Proverbios — Prov 19,26
26El que despoja a su padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y desvergonzado.
Proverbios — Prov 20,20
20Al que maldice a su padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio de tinieblas.
Proverbios — Prov 23,22
22Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.
Eclesiástico — Eclo 3,1-16
1A mí que soy vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así para salvaros. 2Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole. 3Quien honra a su padre expía sus pecados; 4como el que atesora es quien da gloria a su madre. 5Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado. 6Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre: 7como a su Señor sirve a los que le engendraron. 8En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición. 9Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos. 10No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es gloria para ti. 11Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón de los hijos es la madre en desdoro. 12Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza. 13Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor. 14Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados. 15El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados. 16Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre.
Proverbios — Prov 1,8
8Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre:
Sabiduría — Sab 18,14s
14Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera, 15tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio. Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable,
Eclesiástico — Eclo 24,3
3«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
Proverbios — Prov 8-9
Capitulo 81¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz? 2En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene; 3junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces: 4«A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz. 5Entended, simples, la prudencia y vosotros, necios, sed razonables. 6Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios. 7Porque verdad es el susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad. 8Justos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso. 9Todos están abiertos para el inteligente y rectos para los que la ciencia han encontrado. 10Recibid mi instrucción y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro. 11Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa apetecible se le puede igualar. 12«Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la reflexión. 13(El temor de Yahveh es odiar el mal.) La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la boca torcida yo aborrezco. 14Míos son el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza. 15Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia. 16Por mí los príncipes gobiernan y los magnates, todos los jueces justos. 17Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán. 18Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia. 19Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada. 20Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad, 21para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas.» 22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, 31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.» 32«Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos. 33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh. 36Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»
Capitulo 91La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, 2ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. 3Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: 4«Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.» 7El que corrige al arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al malvado, insultos. 8No reprendas al arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te amará. 9Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina. 10Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es inteligencia. 11Pues por mí se multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida. 12Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que pagar. 13La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada. 14Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad, 15para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas: 16«Si alguno es simple, véngase acá» y al falto de juicio le dice: 17«Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso.» 18No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.
Eclesiástico — Eclo 15,2s
2Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen. 3Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.