Proverbios — Prov 10,1.14
1Proverbios de Salomón. El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo necio entristece a su madre. 14Los sabios atesoran conocimiento, la boca del necio es ruina immediata.
Proverbios — Prov 1,22-32
22«¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia? 23Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras. 24Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención, 25habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones; 26también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto, 27cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación. 28Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán. 29Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh, 30no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión; 31comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán. 32Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos.
Eclesiástico — Eclo 22,9-18
9Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado. 10Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: «¿Qué estás diciendo?» 11Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia. Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte. 12El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida. 13Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche. Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos. 14¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino «necio»? 15Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto. 16El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica. 17Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada. 18Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.
Proverbios — Prov 7,5-27
5para que te guarde de la mujer ajena, de la extraña de palabras melosas. 6Estaba yo a la ventana de mi casa y miraba a través de las celosías, 7cuando ví, en el grupo de los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio: 8pasaba por la calle, junto a la esquina donde ella vivía, iba camino de su casa, 9al atardecer, ya oscurecido, en lo negro de la noche y de las sombras. 10De repente, le sale al paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el corazón. 11Es alborotada y revoltosa, sus pies nunca paran en su casa. 12Tan pronto en las calles como en las plazas, acecha por todas las esquinas. 13Ella lo agarró y lo abrazó, y desvergonzada le dijo: 14«Tenía que ofrecer un sacrificio de comunión y hoy he cumplido mi voto; 15por eso he salido a tu encuentro para buscarte en seguida; y va te he encontrado. 16He puesto en mi lecho cobertores policromos, lencería de Egipto, 17con mirra mi cama he rociado, con áloes y cinamomo. 18Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana, solacémonos los dos, entre caricias. 19Porque no está el marido en casa, está de viaje muy lejos; 20ha llevado en su mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena.» 21Con sus muchas artes lo seduce, lo rinde con el halago de sus labios. 22Se va tras ella en seguida, como buey al matadero, como el ciervo atrapado en el cepo, 23hasta que una flecha le atraviese el hígado; como pájaro que se precipita en la red, sin saber que le va en ello la vida. 24Ahora pues, hijo mío, escúchame, pon atención a las palabras de mi boca: 25no se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te descarríes por sus senderos, 26porque a muchos ha hecho caer muertos, robustos eran todos los que ella mató. 27Su morada es camino del seol, que baja hacia las cámaras de la muerte.
Proverbios — Prov 9,13-18
13La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada. 14Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad, 15para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas: 16«Si alguno es simple, véngase acá» y al falto de juicio le dice: 17«Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso.» 18No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.
Eclesiástico — Eclo 21,14-20
14El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento. 15Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas. 16El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia. 17La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón. 18Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes. 19Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha. 20El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.
Eclesiástico — Eclo 16,17-23
17No digas: «Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí? Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?» 18Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita. 19A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto. 20Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién repara? 21Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en secreto. 22«Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está lejos!» 23Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa necedades.
Sabiduría — Sab 5,4
4«Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos, nuestros insultos. Locura nos pareció su vida y su muerte, una ignominia.
Sabiduría — Sab 3,2
2A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida,