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Pobres

116 citas resueltas — Texto completo

Salmos (19citas)

Salmos — Sal 1,3

3Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.

Salmos — Sal 112,1.3

1¡Aleluya! Alef. ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, Bet. que en sus mandamientos mucho se complace! 3He. Hacienda y riquezas en su casa, Vau. su justicia por siempre permanece.

Salmos — Sal 72,2ss.12ss

2que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes. 3Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados. 4El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor. 12Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; 13se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará. 14De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos;

Salmos — Sal 9-10

Capitulo 91Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David. 2Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, cantaré todas tus maravillas; 3quiero alegrarme y exultar en ti, salmodiar a tu nombre, Altísimo. 4Mis enemigos retroceden, flaquean, perecen delante de tu rostro; 5pues tú has llevado mi juicio y mi sentencia, sentándote en el trono cual juez justo. 6Has reprimido a las gentes, has perdido al impío, has borrado su nombre para siempre jamás; 7acabado el enemigo, todo es ruina sin fin, has suprimido sus ciudades, perdido su recuerdo. He aquí que 8Yahveh se sienta para siempre, afianza para el juicio su trono; 9él juzga al orbe con justicia, a los pueblos con rectitud sentencia. 10¡Sea Yahveh ciudadela para el oprimido, ciudadela en los tiempos de angustia! 11Y en ti confíen los que saben tu nombre, pues tú, Yahveh, no abandonas a los que te buscan. 12Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión, publicad por los pueblos sus hazañas; 13que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda, no olvida el grito de los desdichados. 14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte, 15para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu salvación. 16Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que ocultaron, su pie quedó prendido. 17Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado en la obra de sus manos. Sordina. 18¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan! 19Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados. 20¡Levántate, Yahveh, no triunfe el hombre, sean juzgados los gentiles delante de tu rostro! 21Infunde tú, Yahveh, en ellos el terror, aprendan los gentiles que no son más que hombres. Capitulo 101Lámed ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia? 2Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido. 3(Mem.) Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que bendice menosprecia a Yahveh, 4(Nun.) el impío, insolente, no le busca: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa. 5En todo tiempo se afianzan sus caminos, allá arriba tus juicios muy lejos de él están, a todos sus rivales da soplidos. 6Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!» (Sámek.) porque en desgracia no se ve, 7maldice. (Pe.) De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad; 8al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido, 9al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red. 10(Sade.) Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder; 11dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.» 12Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados! 13¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: «No vendrás a indagar?» 14Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano. 15Sin. ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin dejar rastro! 16¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de su tierra! 17Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos, 18para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!

Salmos — Sal 22

1Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David. 2Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos! 3Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí. 4¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel! 5En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; 6a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. 7Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!» 10Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. 12¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro! 13Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; 14ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen. 15Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. 16Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. 17Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. 18Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, 19repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. 20¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, 21libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; 22sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos! 23¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: 24«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel». 25Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó. 26De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. 27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!» 28Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva, 31le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad 32venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.

Salmos — Sal 25

1De David Alef. A ti, Yahveh, levanto mi alma, 2oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos! 3Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. 4Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas. 5He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día, 6Zain. Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre. 7Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh. 8Tet. Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino; 9Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero. 10Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes. 11Lámed. Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande. 12Mem. Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir; 13Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra. 14Sámek. El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura. 15Ain. Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo. 16Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado. 17Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias. 18(Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados. 19Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen. 20Sin. Garda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo. 21Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh. 22Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

Salmos — Sal 69

1Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios...» De David. 2¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello! 3Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las aguas, y las olas me anegan. 4Estoy exhausto de gritar, arden mis fauces, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios. 5Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado tengo que devolver?) 6Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas. 7¡No se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahveh Sebaot! ¡No sufran confusión por mí los que te buscan, oh Dios de Israel! 8Pues por ti sufro el insulto, y la vergüenza cubre mi semblante; 9para mis hermanos soy un extranjero, un desconocido para los hijos de mi madre; 10pues me devora el celo de tu casa, y caen sobre mí los insultos de los que te insultan. 11Si mortifico mi alma con ayuno, se me hace un pretexto de insulto; 12si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla, 13cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben licor fuerte. 14Mas mi oración hacia ti, Yahveh, en el tiempo propicio: por tu gran amor, oh Dios, respóndeme, por la verdad de tu salvación. 15¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las honduras de las aguas! 16¡El flujo de las aguas no me anegue no me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca! 17¡Respóndeme, Yahveh, pues tu amor es bondad; en tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos; 18no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto, respóndeme; 19acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame! 20Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos mis opresores. 21El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno. 22Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre. 23¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa; 24anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen! 25Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera; 26su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite: 27porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima. 28Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia; 29del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos. 30Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca! 31El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias; 32y más que un toro agradará a Yahveh, más que un novillo con cuernos y pezuñas. 33Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios! 34Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos. 35¡Alábenle los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él! 36Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán allí y las poseerán; 37la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.

Salmos — Sal 54,7ss

7¡El mal recaiga sobre los que me asechan, Yahveh, por tu verdad destrúyelos! 8De corazón te ofreceré sacrificios, celebraré tu nombre, porque es bueno, 9porque de toda angustia me ha librado, y mi ojo se recreó en mis enemigos

Salmos — Sal 69,23-30

23¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa; 24anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen! 25Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera; 26su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite: 27porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima. 28Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia; 29del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos. 30Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca!

Salmos — Sal 18,28

28tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.

Salmos — Sal 9,14-19

14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte, 15para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu salvación. 16Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que ocultaron, su pie quedó prendido. 17Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado en la obra de sus manos. Sordina. 18¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan! 19Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados.

Salmos — Sal 10,14

14Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.

Salmos — Sal 86,1s

1Oración. De David. Tiende tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre, 2guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios,

Salmos — Sal 34,5-11

5Dálet. He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores. 6He. Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante. 7Zain. Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias. 8Jet. Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los libra. 9Tet. Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él. 10Yod. Temed a Yahveh vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada. 11Kaf. Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.

Salmos — Sal 10,17

17Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos,

Salmos — Sal 37,11

11mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.

Salmos — Sal 74,19

19No entregues a la bestia el alma de tu tórtola, la vida de tus pobres no olvides para siempre.

Salmos — Sal 149,4s

4Porque Yahveh en su pueblo se complace, adorna de salvación a los humildes. 5Exalten de gloria sus amigos, desde su lecho griten de alegría:

Salmos — Sal 22,27

27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»

Sapienciales (19citas)

Proverbios — Prov 19,1.22

1Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de labios perversos y además necio. 22Lo que se desea en un hombre es la bondad, más vale un pobre que un mentiroso.

Proverbios — Prov 28,6

6Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que sea rico.

Eclesiastés — Ecl 4,13

13Más vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar.

Proverbios — Prov 6,6-11

6Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio. 7Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo; 8asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies. 9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados; 11y llegará como vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza.

Proverbios — Prov 10,4s

4Mano indolente empobrece, la mano de los diligentes enriquece. 5Amontonar en verano es de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre indigno.

Proverbios — Prov 13,18

18Miseria e ignominia al que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la reprensión.

Proverbios — Prov 21,17

17Se arruina el hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes.

Proverbios — Prov 30,8s

8Aleja de mí la mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar mi bocado de pan, 9no sea que llegue a hartarme y reniegue, y diga: «¿Quién es Yahveh?». o no sea que, siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.

Job — Job 24,2-12

2Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor. 3Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda. 4Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país. 5Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a la tarde, pan para sus crías. 6Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado. 7Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío. 8Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca. 9Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre. 10Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas. 11Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed. 12Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración!

Proverbios — Prov 14,21

21Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres.

Proverbios — Prov 17,5

5Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará impune.

Proverbios — Prov 19,17

17Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa.

Proverbios — Prov 22,22s

22No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta, 23porque Yahveh defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores.

Proverbios — Prov 23,10s

10No desplaces el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos, 11porque su vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti.

Eclesiástico — Eclo 3,30-4,6

Capitulo 330El agua apaga el fuego llameante, la limosma perdona los pecados. 31Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída encontrará un apoyo. Capitulo 41Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos suplicantes. 2No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigencia. 3No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al mendigo. 4No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre. 5No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte. 6Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su imprecación.

Job — Job 34,28

28hasta hacer llegar a él el gemido del débil y hacerle oír el clamor de los humildes.

Proverbios — Prov 15,33

33El temor de Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.

Proverbios — Prov 22,4

4Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.

Eclo 45,4 heb. — texto no disponible

Eclesiástico — Eclo 1,27

27Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la fidelidad y mansedumbre.

Historicos (9citas)

Tobías — Tob 5,18ss

18Pero su madre lloraba y dijo a Tobit: «¿Por qué has hecho que se vaya mi hijo? ¿No era él el bastón de nuestra mano, que siempre va y viene con nosotros? 19¡Que no sea el dinero lo primero de todo! Que no se convierta en el precio de nuestro hijo! 20¡Con lo que el Señor nos daba para vivir teníamos bastante!»

Nehemías — Neh 5,1-13

1Un gran clamor se suscitó entre la gente del pueblo y sus mujeres contra sus hermanos judíos. 2Había quienes decían: «Nosotros tenemos que dar en prenda nuestros hijos y nuestras hijas para obtener grano con que comer y vivir.» 3Había otros que decían: «Nosotros tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para conseguir grano en esta penuria.» 4Y otros decían: «Tenemos que pedir prestado dinero a cuenta de nuestros campos y de nuestras viñas para el impuesto del rey; 5y siendo así que tenemos la misma carne que nuestros hermanos, y que nuestros hijos son como sus hijos, sin embargo tenemos que entregar como esclavos a nuestros hijos y a nuestras hijas; ¡hay incluso entre nuestras hijas quienes son deshonradas! Y no podemos hacer nada, ya que nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros.» 6Yo me indigné mucho al oír su queja y estas palabras. 7Tomé decisión en mi corazón de reprender a los notables y a los consejeros, y les dije: «¡Qué carga impone cada uno de vosotros a su hermano!» Congregué contra ellos una gran asamblea, 8y les dije: «Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros los que vendéis a vuestros hermanos para que nosotros los rescatemos!» Ellos callaron sin saber qué responder. 9Y yo continué: «No está bien lo que estáis haciendo. ¿No queréis caminar en el temor de nuestro Dios, para evitar los insultos de las naciones enemigas? 10También yo, mis hermanos y mi gente, les hemos prestado dinero y trigo. Pues bien, condonemos estas deudas. 11Restituidles inmediatamente sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y perdonadles la deuda del dinero, del trigo, del vino y del aceite que les habéis prestado.» 12Respondieron ellos: «Restituiremos y no les reclamaremos ya nada; haremos como tú has dicho.» Entonces llamé a los sacerdotes y les hice jurar que harían seguir esta promesa. 13Luego sacudí los plieges de mi manto diciendo: «¡Así sacuda Dios, fuera de su casa y de su hacienda, a todo aquel que no mantenga esta palabra: así sea sacudido y despojado!» Toda la asamblea respondió: «¡Amén!», y alabó a Yahveh. Y el pueblo cumplió esta palabra.

Ex 20.15ss — texto no disponible

Exodo — Ex 22,21-26

21No vejarás a viuda ni a huérfano. 22Si le vejas y clama a mí, no dejaré de oír su clamor, 23se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos. 24Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre que habita contigo, no serás con él un usurero; no le exigiréis interés. 25Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, 26porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo le oiré, porque soy compasivo.

Exodo — Ex 23,6

6No tuerzas el derecho de tu pobre en su pleito.

Deuteronomio — Dt 15,1-15

1Cada siete años harás remisión. 2En esto consiste la remisión. Todo acreedor que posea una prenda personal obtenida de su prójimo, le hará remisión; no apremiará a su prójimo ni a su hermano, si se invoca la remisión en honor de Yahveh. 3Podrás apremiar al extranjero, pero a tu hermano le concederás la remisión de lo que te debe. 4Cierto que no debería haber ningún pobre junto a ti, porque Yahveh te otorgará su bendición en la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia para que la poseas, 5pero sólo si escuchas de verdad la voz de Yahveh tu Dios cuidando de poner en práctica todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy. 6Sí, Yahveh tu Dios te bendecirá como te ha dicho: prestarás a naciones numerosas, y tú no pedirás prestado, dominarás a naciones numerosas, y a ti no te dominarán. 7Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, 8sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia. 9Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: «Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión», para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Yahveh contra ti y te cargarías con un pecado. 10Cuando le des algo, se lo has de dar de buena gana, que por esta acción te bendecirá Yahveh, tu Dios en todas tus obras y en todas tus empresas. 11Pues no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra. 12Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo le dejarás libre. 13Al dejarle libre, no le mandarás con las manos vacías; 14le harás algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según como te haya bendecido Yahveh tu Dios. 15Recordarás que tu fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató: por eso te mando esto hoy.

Deuteronomio — Dt 24,10-15

10Si haces algún préstamo a tu prójimo, no entrarás en su casa para tomar la prenda, sea cual fuere. 11Te quedarás fuera, y el hombre a quien has hecho el préstamo te sacará la prendra afuera. 12Y si es un hombre de condición humilde, no te acostarás guardando su prenda; 13se la devolverás a la puesta del sol, para que pueda acostarse en su manto. Así te bendecirá y habrás hecho una buena acción a los ojos de Yahveh tu Dios. 14No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades. 15Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario. Así no apelará por ello a Yahveh contra ti, y no te cargarás con un pecado.

Deuteronomio — Dt 26,12

12El tercer año, el año del diezmo, cuando hayas acabado de apartar el diezmo de toda tu cosecha y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que coman de ello en tus ciudades hasta saciarse,

Tobías — Tob 4,7-11

7como todos los que practican la justicia. «Haz limosma con tus bienes; y al hacerlo, que tu ojo no tenga rencilla. No vuelvas la cara ante ningún pobre y Dios no apartará de ti su cara. 8Regula tu limosma según la abundancia de tus bienes. Si tienes poco, da conforme a ese poco, pero nunca temas dar limosna, 9porque así te atesoras una buena reserva para el día de la necesidad. 10Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas. 11Don valioso es la limosma para cuantos la practican en presencia del Altísimo.

Números — Num 12,3

3Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra.

Profeticos (20citas)

Amós — Am 2,6ss

6Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Israel y por cuatro, seré inflexible! Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; 7pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen; hijo y padre acuden a la misma moza, para profanar mi santo Nombre; 8sobre ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar, y el vino de los que han multado beben en la casa de su dios...

Amós — Am 4,1

1Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en la montaña de Samaria, que oprimís a los débiles, que maltratáis a los pobres, que decís a vuestros maridos: «¡Traed, y bebamos!»

Amós — Am 5,11

11Pues bien, ya que vosotros pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casas de sillares habéis construido, pero no las habitaréis; viñas selectas habéis plantado, pero no beberéis su vino.

Ezequiel — Ez 22,29

29El pueblo de la tierra ha hecho violencia y cometido pillaje, ha oprimido al pobre y al indigente, ha maltratado al forastero sin ningún derecho.

Amós — Am 8,5s

5diciendo: «¿Cuándo pasará el novilunio para poder vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude, 6para comprar por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias, para vender hasta el salvado del grano?»

Oseas — Os 12,8

8Canaán tiene en su mano balanzas tramposas, es amigo de explotar.

Miqueas — Miq 2,2

2Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad.

Isaías — Is 5,8

8¡Ay, los que juntáis casa con casa, y campo a campo anexionáis, hasta ocupar todo el sitio y quedaros solos en medio del país!

Jeremías — Jer 34,8-22

8Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, después de llegar el rey Sedecías a un acuerdo con todo el pueblo de Jerusalén, proclamándoles una manumisión, 9en orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano. 10Todos los jefes y todo el pueblo que entraba en el acuerdo obedecieron, dejando libres quién a su siervo, quién a su esclava, dándoles la libertad de modo que no hubiese entre ellos más esclavos: obedecieron y les dejaron libres. 11Pero luego volvieron a apoderarse de los siervos y esclavas que habían manumitido y los redujeron a servidumbre y esclavitud. 12Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en estos términos: 13Así dice Yahveh, el Dios de Israel: yo hice alianza con vuestros padres el día que los saqué de Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo: 14«Al cabo de siete años cada uno de vosotros dejará libre al hermano hebreo que se le hubiera vendido. Te servirá por seis años, y le enviarás libre de junto a ti.» Pero no me hicieron caso vuestros padres ni aplicaron el oído. 15Vosotros os habéis convertido hoy y habéis hecho lo que es recto a mis ojos proclamando manumisión general, y llegando a un acuerdo en mi presencia, en la Casa que se llama por mi Nombre; 16pero os habéis echado atrás y profanado mi Nombre, os habéis apoderado de vuestros respectivos siervos y esclavas a quienes habíais manumitido, reduciéndolos de nuevo a esclavitud. 17Por tanto, así dice Yahveh: Vosotros no me habéis hecho caso al proclamar manumisión general. He aquí que yo proclamo contra vosotros manumisión de la espada, de la peste y del hambre - oráculo de Yahveh - y os doy por espantajo de todos los reinos de la tierra. 18Y a los individuos que traspasaron mi acuerdo, aquellos que no han hecho válidos los términos del acuerdo que firmaron en mi presencia, yo los volveré como el becerro que cortaron en dos y por entre cuyos pedazos pasaron: 19a los jefes de Judá, los jefes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra que han pasado por entre los pedazos del becerro, 20les pondré en manos de sus enemigos y de quienes buscan su muerte y sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra. 21Y a Sedecías, rey de Judá, y a sus jefes les pondré en manos de sus enemigos y de quienes buscan su muerte y del ejército del rey de Babilonia que se ha retirado de vosotros. 22Mirad que yo lo ordeno - oráculo de Yahveh - y les hago volver sobre esta ciudad, y la atacarán, la tomarán y le darán fuego, y las ciudades de Judá las trocaré en desolación sin habitantes.

Amós — Am 5,7

7¡Ay de los que cambian en ajenjo el juicio y tiran por tierra la justicia,

Isaías — Is 10,1s

1¡Ay! los que decretan decretos inicuos, y los escribientes que escriben vejaciones, 2excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de los míseros de mi pueblo, haciendo de las viudas su botín, y despojando a los huérfanos.

Jeremías — Jer 22,13-17

13¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus pisos sin derecho! De su prójimo se sirve de balde y su trabajo no le paga. 14El que dice: «Voy a edificarme una casa espaciosa y pisos ventilados», y le abre sus correspondientes ventanas; pone paneles de cedro y los pinta de rojo. 15¿Serás acaso rey porque seas un apasionado del cedro? Tu padre, ¿no comía y bebía? - «También hizo justicia y equidad.» - Pues mejor para él. 16«- Juzgó la causa del cuitado y del pobrecillo.» - Pues mejor. ¿No es esto conocerme? - oráculo de Yahveh -. 17Pero tus ojos y tu corazón no están más que a tu granjería, - ¡Y a la sangre inocente! - Para verterla. - ¡Y al atropello y al entuerto! - Para hacer tú lo propio.

Isaías — Is 11,4

4Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.

Jeremías — Jer 20,12s

12¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. 13Cantad a Yahveh, alabad a Yahveh, porque ha salvado la vida de un pobrecillo de manos de malhechores.

Isaías — Is 26,5s

5Porque él derroca a los habitantes de los altos, a la villa inacessible; la hace caer, la abaja hasta la tierra, la hace tocar el polvo; 6la pisan pies, pies de pobres, pisadas de débiles.»

Sofonías — Sof 2,3

3Buscad a Yahveh, vosotros todos, humildes de la tierra, que cumplís sus normas; buscad la justicia, buscad la humildad; quizá encontréis cobijo el Día de la cólera de Yahveh.

Isaías — Is 49,13

13¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! Prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahveh ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido.

Isaías — Is 66,2

2si todo lo hizo mi mano, y es mío todo ello? - Oráculo de Yahveh -. Y ¿en quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que tiembla a mi palabra.

Sofonías — Sof 3,12s

12Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, y en el nombre de Yahveh se cobijará 13el Resto de Israel. No cometerán más injusticia, no dirán mentiras, y no más se encontrará en su boca lengua embustera. Se apacentarán y reposarán, sin que nadie los turbe.

Is 61,1 Lc 4,18 — texto no disponible

Zacarías — Zac 9,9

9¡Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna.

Nuevo Testamento (16citas)

Santiago — Sant 2,5

5Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?

Apocalipsis — Ap 2,9

9Conozco tu tribulación y tu pobreza - aunque eres rico - y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.

Apocalipsis — Ap 3,17

17Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Hechos — Hch 3,6

6Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar.»

II Corintios — 2Cor 8,20

20Así evitaremos todo motivo de reproche por esta abundante suma que administramos;

II Corintios — 2Cor 11,8s

8A otras Iglesias despojé, recibiendo de ellas con qué vivir para serviros. 9Y estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad. En todo evité el seros gravoso, y lo seguiré evitando.

Hechos — Hch 21,24

24Tómalos y purifícate con ellos; y paga tú por ellos, para que se rapen la cabeza; así todos entenderán que no hay nada de lo que ellos han oído decir de ti; sino que tú también te portas como un cumplidor de la Ley.

Hechos — Hch 28,30

30Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;

I Corintios — 1Cor 9,18

18Ahora bien, ¿cuál es mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, renunciando al derecho que me confiere el Evangelio.

Filipenses — Flp 4,11s

11No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación.

Hechos — Hch 4,32

32La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos.

Hechos — Hch 2,44s

44Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; 45vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno.

Hebreos — Heb 10,34

34Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera.

Santiago — Sant 5,4

4Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

I Juan — 1Jn 3,17

17Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?

II Corintios — 2Cor 8,9

9Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza.

Evangelio (33citas)

Mateo — Mt 5,3

3«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Lucas — Lc 6,20

20Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.

Lucas — Lc 1,46-55

46Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor 47y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador 48porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre 50y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. 52Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. 53A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. 54Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 55- como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»

Lucas — Lc 14,21

21«Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: "Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos."

Mateo — Mt 11,5

5los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;

Lucas — Lc 2,7

7y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Mateo — Mt 13,55

55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

Mateo — Mt 8,20

20Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

Mateo — Mt 27,35

35Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes.

Mateo — Mt 11,29

29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo — Mt 21,5

5Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo.

Mateo — Mt 27,35.43.46

35Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. 43Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."» 46Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»

Mateo — Mt 6,24.33

24Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. 33Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Mateo — Mt 13,22

22El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.

Mateo — Mt 10,37ss

37«El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

Lucas — Lc 18,9-14

9Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. 11El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. 12Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias." 13En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!" 14Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

Lucas — Lc 18,15ss

15Le presentaban también los niños pequeños para que los tocara, y al verlo los discípulos, les reñían. 16Mas Jesús llamó a los niños, diciendo: «Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. 17Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.»

Mateo — Mt 19,13-24

13Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. 14Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.» 15Y, después de imponerles las manos, se fue de allí. 16En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» 17El le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.» 18«¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, 19honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 20Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?» 21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.» 22Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. 23Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. 24Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.»

Lucas — Lc 12,32ss

32«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33«Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo — Mt 6,19ss

19«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. 20Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. 21Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Lucas — Lc 8,14

14Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez.

Lucas — Lc 12,33

33«Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla;

Mateo — Mt 19,21.27 p

21Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.» 27Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»

Mateo — Mt 10,9

9No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas;

Mateo — Mt 10,8

8Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.

Marcos — Mc 12,41-44

41Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. 42Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. 43Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. 44Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.

Lucas — Lc 6,20s

20Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. 21Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.

Lucas — Lc 16,19-25

19«Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. 20Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, 21deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. 23«Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama." 25Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado.

Mateo — Mt 23,23

23«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello.

Lucas — Lc 14,13.21

13Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 21«Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: "Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos."

Lucas — Lc 16,9

9«Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.

Mateo — Mt 25,34-46

34Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; 36estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." 37Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? 38¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" 40Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." 41Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." 44Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" 45Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo." 46E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»

Mateo — Mt 26,11

11Porque pobres tendréis siempre con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre.