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242 citas resueltas — Texto completo

Salmos (31citas)

Salmos — Sal 20,2.8ss

2¡Yahveh te responda el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de Jacob! 8Unos con los carros, otros con los caballos, nosotros invocamos el nombre de Yahveh, nuestro Dios. 9Ellos se doblegan y caen, y nosotros en pie nos mantenemos. 10¡Oh Yahveh, salva al rey, respóndenos el día de nuestra súplica!

Salmos — Sal 44,5-9

5Tú sólo, oh Rey mío, Dios mío, decidías las victorias de Jacob; 6por ti nosotros hundíamos a nuestros adversarios, por tu nombre pisábamos a nuestros agresores. 7No estaba en mi arco mi confianza, ni mi espada me hizo vencedor; 8que tú nos salvabas de nuestros adversarios, tú cubrías de vergüenza a nuestros enemigos; 9en Dios todo el día nos gloriábamos, celebrando tu nombre sin cesar.

Salmos — Sal 105,3s

3gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh! 4¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,

Salmos — Sal 124,8

8nuestro socorro en el nombre de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.

Salmos — Sal 132,2

2del juramento que hizo a Yahveh, de su voto al Fuerte de Jacob:

Salmos — Sal 24,8ss

8¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente en la batalla. 9¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria! 10¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa

Salmos — Sal 132,8

8¡Levántate, Yahveh, hacia tu reposo, tú y el arca de tu fuerza!

Salmos — Sal 144,1s

1De David. Bendito sea Yahveh, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla; 2él, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo en el que me cobijo, el que los pueblos somete a mi poder.

Salmos — Sal 28,7s

7Yahveh mi fuerza, escudo mío, en él confió mi corazón y he recibido ayuda: mi carne de nuevo ha florecido, le doy gracias de todo corazón. 8Yahveh, fuerza de su pueblo, fortaleza de salvación para su ungido.

Salmos — Sal 46,2

2Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a punto.

Salmos — Sal 68,34ss

34para el que cabalga los cielos, los antiguos cielos: ved que lanza él su voz, su voz potente! 35Reconoced el poderío de Dios. Sobre Israel su exaltación, su poder en las nubes: 36¡temible es Dios desde su santuario! El, el Dios de Israel, es quien da poder y fuerza al pueblo. ¡Bendito sea Dios!

Salmos — Sal 29,11

11Yahveh da el poder a su pueblo, Yahveh bendice a su pueblo con la paz.

Salmos — Sal 59,17s

17Yo, en cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu amor a la mañana; pues tú has sido para mí una ciudadela, un refugio en el día de mi angustia. 18Oh fuerza mía, para ti salmodiaré, pues es Dios mi ciudadela, el Dios de mi amor.

Salmos — Sal 86,15ss

15Mas tú, Señor, Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y de verdad, 16¡vuélvete a mí, tenme compasión! Da tu fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu sierva. 17Haz conmigo un signo de bondad: Que los que me odian vean, avergonzados, que tú, Yahveh, me ayudas y consuelas.

Salmos — Sal 115,3

3Nuestro Dios está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.

Salmos — Sal 33,6.9

6Por la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos por el soplo de su boca toda su mesnada. 9Pues él habló y fue así, mandó él y se hizo.

Salmos — Sal 119,90

90Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.

Salmos — Sal 65,8

8y acallas el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas. Están los pueblos en bullicio,

Salmos — Sal 89,10s

10Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes; 11tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.

Salmos — Sal 114.4

4los montes brincaron lo mismo que carneros, las colinas como corderillos.

Salmos — Sal 144,5

5¡Yahveh, inclina tus cielos y desciende, toca los montes, que echen humo;

Salmos — Sal 107,33ss

33El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales, 34la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes. 35Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.

Salmos — Sal 19,2

2Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;

Salmos — Sal 104

1¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, 2arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, 3levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas; 4tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros. 5Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. 6Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas; 7al increparlas tú, emprenden la huída, se precipitan al oír tu trueno, 8y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste; 9un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra. 10Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan; 11a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros; 12sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda. 13De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra; 14la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan, 15y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre. 16Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó; 17allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña; 18los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas. 19Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso; 20mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva, 21los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman. 22Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas; 23el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra. 25Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños; 26por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él. 27Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento; 28tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes. 29Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan. 30Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra. 31¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije! 32El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo. 33A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios. 34¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo. 35¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

Salmos — Sal 58,2s

2¿De veras, dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos de Adán? 3No. que de corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la violencia en la tierra.

Salmos — Sal 115,4-7

4Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre. 5Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, 6tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen. 7Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta.

Salmos — Sal 106,36s

36Sirvieron a sus ídolos que fueron un lazo para ellos; 37sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios.

Salmos — Sal 147,4

4El cuenta el número de estrellas, y llama a cada una por su nombre;

Salmos — Sal 103,20s

20Bendecid a Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra. 21Bendecid a Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.

Salmos — Sal 148,2

2alabadle, ángeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle!

Salmos — Sal 89,27ss

27«El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación! 28Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra. 29«Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;

Sapienciales (26citas)

Job — Job 28,25s

25Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo, 26cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos,

Proverbios — Prov 8,27ss

27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra,

Eclesiástico — Eclo 43

1Orgullo de las alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo en su espectáculo de gloria. 2El sol apareciendo proclama a su salida: «¡Qué admirable la obra del Altísimo!» 3En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién puede resistir? 4Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el sol que abrasa las montañas; vapores ardientes despide, ciega los ojos con el brillo de sus rayos. 5Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende su rápida carrera. 6También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los tiempos, señal eterna. 7De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua, después del plenilunio. 8Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia, enseña del ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo. 9Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. orden radiante en las alturas del Señor. 10Por las palabras del Señor están fijas según su orden. y no aflojan en su puesto de guardia. 11Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito en su esplendor! 12Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo. 13Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según su decreto. 14Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros. 15Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras de granizo. 16a su vista se conmueven los montes. A su voluntad sopla el viento del sur, 17El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán del norte y los ciclones. 18Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como langosta que salta al suelo. Admira el ojo la belleza de su blancura, y al verla caer se pasma el corazón. 19El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal, que al helarse se queda como pinchos de espinas. 20El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre el agua; sobre toda masa de agua se posa, y el agua se reviste como de coraza. 21Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor. 22Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después del viento ardiente, devuelve la alegría. 23Según su designio domeña el abismo, y planta islas en él. 24Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen nuestros oídos nos maravillamos. 25Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad de animales, especies de monstruos marinos. 26Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su sitio. 27Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos; broche de mis palabras: «El lo es todo.» 28¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que él es el Grande sobre todas sus obras! 29Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su poderío. 30Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis, que siempre estará más alto; y al ensalzarle redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca acabaréis. 31¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién puede engrandecerle tal como es? 32Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras hemos visto. 33Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.

Eclesiástico — Eclo 16,18s

18Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita. 19A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto.

Sabiduría — Sab 13,4

4Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo;

Sabiduría — Sab 18,15

15tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio. Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable,

Proverbios — Prov 21,1

1Corriente de agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere.

Sabiduría — Sab 11,17

17Pues bien podía tu mano omnipotente - ella que de informe materia había creado el mundo - enviar contra ellos muchedumbre de osos o audaces leones,

Sabiduría — Sab 16,15

15Es imposible escapar de tu mano.

Sabiduría — Sab 7,21.25

21Cuanto está oculto y cuanto se ve, todo lo conocí, porque el artífice de todo, la Sabiduría, me lo enseñó. 25Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla.

Sabiduría — Sab 8,1

1Se despliega vigorosamente de un confín al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo.

Job — Job 26,7-14

7El extiende el Septentrión sobre el vacío, sobre la nada suspende la tierra. 8El encierra las aguas en sus nubes, sin que bajo su peso el nublado reviente. 9El encubre la cara de la luna llena, desplegando sobre ella su nublado. 10El trazó un cerco sobre la haz de las aguas, hasta el confín de la luz con las tinieblas, 11Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza. 12Con su poder hendió la mar, con su destreza quebró a Ráhab. 13Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente Huidiza, 14Estos son los contornos de sus obras, de que sólo percibimos un apagado eco. Y el trueno de su potencia, ¿quién lo captará?

Job — Job 38,1-42,6

Capitulo 381Yahveh repondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo: 2¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido? 3Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás. 4Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad. 5¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella? 6¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular, 7entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios? 8¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borbotando; 9cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales; 10cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos? 11«¡Llegarás hasta aquí, no más allá - le dije -, aquí se romperá el orgullo de tus olas!» 12¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar, 13para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados? 14Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido. 15Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba. 16¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo? 17¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra? 18¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes, todo esto. 19¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?, 20para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa. 21Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días! 22¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo, 23que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate? 24¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra? 25¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino, 26para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma, 27para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba verde? 28¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío? 29¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo, 30cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del abismo? 31¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión? 32¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías? 33¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra? 34¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece? 35A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: «Aquí estamos»? 36¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia? 37¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los cielos, 38cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí? 39¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos, 40cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho? 41¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Dios, cuando se estiran faltos de comida? Capitulo 391¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto de las ciervas? 2¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su alumbramiento? 3Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada. 4Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y no vuelven más a ellas. 5¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno salvaje? 6Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa. 7Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero; 8explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde. 9¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu pesebre? 10¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti? 11¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester? 12¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano? 13El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y del halcón? 14Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse; 15se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera salvaje. 16Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se inquieta. 17Es que Dios la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia. 18Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete. 19¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante crin? 20¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho altanero! 21Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las armas. 22Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada. 23Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo. 24Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando suena la trompeta. 25A cada toque de trompeta dice: «¡Aah!» olfatea de lejos el combate, las voces de mando y los clamores. 26¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur? 27¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las alturas? 28Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho. 29Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos. 30Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está. Capitulo 401Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo: 2¿Cederá el adversario de Sadday? ¿El censor de Dios va a replicar aún? 3Y Job respondió a Yahveh: 4¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca con mi mano. 5Hablé una vez..., no he de repetir; dos veces..., ya no insistiré. 6Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo: 7Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás. 8¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me vas a condenar? 9¿Tienes un brazo tú como el de Dios? ¿truena tu voz como la suya? 10¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de esplendor! 11¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al arrogante! 12¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los malvados! 13¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo! 14¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu diestra! 15Mira a Behemot, creatura mía, como tú. Se alimenta de hierba como el buey. 16Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor. 17Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se entrelazan. 18Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de hierro. 19Es la primera de las obras de Dios: su autor le procuró su espada; 20los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en ellos. 21Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas. 22Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean. 23Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca. 24¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con punzones? 25Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua? 26¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su quijada? 27¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez? 28¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre? 29¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus niñas? 30¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes? 31¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza? 32Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver! Capitulo 411¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra! 2No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él? 3¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los cielos! 4Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable. 5¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble? 6¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus dientes! 7Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra. 8Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos. 9Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura. 10Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la aurora. 11Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan. 12De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego. 13Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca. 14En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto. 15Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella, inseparables. 16Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino. 17Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se retiran. 18Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o dardo. 19Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida. 20No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de la honda. 21Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba. 22Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el lodo. 23Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero. 24Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena blanca. 25No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido. 26Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo. Capitulo 421Y Job respondió a Yahveh: 2Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable. 3Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro. 4(Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.) 5Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos. 6Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Eclesiástico — Eclo 17,2ss

2Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra. 3De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo. 4Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.

Sabiduría — Sab 1,1

1Amad la justicia, los que juzgáis la tierra, pensad rectamente del Señor y con sencillez de corazón buscadle.

Sabiduría — Sab 6,3-8

3Porque del Señor habéis recibido el poder, del Altísimo, la soberanía; él examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones. 4Si, como ministros que sois de su reino, no habéis juzgado rectamente, ni observado la ley, ni caminado siguiendo la voluntad de Dios, 5terrible y repentino se presentará ante vosotros. Porque un juicio implacable espera a los que están en lo alto; 6al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente examinados. 7Que el Señor de todos ante nadie retrocede, no hay grandeza que se le imponga; al pequeño como al grande él mismo los hizo y de todos tiene igual cuidado, 8pero una investigación severa aguarda a los que están en el poder.

Sabiduría — Sab 13,10-19

10Desgraciados, en cambio, y con la esperanza puesta en seres sin vida, los que llamaron dioses a obras hechas por mano de hombre, al oro, a la plata, trabajados con arte, a representaciones de animales o a una piedra inútil, esculpida por mano antigua. 11Un leñador abate con la sierra un árbol conveniente, lo despoja diestramente de toda su corteza, lo trabaja con habilidad y fabrica un objeto útil a las necesidades de la vida. 12Con los restos de su trabajo se prepara la comida que le deja satisfecho. 13Queda todavía un resto del árbol que para nada sirve, un tronco torcido y lleno de nudos. Lo toma y lo labra para llenar los ratos de ocio, le da forma con la destreza adquirida en sus tiempos libres; le da el parecido de una imagen de hombre 14o bien la semejanza de algún vil animal. Lo pinta de bermellón, colorea de rojo su cuerpo y salva todos sus defectos bajo la capa de pintura. 15Luego le prepara un alojamiento digno y lo pone en una pared asegurándolo con un hierro. 16Mira por él, no se le caiga, pues sabe que no puede valerse por sí mismo, que sólo es una imagen y necesita que le ayuden. 17Pues bien, cuando por su hacienda, bodas o hijos ruega, no se le cae la cara al dirigirse a este ser sin vida. Y pide salud a un inválido, 18vida a un muerto, auxilio al más inexperto, un viaje feliz al que ni de los pies se puede valer, 19y para sus ganancias y empresas, para el exito en el trabajo de sus manos, al ser más desmañado le pide destreza.

Sabiduría — Sab 13,1-8

1Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; 2sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. 3Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó. 4Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo; 5pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor. 6Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar. 7Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos! 8Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables;

Sabiduría — Sab 2,24

24mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.

Sabiduría — Sab 11,24ss

24Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho. 25Y ¿cómo habría permanecido algo si no hubieses querido? ¿Cómo se habría conservado lo que no hubieses llamado? 26Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida,

Sabiduría — Sab 11,23

23Te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan.

Sabiduría — Sab 12,2.10-18

2Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas recordándoles en qué pecan para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor. 10sino que les concedías, con un castigo gradual, una ocasión de arrepentirse; aun sabiendo que era su natural perverso, su malicia innata, y que jamás cambiaría su manera de pensar 11por ser desde el comienzo una raza maldita. Tampoco por temor a nadie concedías la impunidad a sus pecados. 12Pues ¿quién podría decirte: «¿Qué has hecho?» ¿Quién se opondría a tu sentencia? ¿Quién te citaría a juicio por destruir naciones por ti creadas? ¿Quién se alzaría contra ti como vengador de hombres inicuos? 13Pues fuera de ti no hay un Dios que de todas las cosas cuide, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus juicios; 14ni hay rey ni soberano que se te enfrente en favor de los que has castigado. 15Sino que, como eres justo, con justicia administras el universo, y miras como extraño a tu poder condenar a quien no merece ser castigado. 16Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu señorío sobre todos los seres te hace indulgente con todos ellos 17Ostentas tu fuerza a los que no creen en la plenitud de tu poder, y confundes la audacia de los que la conocen. 18Dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia porque, con sólo quererlo, lo puedes todo.

Sabiduría — Sab 2,16ss

16Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre. 17Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito. 18Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.

Sabiduría — Sab 3,1

1En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.

Sabiduría — Sab 5,15s

15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo. 16Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo.

Sabiduría — Sab 3,2-9

2A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida, 3y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz. 4Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad; 5por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí; 6como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó. 7El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán. 8Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. 9Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.

Historicos (56citas)

Génesis — Gen 1,1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis — Gen 18,14

14¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.»

Génesis — Gen 12,2s

2De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición. 3Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»

Génesis — Gen 28,13ss

13Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. 14Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendencirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia. 15Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.»

Génesis — Gen 32,27-30

27Este le dijo: «Suéltame, que ha rayado el alba.» Jacob respondió: «No te suelto hasta que no me hayas bendecido.» 28Dijo el otro: «¿Cuál es tu nombre?» - «Jacob.» - 29«En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido.» 30Jacob le preguntó: «Dime por favor tu nombre.» - «¿ Para qué preguntas por mi nombre?» Y le bendijo allí mismo.

Génesis — Gen 49,24

24pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,

Exodo — Ex 3,19

19Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.

Deuteronomio — Dt 4,34

34¿Algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación de en medio de otra nación por medio de pruebas, señales, prodigios y guerra, con mano fuerte y tenso brazo, por grandes terrores, como todo lo que Yahveh vuestro Dios hizo con vosotros, a vuestros mismos ojos, en Egipto?

Deuteronomio — Dt 4,32-39

32Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como ésta? ¿Se oyó semejante? 33¿Hay algún pueblo que haya oído como tú has oído la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego, y haya sobrevivido? 34¿Algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación de en medio de otra nación por medio de pruebas, señales, prodigios y guerra, con mano fuerte y tenso brazo, por grandes terrores, como todo lo que Yahveh vuestro Dios hizo con vosotros, a vuestros mismos ojos, en Egipto? 35A ti se te ha dado a ver todo esto, para que sepas que Yahveh es el verdadero Dios y que no hay otro fuera de él. 36Desde el cielo te ha hecho oír su voz para instruirte, y en la tierra te ha mostrado su gran fuego, y de en medio del fuego has oído sus palabras. 37Porque amó a tus padres y eligió a su descendencia después de ellos, te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza, 38desalojoó ante ti naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en su tierra y te la dio en herencia, como la tienes hoy. 39Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahveh es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

Exodo — Ex 12,41

41El mismo día que se cumplían los 430 años, salieron de la tierra de Egipto todos los ejércitos de Yahveh.

Exodo — Ex 15,2ss

2Mi fortaleza y mi canción es Yah. El es mi salvación. El, mi Dios, yo le glorifico, el Dios de mi padre, a quien exalto. 3¡Un guerrero Yahveh, Yahveh es su nombre! 4Los carros de Faraón y sus soldados precipitó en el mar. La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf;

I Samuel — 1Sa 17,45

45Dijo David al filisteo: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahveh Sebaot, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado.

II Samuel — 2Sa 5,10

10David iba medrando y Yahveh el Dios Sebaot estaba con él.

II Samuel — 2Sa 6,2

2Se levantó David y partió con todo el pueblo que estaba con él a Baalá de Judá para subir desde allí el arca de Dios que lleva el nombre de Yahveh Sebaot que se sienta sobre los querubines.

Deuteronomio — Dt 8,17s

17No digas en tu corazón: «Mi propia fuerza y el poder de mi mano me han creado esta prosperidad», 18sino acuérdate de Yahveh tu Dios, que es el que te da la fuerza para crear la prosperidad, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como lo hace hoy.

Jueces — Jue 6,12ss

12cuando el Angel de Yahveh se le apareció y le dijo: «Yahveh contigo, valiente guerrero.» 13Contestó Gedeón: «Perdón, señor mío. Si Yahveh está con nosotros ¿por qué nos ocurre todo esto? ¿Dónde están todos esos prodigios que nos cuentan nuestros padres cuando dicen: "¿No nos hizo subir Yahveh de Egipto?" Pero ahora Yahveh nos ha abandonado, nos ha entregado en manos de Madián...» 14Entonces Yahveh se volvió hacia él y dijo: «Vete con esa fuerza que tienes y salvarás a Israel de la mano de Madián. ¿No soy yo el que te envía?»

II Samuel — 2Sa 7,9

9He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra:

II Samuel — 2Sa 22,30ss

30Con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla. 31Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh, acrisolada, él es el escudo de cuantos a él se acogen. 32Pues ¿quién es Dios, fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?

I Samuel — 1Sa 2,10

10Yahveh, ¡quebrantados sus rivales! el Altísimo truena desde el cielo. Yahveh juzga los confines de la tierra, da pujanza a su Rey, exalta el cuerno de su Ungido.»

I Macabeos — 1Mac 3,18s

18Judas respondió: «Es fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos. Al Cielo le da lo mismo salvar con muchos que con pocos; 19que en la guerra no depende la victoria de la muchedumbre del ejército, sino de la fuerza que viene del Cielo.

II Macabeos — 2Mac 8,18

18«Ellos, les dijo, confían en sus armas y en su audacia; pero nosotros tenemos nuestra confianza puesta en Dios Todopoderoso, que puede abatir con un gesto a los que vienen contra nosotros y al mundo entero.»

II Reyes — 2Re 19,35

35Aquella misma noche salió el Angel de Yahveh e hirió en el campamento asirio a 185.000 hombres; a la hora de despertarse, por la mañana, no había más que cadáveres.

Josué — Jos 10,8-11

8Y Yahveh dijo a Josué: «No les temas, porque los he puesto en tus manos; ninguno de ellos te podrá resistir.» 9Josué cayó sobre ellos de improviso, tras haber caminado toda la noche desde Guilgal. 10Yahveh los puso en fuga delante de Israel y les causó una gran derrota en Gabaón: los persiguió por el camino de la subida de Bet Jorón, y los batió hasta Azecá (y hasta Maquedá). 11Mientras huían ante Israel por la bajada de Bet Jorón, Yahveh lanzó del cielo sobre ellos hasta Azecá grandes piedras, y murieron. Y fueron más los que murieron por las piedras que los que mataron los israelitas a filo de espada.

Génesis — Gen 2,4

4Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,

Génesis — Gen 1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. 3Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. 4Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. 6Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» 7E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. 8Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo. 9Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. 10Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. 11Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13Y atardeció y amaneció: día tercero. 14Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; 15y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; 17y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, 18y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19Y atardeció y amaneció: día cuarto. 20Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» 21Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23Y atardeció y amaneció: día quinto. 24Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. 25Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien. 26Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. 28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.» 29Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. 30Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue. 31Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.

Génesis — Gen 22,16ss

16y dijo: «Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, 17yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. 18Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.»

Judit — Jdt 9,12ss

12¡Sí, sí! Dios de mi padre y Dios de la herencia de Israel, Señor de los cielos y la tierra, Creador de las aguas, Rey de toda tu creación, ¡escucha mi plegaria! 13Dame una palabra seductora para herir y matar a los que traman duras decisiones contra tu alianza, contra tu santa Casa y contra el monte Sión y la casa propiedad de tus hijos. 14Haz conocer a toda nación y toda tribu que tú eres Yahveh, Dios de todo poder y toda fuerza, y que no hay otro protector fuera de ti para la estirpe de Israel.

Judit — Jdt 16,1-17

1¡Alabad a mi Dios con tamboriles, elevad cantos al Señor con címbalos, ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza, ensalzad e invocad su Nombre! 2Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras, porque en sus campos, en medio de su pueblo me arrancó de la mano de mis perseguidores. 3Vinieron los asirios de los montes del norte, vinieron con tropa innumerable; su muchedumbre obstruía los torrentes, y sus caballos cubrían las colinas. 4Hablaba de incendiar mis tierras, de pasar mis jóvenes a espada, de estrellar contra el suelo a los lactantes, de entregar como botín a mis niños y de dar como presa a mi doncellas. 5El Señor Omnipotente por mano de mujer los anuló. 6Que no fue derribado su caudillo por jóvenes guerreros, ni le hirieron hijos de Titanes, ni altivos gigantes le vencieron; le subyugó Judit, hija de Merarí, con sólo la hermosura de su rostro. 7Se despojó de sus vestidos de viudez, para exaltar a los afligidos de Israel; ungió su rostro de perfumes, 8prendió con una cinta sus cabellos, ropa de lino vistió para seducirle. 9La sandalia de ella le robó los ojos, su belleza cautivóle el alma ¡y la cimitarra atravesó su cuello! 10Se estremecieron los persas por su audacia, se turbaron los medos por su temeridad. 11Entonces clamaron mis humildes, y ellos temieron; clamaron mis débiles y ellos quedaron aterrados; alzaron su voz éstos, y ellos se dieron a la fuga. 12Hijos de jovenzuelas los asaetearon, como a hijos de desertores los hirieron, perdieron en la batalla contra mi Señor. 13Cantaré a mi Dios un cantar nuevo: «¡Tú eres grande, Señor, eres glorioso, admirable en poder e insuperable!» 14Sírvante a ti las criaturas todas, pues hablaste tú y fueron hechas, enviaste tu espíritu y las hizo, y nadie puede resitir tu voz. 15Pues los montes, desde sus cimientos, serán sacudidos con las aguas; las rocas en tu presencia se fundirán como cera; pero con aquellos que te temen, te muestras tú siempre propicio. 16Porque es muy poca cosa todo sacrificio de calmante aroma, y apenas es nada la grasa para serte ofrecida en holocausto. Mas quien teme al Señor será grande para siempre. 17¡Ay de las naciones que se alzan contra mi raza! El Señor Omnipotente les dará el castigo en el día del juicio. Entregará sus cuerpos al fuego y a los gusanos, y gemirán en dolor eternamente.

Judit — Jdt 8,11-27

11Vinieron y ella les dijo: «Escuchadme, jefes de los moradores de Betulia. No están bien las palabras que habéis pronunciado hoy delante del pueblo, cuando habéis interpuesto entre Dios y vosotros un juramento, asegurando que entregaríais la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no os enviaba socorro el Señor. 12¿Quiénes sois vosotros para permitiros hoy poner a Dios a prueba y suplantar a Dios entre los hombres? 13¡Así tentáis al Señor Onmipotente, vosotros que nunca llegaréis a comprender nada! 14Nunca llegaréis a sondear el fondo del corazón humano, ni podréis apoderaros de los pensamientos de su inteligencia, pues ¿cómo vais a escrutar a Dios que hizo todas las cosas, conocer su inteligencia y comprender sus pensamientos? No, hermanos, no provoquéis la cólera del Señor, Dios nuestro. 15Si no quiere socorrernos en el plazo de cinco días, tiene poder para protegernos en cualquier otro momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos. 16Pero vosotros no exijáis garantías a los designios del Señor nuestro Dios, porque Dios no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca, como a un hijo de hombre, una línea de conducta. 17Pidámosle más bien que nos socorra, mientras esperamos confiadamente que nos salve. Y él escuchará nuestra súplica, si le place hacerlo. 18«Verdad es que no hay en nuestro tiempo ni en nuestros días tribu, familia, pueblo o ciudad de las nuestras que se postre ante dioses hechos por mano de hombre, como sucedió en otros tiempos, 19en castigo de lo cual fueron nuestros padres entregados a la espada y al saqueo, y sucumbieron desastradamente ante sus enemigos. 20Pero nosotros no conocemos otro Dios que él, y en esto estriba nuestra esperanza de que no nos mirará con desdén ni a nosotros ni a ninguno de nuestra raza. 21«Porque si de hecho se apoderan de nosotros, caerá todo Judea; nuestro santuario será saqueado y nosotros tendremos que responder de esta profanación con nuestra propia sangre. 22La muerte de nuestros hermanos, la deportación de esta tierra y la devastación de nuestra heredad, caerá sobre nuestras cabezas, en medio de las naciones en que estemos como esclavos y seremos para nuestros amos escarnio y mofa, 23ya que nuestra esclavitud no concluiría en benevolencia, sino que el Señor nuestro Dios la convertiría en deshonra. 24Ahora, pues, hermanos, mostremos a nuestros hermanos que su vida depende de nosotros y que sobre nosotros se apoyan las cosas sagradas, el Templo y el altar. 25«Por todo esto, debemos dar gracias al Señor nuestro Dios que ha querido probarnos como a nuestros padres. 26Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los rebaños de Labán, el hermano de su madre. 27Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos, sino para amonestarnos.»

Judit — Jdt 13,19

19Jamás tu confianza faltará en el corazón de los hombres que recordarán la fuerza de Dios eternamente.

Ester — Est 4,17

17Se alejó Mardoqueo y cumplió cuanto Ester le había mandado.

Tobías — Tob 13,2

2Porque él es quien castiga y tiene compasión; el que hace descender hasta el más profundo Hades de la tierra y el que hace subir de la gran Perdición, sin que haya nada que escape de su mano.

Génesis — Gen 1,26ss

26Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. 28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Génesis — Gen 2,17

17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»

Génesis — Gen 3.5

5Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»

Génesis — Gen 3,17s

17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.

Génesis — Gen 4,8.23s

8Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. 23Y dijo Lámek a sus mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí. 24Caín será vengado siete veces, mas Lámek lo será 77.»

Génesis — Gen 6,11

11La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias.

Génesis — Gen 11,4ss

4Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.» 5Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, 6y dijo Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible.

Génesis — Gen 9,6

6Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo El al hombre.

Exodo — Ex 5,2.6-18

2Respondió Faraón: «¿Quién es Yahveh para que yo escuche su voz y deje salir a Israel? No conozco a Yahveh y no dejaré salir a Israel.» 6Aquel mismo día dio Faraón esta orden a los capataces del pueblo y a los escribas: 7«Ya no daréis como antes paja al pueblo para hacer ladrillos; que vayan ellos mismos a buscársela. 8Pero que hagan la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin rebajarla; pues son unos perezosos. Y por eso claman diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios. 9Que se aumente el trabajo de estos hombres para que estén ocupados en él y no den oídos a palabras mentirosas. 10Salieron los capataces del pueblo diciendo: «Esto dice Faraón: No os daré ya más paja; 11id vosotros mismos a buscárosla donde la podáis hallar. Pero vuestra tarea no se disminuirá en nada.» 12Esparcióse, pues, el pueblo por el país de Egipto en busca de rastrojo para emplearlo como paja. 13Los capataces por su lado los apremiaban, diciendo: «Terminad la tarea que os ha sido fijada para cada día, como cuando había paja.» 14A los escribas de los israelitas, que los capataces de Faraón habían puesto al frente de aquéllos, se les castigó, diciéndoles: «¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?» 15Los escribas de los israelitas fueron a quejarse a Faraón, diciendo: «¿Por qué tratas así a tus siervos? 16No se da paja a tus siervos y sin embargo nos dicen: "Haced ladrillos." Y he aquí que tus siervos son castigados...» 17El respondió: «Haraganes sois, grandes haraganes; por eso decís: "Vamos a ofrecer sacrificios a Yahveh." 18Pues, id a trabajar; no se os dará paja, y habéis de entregar la cantidad de ladrillos señalada.»

Deuteronomio — Dt 32,17

17Sacrifican a demonios, no a Dios, a dioses que ignoraban, a nuevos, recién llegados, que no veneraron vuestros padres.

Génesis — Gen 3,5

5Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»

Exodo — Ex 13,3

3Dijo, pues, Moisés al pueblo: «Acordaos de este día en que salisteis de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Yahveh os ha sacado de aquí con mano fuerte; y no comáis pan fermentado.

Exodo — Ex 9,14s

14Porque esta vez voy a enviar todas mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo para que sepas que no hay como yo en toda la tierra. 15Si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con peste, ya habrías desaparecido de la tierra;

Exodo — Ex 4,10-13

10Dijo Moisés a Yahveh: «¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua.» 11Le respondió Yahveh: «¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh? 12Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.» 13El replicó: «Por favor, envía a quien quieras.»

Números — Num 12,3

3Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra.

Deuteronomio — Dt 34,10ss

10No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien Yahveh trabata cara a cara, 11nadie como él en todas las señales y prodigios que Yahveh le envió a realizar en el país de Egipto, contra Faraón, todos sus siervos y todo su país, 12y en la mano tan fuerte y el gran terror que Moisés puso por obra a los ojos de todo Israel.

Números — Num 14,22s

22que ninguno de los que han visto mi gloria y las señales que he realizado en Egipto y en el desierto, que me han puesto a prueba ya diez veces y no han escuchado mi voz, 23verá la tierra que prometí con juramento a sus padres. No la verá ninguno de los que me han despreciado.

Números — Num 14,16

16Yahveh, como no ha podido introducir a ese pueblo en la tierra que les había prometido con juramento, los ha matado en el desierto."

Exodo — Ex 32,12

12¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.

Números — Num 14,17ss

17Muestra, pues, ahora tu poder, mi Señor, como prometiste diciendo: 18Yahveh es tardo a la cólera y rico en bondad, tolera iniquidad y rebeldía; aunque nada deja sin castigo, castigando la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación." 19Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu bondad, como has soportado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.»

I Samuel — 1Sa 16,13

13Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahveh. Samuel se levantó y se fue a Ramá.

II Samuel — 2Sa 7,8-11

8Ahora pues di esto a mi siervo David: Así habla Yahveh Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel. 9He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra: 10fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado y los malhechores no seguirán oprimiéndole como antes, 11en el tiempo en que instituí jueces en mi pueblo Israel; le daré paz con todos sus enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh te edificará una casa.

II Samuel — 2Sa 7,14

14Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres,

II Macabeos — 2Mac 7,9.14.23

9Al llegar a su último suspiro dijo: «Tú, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna.» 14Cerca ya del fin decía así: «Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida.» 23Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, os devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miráis por vosotros mismos a causa de sus leyes.»

Profeticos (35citas)

Isaías — Is 1,24

24Por eso - oráculo del Señor Yahveh Sebaot, el Fuerte de Israel -: ¡Ay! Voy a desquitarme de mis contrarios, voy a vengarme de mis enemigos.

Isaías — Is 49,26

26Haré comer a tus opresores su propia carne, como con vino nuevo, con su sangre se embriagarán. Y sabrá todo el mundo que yo, Yahveh, soy el que te salva, y el que te rescata, el Fuerte de Jacob.

Isaías — Is 60,16

16Te nutrirás con la leche de las naciones, con las riquezas de los reyes serás amamantada, y sabrás que yo soy Yahveh tu Salvador, y el que rescata, el Fuerte de Jacob.

Amós — Am 5,14s

14Buscad el bien, no el mal, para que viváis, y que así sea con vosotros Yahveh Sebaot, tal como decís. 15Aborreced el mal, amad el bien, implantad el juicio en la Puerta; quizá Yahveh Sebaot tenga piedad del Resto de José.

Isaías — Is 46,10

10Yo anuncio desde el principio lo que viene después y desde el comienzo lo que aún no ha sucedido. Yo digo: Mis planes se realizarán y todos mis deseos llevaré a cabo.

Jeremías — Jer 32,17

17«¡Ay, Señor Yahveh! He aquí que tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo: nada es extraordinario para ti,

Jeremías — Jer 27,5

5Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que hay sobre la haz de la tierra, con mi gran poder y mi tenso brazo, y lo di a quien me plugo.

Isaías — Is 50,2

2¿Por qué cuando he venido no había nadie, cuando he llamado no hubo quien respondiera? ¿Acaso se ha vuelto mi mano demasiado corta para rescatar o quizá no habrá en mí vigor para salvar? He aquí que con un gesto seco el mar, convierto los ríos en desierto; quedan en seco sus peces por falta de agua y mueren de sed.

Is 14.12ss — texto no disponible

Amós — Am 1,3-2,7

Capitulo 13Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Damasco y por cuatro, seré inflexible! Por haber triturado con trillos de hierro a Galaad, 4yo enviaré fuego a la casa de Jazael, que devorará los palacios de Ben Hadad; 5romperé el cerrojo de Damasco, extirparé al habitante de Bicat Aven y de Bet Eden al que empuña el cetro; y el pueblo de Aram irá cautivo a Quir, dice Yahveh. 6Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Gaza y por cuatro, seré inflexible! Por haber deportado poblaciones enteras, para entregarlas a Edom, 7yo enviaré fuego a la muralla de Gaza, que devorará sus palacios; 8extirparé al habitante de Asdod y de Ascalón al que empuña el cetro; volveré mi mano contra Ecrón, y perecerá lo que queda de los filisteos, dice el Señor Yahveh. 9Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Tiro y por cuatro, seré inflexible! Por haber entregado poblaciones enteras de cautivos a Edom, sin acordarse de la alianza entre hermanos, 10yo enviaré fuego a la muralla de Tiro, que devorará sus palacios. 11Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Edom y por cuatro, seré inflexible! Por haber perseguido con espada a su hermano, ahogando toda piedad, por mantener para siempre su cólera, y guardar incesante su rencor, 12yo enviaré fuego a Temán, que devorará los palacios de Bosrá. 13Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de los hijos de Ammón y por cuatro, seré inflexible! Por haber reventado a las mujeres encintas de Galaad, para ensanchar su territorio, 14yo prenderé fuego a la muralla de Rabbá, que devorará sus palacios, en el clamor en día de combate, en la tormenta en día de huracán; 15y su rey irá al cautiverio, juntamente con sus príncipes, dice Yahveh. Capitulo 21Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Moab y por cuatro, seré inflexible! Por haber quemado hasta calcinar los huesos del rey de Edom, 2yo enviaré fuego a Moab que devorará los palacios de Queriyyot, y morirá con estruendo Moab, entre clamor, al son del cuerno; 3de en medio de él extirparé yo al juez, y a todos sus príncipes los mataré con él, dice Yahveh. 4Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Judá y por cuatro, seré inflexible! Por haber despreciado la Ley de Yahveh, y no haber guardado sus preceptos, porque los han extraviado sus Mentiras, las que ya habían seguido sus padres, 5yo enviaré fuego a Judá que devorará los palacios de Jerusalén. 6Así dice Yahveh: ¡Por tres crímenes de Israel y por cuatro, seré inflexible! Porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; 7pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles, y el camino de los humildes tuercen; hijo y padre acuden a la misma moza, para profanar mi santo Nombre;

Isaías — Is 47,6

6Irritado estaba yo contra mi pueblo, había profanado mi heredad y en tus manos los había entregado; pero tú no tuviste piedad de ellos; hiciste caer pesadamente tu yugo sobre el anciano.

Isaías — Is 3,14s

14Yahveh demanda en juicio a los ancianos de su pueblo y a sus jefes. «Vosotros habéis incendiado la viña, el despojo del mísero tenéis en vuestras casas. 15Pero ¿qué os importa? Machacáis a mi pueblo y moléis el rostro de los pobres» - oráculo del Señor Yahveh Sebaot -.

Isaías — Is 10,1s

1¡Ay! los que decretan decretos inicuos, y los escribientes que escriben vejaciones, 2excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de los míseros de mi pueblo, haciendo de las viudas su botín, y despojando a los huérfanos.

Miqueas — Miq 3,9ss

9Escuchad esto, jefes de la casa de Jacob, y dirigentes de la casa de Israel, que abomináis el juicio y torcéis toda rectitud, 10que edificáis a Sión con sangre, y a Jerusalén con maldad. 11Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por salario, sus profetas vaticinan por dinero, y se apoyan en Yahveh diciendo: «¿No está Yahveh en medio de nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!»

Isaías — Is 44,17ss

17Y con el resto hace un dios, su ídolo, ante el que se inclina, le adora y le suplica, diciendo: «¡Sálvame, pues tú eres mi dios!» 18No saben ni entienden, sus ojos están pegados y no ven; su corazón no comprende. 19No reflexionan, no tienen ciencia ni entendimiento para decirse: «He quemado una mitad, he cocido pan sobre las brasas; he asado carne y la he comido; y ¡voy a hacer con lo restante algo abominable! ¡voy a inclinarme ante un trozo de madera!

Jeremías — Jer 10,3ss

3Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque, obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó, 4con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee. 5Son como espantajos de pepinar, que ni hablan. Tienen que ser tranportados, porque no andan. No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal.

Daniel — Dan 14,3-27

3Tenían los babilonios un ídolo, llamado Bel, con el que se gastaban cada día doce artabas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis medidas de vino. 4El rey también le veneraba y todos los días iba a adorarle. Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. 5El rey le dijo: «¿Por qué no adoras a Bel?» El respondió: «Porque yo no venero a ídolos hechos por mano humana, sino solamente al Dios vivo que hizo el cielo y la tierra y que tiene poder sobre toda carne.» 6Díjole el rey: ¿Crees que Bel no es un dios vivo? ¿No ves todo lo que come y bebe a diario?» 7Daniel se echó a reír: «Oh rey, no te engañes - dijo -, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y eso no ha comido ni bebido jamás.» 8Entonces el rey, montando en cólera, mandó llamar a sus sacerdotes y les dijo: «Si no me decís quién es el que come este dispendio, moriréis; pero si demostráis que el que lo come es Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.» 9Daniel dijo al rey: «¡Hágase según tu palabra!» Eran setenta los sacerdotes de Bel, sin contar las mujeres y los hijos. 10El rey se dirigió, pues, con Daniel al templo de Bel, 11y los sacerdotes de Bel le dijeron: «Mira, nosotros vamos a salir de aquí; tú, oh rey, manda poner la comida y el vino mezclado; luego cierra la puerta y séllada con tu anillo; si mañana por la mañana, cuando vuelvas, no encuentras que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; en caso contrario, morirá Daniel que nos ha calumniado.» 12Estaban ellos tranquilos, porque se habían hecho una entrada secreta debajo de la mesa y por allí entraban normalmente a llevarse las ofrendas. 13En cuanto salieron y el rey depositó la comida ante Bel, 14Daniel mandó a sus criados que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin más testigo que el rey. Luego salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real, y se fueron. 15Los sacerdotes vinieron por la noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y se lo comieron y bebieron todo. 16El rey se levantó muy temprano y Daniel con él. 17El rey le preguntó: «Daniel, ¿están intactos los sellos?» - «Intactos, oh rey», respondió él. 18Nada más abierta la puerta, el rey echó una mirada a la mesa y gritó en alta voz: «¡Grande eres, Bel, y no hay en ti engaño alguno!» 19Daniel se echó a reír y, deteniendo al rey para que no entrara más adentro, le dijo: «Mira, mira al suelo, y repara de quién son esas huellas.» 20- «Veo huellas de hombres, de mujeres y de niños», dijo el rey; 21y, montando en cólera, mandó detener a los sacerdotes con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que había sobre la mesa. 22Y el rey mandó matarlos y entregó a Bel en manos de Daniel, el cual lo destruyó, así como su templo. 23Habían también una gran serpiente a la que los babilonios veneraban. 24El rey dijo a Daniel: «¿Vas a decir también que ésta es de bronce? Mira, está viva y come y bebe: no puedes decir que no es un dios vivo; así que adórale.» 25Daniel respondió: «Yo adoro sólo al Señor mi Dios; él es el Dios vivo. Mas tú, oh rey, dame permiso y yo mataré a esta serpiente sin espada ni estaca.» 26Dijo el rey: «Te lo doy.» 27Daniel tomó entonces pez, grasa y pelos, lo coció todo junto e hizo con ello unas bolitas que echó en las fauces de la serpiente; la serpiente las tragó y reventó. Y dijo Daniel: «¡Mirad qué es lo que veneráis!»

Isaías — Is 40.26

26Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una.

Jeremías — Jer 25,9

9he aquí que yo mando a buscar a todos los linajes del norte (- oráculo de Yahveh - y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia), y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores (y contra todas estas gentes de alrededor); los anatematizaré y los pondré por pasmo, rechifla y ruinas eternos,

Isaías — Is 44,28-45,4

Capitulo 4428Yo soy el que dice a Ciro: «Tú eres mi pastor y darás cumplimiento a todos mis deseos, cuando digas de Jerusalén: "Que sea reconstruida" y del santuario: "¡Echa los cimientos!"» Capitulo 451Así dice Yahveh a su Ungido Ciro, a quien he tomado de la diestra para someter ante él a las naciones y desceñir las cinturas de los reyes, para abrir ante él los batientes de modo que no queden cerradas las puertas. 2Yo marcharé delante de ti y allanaré las pendientes. Quebraré los batientes de bronce y romperé los cerrojos de hierro. 3Te daré los tesoros ocultos y las riquezas escondidas, para que sepas que yo soy Yahveh, el Dios de Israel, que te llamo por tu nombre. 4A causa de mi siervo Jacob y de Israel, mi elegido, te he llamado por tu nombre y te he ennoblecido, sin que tú me conozcas.

Isaías — Is 40,10s.29ss

10Ahí viene el Señor Yahveh con poder, y su brazo lo sojuzga todo. Ved que su salario le acompaña, y su paga le precede. 11Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas. 29Que al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas la energía le acrecienta. 30Los jóvenes se cansan, se fatigan, los valientes tropiezan y vacilan, 31mintras que a los que esperan en Yahveh él les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.

Isaías — Is 31,3

3En cuanto a Egipto, es humano, no divino, y sus caballos, carne, y no espíritu; Yahveh extenderá su mano, tropezará el ayudador y caerá el ayudado y todos a una perecerán.

Zacarías — Zac 4,6

6Prosiguió él y me habló así: Esta es la palabra de Yahveh a Zorobabel. No por el valor ni por la fuerza, sino sólo por mi Espíritu - dice Yahveh Sebaot -.

Isaías — Is 55,11

11así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié.

Isaías — Is 9,5s

5Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz». 6Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.

Isaías — Is 11,1s

1Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. 2Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.

Jeremías — Jer 1,6-10.18s

6Yo dije: «¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho.» 7Y me dijo Yahveh: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás. 8No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte - oráculo de Yahveh -. 9Entonces alargó Yahveh su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahveh: Mira que he puesto mis palabras en tu boca. 10Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para peder y derrocar, para reconstruir y plantar. 18pues, por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra. 19Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte.»

Ezequiel — Ez 37,11-14

11Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros. 12Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel. 13Sabréis que yo soy Yahveh cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestras tumbas, pueblo mío. 14Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahveh, lo digo y lo haga, oráculo de Yahveh.»

Isaías — Is 49,3-7

3Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.» 4Pues yo decía: «Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que Yahveh se ocupa de mi causa, y mi Dios de mi trabajo?» 5Ahora, pues, dice Yahveh, el que me plasmó desde el seno materno para siervo suyo, para hacer que Jacob vuelva a él, y que Israel se le una. Mas yo era glorificado a los ojos de Yahveh, mi Dios era mi fuerza. 6«Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.» 7Así dice Yahveh, el que rescata a Israel, el Santo suyo, a aquel cuya vida es despreciada, y es abominado de las gentes, al esclavo de los dominadores: Veránlo reyes y se pondrán en pie, príncipes y se postrarán por respeto a Yahveh, que es leal, al Santo de Israel, que te ha elegido.

Isaías — Is 45,14s.20-24

14Así dice Yahveh: Los productos de Egipto, el comercio de Kus y los sebaítas, de elevada estatura, vendrán a ti y tuyos serán. Irán detrás de ti, encadenados, ante ti se postrarán, y te suplicarán: «Sólo en ti hay Dios, no hay ningún otro, no hay más dioses.» 15De cierto que tú eres un dios oculto, el Dios de Israel, salvador. 20Reuníos y venid, acercaos todos, supervivientes de las naciones. No saben nada los que llevan sus ídolos de madera, los que suplican a un dios que no puede salvar. 21Exponed, aducid vuestras pruebas, deliberad todos juntos: «¿Quién hizo oír esto desde antiguo y lo anunció hace tiempo? ¿No he sido yo Yahveh? No hay otro dios, fuera de mí. Dios justo y salvador, no hay otro fuera de mí. 22Volveos a mí y seréis salvados confines todos de la tierra, porque yo soy Dios, no existe ningún otro. 23Yo juro por mi nombre; de mi boca sale palabra verdadera y no será vana: Que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará 24diciendo: ¡Sólo en Yahveh hay victoria y fuerza! A él se volverán abochornados todos los que se inflamaban contra él.

Isaías — Is 53

1¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? 2Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. 3Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. 4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. 5El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. 6Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. 7Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. 8Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; 9y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. 10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. 11Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. 12Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes.

Daniel — Dan 12,2s

2Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno. 3Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Daniel — Dan 7,12ss.18.27

12A las otras bestias se les quitó el dominio, si bien se les concedió una prolongación de vida durante un tiempo y hora determinados. 13Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia. 14A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás. 18Los que han de recibir el reino son los santos del Altísimo, que poseerán el reino eternamente, por los siglos de los siglos.» 27Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos serán dados al pueblo de los santos del Altísimo. Reino eterno es su reino, y todos los imperios le servirán y le obedecerán.»

Isaías — Is 11,2

2Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.

Isaías — Is 42,1

1He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones.

Isaías — Is 61,1

1El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;

Nuevo Testamento (51citas)

I Corintios — 1Cor 1,18

18Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios.

II Corintios — 2Cor 12,9s

9Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. 10Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.

Romanos — Rom 1,20

20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;

Romanos — Rom 4,16-21

16Por eso depende de la fe, para ser favor gratuito, a fin de que la Promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros, 17como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro delante de Aquel a quien creyó, de Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean. 18El cual, esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones según le había sido dicho: Así será tu posteridad. 19No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor - tenía unos cien años - y el seno de Sara, igualmente estéril. 20Por el contrario, ante la promesa divina, no cedió a la duda con incredulidad; más bien, fortalecido en su fe, dio gloria a Dios, 21con el pleno convencimiento de que poderoso es Dios para cumplir lo prometido.

Hebreos — Heb 11,19

19Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también figura.

Romanos — Rom 1,20s

20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; 21porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:

Romanos — Rom 13,1

1Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas.

I Pedro — 1Pe 2,13

13Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano,

I Corintios — 1Cor 8,4

4Ahora bien, respecto del comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios.

I Corintios — 1Cor 10,19

19¿Qué digo, pues? ¿Que lo inmolado a los ídolos es algo? O ¿que los ídolos son algo?

II Tesalonicenses — 2Tes 2,9

9La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos,

Apocalipsis — Ap 12,2-8

2está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. 3Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. 4Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. 5La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. 6Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días. 7Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, 8pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.

Efesios — Ef 2,2

2en los cuales vivisteis en otro tiempo según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el Espíritu que actúa en los rebeldes...

Hebreos — Heb 2,14s

14Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo, 15y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.

Hebreos — Heb 1,2s

2en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; 3el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Hechos — Hch 10,38

38cómo Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él;

Hechos — Hch 2,22

22«Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis,

Colosenses — Col 2,15

15Y, una vez despojados los Principados y las Postestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal.

Hechos — Hch 1,8

8sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»

Hechos — Hch 2,4

4quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Hechos — Hch 2,32-36

32A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos. 33Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís. 34Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra 35hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 36«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»

Hechos — Hch 4,7-12

7Les pusieron en medio y les preguntaban: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho vosotros eso?» 8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, 9puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado, 10sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros. 11El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. 12Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.»

Hechos — Hch 2,37.43

37Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?» 43El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales.

Hechos — Hch 4,4.33

4Sin embargo, muchos de los que oyeron la Palabra creyeron; y el número de hombres llegó a unos 5.000. 33Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía.

Hechos — Hch 8,17

17Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Romanos — Rom 1,16

16Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego.

Filipenses — Flp 3,9s

9y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe, 10y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte,

I Corintios — 1Cor 1,18.23s

18Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios. 23nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; 24mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

I Corintios — 1Cor 1,25

25Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.

II Corintios — 2Cor 12,9

9Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.

II Corintios — 2Cor 4,10ss

10Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. 11Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12De modo que la muerte actúa en nosotros, mas en vosotros la vida.

Colosenses — Col 2,12

12Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos.

II Corintios — 2Cor 13,4

4Pues, ciertamente, fue crucificado en razón de su flaqueza, pero está vivo por la fuerza de Dios. Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios sobre vosotros.

Efesios — Ef 3,16

16para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior,

I Tesalonicenses — 1Tes 1,5

5ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión. Sabéis cómo nos portamos entre vosotros en atención a vosotros.

I Tesalonicenses — 1Tes 2,13

13De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes.

II Corintios — 2Cor 4,7

7Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.

Efesios — Ef 1,19ss

19y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, 20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, 21por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero.

Efesios — Ef 3,20

20A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros,

I Pedro — 1Pe 1,5

5a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento.

I Pedro — 1Pe 5,5-10

5De igual manera, jóvenes, sed sumisos a los ancianos; revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones, pues Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. 6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que, llegada la ocasión, os ensalce; 7confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros. 8Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 9Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. 10El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará.

II Tesalonicenses — 2Tes 2,9-12

9La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, 10y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado. 11Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, 12para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.

Apocalipsis — Ap 13,2-7

2La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león : y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío. 3Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia. 4Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?» 5Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar durante 42 meses; 6y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. 7Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación.

II Tesalonicenses — 2Tes 2,8

8entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.

I Corintios — 1Cor 15,24ss

24Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. 25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 26El último enemigo en ser destruido será la Muerte.

I Corintios — 1Cor 6,14

14Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros mediante su poder.

Romanos — Rom 8,11

11Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.

I Corintios — 1Cor 15,28

28Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

Apocalipsis — Ap 21,1.5

1Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. 5Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»

Apocalipsis — Ap 19,6

6Y oí el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: «¡Aleluya! Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso.

Apocalipsis — Ap 1,5s

5y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados 6y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio (43citas)

Juan — Jn 1,3

3Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.

Mateo — Mt 6,9

9«Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;

Juan — Jn 19,11

11Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.»

Mateo — Mt 4,8s

8Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.»

Lucas — Lc 2,13s

13Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»

Mateo — Mt 22,29-32

29Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. 30Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo. 31Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído aquellas palabras de Dios cuando os dice: 32Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.»

Lucas — Lc 1,27.48s

27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 48porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre

Juan — Jn 1,14

14Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Lucas — Lc 1,35ss

35El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

Mateo — Mt 1,20

20Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.

Lucas — Lc 3,22 p

22y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado.»

Juan — Jn 1,32ss

32Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." 34Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.»

Juan — Jn 3,34s

34Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. 35El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano.

Juan — Jn 3,2

2Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.»

Juan — Jn 9,33

33Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.»

Juan — Jn 5,36

36Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.

Mateo — Mt 1,23

23Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Mateo — Mt 4,3-7

3Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» 4Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» 5Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, 6y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.» 7Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.»

Juan — Jn 8,50

50Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga.

Juan — Jn 5,30

30Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Juan — Jn 17,4

4Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

Mateo — Mt 8,27 p

27Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

Mateo — Mt 14,19ss p

19Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

Mateo — Mt 4,23s p

23Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó.

Mateo — Mt 9,25 p

25Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó.

Mateo — Mt 9,6ss.p

6Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".» 7El se levantó y se fue a su casa. 8Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

Mateo — Mt 12,28 p

28Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

Juan — Jn 10,18

18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

Marcos — Mc 13,26 p

26Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria;

Juan — Jn 5,21-29

21Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. 22Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, 23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. 24En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, 27y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. 28No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz 29y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.

Mateo — Mt 26,64 p

64Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.»

Lucas — Lc 22,53

53Estando yo todos los días en el Templo con vosotros, no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.»

Juan — Jn 8,28

28Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.

Juan — Jn 12,31s

31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. 32Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.»

Mateo — Mt 28,18ss

18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

Marcos — Mc 16,20

20Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Lucas — Lc 24,49

49«Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»

Juan — Jn 20,21ss

21Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» 22Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Juan — Jn 14,12ss

12En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. 13Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.

Juan — Jn 16,23s

23Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. 24Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.

Marcos — Mc 9,23

23Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!»

Marcos — Mc 10,27

27Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

Marcos — Mc 11,22ss

22Jesús les respondió: «Tened fe en Dios. 23Yo os aseguro que quien diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar" y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. 24Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis.