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Nube

63 citas resueltas — Texto completo

Salmos (6citas)

Salmos — Sal 78,23

23Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;

Salmos — Sal 104,3

3levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas;

Salmos — Sal 18,12

12Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones;

Salmos — Sal 78,14

14de día los guiaba con la nube, y cada noche con resplandor de fuego;

Salmos — Sal 105,39

39El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.

Salmos — Sal 97,2

2Nube y Bruma densa en torno a él, Justicia y Derecho, la base de su trono.

Sapienciales (4citas)

Job — Job 36,22-37,24

Capitulo 3622Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él? 23¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho mal»? 24Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres. 25Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos. 26Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable. 27El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor, 28que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana. 29¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda? 30Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes. 31Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia. 32En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino. 33Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad. Capitulo 371Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio. 2¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca! 3Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra. 4Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba. 5Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos. 6Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros: «¡Lloved fuerte!», 7la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra. 8Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan. 9Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte. 10Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas. 11El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor, 12y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo. 13Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía. 14Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios. 15¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo? 16¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia consumada? 17Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur, 18¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido? 19Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas. 20Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha dicho? 21Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el viento y las despeja, 22y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios, 23¡es Sadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad, maestro de justicia, sin oprimir a nadie. 24Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de corazón!

Job — Job 7,9

9Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.

Job — Job 22,13s

13Y tú has dicho: «¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del nublado? 14Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos.»

Sabiduría — Sab 17,20-18,4

Capitulo 1720Estaba entonces el mundo entero iluminado de luz esplendorosa, y, sin traba alguna, se ocupaba en sus quehaceres; 21sólo sobre ellos se extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir. Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados que las tinieblas. Capitulo 181Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido ellos también; 2les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil. 3En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración. 4Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz incorruptible de la Ley.

Historicos (20citas)

I Reyes — 1Re 18,44s

44A la séptima vez dijo: «Hay una nube como la palma de un hombre, que sube del mar.» Entonces dijo: «Sube a decir a Ajab: Unce el carro y baja, no te detenga la lluvia.» 45Poco a poco se fue oscureciendo el cielo por las nubes y el viento y se produjo gran lluvia. Ajab montó en su carro y se fue a Yizreel.

Exodo — Ex 13,21s

21Yahveh iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche. 22No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche.

Ex 14,20 Sym — texto no disponible

Exodo — Ex 14,24

24Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio.

Deuteronomio — Dt 1,33

33que era el que os precedía en el camino y os buscaba lugar donde acampar, con el fuego durante la noche para alumbrar el camino que debíais seguir, y con la nube durante el día.

Nehemías — Neh 9,12

12Con columna de nube los guiaste de día, con columna de fuego por la noche, para alumbrar ante ellos el camino por donde habían de marchar.

Deuteronomio — Dt 5,22

22Estas palabras dijo Yahveh a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí.

Exodo — Ex 19,16ss

16Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. 17Entonces Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte. 18Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahveh había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia.

Exodo — Ex 14,19

19Se puso en marcha el Angel de Yahveh que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás,

Exodo — Ex 33,20

20Y añadió: «Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.»

Exodo — Ex 24,14-18

14Dijo a los ancianos: «Esperadnos aquí que volvamos a vosotros. Ahí quedan con vosotros Aarón y Jur. El que tenga alguna cuestión que recurra a ellos.» 15Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. 16La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube. 17La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte. 18Moisés entró dentro de la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Exodo — Ex 16,10

10Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube.

Exodo — Ex 33,9s

9Y una vez entrado Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras Yahveh hablaba con Moisés. 10Todo el pueblo veía la columna de nube detenida a la puerta de la Tienda y se levantaba el pueblo, y cada cual se postraba junto a la puerta de su tienda.

Exodo — Ex 40,34-38

34La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la Morada. 35Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahveh llenaba la Morada. 36En todas las marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. 37Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en que se elevara. 38Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas.

Números — Num 9,15

15El día en que se erigió la Morada, la Nube cubrió la Morada, la Tienda del Testimonio. Por la tarde se quedaba sobre la Morada, con aspecto de fuego, hasta la mañana.

Exodo — Ex 40,38

38Porque durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus marchas.

I Reyes — 1Re 8,10ss

10Al salir los sacerdotes del Santo, la nube llenó la Casa de Yahveh. 11Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Yahveh. 12Entonces Salomón dijo: «Yahveh quiere habitar en densa nube.

II Macabeos — 2Mac 2,8

8El Señor entonces mostrará todo esto; y aparecerá la gloria del Señor y la Nube, como se mostraba en tiempo de Moisés, cuando Salomón rogó que el Lugar fuera solemnemente consagrado.»

Números — Num 17,7

7Como se amotinaba la comunidad contra Moisés y Aarón, se volvieron éstos hacia la Tienda del Encuentro. Y vieron que la Nube la había cubierto y se había aparecido la gloria de Yahveh.

Josué — Jos 24,7

7Clamaron entonces a Yahveh, el cual tendió unas densas nieblas entre vosotros y los egipcios, e hizo volver sobre ellos el mar, que los cubrió. Visteis con vuestros propios ojos lo que hice con Egipto; luego habitasteis largo tiempo en el desierto.

II Samuel — 2Sa 22,12

12Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones.

Profeticos (19citas)

Isaías — Is 60,8

8¿Quiénes son éstos que como nube vuelan, como palomas a sus palomares?

Oseas — Os 6,4

4¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa!

Oseas — Os 13,3

3Por eso serán como nube mañanera, como rocío matinal que pasa, como paja aventada de la era, como humo por la ventana.

Isaías — Is 5,6

6Haré de ella un erial que ni se pode ni se escarde. crecerá la zarza y el espino, y a las nubes prohibiré llover sobre ella.

Ezequiel — Ez 34,12

12Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas. Las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas.

Ez 38.9.16 — texto no disponible

Nahún — Nah 1,3

3Yahveh tardo a la cólera, pero grande en poder, y a nadie deja impune Yahveh. En la tempestad y el huracán camina, y las nubes son el polvo de sus pies.

Jeremías — Jer 4,13

13Ved cómo se levanta cual las nubes, como un huracán sus carros, y ligeros más que águilas sus corceles. - ¡Ay de nosotros, estamos perdidos!

Isaías — Is 63,13

13el que les hizo andar por los abismos como un caballo por el desierto, sin que tropezaran,

Isaías — Is 6,4s

4Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. 5Y dije: «¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!»

Ezequiel — Ez 10,3s

3Los querubines estaban parados a la derecha de la Casa cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior. 4La gloria de Yahveh se elevó de encima de los querubines hacia el umbral de la Casa y la Casa se llenó de la nube, mientras el atrio estaba lleno del resplandor de la gloria de Yahveh.

Ezequiel — Ez 43,4

4La gloria de Yahveh entró en la Casa por el pórtico que mira a oriente.

Sofonías — Sof 1,15

15Día de ira el día aquel, día de angustia y de aprieto, día de devastación y desolación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla,

Ezequiel — Ez 30,3.18

3Porque está cercano el día, está cercano el día de Yahveh, día cargado de nubarrones, la hora de las naciones será. 18En Tafnis el día se convertirá en tinieblas cuando yo quiebre allí el yugo de Egipto y se acabe el orgullo de su fuerza. A ella le cubrirá un nubarrón, y sus hijas partirán al cautiverio.

Joel — Jl 2,2

2¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla! Como la aurora sobre los montes se despliega un pueblo numeroso y fuerte, como jamás hubo otro, ni lo habrá después de él en años de generación en generación.

Lamentaciones — Lam 3,44

44te has arropado en una nube para que no pasara la oración;

Isaías — Is 4,5

5creará Yahveh sobre todo lugar del monte de Sión y sobre toda su reunión, nube y humo de día, y resplandor de fuego llameante de noche. Y por encima la gloria de Yahveh será toldo

Isaías — Is 45,8

8Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia. Yo, Yahveh, lo he creado.

Isaías — Is 19,1

1Oráculo contra Egipto. Allá va Yahveh cabalgando sobre nube ligera y entra en Egipto, se tambalean los ídolos de Egipto ante él y el corazón de Egipto se derrite en su interior.

Daniel — Dan 7,13

13Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia.

Nuevo Testamento (8citas)

Jds 12 — texto no disponible

Hechos — Hch 1,9

9Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.

Hechos — Hch 7,5s

5Y no le dio en ella en heredad ni la medida de la planta del pie; sino que prometió dársela en posesión a él y a su descendencia después de él, aunque no tenía ningún hijo. 6Dios habló así: Tus descendientes residirán como forasteros en tierra extraña y les esclavizarán y les maltratarán durante cuatrocientos años.

Apocalipsis — Ap 14,14

14Y seguí viendo. Había una nube blanca, y sobre la nube sentado uno como Hijo de hombre , que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada.

Apocalipsis — Ap 1,7

7Mirad, viene acompañado de nubes: todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí. Amén.

I Corintios — 1Cor 10,1s

1No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar; 2y todos fueron bautizados en Moisés, por la nube y el mar;

II Corintios — 2Cor 3,12-18

12Teniendo, pues, esta esperanza, hablamos con toda valentía, 13y no como Moisés, que se ponía un velo sobre su rostro para impedir que los israelitas vieran el fin de lo que era pasajero... 14Pero se embotaron sus inteligencias. En efecto, hasta el día de hoy perdura ese mismo velo en la lectura del Antiguo Testamento. El velo no se ha levantado, pues sólo en Cristo desaparece. 15Hasta el día de hoy, siempre que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones. 16Y cuando se convierte al Señor, se arranca el velo. 17Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. 18Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.

I Tesalonicenses — 1Tes 4,17

17Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

Apocalipsis — Ap 11,12

12Oí entonces una fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.

Evangelio (6citas)

Lucas — Lc 1,35

35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Mateo — Mt 17,1-8 p

1Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. 2Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 3En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. 4Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 5Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.» 6Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. 7Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo.» 8Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo.

Mateo — Mt 24.30 p

30Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.

Mateo — Mt 26,64 p

64Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.»

Juan — Jn 14,26

26Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan — Jn 16,13

13Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.