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Patria

30 citas resueltas — Texto completo

Salmos (2citas)

Salmos — Sal 137,1-6

1A orillas de los ríos de Babilonia estábamos sentados y llorábamos, acordándonos de Sión; 2en los álamos de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras. 3Allí nos pidieron nuestros deportadores cánticos, nuestros raptores alegría: «¡Cantad para nosotros un cantar de Sión!» 4¿Cómo podríamos cantar un canto de Yahveh en una tierra extraña? 5¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra! 6¡Mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, si no alzo a Jerusalén al colmo de mi gozo!

Salmos — Sal 87

1De los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Su fundación sobre los santos montes 2ama Yahveh: las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. 3Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios: 4«Yo cuento a Ráhab y Babel entre los que me conocen. Tiro, Filistea y Etiopía, fulano nació allí.» 5Pero de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio Altísimo. 6Yahveh a los pueblos inscribe en el registro: «Fulano nació allí», 7y los príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.

Historicos (9citas)

Génesis — Gen 12,1s

1Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. 2De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.

Génesis — Gen 23,4

4«Yo soy un simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad sepulcral entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.»

Génesis — Gen 12,7

7Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.

Génesis — Gen 15,13

13Yahveh dijo a Abram: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años.

Nehemías — Neh 9,29ss

29Les conminaste para volverlos a tu Ley, pero ellos en su orgullo no escucharon tus mandatos; contra tus normas pecaron, contra aquellas que, cumplidas, dan la vida; dieron la espalda, endurecieron su cerviz y no escucharon. 30Tuviste paciencia con ellos durante muchos años; les advertiste por tu Espíritu, por boca de tus profetas; pero ellos no escucharon. Y los pusiste en manos de las gentes de los países. 31Mas en tu inmensa ternura no los acabaste, no los abandonaste, porque eres tú Dios clemente y lleno de ternura.

Nehemías — Neh 9,36s

36Míranos hoy a nosotros esclavos, y en el país que habías dado a nuestros padres para gozar de sus frutos y bienes, mira que aquí en servidumbre nos sumimos. 37Sus muchos frutos son para los reyes, que por nuestros pecados tú nos impusiste, y que a capricho dominan nuestras personas, cuerpos y ganados. ¡En gran angustia nos hallamos!

Nehemías — Neh 2,3

3y dije al rey: «¡Viva por siempre el rey! ¿Cómo no ha de estar triste mi semblante, cuando la ciudad donde están las tumbas de mis padres está en ruinas, y sus puertas devoradas por el fuego?»

Tobías — Tob 13,9-17

9¡Jerusalén, ciudad santa! Dios te castigó por las obras de tus hijos, mas tendrá otra vez piedad de los hijos de los justos. 10Confiesa al Señor cumplidamente y alaba al Rey de los siglos para que de nuevo levante en ti, con regocijo, su Tienda, y llene en ti de gozo a todos los cautivos y muestre en ti su amor a todo miserable por todos los siglos de los siglos. 11Brillará luz de lámparas por todos los confines de la tierra. Vendrán a ti de lejos pueblos numerosos, y los habitantes del confín del mundo, al Nombre del Señor, tu Dios, llevando en sus manos los obsequios para el Rey del Cielo. Todas las generaciones darán en ti señales de alegría, y el Nombre del Elegido durará por siempre. 12¡Malditos cuantos digan palabras crueles! ¡Malditos sean cuantos te destruyan! ¡Cuantos derriben tus muros echen tus torres por tierra y pasen a fuego tus moradas! ¡Mas sean benditos por siempre los que te construyan! 13Entonces exultarás, te alegrarás por los hijos de los justos, pues serán reunidos todos y bendecirán al Señor de los siglos. 14¡Dichosos los que te amen! ¡Dichosos los que se alegren en tu paz! ¡Dichosos cuantos hombres tuvieron tristeza en todos tus castigos, pues se alegrarán en ti y verán por siempre toda tu alegría! 15Bendice, alma mía, al Señor y gran Rey, 16que Jerusalén va a ser reconstruida y en la ciudad su Casa para siempre. Seré feliz si alguno quedare de mi raza para ver tu Gloria y confesar al Rey del Cielo. Las puertas de Jerusalén serán rehechas con zafiros y esmeraldas, y de piedras preciosas sus murallas. Las torres de Jerusalén serán alzadas con oro, y con oro puro sus defensas. 17Las plazas de Jerusalén serán soladas con rubí y piedra de Ofir; las puertas de Jerusalén entonarán cantos de alegría y todas sus casas cantarán: ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Dios de Israel! Y los benditos bendecirán el Santo Nombre por todos los siglos de los siglos.

Génesis — Gen 12,3

3Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»

Profeticos (3citas)

Lamentaciones — Lam 1,8.18s

8Jet. Mucho ha pecado Jerusalén, por eso se ha hecho cosa impura. Todos los que la honraban la desprecian, porque han visto su desnudez; y ella misma gime y se vuelve de espaldas. 18Sade. Justo, justo es Yahveh, porque yo he sido indócil a sus órdenes. Escuchad, pues, pueblos todos, y mirad mi dolor. Mis doncellas y mis jóvenes han ido al cautiverio. 19Qof. He llamado a mis amantes: me han traicionado ellos. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras se buscaban alimento por recobrar la vida.

Isaías — Is 64,4..

4Te haces encontradizo de quienes se alegran y practican justicia y recuerdan tus caminos. He aquí que estuviste enojado, pero es que fuimos pecadores; estamos para siempre en tu camino y nos salvaremos.

Baruc — Bar 4,30-5,9

Capitulo 430¡Animo, Jerusalén!: te consolará Aquel que te dio nombre. 31Desdichados los que te hicieron daño y se alegraron de tu caída. 32Desdichadas las ciudades a las que sirvieron tus hijos. desdichada la que a tus hijos recibió. 33Pues como se alegró de tu caída y de tu ruina se regocijó, así se afligirá por su desolación. 34Yo le quitaré su alborozo de ciudad bien poblada y en duelo se trocará su orgullo. 35Fuego vendrá sobre ella de parte del Eterno por largos días, y será morada de demonios durante mucho tiempo. 36Mira hacia Oriente, Jerusalén, y ve la alegría que te viene de Dios. 37Mira, llegan tus hijos, a los que despediste, vuelven reunidos desde oriente a accidente, a la voz del Santo, alegres de la gloria de Dios. Capitulo 51Jerusalén, quítate tu ropa de duelo y aflición, y vístete para siempre el esplendor de la gloria que viene de Dios. 2Envuélvete en el manto de la justicia que procede de Dios, pon en tu cabeza la diadema de gloria del Eterno. 3Porque Dios mostrará tu esplendor a todo lo que hay bajo el cielo. 4Pues tu nombre se llamará de parte de Dios para siempre: «Paz de la Justicia» y «Gloria de la Piedad». 5Levántate, Jerusalén, sube a la altura, tiende tu vista hacia Oriente y ve a tus hijos reunidos desde oriente a occidente, a la voz del Santo, alegres del recuerdo de Dios. 6Salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve traídos con gloria, como un trono real. 7Porque ha ordenado Dios que sean rebajados todo monte elevado y los collados eternos, y comados los valles hasta allanar la tierra, para que Israel marche en seguro bajo la gloria de Dios. 8Y hasta las selvas y todo árbol aromático darán sombra a Israel por orden de Dios. 9Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que vienen de él. Copia de la carta que envió Jeremías a los que iban a ser llevados cautivos a Babilonia por el rey de los babilonios, para comunicarles lo que Dios le había ordenado.

Nuevo Testamento (8citas)

Hebreos — Heb 11,13

13En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra.

Hechos — Hch 22,27s

27Acudió el tribuno y le preguntó: «Dime, ¿eres ciudadano romano?» - «Sí», respondió. 28- «Yo, dijo el tribuno, conseguí esta ciudadanía por una fuerte suma.» - «Pues yo, contestó Pablo, la tengo por nacimiento.»

Gálatas — Gal 4,26

26Pero la Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre,

Filipenses — Flp 3,20

20Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo,

Efesios — Ef 2,12

12estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Efesios — Ef 2,19

19Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios,

Hebreos — Heb 13,14

14que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro.

Hebreos — Heb 11,14ss

14Los que tal dicen, claramente dan a entender que van en busca de una patria; 15pues si hubiesen pensado en la tierra de la que habían salido, habrían tenido ocasión de retornar a ella. 16Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...

Evangelio (8citas)

Mateo — Mt 13,54-57 p

54Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» 57Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»

Juan — Jn 4,44

44Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria.

Lucas — Lc 13,33

33Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.

Lucas — Lc 19,41

41Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella,

Lucas — Lc 13,34s p

34«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! 35Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!»

Marcos — Mc 13,14-19

14«Pero cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; 15el que esté en el terrado, no baje ni entre a recoger algo de su casa, 16y el que esté por el campo, no regrese en busca de su manto. 17¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! 18Orad para que no suceda en invierno. 19Porque aquellos días habrá una tribulación cual no la hubo desde el principio de la creación, que hizo Dios, hasta el presente, ni la volverá a haber.

Lucas — Lc 19,43s

43Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, 44y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.»

Lucas — Lc 21,20-23

20«Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. 21Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; 22porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. 23¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! «Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo;