Salmos — Sal 1,3
3Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.
Salmos — Sal 112,1.3
1¡Aleluya! Alef. ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, Bet. que en sus mandamientos mucho se complace! 3He. Hacienda y riquezas en su casa, Vau. su justicia por siempre permanece.
Salmos — Sal 72,2ss.12ss
2que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes. 3Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados. 4El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor. 12Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara; 13se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará. 14De la opresión, de la violencia, rescatará su alma, su sangre será preciosa ante sus ojos;
Salmos — Sal 9-10
Capitulo 91Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David. 2Te doy gracias, Yahveh, de todo corazón, cantaré todas tus maravillas; 3quiero alegrarme y exultar en ti, salmodiar a tu nombre, Altísimo. 4Mis enemigos retroceden, flaquean, perecen delante de tu rostro; 5pues tú has llevado mi juicio y mi sentencia, sentándote en el trono cual juez justo. 6Has reprimido a las gentes, has perdido al impío, has borrado su nombre para siempre jamás; 7acabado el enemigo, todo es ruina sin fin, has suprimido sus ciudades, perdido su recuerdo. He aquí que 8Yahveh se sienta para siempre, afianza para el juicio su trono; 9él juzga al orbe con justicia, a los pueblos con rectitud sentencia. 10¡Sea Yahveh ciudadela para el oprimido, ciudadela en los tiempos de angustia! 11Y en ti confíen los que saben tu nombre, pues tú, Yahveh, no abandonas a los que te buscan. 12Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión, publicad por los pueblos sus hazañas; 13que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda, no olvida el grito de los desdichados. 14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte, 15para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu salvación. 16Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que ocultaron, su pie quedó prendido. 17Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado en la obra de sus manos. Sordina. 18¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan! 19Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados. 20¡Levántate, Yahveh, no triunfe el hombre, sean juzgados los gentiles delante de tu rostro! 21Infunde tú, Yahveh, en ellos el terror, aprendan los gentiles que no son más que hombres.
Capitulo 101Lámed ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia? 2Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido. 3(Mem.) Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que bendice menosprecia a Yahveh, 4(Nun.) el impío, insolente, no le busca: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa. 5En todo tiempo se afianzan sus caminos, allá arriba tus juicios muy lejos de él están, a todos sus rivales da soplidos. 6Dice en su corazón: «¡Jamás vacilaré!» (Sámek.) porque en desgracia no se ve, 7maldice. (Pe.) De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad; 8al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido, 9al acecho escondido como león en su guarida, al acecho para atrapar al desdichado, atrapa al desdichado arrastrándole en su red. 10(Sade.) Espía, se agazapa, se encoge, el desvalido cae en su poder; 11dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.» 12Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados! 13¿Por qué el impío menosprecia a Dios, dice en su corazón: «No vendrás a indagar?» 14Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano. 15Sin. ¡Quiebra el brazo del impío, del malvado; indaga su impiedad sin dejar rastro! 16¡Yahveh es rey por siempre, por los siglos; los gentiles han sido barridos de su tierra! 17Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos, 18para hacer justicia al huérfano, al vejado: ¡cese de dar terror el hombre salido de la tierra!
Salmos — Sal 22
1Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David. 2Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos! 3Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí. 4¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel! 5En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; 6a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. 7Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!» 10Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. 12¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro! 13Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; 14ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen. 15Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. 16Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. 17Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. 18Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, 19repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. 20¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, 21libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; 22sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos! 23¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: 24«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel». 25Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó. 26De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. 27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!» 28Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva, 31le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad 32venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.
Salmos — Sal 25
1De David Alef. A ti, Yahveh, levanto mi alma, 2oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos! 3Guimel. No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. 4Dálet. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas. 5He. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día, 6Zain. Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre. 7Jet. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh. 8Tet. Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino; 9Yod. conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero. 10Kaf. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes. 11Lámed. Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande. 12Mem. Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir; 13Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra. 14Sámek. El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura. 15Ain. Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo. 16Pe. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado. 17Sade. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias. 18(Qof.) Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados. 19Res. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen. 20Sin. Garda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo. 21Tau. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh. 22Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Salmos — Sal 69
1Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios...» De David. 2¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello! 3Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las aguas, y las olas me anegan. 4Estoy exhausto de gritar, arden mis fauces, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios. 5Son más que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me odian; más duros que mis huesos los que me hostigan sin razón. (¿Lo que yo no he robado tengo que devolver?) 6Tú, oh Dios, mi torpeza conoces, no se te ocultan mis ofensas. 7¡No se avergüencen por mí los que en ti esperan, oh Yahveh Sebaot! ¡No sufran confusión por mí los que te buscan, oh Dios de Israel! 8Pues por ti sufro el insulto, y la vergüenza cubre mi semblante; 9para mis hermanos soy un extranjero, un desconocido para los hijos de mi madre; 10pues me devora el celo de tu casa, y caen sobre mí los insultos de los que te insultan. 11Si mortifico mi alma con ayuno, se me hace un pretexto de insulto; 12si tomo un sayal por vestido, para ellos me convierto en burla, 13cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben licor fuerte. 14Mas mi oración hacia ti, Yahveh, en el tiempo propicio: por tu gran amor, oh Dios, respóndeme, por la verdad de tu salvación. 15¡Sácame del cieno, no me hunda, escape yo a los que me odian, a las honduras de las aguas! 16¡El flujo de las aguas no me anegue no me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca! 17¡Respóndeme, Yahveh, pues tu amor es bondad; en tu inmensa ternura vuelve a mí tus ojos; 18no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto, respóndeme; 19acércate a mi alma, rescátala, por causa de mis enemigos, líbrame! 20Tú conoces mi oprobio, mi vergüenza y mi afrenta, ante ti están todos mis opresores. 21El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno. 22Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre. 23¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa; 24anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen! 25Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera; 26su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite: 27porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima. 28Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia; 29del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos. 30Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca! 31El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias; 32y más que un toro agradará a Yahveh, más que un novillo con cuernos y pezuñas. 33Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios! 34Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos. 35¡Alábenle los cielos y la tierra, el mar y cuanto bulle en él! 36Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán allí y las poseerán; 37la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.
Salmos — Sal 54,7ss
7¡El mal recaiga sobre los que me asechan, Yahveh, por tu verdad destrúyelos! 8De corazón te ofreceré sacrificios, celebraré tu nombre, porque es bueno, 9porque de toda angustia me ha librado, y mi ojo se recreó en mis enemigos
Salmos — Sal 69,23-30
23¡Que su mesa ante ellos se convierta en un lazo, y su abundancia en una trampa; 24anúblense sus ojos y no vean, haz que sus fuerzas sin cesar les fallen! 25Derrama tu enojo sobre ellos, los alcance el ardor de tu cólera; 26su recinto quede hecho un desierto, en sus tiendas no haya quien habite: 27porque acosan al que tú has herido, y aumentan la herida de tu víctima. 28Culpa añade a su culpa, no tengan más acceso a tu justicia; 29del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos. 30Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca!
Salmos — Sal 18,28
28tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.
Salmos — Sal 9,14-19
14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte, 15para que yo cuente todas tus alabanzas a las puertas de la hija de Sión, gozoso de tu salvación. 16Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron, en la red que ocultaron, su pie quedó prendido. 17Yahveh se ha dado a conocer, ha hecho justicia, el impío se ha enredado en la obra de sus manos. Sordina. 18¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan! 19Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados.
Salmos — Sal 10,14
14Res. Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.
Salmos — Sal 86,1s
1Oración. De David. Tiende tu oído, Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre, 2guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios,
Salmos — Sal 34,5-11
5Dálet. He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores. 6He. Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante. 7Zain. Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias. 8Jet. Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los libra. 9Tet. Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él. 10Yod. Temed a Yahveh vosotros, santos suyos, que a quienes le temen no les falta nada. 11Kaf. Los ricos quedan pobres y hambrientos, mas los que buscan a Yahveh de ningún bien carecen.
Salmos — Sal 10,17
17Tau. El deseo de los humildes escuchas tú, Yahveh, su corazón confortas, alarguas tus oídos,
Salmos — Sal 37,11
11mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.
Salmos — Sal 74,19
19No entregues a la bestia el alma de tu tórtola, la vida de tus pobres no olvides para siempre.
Salmos — Sal 149,4s
4Porque Yahveh en su pueblo se complace, adorna de salvación a los humildes. 5Exalten de gloria sus amigos, desde su lecho griten de alegría:
Salmos — Sal 22,27
27Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»