Job — Job 36,22-37,24
Capitulo 3622Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él? 23¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho mal»? 24Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres. 25Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos. 26Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable. 27El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor, 28que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana. 29¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda? 30Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes. 31Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia. 32En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino. 33Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.
Capitulo 371Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio. 2¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca! 3Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra. 4Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba. 5Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos. 6Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros: «¡Lloved fuerte!», 7la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra. 8Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan. 9Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte. 10Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas. 11El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor, 12y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo. 13Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía. 14Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios. 15¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo? 16¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia consumada? 17Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur, 18¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido? 19Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas. 20Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha dicho? 21Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el viento y las despeja, 22y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios, 23¡es Sadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad, maestro de justicia, sin oprimir a nadie. 24Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de corazón!
Job — Job 7,9
9Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.
Job — Job 22,13s
13Y tú has dicho: «¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del nublado? 14Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos.»
Sabiduría — Sab 17,20-18,4
Capitulo 1720Estaba entonces el mundo entero iluminado de luz esplendorosa, y, sin traba alguna, se ocupaba en sus quehaceres; 21sólo sobre ellos se extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir. Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados que las tinieblas.
Capitulo 181Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido ellos también; 2les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil. 3En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración. 4Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz incorruptible de la Ley.