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Luz

131 citas resueltas — Texto completo

Salmos (21citas)

Salmos — Sal 19,2s

2Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento; 3el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia.

Salmos — Sal 148,3

3¡Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz,

Salmos — Sal 104,2

2arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,

Salmos — Sal 18,9

9una humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de él salían carbones encendidos).

Salmos — Sal 50,3

3viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad;

Salmos — Sal 18,15

15arrojó saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.

Salmos — Sal 139,11s

11Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor, 12ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.

Salmos — Sal 88,6s.13

6relegado entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano. 7Me has echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos; 13¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido ?»

Salmos — Sal 58,9

9como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol!

Salmos — Sal 56,14

14pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos.

Salmos — Sal 88,13

13¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido ?»

Salmos — Sal 4,7

7Muchos dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha?» ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro! Yahveh,

Salmos — Sal 31,17

17haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor!

Salmos — Sal 89,16

16Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahveh;

Salmos — Sal 119,105

105Nun. Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero.

Salmos — Sal 18,29

29Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas;

Salmos — Sal 13,4

4¡Mira, respóndeme, Yahveh, Dios mío! ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la muerte,

Salmos — Sal 27,1

1De David. Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahveh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar?

Salmos — Sal 36,10

10en ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.

Salmos — Sal 97,11

11La luz se alza para el justo, y para los de recto corazón la alegría.

Salmos — Sal 112,4

4Zain En las tinieblas brilla, como luz de los rectos, Jet. tierno, clemente y justo.

Sapienciales (12citas)

Sabiduría — Sab 7,27.29s

27Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Dios y profetas, 29Es ella, en efecto, más bella que el sol, supera a todas las constelaciones; comparada con la luz, sale vencedora, 30porque a la luz sucede la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece la maldad.

Eclesiastés — Ecl 11,7

7Dulce es la luz y bueno para los ojos ver el sol.

Job — Job 3,16

16O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no vieron la luz.

Job — Job 33,30

30para recobrar su alma de la fosa, para que sea alumbrado con la luz de los vivos.

Proverbios — Prov 16,15

15Si el rostro del rey se ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia tardía.

Proverbios — Prov 6,23

23Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz; camino de vida los reproches y la instrucción,

Job — Job 29,3

3cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las tinieblas caminaba;

Proverbios — Prov 13,9

9La luz de los justos alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga.

Proverbios — Prov 24,20

20Porque para el malvado no hay un mañana: la lámpara de los malos se extinguirá.

Job — Job 18,5s

5Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente llama. 6La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.

Sabiduría — Sab 17,1-18,4

Capitulo 171Grandes son en verdad tus juicios e inenarrables, por donde almas ignorantes se vinieron a engañar. 2Imaginaban los impíos que podrían oprimir a una nación santa; y se encontraron prisioneros de tinieblas, en larga noche trabados, recluidos en sus casas, desterrados de la Providencia eterna. 3Creían que se mantendrían ocultos con sus secretos pecados bajo el oscuro velo del olvido; y se vieron dispersos, presa de terrible espanto, sobresaltados por apariciones. 4Pues ni el escondrijo que les protegía les libraba del miedo; que también allí resonaban ruidos escalofriantes y se aparecían espectros sombríos de lúgubre aspecto. 5No había fuego intenso capaz de alumbrarles, ni las brillantes llamas de las estrellas alcanzaban a esclarecer aquella odiosa noche. 6Tan sólo una llamarada, por sí misma encendida, se dejaba entrever sembrando el terror; pues en su espanto, al desaparecer la visión, imaginaban más horrible aún lo que acababan de ver. 7Los artificios de la magia resultaron ineficaces; con gran afrenta quedó refutado su pretendido saber, 8pues los que prometían expulsar miedos y sobresaltos de las almas enloquecidas, enloquecían ellos mismos con ridículos temores. 9Incluso cuando otro espanto no les atemorizara, sobresaltados por el paso de los bichos y el silbido de los reptiles, 10se morían de miedo, y rehusaban mirar aquel aire que de ninguna manera podían evitar. 11Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor; 12pues no es otra cosa el miedo sino el abandono del apoyo que presta la reflexión; 13y cuanto menos se cuenta con los recursos interiores, tanto mayor parece la desconocida causa que produce el tormento. 14Durante aquella noche verdaderamente inerte, surgida de las profundidades del inerte Hades, en un mismo sueño sepultados, 15al invadirles un miedo repentino e inesperado, se vieron, de un lado, perseguidos de espectrales apariciones y, de otro, paralizados por el abandono de su alma. 16De este modo, cualquiera que en tal situación cayera, quedaba encarcelado, encerrado en aquella prisión sin hierros; 17ya fuera labrador o pastor, o bien un obrero dedicado en la soledad a su trabajo, sorprendido, soportaba la ineludible necesidad, 18atados todos como estaban por una misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el melodioso canto de las aves en la enramada, el ruido regulado del agua que corría impetuosa, 19el horrísimo fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera de animales que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y les dejaba paralizados. 20Estaba entonces el mundo entero iluminado de luz esplendorosa, y, sin traba alguna, se ocupaba en sus quehaceres; 21sólo sobre ellos se extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir. Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados que las tinieblas. Capitulo 181Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido ellos también; 2les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil. 3En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración. 4Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz incorruptible de la Ley.

Sabiduría — Sab 3,7

7El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán.

Historicos (13citas)

Génesis — Gen 1,3s

3Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. 4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;

Génesis — Gen 1,1-5

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. 4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.

Génesis — Gen 1,14-19

14Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; 15y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; 17y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, 18y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19Y atardeció y amaneció: día cuarto.

Exodo — Ex 24,10

10y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro tan puro como el mismo cielo.

Génesis — Gen 15,17

17Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.

Exodo — Ex 19,18

18Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahveh había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia.

Exodo — Ex 24,17

17La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte.

Tobías — Tob 3,17

17y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sarra la de Ragüel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque Tobías tenía más derechos sobre ella que todos cuantos la pretendían. En aquel mismo momento se volvía Tobit del patio a la casa, y Sarra, la de Ragüel, descendía del aposento.

Tobías — Tob 11,8

8Untale los ojos con la hiel del pez, y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamos de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz.»

Tobías — Tob 5,11s

11Tobit le dijo: «¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu perteneces? 12Le respondió el ángel: «¿Qué puede importar mi tribu?» Tobit insitió: «Me gustaría, hermano, saber con seguridad tu tribu y nombre.»

Exodo — Ex 24,10s

10y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro tan puro como el mismo cielo. 11No extendió él su mano contra los notables de Israel, que vieron a Dios, comieron y bebieron.

Números — Num 6,24ss

24Yahveh te bendiga y te guarde; 25ilumine Yahveh su rostro sobre ti y te sea propicio; 26Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz.»

Exodo — Ex 10,21.

21Yahveh dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y haya sobre la tierra de Egipto tinieblas que puedan palparse.»

Profeticos (35citas)

Baruc — Bar 3,33

33el que envía la luz, y ella va, el que llama, y temblorosa le obedece;

Isaías — Is 45,7

7yo modelo la luz y creo la tiniebla, yo hago la dicha y creo la desgracia, yo soy Yahveh, el que hago todo esto.

Am 4,13 LXX — texto no disponible

Daniel — Dan 3,71s

71Noches y días, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente. 72Luz y tinieblas, bendecid al Señor, cantadle, exaltadle eternamente.

Habacuc — Hab 3,3s

3Viene Dios de Temán, el Santo, del monte Parán. Su majestad cubre los cielos, de su gloria está llena la tierra. 4Su fulgor es como la luz, rayos tiene que saltan de su mano, allí se oculta su poder.

Ezequiel — Ez 1,22

22Sobre las cabezas del ser había una forma de bóveda resplandeciente como el cristal, extendida por encima de sus cabezas,

Ezequiel — Ez 1,13

13Entre los seres había algo como brasas incandescentes, con aspecto de antorchas, que se movía entre los seres; el fuego despedía un resplandor, y del fuego salían rayos.

Daniel — Dan 2,22

22El revela honduras y secretos, conoce lo que ocultan las tinieblas, y la luz mora junto a él.

Isaías — Is 58,10

10repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía.

Isaías — Is 59,9s

9Por eso se alejó de nosotros el derecho y no nos alcanzó la justicia. Esperábamos la luz, y hubo tinieblas, la claridad, y anduvimos en oscuridad. 10Palpamos la pared como los ciegos y como los que no tienen ojos vacilamos. Tropezamos al mediodía como si fuera al anochecer, y habitamos entre los sanos como los muertos.

Isaías — Is 13,10

10Cuando las estrellas del cielo y la constelación de Orión no alumbren ya, esté oscurecido el sol en su salida y no brille la luz de la luna,

Jeremías — Jer 4,23

23Miré a la tierra, y he aquí que era un caos; a los cielos, y faltaba su luz.

Jeremías — Jer 13,16

16Dad gloria a vuestro Dios Yahveh antes que haga oscurecer, y antes que se os vayan los pies sobre la sierra oscura, y esperéis la luz, y él la haya convertido en negrura, la haya trocado en tiniebla densa.

Ezequiel — Ez 32,7

7Cuando te extingas, velaré los cielos y oscureceré las estrellas. Cubriré el sol de nubes y la luna no dará más su claridad.

Amós — Am 8,9

9Sucederá aquel día - oráculo del Señor Yahveh - que yo haré ponerse el sol a mediodía, y en plena luz del día cubriré la tierra de tinieblas.

Joel — Jl 2,10

10¡Ante él tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen, y las estrellas retraen su fulgor!

Joel — Jl 3,4

4El sol se cambiará en tinieblas y la luna en sangre, ante la venida del Día de Yahveh, grande y terrible.

Joel — Jl 4,15

15El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retraen su fulgor.

Amós — Am 5,18

18¡Ay de los que ansían el Día de Yahveh! ¿Qué créeis que es ese Día de Yahveh? ¡Es tinieblas, que no luz!

Isaías — Is 8,21ss

21Pasará por allí lacerado y hambriento, y así que le dé el hambre, se enojará y faltará a su rey y a su Dios. Volverá el rostro a lo alto, 22la tierra oteará, y sólo habrá cerrazón y negrura, lobreguez prieta y tiniebla espesa. 23Pues, ¿no hay lobreguez para quien tiene apretura? Como el tiempo primero ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, así el postrero honró el camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los Gentiles.

Isaías — Is 9,1

1El pueblo que andaba a oscuras

Isaías — Is 42,7

7para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.

Isaías — Is 49,9

9para decir a los presos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Mostraos». Por los caminos pacerán y en todos los calveros tendrán pasto.

Miqueas — Miq 7,8s

8No te alegres de mí, enemiga mía, porque si caigo, me levantaré, y si estoy postrada en tinieblas, Yahveh es mi luz. 9La cólera de Yahveh soportaré, ya que he pecado contra él, hasta que él juzgue mi causa y ejecute mi juicio; él me sacará a la luz, y yo contemplaré su justicia.

Isaías — Is 30,26

26Será la luz de la luna como la luz del sol meridiano, y la luz del sol meridiano será siete veces mayor - con luz de siete días - el día que vende Yahveh la herida de su pueblo y cure la contusión de su golpe.

Zacarías — Zac 14,7

7Un día único será - conocido sólo de Yahveh -: no habrá día y luego noche, sino que a la hora de la tarde habrá luz.

Malaquías — Mal 3,20

20Pero para vosotros, los que teméis mi Nombre, brillará el sol de justicia con la salud en sus rayos, y saldréis brincando como becerros bien cebados fuera del establo.

Isaías — Is 60,1ss

1¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahveh sobre ti ha amanecido! 2Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahveh y su gloria sobre ti aparece. 3Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.

Isaías — Is 60,19s

19No será para ti ya nunca más el sol luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará de noche, sino que tendrás a Yahveh por luz eterna, y a tu Dios por tu hermosura. 20No se pondrá jamás tu sol, ni tu luna menguará, pues Yahveh será para ti luz eterna, y se habrán acabado los días de tu luto.

Isaías — Is 2,5

5Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh.

Isaías — Is 51,4

4Préstame atención, pueblo mío, mi nación, escúchame; que una instrucción saldrá de mí, y juicio mío para luz de las naciones. Inminente,

Baruc — Bar 4,2

2Vuelve, Jacob y abrázala, camina hacia el esplendor bajo su luz.

Isaías — Is 42,6

6Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,

Isaías — Is 49,6

6«Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.»

Daniel — Dan 12,3

3Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Isaías — Is 60

1¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz, y la gloria de Yahveh sobre ti ha amanecido! 2Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece Yahveh y su gloria sobre ti aparece. 3Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada. 4Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos. 5Tú entonces al verlo te pondrás radiante, se estremecerá y se ensanchará tu corazón, porque vendrán a ti los tesoros del mar, las riquezas de las naciones vendrán a ti. 6Un sin fin de camellos te cubrirá, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos de Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahveh. 7Todas las ovejas de Quedar se apiñarán junto a ti, los machos cabríos de Nebayot estarán a tu servicio. Subirán en holocausto agradable a mi altar, y mi hermosa Casa hermosearé aún más. 8¿Quiénes son éstos que como nube vuelan, como palomas a sus palomares? 9Los barcos se juntan para mí, los navíos de Tarsis en cabeza, para traer a tus hijos de lejos, junto con su plata y su oro, por el nombre de Yahveh tu Dios y por el Santo de Israel, que te hermosea. 10Hijos de extranjeros construirán tus muros, y sus reyes se pondrán a tu servicio, porque en mi cólera te herí, pero en mi benevolencia he tenido compasión de ti. 11Abiertas estarán tus puertas de continuo; ni de día ni de noche se cerrarán, para dejar entrar a ti las riquezas de las naciones, traídas por sus reyes. 12Pues la nación y el reino que no se sometan a ti perecerán, esas naciones serán arruinadas por completo. 13La gloria del Líbano vendrá a ti, el ciprés, el olmo y el boj a una, a embellecer mi Lugar Santo y honrar el lugar donde mis pies reposan. 14Acudirán a ti encorvados los hijos de los que te humillaban, se postrarán a tus pies todos los que te menospreciaban, y te llamarán la Ciudad de Yahveh, la Sión del Santo de Israel. 15En vez de estar tú abandonada, aborrecida y sin viandantes, yo te convertiré en lozanía eterna, gozo de siglos y siglos. 16Te nutrirás con la leche de las naciones, con las riquezas de los reyes serás amamantada, y sabrás que yo soy Yahveh tu Salvador, y el que rescata, el Fuerte de Jacob. 17En vez de bronce traeré oro, en vez de hierro traeré plata, en vez de madera, bronce, y en vez de piedras, hierro. Te pondré como gobernantes la Paz, y por gobierno la Justicia. 18No se oirá más hablar de violencia en tu tierra, ni de despojo o quebranto en tus fronteras, antes llamarás a tus murallas «Salvación» y a tus puertas «Alabanza». 19No será para ti ya nunca más el sol luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará de noche, sino que tendrás a Yahveh por luz eterna, y a tu Dios por tu hermosura. 20No se pondrá jamás tu sol, ni tu luna menguará, pues Yahveh será para ti luz eterna, y se habrán acabado los días de tu luto. 21Todos los de tu pueblo serán justos, para siempre heredarán la tierra; retoño de mis plantaciones, obra de mis manos para manifestar mi gloria. 22El más pequeño vendrá a ser un millar, el más chiquito, una nación poderosa. Yo, Yahveh, a su tiempo me apresuraré a cumplirlo.

Nuevo Testamento (28citas)

Apocalipsis — Ap 21,5

5Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»

Apocalipsis — Ap 21,23

23La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero.

I Juan — 1Jn 1,5

5Y este es el mensaje que hemos oído de él y que os anunciamos: Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna.

Hechos — Hch 26,23

23que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles.»

Hechos — Hch 13,47

47Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra.»

Hechos — Hch 26,18

18para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí."

Hechos — Hch 9,3

3Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,

Hechos — Hch 22,6

6«Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo;

Hechos — Hch 26,13

13y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.

II Corintios — 2Cor 4,6

6Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo.

Hebreos — Heb 1,3

3el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

I Timoteo — 1Tim 6,16

16el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.

Santiago — Sant 1,17

17toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación.

II Corintios — 2Cor 6,14s

14¡No unciros en yugo desigual con los infieles! Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? 15¿Qué armonía entre Cristo y Beliar? ¿Qué participación entre el fiel y el infiel?

II Corintios — 2Cor 11,14

14Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.

Efesios — Ef 4,18

18sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza

I Pedro — 1Pe 2,9

9Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz

Colosenses — Col 1,12s

12gracias al Padre que os ha hecho aptos para participar en la herencia de los santos en la luz. 13El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor,

Efesios — Ef 5,14

14Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.

Efesios — Ef 5,8

8Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz;

I Tesalonicenses — 1Tes 5,5

5pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas.

Romanos — Rom 13,12s

12La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. 13Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,4-8

4Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón, 5pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. 6Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios; revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación.

Efesios — Ef 5,9-14

9pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. 10Examinad qué es lo que agrada al Señor, 11y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas. 12Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da vergüenza; 13pero, al ser denunciadas, se manifiestan a la luz. 14Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.

I Juan — 1Jn 1,5ss

5Y este es el mensaje que hemos oído de él y que os anunciamos: Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna. 6Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. 7Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.

I Juan — 1Jn 2,8-11

8Y sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo - lo cual es verdadero en él y en vosotros - pues las tinieblas pasan y la luz verdadera brilla ya. 9Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está aún en las tinieblas. 10Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. 11Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Apocalipsis — Ap 21,23ss

23La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero. 24Las naciones caminarán a su luz, y los reyes de la tierra irán a llevarle su esplendor. 25Sus puertas no se cerrarán con el día - porque allí no habrá noche -

Apocalipsis — Ap 22,4s

4Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. 5Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.

Evangelio (22citas)

Juan — Jn 1,4s

4En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Mateo — Mt 4,16

16El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.

Lucas — Lc 1,78s

78por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura, 79a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Lucas — Lc 2,32

32luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Marcos — Mc 8,22-26

22Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. 23Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» 24El, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.» 25Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. 26Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.»

Juan — Jn 9

1Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. 2Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» 3Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. 5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.» 6Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego 7y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo. 8Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?» 9Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.» 10Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?» 11El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: "Vete a Siloé y lávate." Yo fui, me lavé y vi.» 12Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?» El respondió: «No lo sé.» 13Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. 14Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.» 16Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?» Y había disensión entre ellos. 17Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» El respondió: «Que es un profeta.» 18No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista 19y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?» 20Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego. 21Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo.» 22Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. 23Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.» 24Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» 25Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.» 26Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?» 27El replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?» 28Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.» 30El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. 32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. 33Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.» 34Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?» Y le echaron fuera. 35Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?» 36El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» 37Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.» 38El entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él. 39Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.» 40Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?» 41Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: "Vemos" vuestro pecado permanece.»

Juan — Jn 9,5

5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.»

Juan — Jn 8,12

12Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

Juan — Jn 12,46

46Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas.

Juan — Jn 1,4.9

4En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 9La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

Juan — Jn 1,4

4En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,

Juan — Jn 3,19

19Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Juan — Jn 13,30

30En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.

Lucas — Lc 22,53

53Estando yo todos los días en el Templo con vosotros, no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.»

Mateo — Mt 17,2 p

2Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Lucas — Lc 16,8

8«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.

Juan — Jn 3,19ss

19Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. 21Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»

Juan — Jn 12,36

36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.» Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos.

Juan — Jn 12,35s

35Jesús les dijo: «Todavía, por un poco de tiempo, está la luz entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a dónde va. 36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.» Dicho esto, se marchó Jesús y se ocultó de ellos.

Mateo — Mt 6,22s p

22«La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; 23pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!

Mateo — Mt 5,14ss

14«Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo — Mt 13,43

43Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.