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Misericordia

105 citas resueltas — Texto completo

Salmos (14citas)

Salmos — Sal 103,13

13Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen;

Salmos — Sal 106,45

45Se acordó en favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso amor;

Salmos — Sal 4,2

2Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero, en la angustia tú me abres salida; tenme piedad, escucha mi oración.

Salmos — Sal 6,3

3Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahveh, que mis huesos están desmoronados,

Salmos — Sal 9,14

14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte,

Salmos — Sal 25,16

16Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.

Salmos — Sal 107,1

1Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor.

Salmos — Sal 107,23

23Los que a la mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas aguas,

Salmos — Sal 51,3

3Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,

Salmos — Sal 86,15

15Mas tú, Señor, Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y de verdad,

Salmos — Sal 145,8

8Jet. Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor;

Salmos — Sal 103,8ss.13s

8Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor; 9no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor; 10no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. 13Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen; 14que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.

Salmos — Sal 136

0¡Aleluya! 1¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2Dad gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor; 3dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor. 4El solo hizo maravillas, porque es eterno su amor. 5Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor; 6sobre las aguas asentó la tierra, porque es eterno su amor. 7Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor; 8el sol para regir el día, porque es eterno su amor; 9la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor. 10Hirió en sus primogénitos a Egipto, porque es eterno su amor; 11y sacó a Israel de entre ellos, porque es eterno su amor; 12con mano fuerte y tenso brazo, porque es eterno su amor. 13El mar de Suf partió en dos, porque es eterno su amor; 14por medio a Israel hizo pasar, porque es eterno su amor; 15y hundió en él a Faraón con sus huestes, porque es eterno su amor. 16Guió a su pueblo en el desierto, porque es eterno su amor; 17hirió a grandes reyes, porque es eterno su amor; 18y dio muerte a reyes poderosos, porque es eterno su amor; 19a Sijón, rey de los amorreos, porque es eterno su amor; 20y a Og, rey de Basán, porque es eterno su amor. 21Y dio sus tierras en herencia, porque es eterno su amor; 22en herencia a su siervo Israel, porque es eterno su amor. 23En nuestra humillación se acordó de nosotros, porque es eterno su amor; 24y nos libró de nuestros adversarios, porque es eterno su amor. 25El da el pan a toda carne, porque es eterno su amor; 26¡Dad gracias al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!

Salmos — Sal 130,7

7aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate;

Sapienciales (3citas)

Eclesiástico — Eclo 18,13

13La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño.

Job — Job 31,16-23

16Me he negado al deseo de los débiles? ¿dejé desfallecer los ojos de la viuda? 17¿Comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano? 18¡Siendo así que desde mi infancia me crió él como un padre, me guió desde el seno materno! 19¿He visto a un miserable sin vestido, a algún pobre desnudo, 20sin que en lo íntimo de su ser me bendijera, y del vellón de mis corderos se haya calentado? 21Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado en la Puerta, 22¡mi espalda se separe de mi nuca, y mi brazo del hombro se desgaje! 23Pues el terror de Dios caería sobre mí, y ante su majestad no podría tenerme.

Eclesiástico — Eclo 27,30-28,7

Capitulo 2730Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad del pecador. Capitulo 281El que se venga, sufrirá venganza del Señor, que cuenta exacta llevará de sus pecados. 2Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados tus pecados. 3Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación? 4De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios pecados! 5El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién obtendrá el perdón de sus pecados? 6Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar, recuerda la corrupción y la muerte, y sé fiel a los mandamientos. 7Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.

Historicos (12citas)

I Reyes — 1Re 3,26

26La mujer de quien era el niño vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo: «Por favor, mi señor, que le den el niño vivo y que no le maten.» Pero la otra dijo: «No será ni para mí ni para ti: que lo partan.»

Génesis — Gen 43,30

30José tuvo que darse prisa, porque le daban ganas de llorar de emoción por su hermano, y entrando en el cuarto lloró allí.

Exodo — Ex 3,7s.16s

7Dijo Yahveh: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. 8He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos. 16«Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto. 17Y he decidido sacaros de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel."

Exodo — Ex 6,5

5Y ahora, al oír el gemido de los israelitas, reducidos a esclavitud por los egipcios, he recordado mi alianza.

Exodo — Ex 33,19

19El le contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahveh; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia.»

Exodo — Ex 34,6s

6Yahveh pasó por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, 7que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.»

Jueces — Jue 2,18

18Cuando Yahveh les suscitaba jueces, Yahveh estaba con el juez y los salvaba de la mano de sus enemigos mientras vivía el juez, porque Yahveh se conmovía de los gemidos que proferían ante los que los maltrataban y oprimían.

Exodo — Ex 34,6

6Yahveh pasó por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,

Nehemías — Neh 9,17

17No quisieron oír, no recordaron los prodigios que con ellos hiciste; endurecieron la cerviz y se obstinaron en volver a Egipto y a su servidumbre. Pero tú eres el Dios de los perdones, clemente y entrañable, tardo a la cólera y rico en bondad. ¡No los desamparaste!

II Samuel — 2Sa 24,14

14David respondió a Gad: «Estoy en grande angustia. Pero caigamos en manos de Yahveh que es grande su misericordia. No caiga yo en manos de los hombres.»

Exodo — Ex 22,26

26porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo le oiré, porque soy compasivo.

Levítico — Lev 19,18

18No te vengarás ni guardarás rencor contre los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.

Profeticos (31citas)

Jeremías — Jer 31,20

20¿Es un hijo tan caro para mí Efraím, o niño tan mimado, que tras haberme dado tanto que hablar, tenga que recordarlo todavía? Pues, en efecto, se han conmovido mis entrañas por él; ternura hacia él no ha de faltarme - oráculo de Yahveh -.

Daniel — Dan 9,9

9Al Señor Dios nuestro, la piedad y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él,

Oseas — Os 1,6

6Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Y Yahveh dijo a Oseas: «Ponle el nombre de "Nocompadecida", porque yo no me compadeceré más de la casa de Israel, soportándoles todavía.

Oseas — Os 11,8s

8¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas. 9No daré curso al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím, porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira.

Oseas — Os 2,3

3Decid a vuestros hermanos: «Mi pueblo», y a vuestras hermanas: «Compadecida».

Isaías — Is 49,14s

14Pero dice Sión: «Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.» 15- ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.

Isaías — Is 54,7

7Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré.

Oseas — Os 2,16

16Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón.

Jeremías — Jer 12,15

15Pero luego de haberlos arrancado, me volveré y les tendré lástima, y les haré retornar, cada cual a su heredad y a su tierra.

Jeremías — Jer 33,26

26en ese caso también rechazaré el linaje de Jacob y de mi siervo David, para no escoger más de su linaje a quienes imperen sobre el linaje de Abraham, Isaac y Jacob, cuando yo haga tornar a sus cautivos y les tenga misericordia.

Ezequiel — Ez 33,11

11Diles: «Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?»

Ezequiel — Ez 39,25

25Por eso, así dice el Señor Yahveh: Ahora voy a hacer volver a los cautivos de Jacob, me compadeceré de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre.

Isaías — Is 14,1

1Cuando se compadezca Yahveh de Jacob y prefiera todavía a Israel, los afincará en el solar de ellos, y se les juntarán forasteros, que serán incorporados a la casa de Jacob.

Isaías — Is 49,13

13¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahveh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.

Jeremías — Jer 3,12s

12Anda y pregona estas palabras al Norte y di: Vuelve, Israel apóstata, - oráculo de Yahveh -; no estará airado mi semblante contra vosotros, porque piadoso soy - oráculo de Yahveh - no guardo rencor para siempre. 13Tan sólo reconoce tu culpa, pues contra Yahveh tu Dios te rebelaste, frecuentaste a extranjeros bajo todo árbol frondoso, y mi voz no oísteis - oráculo de Yahveh -.

Isaías — Is 55,7

7Deje el malo su camino, el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahveh, que tendrá compasión de él, a nuestro Dios, que será grande en perdonar.

Oseas — Os 6,1

1«Venid, volvamos a Yahveh, pues él ha desgarrado y él nos curará, él ha herido y él nos vendará.

Miqueas — Miq 7,18s

18¿Qué Dios hay como tú, que quite la culpa y pase por alto el delito del Resto de tu heredad? No mantendrá su cólera por siempre pues se complace en el amor; 19volverá a compadecerse de nosotros, pisoteará nuestras culpas. ¡Tú arrojarás al fondo del mar todos nuestros pecados!

Isaías — Is 9,16

16Por eso, de sus jóvenes no se apiadará el Señor, con sus huérfanos y viudas no tendrá misericordia, pues todos son impíos y malvados, y toda boca profiere majadería Con todo eso no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida.

Jeremías — Jer 16,5.13

5Sí, así dice Yahveh: No entres en casa de duelo, ni vayas a plañir, ni les consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo - oráculo de Yahveh - la merced y la compasión. 13Pero yo os echaré lejos de esta tierra, a otra que no habéis conocido vosotros ni vuestros padres, y serviréis allí a otros dioses día y noche, pues no os otorgaré perdón.»

Oseas — Os 11,9

9No daré curso al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím, porque soy Dios, no hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no vendré con ira.

Jonás — Jon 4,2

2y oró a Yahveh diciendo: «¡Ah, Yahveh!, ¿no es esto lo que yo decía cuando estaba todavía en mi tierra? Fue por eso por lo que me apresuré a huir a Tarsis. Porque bien sabía yo que tú eres un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del mal.

Nahún — Nah 1,3

3Yahveh tardo a la cólera, pero grande en poder, y a nadie deja impune Yahveh. En la tempestad y el huracán camina, y las nubes son el polvo de sus pies.

Joel — Jl 2,13

13Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahveh vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia.

Isaías — Is 30,18

18Sin embargo aguardará Yahveh para haceros gracia, y así se levantará para compadeceros, porque Dios de equidad es Yahveh: ¡dichosos todos los que en él esperan!

Amós — Am 1,11

11Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Edom y por cuatro, seré inflexible! Por haber perseguido con espada a su hermano, ahogando toda piedad, por mantener para siempre su cólera, y guardar incesante su rencor,

Oseas — Os 4,2

2sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre.

Oseas — Os 6,6

6Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Miqueas — Miq 6,8

8- «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios.»

Isaías — Is 58,6-11

6¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo? 7¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes? 8Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá. 9Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, 10repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. 11Te guiará Yahveh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan.

Oseas — Os 11,8

8¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas.

Nuevo Testamento (16citas)

Hechos — Hch 17,28s

28pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: "Porque somos también de su linaje." 29«Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano.

Hebreos — Heb 2,17

17Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.

II Corintios — 2Cor 1,3

3¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación,

Santiago — Sant 5,11

11Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job en el sufrimiento y sabéis el final que el Señor le dio; porque el Señor es compasivo y misericordioso.

I Corintios — 1Cor 7,25

25Acerca de la virginidad no tengo precepto del Señor. Doy, no obstante, un consejo, como quien, por la misericordia de Dios, es digno de credito.

II Corintios — 2Cor 4,1

1Por esto, misericordiosamente investidos de este ministerio, no desfallecemos.

I Timoteo — 1Tim 1,13

13a mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero encontré misericordia porque obré por ignorancia en mi infidelidad.

I Timoteo — 1Tim 1,2

2a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

II Timoteo — 2Tim 1,2

2a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro.

Tito — Tit 1,4

4a Tito, verdadero hijo según la fe común. Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.

2Jn 3 — texto no disponible

Romanos — Rom 11,32

32Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia.

Romanos — Rom 1,31

31insensatos, desleales, desamorados, despiadados,

Filipenses — Flp 2,1

1Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Cristo, de toda persuasión de amor, de toda comunión en el Espíritu, de toda entrañable compasión,

Efesios — Ef 4,32

32Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo.

I Pedro — 1Pe 3,8

8En conclusión, tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes.

I Juan — 1Jn 3,17

17Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?

Evangelio (29citas)

Lucas — Lc 4,18

18El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos

Lucas — Lc 7,22

22Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva;

Lucas — Lc 7,34

34Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores."

Lucas — Lc 5,27.30

27Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» 30Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?»

Lucas — Lc 15,1s

1Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.»

Lucas — Lc 19,7

7Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.»

Mateo — Mt 9,36

36Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.

Mateo — Mt 14,14

14Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.

Mateo — Mt 15,32

32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.»

Lucas — Lc 7,13

13Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.»

Lucas — Lc 8,42

42porque tenía una sola hija, de unos doce años, que estaba muriéndose. Mientras iba, las gentes le ahogaban.

Lucas — Lc 9,38.42

38En esto, un hombre de entre la gente empezó a gritar: «Maestro, te suplico que mires a mi hijo, porque es el único que tengo, 42Cuando se acercaba, el demonio le arrojó por tierra y le agitó violentamente; pero Jesús increpó al espíritu inmundo, curó al niño y lo devolvió a su padre;

Lucas — Lc 3,6

6Y todos verán la salvación de Dios.

Mateo — Mt 15,22

22En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.»

Mateo — Mt 17,15

15le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.

Mateo — Mt 20,30s

30En esto, dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al enterarse que Jesús pasaba, se pusieron a gritar: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!» 31La gente les increpó para que se callaran, pero ellos gritaron más fuerte: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!»

Lucas — Lc 15,7.10

7Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 10Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

Lucas — Lc 15,20

20Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.

Lucas — Lc 13,6-9

6Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" 8Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, 9por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."»

Mateo — Mt 5,7

7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Lucas — Lc 1,50.54.72.78

50y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. 54Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 72haciendo misericordia a nuestros padres y recordando su santa alianza 78por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura,

Mateo — Mt 5,48

48Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

Lucas — Lc 6,36

36«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.

Mateo — Mt 9,13

13Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

Mateo — Mt 12,7

7Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa.

Lucas — Lc 10,30-37

30Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. 35Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." 36¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» 37El dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

Mateo — Mt 18,23-35

23«Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." 27Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes." 29Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré." 30Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?" 34Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»

Mateo — Mt 18,32s

32Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?"

Mateo — Mt 25,31-46

31«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; 36estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." 37Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? 38¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" 40Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." 41Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." 44Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" 45Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo." 46E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»