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Justificación

34 citas resueltas — Texto completo

Salmos (3citas)

Salmos — Sal 143,2

2no entres en juicio con tu siervo, pues no es justo ante ti ningún viviente.

Salmos — Sal 130,3

3Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá?

Salmos — Sal 51,6

6contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

Sapienciales (6citas)

Job — Job 9,2

2Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?

Job — Job 9,32

32Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.

Job — Job 13,18s

18Mirad: un proceso he preparado, consciente de que tengo razón. 19¿Quién es el que quiere litigar conmigo? ¡Pues desde ahora acepto callar y perecer!

Job — Job 23,7

7Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre.

Job — Job 38,2

2¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?

Job — Job 40,4

4¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca con mi mano.

Historicos (2citas)

Génesis — Gen 15,6

6Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia.

Deuteronomio — Dt 30,11

11Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni están fuera de tu alcance.

Profeticos (4citas)

Isaías — Is 29,16

16¡Qué error el vuestro! ¿Es el alfarero como la arcilla, para que diga la obra a su hacedor: «No me ha hecho», y la vasija diga de su alfarero: «No entiende el oficio?»

Jeremías — Jer 12,1

1Tu llevas la razón, Yahveh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son felices todos los felones?

Isaías — Is 42,1

1He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones.

Isaías — Is 53,4

4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.

Nuevo Testamento (12citas)

Romanos — Rom 3,27

27¿Dónde está, entonces, el derecho a gloriarse? Queda eliminado.!? Por qué ley? ¿Por la de las obras? No. Por la ley de la fe.

Hechos — Hch 3,14

14Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino,

I Timoteo — 1Tim 3,16

16Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Angeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.

Romanos — Rom 4,25

25quien fue entregado por nuestros pecados, y fue resucitado para nuestra justificación.

Romanos — Rom 3,23s

23todos pecaron y están privados de la gloria de Dios - 24y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,

Romanos — Rom 3,26

26en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús.

Romanos — Rom 5,16-19

16Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación. 17En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Jesucristo! 18Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. 19En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.

Romanos — Rom 8,14-17

14En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! 16El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

I Juan — 1Jn 3,1s

1Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. 2Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

Romanos — Rom 3,28ss

28Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. 29¿Acaso Dios lo es únicamente de los judíos y no también de los gentiles? ¡Sí, por cierto!, también de los gentiles; 30porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de la fe.

Filipenses — Flp 3,8s

8Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, 9y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe,

I Juan — 1Jn 4,16

16Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Evangelio (7citas)

Mateo — Mt 3,17

17Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»

Mateo — Mt 3,15

15Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó.

Juan — Jn 17,1.4

1Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. 4Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

Juan — Jn 14,30

30Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder;

Mateo — Mt 27,43-46

43Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."» 44De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. 45Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 46Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

Juan — Jn 16,10

10en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;

Juan — Jn 7,18

18El que habla por su cuenta, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le ha enviado, ese es veraz; y no hay impostura en él.