Proverbios — Prov 20,28
28Bondad y lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.
Eclesiástico — Eclo 43,33
33Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.
Eclesiástico — Eclo 35,1-10
1Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer sacrificios de comunión. 2Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer sacrificios de alabanza. 3Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse de la injusticia. 4No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues todo esto es lo que prescribe el mandamiento. 5La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo. 6El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará. 7Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus manos. 8En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos. 9Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus medios. 10Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más.
Eclesiástico — Eclo 39,27
27Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en males.
Sabiduría — Sab 10,12
12le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece.
Sabiduría — Sab 2-5
Capitulo 21Porque se dicen discurriendo desacertadamente: «Corta es y triste nuestra vida; no hay remedio en la muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto del Hades. 2Por azar llegamos a la existencia y luego seremos como si nunca hubiéramos sido. Porque humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa del latido de nuestro corazón; 3al apagarse, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como aire inconsistente. 4Caerá con el tiempo nuestro nombre en el olvido, nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como niebla acosada por los rayos del sol y por su calor vencida. 5Paso de una sombra es el tiempo que vivimos, no hay retorno en nuestra muerte; porque se ha puesto el sello y nadie regresa. 6Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud. 7Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, no se nos pase ninguna flor primaveral, 8coronémonos de rosas antes que se marchiten; 9ningún prado quede libre de nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de nuestro negocijo; que nuestra parte es ésta, ésta nuestra herencia. 10Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano. 11Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve. 12Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación. 13Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 14Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible, 15lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños. 16Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre. 17Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito. 18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos. 19Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza. 20Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará.» 21Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad; 22no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables. 23Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza; 24mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.
Capitulo 31En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. 2A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, 3y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. 4Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; 5por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; 6como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó. 7El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. 8Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. 9Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos. 10En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y separarse del Señor. 11Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción; vana es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras; 12sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad. 13Dichosa la estéril sin mancilla, la que no conoce lecho de pecado; tendrá su fruto en la visita de las almas. 14Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Santurario del Señor. 15Que el fruto de los esfuerzos nobles es glorioso, imperecedera la raíz de la prudencia. 16En cambio los hijos de adúlteros no llegarán a sazón, desaparecerá la raza nacida de una unión culpable. 17Si viven largos años, no alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad carecerá de honor. 18Y si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día de la sentencia, 19pues duro es el fin de una raza inicua.
Capitulo 41Mejor es carencia de hijos acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su recuerdo, porque es conocida por Dios y por los hombres; 2presente, la imitan, ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida de una corona, celebra su triunfo porque venció en la lucha por premios incorruptibles. 3En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido. 4Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval; 5se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón para comerlos, para nada servirán. 6Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres. 7El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso. 8La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años; 9la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada. 10Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado. 11Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma; 12pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo. 13Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años. 14Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad. Lo ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta 15que la gracia y la misericordia son para sus elegidos y su visita para sus santos. 16El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del inicuo. 17Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha puesto en seguridad; 18lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos. 19Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmentes asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá. 20Al tiempo de dar cuenta de sus pecados irán acobardados, y sus iniquidades se les enfrentarán acusándoles.
Capitulo 51Estará entonces el justo en pie con gran confianza en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus trabajos. 2Al verle, quedarán estremecidos de terrible espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación. 3Se dirán mudando de parecer, gimiendo en la angustia de su espíritu: 4«Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos, nuestros insultos. Locura nos pareció su vida y su muerte, una ignominia. 5¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos? 6Luego vagamos fuera del camino de la verdad; la luz de la justicia no nos alumbró, no salió el sol para nosotros. 7Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el camino del Señor, no lo conocimos. 8¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia? 9Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo; 10como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas; 11como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal de su paso; 12como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha siguió. 13Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad.» 14En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día. 15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo. 16Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo. 17Tomará su celo como armadura, y armará a la creación para rechazar a sus enemigos; 18por coraza vestirá la justicia, se pondrá por casco un juicio sincero, 19tomará por escudo su santidad invencible, 20afilará como espada su cólera inexorable, y el universo saldrá con él a pelear contra los insensatos. 21Partirán certeros los tiros de los rayos, de las nubes, como de arco bien tendido, saltarán al blanco, 22de una ballesta se disparará furioso granizo; las olas del mar se encresparán contra ellos, los ríos los anegarán sin piedad; 23se levantará contra ellos un viento poderoso y como huracán los aventará. Así la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los tronos de los que están en el poder.