 4las palabras de su boca, iniquidad y engaño; renunció a ser sensato, a hacer el bien. 5Sólo maquina iniquidad sobre su lecho; en un camino que no es bueno se obstina y no reprueba el mal.

Sal 10.3s — texto no disponible

Salmos — Sal 14,1

1Del maestro de coro. De David. Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.

Salmos — Sal 10,6-11

6Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!» (Sámek.) porque en desgracia no se ve, 7maldice. (Pe.) De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad; 8al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido, 9al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red. 10(Sade.) Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder; 11dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.»

Salmos — Sal 17,9-12

9de esos impíos que me acosan, enemigos ensañados que me cercan. 10Están ellos cerrados en su grasa, hablan, la arrogancia en la boca. 11Avanzan contra mí, ya me cercan, me clavan sus ojos para tirarme al suelo. 12Son como el león ávido de presa, o el leoncillo agazapado en su guarida.

Salmos — Sal 94,1-6

1¡Dios de las venganzas, Yahveh, Dios de las venganzas, aparece! 2¡Levántate, juez de la tierra, da su merecido a los soberbios! 3¿Hasta cuándo los impíos, Yahveh, hasta cuándo triunfarán los impíos? 4Cacarean, dicen insolencias, se pavonean todos los agentes de mal. 5A tu pueblo, Yahveh, aplastan, a tu heredad humillan. 6Matan al forastero y a la viuda, asesinan al huérfano.

Salmos — Sal 10,12-18

12Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados! 13¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: «No vendrás a indagar?» 14Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano. 15Sin. ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin dejar rastro! 16¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de su tierra! 17Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos, 18para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!

Salmos — Sal 31,18s

18Yahveh, no haya confusión para mí, que te invoco, ¡confusión sólo para los impíos; que bajen en silencio al seol, 19enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia contra el justo, con orgullo y desprecio!

Salmos — Sal 109,6.

6«¡Suscita a un impío contra él, y que un fiscal esté a su diestra;

Salmos — Sal 58,11

11Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del impío;

Salmos — Sal 1,4ss

4¡No así los impíos, no así! Que ellos son como paja que se lleva el viento. 5Por eso, no resistirán en el Juicio los impíos, ni los pecadores en la comunidad de los justos. 6Porque Yahveh conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos se pierde.

Salmos — Sal 34,22

22Tau. La malicia matará al impío, los que odian al justo lo tendrán que pagar.

Salmos — Sal 37,9s.12-17.20

9pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra. 10Vau. Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está; 12Zain. El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él; 13el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día. 14Jet. Desenvainan la espada los impíos, tienden el arco, para abatir al mísero y al pobre, para matar a los rectos de conducta; 15su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán rotos. 16Tet. Lo poco del justo vale más que la mucha abundancia del impío; 17pues los brazos de los impíos serán rotos, mientras que a los justos los sostiene Yahveh. 20Kaf. Perecerán, en cambio, los impíos, los enemigos de Yahveh; se esfumarán como el ornato de los prados, en humo se desvanecerán.

Salmos — Sal 73,2-12

2Por poco mis pies se me extravían, nada faltó para que mis pasos resbalaran, 3celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos. 4No, no hay congojas para ellos, sano y rollizo está su cuerpo; 5no comparten la pena de los hombres, con los humanos no son atribulados. 6Por eso el orgullo es su collar, la violencia el vestido que los cubre; 7la malicia les cunde de la grasa, de artimañas su corazón desborda. 8Se sonríen, pregonan la maldad, hablan altivamente de violencia; 9ponen en el cielo su boca, y su lengua se pasea por la tierra. 10Por eso mi pueblo va hacia ellos: aguas de abundancia les llegan. 11Dicen: «¿Cómo va a saber Dios? ¿Hay conocimiento en el Altísimo?» 12Miradlos: ésos son los impíos, y, siempre tranquilos, aumentan su riqueza.

Salmos — Sal 72,3

3Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.

Sapienciales (14citas)

Job — Job 22,15ss

15¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres perversos? 16Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus cimientos. 17Los que decían a Dios: «¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos Sadday?»

Sabiduría — Sab 10,6

6Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre Pentápolis.

Sabiduría — Sab 10,20

20De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Señor, a tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora,

Sabiduría — Sab 11,9

9Pues cuando sufrieron su prueba - si bien con misericordia corregidos - conocieron cómo los impíos, juzgados con cólera, eran torturados;

Sabiduría — Sab 12,9

9No porque no pudieses en batalla campal entregar a los impíos en manos de los justos, o aniquilarlos de una vez con feroces fieras o con una palabra inexorable,

Sabiduría — Sab 2,6-10

6Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud. 7Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, no se nos pase ninguna flor primaveral, 8coronémonos de rosas antes que se marchiten; 9ningún prado quede libre de nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de nuestro negocijo; que nuestra parte es ésta, ésta nuestra herencia. 10Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano.

Sabiduría — Sab 2,10-20

10Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano. 11Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve. 12Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación. 13Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 14Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible, 15lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños. 16Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre. 17Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito. 18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos. 19Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza. 20Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará.»

Job — Job 21,7-13

7¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder? 8Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista. 9En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos. 10Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare. 11Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos. 12Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten. 13Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol.

Job — Job 21,7-16

7¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder? 8Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista. 9En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos. 10Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare. 11Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos. 12Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten. 13Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol. 14Y con todo, a Dios decían: «¡Lejos de nosotros, no queremos conocer tus caminos! 15¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?» 16¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los malos quede lejos de Dios?

Eclesiastés — Ecl 7,15

15En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos envejecer en su iniquidad.

Eclesiastés — Ecl 8,10-14

10Por ejemplo, he visto a gente mala llevada a la tumba. Partieron del Lugar Santo, y se dio al olvido en la ciudad que hubiesen obrado de aquel modo. ¡Otro absurdo!: 11que no se ejecute en seguida la sentencia de la conducta del malo, con lo que el corazón de los humanos se llena de ganas de hacer el mal; 12que el pecador haga el mal veces ciento, y se le den largas. Pues yo tenía entendido que les va bien a los temerosos de Dios, a aquellos que ante su rostro temen, 13y que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no teme ante el rostro de Dios. 14Pues bien, un absurdo se da en la tierra: Hay justos a quienes les sucede cual corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde a las obras de los buenos. Digo que este es otro absurdo.

Sabiduría — Sab 3,10ss

10En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y separarse del Señor. 11Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción; vana es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras; 12sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad.

Sabiduría — Sab 4,3-6

3En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido. 4Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval; 5se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón para comerlos, para nada servirán. 6Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres.

Sabiduría — Sab 5,7-14

7Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el camino del Señor, no lo conocimos. 8¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia? 9Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo; 10como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas; 11como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal de su paso; 12como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha siguió. 13Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad.» 14En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día.

Historicos (9citas)

Génesis — Gen 3,5.22

5Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.» 22Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»

Génesis — Gen 6,11

11La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias.

Génesis — Gen 11,4

4Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.»

II Macabeos — 2Mac 7,34

34Pero tú, ¡oh impío y el más criminal de todos los hombres!, no te engrías neciamente, entregándote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos;

I Macabeos — 1Mac 3,15

15Partió, pues, a su vez, y subió con él una poderosa tropa de impíos para ayudarle a tomar venganza de los hijos de Israel.

I Macabeos — 1Mac 6,21

21Pero algunos de los sitiados lograron romper el cerco y juntándoseles otros de entre los impíos de Israel,

Génesis — Gen 4,8.

8Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.

II Macabeos — 2Mac 7,34s

34Pero tú, ¡oh impío y el más criminal de todos los hombres!, no te engrías neciamente, entregándote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos; 35porque todavía no has escapado del juicio del Dios que todo lo puede y todo lo ve.

II Macabeos — 2Mac 7,14

14Cerca ya del fin decía así: «Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida.»

Profeticos (11citas)

Isaías — Is 37,17

17«Tiende, Yahveh, tu oído y escucha; abre, Yahveh, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib ha enviado a insultar al Dios vivo.

Isaías — Is 13,11

11pasaré revista al orbe por su malicia y a los malvados por su culpa. Haré cesar la arrogancia de los insolentes, y la soberbia de los desmandados humillaré.

Isaías — Is 14,4

4dirigirás esta sátira al rey de Babilonia. Dirás: ¡Cómo ha acabado el tirano, cómo ha cesado su arrogancia!

Isaías — Is 10,6

6Contra gente impía voy a guiarlo, contra el pueblo de mi cólera voy a mandarlo, a saquear saqueo y pillar pillaje, y hacer que lo pateen como el lodo de las calles.

Isaías — Is 1,4

4¡Ay, gente pecadora, pueblo tarado de culpa. semilla de malvados, hijos de perdición! Han dejado a Yahveh, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto de espaldas.

Jeremías — Jer 12,1s

1Tu llevas la razón, Yahveh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son felices todos los felones? 2Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto. Cerca estás tú de sus bocas, pero lejos de sus riñones.

Isaías — Is 11,4

4Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.

Isaías — Is 24,1-13

1He aquí que Yahveh estraga la tierra, la despuebla, trastorna su superficie y dispersa a los habitantes de ella: 2al pueblo como al sacerdote; al siervo como al señor; a la criada como a su señora; al que compra como al que vende; al que presta como al prestatario; al acreedor como a su deudor. 3Devastada será la tierra y del todo saqueada, porque así ha hablado Yahveh. 4En duelo se marchitó la tierra, se amustia, se marchita el orbe, el cielo con la tierra se marchita. 5La tierra ha sido profanada bajo sus habitantes, pues traspasaron las leyes, violaron el precepto, rompieron la alianza eterna. 6Por eso una maldición ha devorado la tierra, y tienen la culpa los que habitan en ella. Por eso han sido consumidos los habitantes de la tierra, y quedan pocos del linaje humano. 7El mosto estaba triste, la viña mustia: se trocaron en suspiros todas las alegrías del corazón. 8Cesó el alborozo de los tímpanos, suspendióse el estrépito de los alegres, cesó el alborozo del arpa. 9No beben vino cantando: amarga el licor a sus bebedores. 10Ha quedado la villa vacía, ha sido cerrada toda casa, y no se puede entrar. 11Se lamentan en las calles por el vino. Desapareció toda alegría, emigró el alborozo de la tierra. 12Ha quedado en la ciudad soledad, y de desolación está herida la puerta. 13Porque en medio de la tierra, en mitad de los pueblos, pasa como en el vareo del olivo, como en los rebuscos cuando acaba la vendimia.

Isaías — Is 25,1s

1Yahveh, tú eres mi Dios, yo te ensalzo, alabo tu nombre, porque has hecho maravillas y planes muy de antemano que no fallan. 2Porque has puesto la ciudad como un majano, y la villa fortificada, hecha como una ruina; el alcázar de orgullosos no es ya ciudad, y nunca será reedificado.

Daniel — Dan 2,2

2El rey mandó llamar a los magos y adivinos, encantadores y caldeos para que manifestaran al rey sus sueños. Vinieron ellos y se presentaron al rey.

Ezequiel — Ez 33,11

11Diles: «Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?»

Ez 18,20-27 y 33,8-19 — texto no disponible

Nuevo Testamento (17citas)

II Tesalonicenses — 2Tes 2,3s.8

3Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, 4el Adversario que se eleva sobre todo lo que que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios. 8entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.

II Tesalonicenses — 2Tes 2,7

7Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene,

Hechos — Hch 2,23

23a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos;

I Pedro — 1Pe 3.18

18Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu.

Romanos — Rom 5,6

6En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; -

Romanos — Rom 4,5

5en cambio, al que, sin trabajar, cree en aquel que justifica al impío, su fe se le reputa como justicia.

Tito — Tit 2,12

12que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,

II Timoteo — 2Tim 2,16

16Evita las palabrerías profanas, pues los que a ellas se dan crecerán cada vez más en impiedad,

Jds 4.18 — texto no disponible

2Pe 2,1 ss — texto no disponible

II Pedro — 2Pe 3,3s

3Sabed ante todo que en los últimos días vendrán hombres llenos de sarcasmo, guiados por sus propias pasiones, 4que dirán en son de burla: «¿Dónde queda la promesa de su Venida? Pues desde que murieron los Padres, todo sigue como al principio de la creación».

I Juan — 1Jn 2,22

22¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

II Pedro — 2Pe 3,5

5Porque ignoran intencionadamente que hace tiempo existieron unos cielos y también una tierra surgida del agua y establecida entre las aguas por la Palabra de Dios,

II Tesalonicenses — 2Tes 2,3.8

3Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, 8entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.

Romanos — Rom 1,18

18En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia;

Romanos — Rom 2,8

8mas a los rebeldes, indóciles a la verdad y dóciles a la injusticia: cólera e indignación.

II Tesalonicenses — 2Tes 2,8

8entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.

Jds 15 — texto no disponible

II Pedro — 2Pe 2,7

7y si libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos

II Pedro — 2Pe 2,9

9es porque el Señor sabe librar de las pruebas a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio,

Evangelio (7citas)

Juan — Jn 7,49

49Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.»

Mateo — Mt 9,11 p

11Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?»

Mateo — Mt 11,19 p

19Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores." Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Lucas — Lc 19,7

7Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.»

Lucas — Lc 5,32

32No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.»

Mc 15,28 p — texto no disponible

Mateo — Mt 24,37

37«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

Lucas — Lc 17,26-30

26«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. 27Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. 28Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; 29pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. 30Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.