Preparar Palabra

Paciencia

62 citas resueltas — Texto completo

Salmos (3citas)

Salmos — Sal 103,8

8Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor;

Salmos — Sal 130,5

5Yo espero en Yahveh, mi alma espera en su palabra;

Salmos — Sal 25,3.5.21

3Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. 5He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día, 21Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh.

Sapienciales (5citas)

Eclesiástico — Eclo 18,8-14

8¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal? 9El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años. 10Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad. 11Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia. 12El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón. 13La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño. 14Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.

Eclesiástico — Eclo 2

1Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. 2Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres en la hora de la adversidad. 3Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías. 4Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé paciente. 5Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación. 6Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera en él. 7Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia, y no os desviéis, para no caer. 8Los que teméis al Señor, confiaos a él, y no os faltará la recompensa. 9Los que teméis al Señor, esperad bienes, contento eterno y misericordia. 10Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y fue desatendido? 11Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en la hora de la tribulación. 12¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del pecador que va por senda doble! 13¡Ay del corazón caído, que no tiene confianza! por eso no será protegido. 14¡Ay de vosotros que perdisteis el aguante! ¿Qué vais a hacer cuando el Señor os visite? 15Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que le aman guardan sus caminos. 16Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman quedan llenos de su Ley. 17Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan. 18Caeremos en manos del Señor y no en manos de los hombres, pues como es su grandeza, tal su misericordia.

Proverbios — Prov 16,32

32Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades.

Proverbios — Prov 25,15

15Con paciencia se persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.

Eclesiastés — Ecl 7,8

8Más vale el término de una cosa que su comienzo, más vale el paciente que el soberbio.

Historicos (2citas)

Exodo — Ex 34,6s

6Yahveh pasó por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, 7que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.»

Números — Num 14,18

18Yahveh es tardo a la cólera y rico en bondad, tolera iniquidad y rebeldía; aunque nada deja sin castigo, castigando la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación."

1Mac — texto no disponible

2Mac — texto no disponible

Profeticos (5citas)

Joel — Jl 2,13s

13Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahveh vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia. 14¡Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición, oblación y libación a Yahveh vuestro Dios!

Jonás — Jon 4,2

2y oró a Yahveh diciendo: «¡Ah, Yahveh!, ¿no es esto lo que yo decía cuando estaba todavía en mi tierra? Fue por eso por lo que me apresuré a huir a Tarsis. Porque bien sabía yo que tú eres un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del mal.

Joel — Jl 2.13

13Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahveh vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia.

Isaías — Is 55,6

6Buscad a Yahveh mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cercano.

Daniel — Dan 12,12

12Dichoso aquel que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco días.

Nuevo Testamento (37citas)

Efesios — Ef 5,1

1Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos,

Romanos — Rom 3,25s

25a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, habiendo pasado por alto los pecados cometidos anteriormente, 26en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús.

I Pedro — 1Pe 3,20

20en otro tiempo incrédulos, cuando les esperaba la paciencia de Dios, en los días en que Noé construía el Arca, en la que unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvados a través del agua;

Romanos — Rom 9,22ss

22Pues bien, si Dios, queriendo manifestar su cólera y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de cólera preparados para la perdición, 23a fin de dar a conocer la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria: 24con nosotros, que hemos sido llamados no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles...

II Pedro — 2Pe 3,9.15

9No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión. 15La paciencia de nuestro Señor juzgadla como salvación, como os lo escribió también Pablo, nuestro querido hermano, según la sabiduría que le fue otorgada.

Romanos — Rom 2,5

5Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios,

Hebreos — Heb 3,7-4,11

Capitulo 37Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, 8no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, el día de la provocación en el desierto, 9donde me provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto mis obras 10durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis caminos. 11Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! 12¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo; 13antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado. 14Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio. 15Al decir: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, 16¿quiénes son los que, habiéndole oído, le movieron querella? ¿Es que no fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés? 17Y ¿contra quiénes se irritó durante cuarenta años? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? 18Y ¿a quiénes juró que no entrarían en su descanso sino a los que desobedecieron? 19Así, vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. Capitulo 41Temamos, pues; no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros parezca llegar rezagado. 2También nosotros hemos recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que escucharon. 3De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo, 4pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y descansó Dios el día séptimo de todas sus obras. 5Y también en el pasaje citado: ¡No entrarán en mi descanso! 6Por tanto, quedando en claro que algunos han de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, 7vuelve a señalar un día, hoy, diciendo por David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones... 8Porque si Josué les hubiera proporcionado el descanso, no habría hablado Dios más tarde, de otro día. 9Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. 10Pues quien entra en su descanso, también él descansa de sus trabajos, al igual que Dios de los suyos. 11Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.

Filipenses — Flp 3,10

10y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte,

Romanos — Rom 8,17

17Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Santiago — Sant 5,10

10Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

Hebreos — Heb 6,12

12de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.

Hebreos — Heb 11

1La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. 2Por ella fueron alabados nuestros mayores. 3Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece. 4Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín, por ella fue declarado justo, con la aprobación que dio Dios a sus ofrendas; y por ella, aun muerto, habla todavía. 5Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se le halló, porque le trasladó Dios. Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio de haber agradado a Dios. 6Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan. 7Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe. 8Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba. 9Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. 10Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía. 12Por lo cual también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar. 13En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra. 14Los que tal dicen, claramente dan a entender que van en busca de una patria; 15pues si hubiesen pensado en la tierra de la que habían salido, habrían tenido ocasión de retornar a ella. 16Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad... 17Por la fe, Abraham, sometido a la prueba, presentó a Isaac como ofrenda, y el que había recibido las promesas, ofrecía a su unigénito , 18respecto del cual se le había dicho: Por Isaac tendrás descendencia. 19Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también figura. 20Por la fe, bendijo Isaac a Jacob y Esaú en orden al futuro. 21Por la fe, Jacob, moribundo, bendijo a cada uno de los hijos de José, y se inclinó apoyado en la cabeza de su bastón. 22Por la fe, José, moribundo, evocó el éxodo de los hijos de Israel, y dio órdenes respecto de sus huesos. 23Por la fe, Moisés, recién nacido, fue durante tres meses ocultado por sus padres, pues vieron que el niño era hermoso y no temieron el edicto del rey. 24Por la fe, Moisés, ya adulto, rehusó ser llamado hijo de una hija de Faraón, 25prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado, 26estimando como riqueza mayor que los tesoros de Egipto el oprobio de Cristo, porque tenía los ojos puestos en la recompensa. 27Por la fe, salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible. 28Por la fe, celebró la Pascua e hizo la aspersión de sangre para que el Exterminador no tocase a los primogénitos de Israel. 29Por la fe, atravesaron el mar Rojo como por una tierra seca; mientras que los egipcios intentando lo mismo, fueron tragados. 30Por la fe, se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días. 31Por la fe, la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores. 32Y ¿a qué continuar? Pues me faltaría el tiempo si hubiera de hablar sobre Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. 33Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; 34apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus infermedades, fueron valientes en la guerra, rechazando ejércitos extranjeros; 35las mujeres recobraban resucitados a sus muertos. Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; 36otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; 37apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, 38¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra. 39Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas. 40Dios tenía ya dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

Hebreos — Heb 6,15

15Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.

Santiago — Sant 5,11

11Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job en el sufrimiento y sabéis el final que el Señor le dio; porque el Señor es compasivo y misericordioso.

Hechos — Hch 8,32

32El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste: «Fue llevado como una oveja al matadero; y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, así él no abre la boca.

Hebreos — Heb 12,2s

2fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios. 3Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.

II Tesalonicenses — 2Tes 3,5

5Que el Señor guíe vuestros corazones hacia el amor de Dios y la tenacidad de Cristo.

Heb 12,l s — texto no disponible

Gálatas — Gal 5,22

22En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad,

I Corintios — 1Cor 10,13

13No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito.

Colosenses — Col 1,11

11confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria, para toda constancia en el sufrimiento y paciencia; dando con alegría

Romanos — Rom 5,3ss

3Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; 4la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, 5y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Santiago — Sant 1,2ss

2Considerad como un gran gozo, hermanos míos, el estar rodeados por toda clase de pruebas, 3sabiendo que la calidad probada de vuestra fe produce la paciencia en el sufrimiento; 4pero la paciencia ha de ir acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin que dejéis nada que desear.

Romanos — Rom 5,5

5y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Romanos — Rom 15,4

4En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Apocalipsis — Ap 2,10

10No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.

Apocalipsis — Ap 3,21

21Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.

Santiago — Sant 1,12

12¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman.

II Corintios — 2Cor 6,4

4antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias;

II Corintios — 2Cor 12,12

12Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros.

I Timoteo — 1Tim 6,11

11Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura.

II Timoteo — 2Tim 2,10

10Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.

II Timoteo — 2Tim 3,10

10Tú, en cambio, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, conducta, planes, fe, paciencia, caridad, constancia,

II Corintios — 2Cor 4,10-12

10Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. 11Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12De modo que la muerte actúa en nosotros, mas en vosotros la vida.

I Corintios — 1Cor 13,4

4La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe;

Efesios — Ef 4,2

2con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,

Colosenses — Col 3,12s

12Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, 13soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,14

14Os exhortamos, asimismo, hermanos, a que amonestéis a los que viven desconcertados, animéis a los pusilánimes, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos.

Evangelio (10citas)

Mateo — Mt 5,45

45para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Lucas — Lc 9,55

55Pero volviéndose, les reprendió;

Lucas — Lc 13,6-9

6Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" 8Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, 9por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."»

Lucas — Lc 15,11

11Dijo: «Un hombre tenía dos hijos;

Mateo — Mt 18,23-35

23«Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." 27Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes." 29Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré." 30Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?" 34Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»

Mateo — Mt 10,22

22Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

Mateo — Mt 5,11s

11Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Marcos — Mc 13,13

13Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

Lucas — Lc 21,19

19Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Mateo — Mt 11,29

29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.