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Piedad

65 citas resueltas — Texto completo

Salmos (7citas)

Salmos — Sal 25,10

10Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.

Salmos — Sal 12,2-6

2¡Salva, Yahveh, que ya no hay fieles, se acabaron los veraces entre los hijos de Adán! 3Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de corazones dobles. 4Arranque Yahveh todo labio tramposo, la lengua que profiere bravatas, 5los que dicen: «La lengua es nuestro fuerte, nuestros labios por nosotros, ¿quien va a ser amo nuestro?» 6Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres, ahora me alzo yo, dice Yahveh: auxilio traigo a quien por él suspira.

Salmos — Sal 31,24

24Amad a Yahveh, todos sus amigos; a los fieles protege Yahveh, pero devuelve muy sobrado al que obra por orgullo.

Salmos — Sal 149

1¡Aleluya! ¡Cantad a Yahveh un cantar nuevo: su alabanza en la asamblea de sus amigos! 2¡Regocíjese Israel en su hacedor, los hijos de Sión exulten en su rey; 3alaben su nombre con la danza, con tamboril y cítara salmodien para él! 4Porque Yahveh en su pueblo se complace, adorna de salvación a los humildes. 5Exalten de gloria sus amigos, desde su lecho griten de alegría: 6los elogios de Dios en su garganta, y en su mano la espada de dos filos; 7para ejecutar venganza en las naciones, castigos en los pueblos, 8para atar con cadenas a sus reyes, con grillos de hierro a sus magnates, 9para aplicarles la sentencia escrita: ¡será un honor para todos sus amigos!

Salmos — Sal 103

1De David. Bendice a Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre, 2bendice a Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios. 3El, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, 4rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, 5satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila. 6Yahveh, el que hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos, 7manifestó sus caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas. 8Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor; 9no se querella eternamente ni para siempre guarda su rencor; 10no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. 11Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; 12tan lejos como está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías. 13Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes le temen; 14que él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo. 15¡El hombre! Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece; 16pasa por él un soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle. 17Mas el amor de Yahveh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para los hijos de sus hijos, 18para aquellos que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos. 19Yahveh en los cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea. 20Bendecid a Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra. 21Bendecid a Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad. 22Bendecid a Yahveh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

Salmos — Sal 50

1Salmo. De Asaf. El Dios de los dioses, Yahveh, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente. 2Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece, 3viene nuestro Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad; 4convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo. 5«¡Congregad a mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio concertaron!» 6Anuncian los cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. 7«Escucha, pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios, tu Dios. 8«No es por tus sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus holocaustos! 9No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. 10«Pues mías son todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a millares; 11conozco todas las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos. 12«Si hambre tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto encierra. 13¿Es que voy a comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos? 14«Sacrificio ofrece a Dios de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo; 15e invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.» 16Pero al impío Dios le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y tomar en tu boca mi alianza, 17tú que detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras? 18«Si a un ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros; 19sueltas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño. 20«Te sientas, hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre. 21Esto haces tú, ¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo expongo ante tus ojos. 22«¡Entended esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que yo arrebate y no haya quien libre! 23El que ofrece sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto le mostraré la salvación de Dios.»

Salmos — Sal 16,10

10pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa.

Sapienciales (6citas)

Proverbios — Prov 20,28

28Bondad y lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.

Eclesiástico — Eclo 43,33

33Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.

Eclesiástico — Eclo 35,1-10

1Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer sacrificios de comunión. 2Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer sacrificios de alabanza. 3Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse de la injusticia. 4No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues todo esto es lo que prescribe el mandamiento. 5La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo. 6El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará. 7Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus manos. 8En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos. 9Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus medios. 10Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más.

Eclesiástico — Eclo 39,27

27Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en males.

Sabiduría — Sab 10,12

12le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece.

Sabiduría — Sab 2-5

Capitulo 21Porque se dicen discurriendo desacertadamente: «Corta es y triste nuestra vida; no hay remedio en la muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto del Hades. 2Por azar llegamos a la existencia y luego seremos como si nunca hubiéramos sido. Porque humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa del latido de nuestro corazón; 3al apagarse, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como aire inconsistente. 4Caerá con el tiempo nuestro nombre en el olvido, nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como niebla acosada por los rayos del sol y por su calor vencida. 5Paso de una sombra es el tiempo que vivimos, no hay retorno en nuestra muerte; porque se ha puesto el sello y nadie regresa. 6Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud. 7Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, no se nos pase ninguna flor primaveral, 8coronémonos de rosas antes que se marchiten; 9ningún prado quede libre de nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de nuestro negocijo; que nuestra parte es ésta, ésta nuestra herencia. 10Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano. 11Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve. 12Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación. 13Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 14Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible, 15lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños. 16Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre. 17Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito. 18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos. 19Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza. 20Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará.» 21Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad; 22no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables. 23Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza; 24mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. Capitulo 31En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. 2A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, 3y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. 4Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; 5por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; 6como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó. 7El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. 8Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. 9Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos. 10En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y separarse del Señor. 11Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción; vana es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras; 12sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad. 13Dichosa la estéril sin mancilla, la que no conoce lecho de pecado; tendrá su fruto en la visita de las almas. 14Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Santurario del Señor. 15Que el fruto de los esfuerzos nobles es glorioso, imperecedera la raíz de la prudencia. 16En cambio los hijos de adúlteros no llegarán a sazón, desaparecerá la raza nacida de una unión culpable. 17Si viven largos años, no alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad carecerá de honor. 18Y si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día de la sentencia, 19pues duro es el fin de una raza inicua. Capitulo 41Mejor es carencia de hijos acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su recuerdo, porque es conocida por Dios y por los hombres; 2presente, la imitan, ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida de una corona, celebra su triunfo porque venció en la lucha por premios incorruptibles. 3En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido. 4Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval; 5se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón para comerlos, para nada servirán. 6Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres. 7El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso. 8La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años; 9la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada. 10Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado. 11Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma; 12pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo. 13Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años. 14Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad. Lo ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta 15que la gracia y la misericordia son para sus elegidos y su visita para sus santos. 16El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del inicuo. 17Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha puesto en seguridad; 18lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos. 19Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre. Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmentes asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá. 20Al tiempo de dar cuenta de sus pecados irán acobardados, y sus iniquidades se les enfrentarán acusándoles. Capitulo 51Estará entonces el justo en pie con gran confianza en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus trabajos. 2Al verle, quedarán estremecidos de terrible espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación. 3Se dirán mudando de parecer, gimiendo en la angustia de su espíritu: 4«Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos, nuestros insultos. Locura nos pareció su vida y su muerte, una ignominia. 5¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos? 6Luego vagamos fuera del camino de la verdad; la luz de la justicia no nos alumbró, no salió el sol para nosotros. 7Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el camino del Señor, no lo conocimos. 8¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia? 9Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo; 10como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas; 11como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal de su paso; 12como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha siguió. 13Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad.» 14En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día. 15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo. 16Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo. 17Tomará su celo como armadura, y armará a la creación para rechazar a sus enemigos; 18por coraza vestirá la justicia, se pondrá por casco un juicio sincero, 19tomará por escudo su santidad invencible, 20afilará como espada su cólera inexorable, y el universo saldrá con él a pelear contra los insensatos. 21Partirán certeros los tiros de los rayos, de las nubes, como de arco bien tendido, saltarán al blanco, 22de una ballesta se disparará furioso granizo; las olas del mar se encresparán contra ellos, los ríos los anegarán sin piedad; 23se levantará contra ellos un viento poderoso y como huracán los aventará. Así la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los tronos de los que están en el poder.

Historicos (9citas)

Génesis — Gen 47,29

29Cuando los días de Israel tocaron a su fin, llamó a su hijo José y le dijo: «Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo y hazme este favor y lealtad: No me sepultes en Egipto.

I Samuel — 1Sa 20,8

8Haz este favor a tu siervo ya que hiciste que tu siervo estableciera contigo alianza de Yahveh; si hay falta en mí, dame tú mismo la muerte; ¿para qué llevarme hasta tu padre?»

Génesis — Gen 21,23

23Ahora, pues, júrame por Dios aquí mismo sin mentir, y tanto a mí como a mis hijos y a mis nietos, que la misma benevolencia que he tenido para contigo, la tendrás tú para conmigo y con el país donde te hemos recibido como huésped.»

Génesis — Gen 24,49

49Ahora, pues, decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor, y si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la izquierda.»

Exodo — Ex 34,6

6Yahveh pasó por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,

Exodo — Ex 4,22

22Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.

Deuteronomio — Dt 10,12s

12Y ahora, Israel, ¿qué te pide tu Dios, sino que temas a Yahveh tu Dios, que sigas todos sus caminos, que le ames, que sirvas a Yahveh tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, 13que guardes los mandamientos de Yahveh y sus preceptos que yo te prescribo hoy para que seas feliz?

I Macabeos — 1Mac 2,42

42Se les unió por entonces el grupo de los asideos, israelitas valientes y entregados de corazón a la Ley.

II Macabeos — 2Mac 12,45

45mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.

Profeticos (11citas)

Jeremías — Jer 31,3

3De lejos Yahveh se me apareció. Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti.

Isaías — Is 54,10

10Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá - dice Yahveh, que tiene compasión de ti.

Miqueas — Miq 6,8

8- «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios.»

Oseas — Os 6,6

6Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Oseas — Os 12,7

7Y tú volverás, gracias a tu Dios: observa amor y derecho, y espera en tu Dios siempre.

Oseas — Os 2,21s

21Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho en amor y en compasión, 22te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahveh.

Oseas — Os 4,1s

1Escuchad la palabra de Yahveh, hijos de Israel, que tiene pleito Yahveh con los habitantes de esta tierra, pues no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra; 2sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre.

Jeremías — Jer 9,23

23mas en esto se alabe quien se alabare: en tener seso y conocerme, por que yo soy Yahveh, que hago merced, derecho y justicia sobre la tierra, porque en eso me complazco - oráculo de Yahveh -.

Miqueas — Miq 7,2

2¡Ha desaparecido de la tierra el fiel, no queda un justo entre los hombres! Todos acechan en busca de sangre, cada cual atrapa en la red a su hermano.

Isaías — Is 57,1

1El justo perece, y no hay quien haga caso; los hombres buenos son arrebatados, y no hay quien lo considere. Cuando ante la desgracia es arrebatado el justo,

Isaías — Is 11,2

2Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.

Nuevo Testamento (26citas)

Hechos — Hch 2,27

27de que no abandonarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción.

Hechos — Hch 13.35

35Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu santo experimente la corrupción.

Heb 10.5-10 — texto no disponible

Hebreos — Heb 7,26

26Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,

Hebreos — Heb 5,7

7El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,

I Timoteo — 1Tim 3,16

16Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Angeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.

Hechos — Hch 2,5

5Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo.

Hechos — Hch 10,2.4.22.34s

2piadoso y temeroso de Dios, como toda su familia, daba muchas limosnas al pueblo y continuamente oraba a Dios. 4El le miró fijamente y lleno de espanto dijo: «¿Qué pasa, señor?» Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Dios. 22Ellos respondieron: «El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, reconocido como tal por el testimonio de toda la nación judía, ha recibido de un ángel santo el aviso de hacerte venir a su casa y de escuchar lo que tú digas.» 34Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.

Hechos — Hch 22,12

12«Un tal Ananías, hombre piadoso según la Ley, bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí,

Hechos — Hch 8,2

2Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.

Gálatas — Gal 4,6

6La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!

Gálatas — Gal 5,6

6Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que actúa por la caridad.

Efesios — Ef 4,24

24y a revestiros del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad.

Colosenses — Col 2,16-23

16Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados. 17Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo. 18Que nadie os prive del premio a causa del gusto por ruines prácticas, del culto de los ángeles, obesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal, 19en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el Cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Dios. 20Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujertaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como 21«no tomes», «no gustes», «no toques», 22cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos? 23Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.

Hebreos — Heb 12,28

28Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosa piedad y reverencia,

I Timoteo — 1Tim 6,11

11Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura.

Tito — Tit 1,8

8sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí.

Tito — Tit 2,12

12que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,

II Pedro — 2Pe 1,6s

6al conocimiento la templanza, a la templanza la tenacidad, a la tenacidad la piedad, 7a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad.

I Timoteo — 1Tim 6,5-10

5discusiones sin fin propias de gentes que tienen la inteligencia corrompida, que están privados de la verdad y que piensan que la piedad es un negocio. 6Y ciertamente es un gran negocio la piedad, con tal de que se contente con lo que tiene. 7Porque nosotros no hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. 8Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso. 9Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insentatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. 10Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores.

II Timoteo — 2Tim 3,10ss

10Tú, en cambio, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, conducta, planes, fe, paciencia, caridad, constancia, 11en mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio, en Listra. ¡Qué persecuciones hube de sufrir! Y de todas me libró el Señor. 12Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones.

II Timoteo — 2Tim 3,5

5que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos.

II Pedro — 2Pe 2.9

9es porque el Señor sabe librar de las pruebas a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio,

I Timoteo — 1Tim 4,7s

7Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad. 8Los ejercicios corporales sirven para poco; en cambio la piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura.

I Timoteo — 1Tim 6.3

3Si alguno enseña otra cosa y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad,

Tito — Tit 1,1

1Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad,

Apocalipsis — Ap 15,4

4¿Quién no temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti, porque han quedado de manifiesto tus justos designios».

Evangelio (6citas)

Mateo — Mt 9,13

13Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

Lucas — Lc 1,75.78

75en santidad y justicia delante de él todos nuestros días. 78por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura,

Juan — Jn 8.29

29Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»

Juan — Jn 9,31

31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha.

Marcos — Mc 14,35s p

35Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. 36Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.»

Lucas — Lc 2,25

25Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.