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Promesas

94 citas resueltas — Texto completo

Salmos (4citas)

Salmos — Sal 105,8s

8El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones, 9lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,

Salmos — Sal 110,1

1De David. Salmo. Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.

Salmos — Sal 2,8

8Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra.

Salmos — Sal 119

1Alef Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh. 2Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón, 3y los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos. 4Tú tus ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente. 5¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos! 6Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos. 7Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios. 8Tus preceptos, los observaré, no me abandones tú del todo. 9Bet. ¿Cómo el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra. 10De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos. 11Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti. 12Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos. 13Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. 14En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza. 15En tus ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos. 16En tus preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra. 17Guímel. Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra. 18Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley. 19Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes. 20Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo. 21Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos. 22Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes. 23Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus preceptos. 24Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos. 25Dálet. Mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra. 26Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos. 27Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas. 28Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra. 29Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley, 30He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo. 31A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh. 32Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas. 33He. Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en recompensa. 34Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón. 35Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella. 36Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta. 37Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame. 38Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor. 39Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios. 40Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia. 41Vau. ¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu promesa! 42Y daré respuesta al que me insulta, porque confio en tu palabra. 43No quites de mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios. 44Yo observaré sin descanso tu ley para siempre jamás. 45Y andaré por camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando. 46De tus dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme. 47Y me deleitaré en tus mandamientos, que amo mucho. 48Tiendo mis manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito. 49Zain. Recuerda la palabra dada a tu servidor, de la que has hecho mi esperanza. 50Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida. 51Los soberbios me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley. 52Me acuerdo de tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo. 53Me arrebata el furor por los impíos que abandonan tu ley. 54Tus preceptos son cantares para mí en mi mansión de forastero. 55Me acuerdo por la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley. 56Esta es mi tarea: guardar tus ordenanzas. 57Jet. Mi porción, Yahveh, he dicho, es guardar tus palabras. 58Con todo el corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa. 59He examinado mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes. 60Me doy prisa y no me tardo en observar tus mandamientos. 61Las redes de los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley. 62Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios. 63Amigo soy de todos los que te temen y observan tus ordenanzas. 64De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos. 65Tet. Has sido generoso con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra. 66Cordura y sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos. 67Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa. 68Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos. 69Los soberbios me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo corazón. 70Como de grasa su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias. 71Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos. 72Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata. 73Yod. Tus manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74Los que te temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra. 75Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú. 76Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor. 77Me alcancen tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia. 78Sean confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus ordenanzas medito. 79Vuélvanse hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes. 80Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido. 81Kaf. En pos de tu salvación mi alma languidece, en tu palabra espero. 82Languidecen mis ojos en pos de tu promesa diciendo: «¿Cuándo vas a consolarme?» 83Aun hecho igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido. 84¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis perseguidores? 85Los soberbios han cavado fosas para mí en contra de tu ley. 86Todos tus mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame! 87Poco falta para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no abandono. 88Según tu amor dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca. 89Lámed. Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos. 90Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste. 91Por tus juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya. 92Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria. 93Jamás olvidaré tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida. 94Tuyo soy, sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando. 95Para perderme me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes. 96De todo lo perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento! 97Mem. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. 98Más sabio me haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es mío. 99Tengo más prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus dictámenes. 100Poseo más cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas. 101Retraigo mis pasos de toda mala senda para guardar tu palabra. 102De tus juicios no me aparto, porque me instruyes tú. 103¡Cuán dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca! 104Por tus ordenanzas cobro inteligencia, por eso odio toda senda de mentira. 105Nun. Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero. 106He jurado, y he de mantenerlo, guardar tus justos juicios. 107Humillado en exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra. 108Acepta los votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios. 109Mi alma está en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley. 110Me tienden un lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas. 111Tus dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón. 112Inclino mi corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre. 113Sámek. Aborrezco la doblez y amo tu ley. 114Mi refugio y mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra. 115¡Apartaos de mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios! 116Sosténme conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza. 117Sé tú mi apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos. 118Tú deshaces a todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su astucia. 119Tienes por escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus dictámenes. 120Por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo. 121Ain. Juicio y justicia he practicado, a mis opresores no me entregues. 122Sé fiador de tu siervo para el bien, no me opriman los soberbios. 123En pos de tu salvación languidecen mis ojos, tras tu promesa de justicia. 124Según tu amor trata a tu siervo, enséñame tus preceptos. 125Yo soy tu servidor, hazme entender, y aprenderé tus dictámenes. 126Ya es hora de actuar, Yahveh, se ha violado tu ley. 127Por eso amo yo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino. 128Por eso me guío por todas tus ordenanzas y odio toda senda de mentira. 129Pe. Maravillas son tus dictámenes, por eso mi alma los guarda. 130Al abrirse, tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos. 131Abro mi boca franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos. 132Vuélvete a mí y tenme piedad, como es justo para los que aman tu nombre. 133Mis pasos asegura en tu promesa, que no me domine ningún mal. 134Rescátame de la opresión del hombre, y tus ordenanzas guardaré. 135Haz que brille tu faz para tu siervo, y enséñame tus preceptos. 136Mis ojos destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda. 137Sade. ¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios! 138Con justicia impones tus dictámenes, con colmada verdad. 139Mi celo me consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras. 140Acendrada en extremo es tu promesa, tu servidor la ama. 141Pequeño soy y despreciado, mas no olvido tus ordenanzas. 142Justicia eterna es tu justicia, verdad tu ley. 143Angustia y opresión me han alcanzado, tus mandamientos hacen mis delicias. 144Justicia eterna tus dictámenes, hazme entender para que viva. 145Qof. Invoco con todo el corazón, respóndeme, Yahveh, y guardaré tus preceptos. 146Yo te invoco, sálvame, y guardaré tus dictámenes. 147Me adelanto a la aurora y pido auxilio, en tu palabra espero. 148Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, a fin de meditar en tu promesa. 149Por tu amor, Yahveh, escucha mi voz, por tus juicios, vivifícame. 150Se acercan a la infamia los que me persiguen, se alejan de tu ley. 151Tú estás cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad. 152De tus dictámenes sé desde hace tiempo que para siempre los fundaste. 153Res Mira mi aflicción y líbrame, porque tu ley no olvido. 154Aboga por mi causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa. 155Lejos de los impíos la salvación, pues no van buscando tus preceptos. 156Muchas son tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame. 157Numerosos mis perseguidores y adversarios, yo no me aparto de tus dictámenes. 158He visto a los traidores, me disgusta que no guarden tu promesa. 159Mira que amo tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor. 160Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios. 161Sin. Príncipes me persiguen sin razón, mas mi corazón teme tus palabras. 162Me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín. 163La mentira detesto y abomino, amo tu ley. 164Siete veces al día te alabo por tus justos juicios. 165Mucha es la paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos. 166Espero tu salvación, Yahveh, tus mandamientos cumplo. 167Mi alma guarda tus dictámenes, mucho los amo. 168Guardo tus ordenanzas y dictámenes que ante ti están todos mis caminos. 169Tau. Mi grito llegue hasta tu faz, Yahveh, por tu palabra dame inteligencia. 170Mi súplica llegue ante tu rostro, por tu promesa líbrame. 171Mis labios proclaman tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos. 172Mi lengua repita tu promesa, pues todos tus mandamientos son justicia. 173Venga tu mano en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido. 174Anhelo tu salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias. 175Viva mi alma para alabarte, y ayúdenme tus juicios. 176Me he descarriado como oveja perdida: ven en busca de tu siervo. No, no me olvido de tus mandamientos.

Sapienciales (10citas)

Eclesiástico — Eclo 44,19-22

19Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le igualara en gloria. 20El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza. En su carne grabó la alianza, y en la prueba fue hallado fiel. 21Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. 22A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham.

Eclesiástico — Eclo 24,23

23Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob;

Proverbios — Prov 8,22-31

22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, 31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»

Eclesiástico — Eclo 24,2ss

2En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría. 3«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra. 4Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.

Sabiduría — Sab 9,4.10

4dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos. 10Envíala de los cielos santos, mándala de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que te es agradable,

Proverbios — Prov 8,32-36

32«Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos. 33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh. 36Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»

Sabiduría — Sab 7,8-11

8Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella. 9Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia. 10La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche. 11Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos.

Proverbios — Prov 8,35

35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh.

Sabiduría — Sab 7,14

14porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que lo adquieren se granjean la amistad de Dios recomendados por los dones que les trae la instrucción.

Sabiduría — Sab 1,7

7Porque el espíritu del Señor llena la tierra y él, que todo lo mantiene unido, tiene conocimiento de toda palabra.

Historicos (24citas)

Números — Num 23,19

19No es Dios un hombre, para mentir, ni hijo de hombre, para volverse atrás. ¿Es que él dice y no hace, habla y no lo mantiene?

Génesis — Gen 12,1.7

1Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. 7Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.

Génesis — Gen 13,15ss

15Pues bien, toda la tierra que ves te la daré a ti ya tu descendencia por siempre. 16Haré tu descendencia como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia. 17Levántate, recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.»

Génesis — Gen 15

1Después de estos sucesos fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.» 2Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.» 3Dijo Abram: «He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar.» 4Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.» 5Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.» 6Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia. 7Y le dijo: «Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra en propiedad.» 8El dijo: «Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?» 9Díjole: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» 10Tomó él todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la otra. Los pájaros no los partió. 11Las aves rapaces bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó. 12Y sucedió que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un gran sobresalto. 13Yahveh dijo a Abram: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. 14Pero yo a mi vez juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran hacienda. 15Tú en tanto vendrás en paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad. 16Y a la cuarta generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá colmado la maldad de los amorreos.» 17Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos. 18Aquel día firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río Eufrates: 19los quenitas, quenizitas, cadmonitas, 20hititas, perizitas, refaítas, 21amorreos, cananeos, guirgasitas y jebuseos.»

Génesis — Gen 17

1Cuando Abram tenía 99 años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda en mi pressencia y sé perfecto. 2Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera.» 3Cayó Abram rostro en tierra, y Dios le habló así: 4«Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos. 5No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido. 6Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti. 7Y estableceré mi alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios tuyo y el de tu posteridad. 8Yo te daré a ti y a tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los tuyos.» 9Dijo Dios a Abraham: «Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación. 10Esta es mi alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -: Todos vuestros varones serán circuncidados. 11Os circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre yo y vosotros. 12A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a cualquier extraño que no sea de tu raza. 13Deben ser circuncidados el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, de modo que mi alianza esté en vuestra carne como alianza eterna. 14El incircunciso, el varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio, ese tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi alianza. 15Dijo Dios a Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre será Sara. 16Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo. La bendeciré, y se convertirá en naciones; reyes de pueblos procederán de ella.» 17Abraham cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: ¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años, va a dar a luz?» 18Y dijo Abraham a Dios: «¡Si al menos Ismael viviera en tu presencia!» 19Respondió Dios: «Sí, pero Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Isaac. Yo estableceré mi alianza con él, una alianza eterna, de ser el Dios suyo y el de su posteridad. 20En cuanto a Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran pueblo. 21Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año que viene por este tiempo.» 22Y después de hablar con él, subió Dios dejando a Abraham. 23Tomó entonces Abraham a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los comprados con su dinero - a todos los varones de la casa de Abraham - y aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, como Dios le había mandado. 24Tenía Abraham 99 años cuando circuncidó la carne de su prepucio. 25Ismael, su hijo, era de trece años cuando se le circuncidó la carne de su prepucio. 26El mismo día fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael. 27Y todos los varones de su casa, los nacidos en su casa, y los comprados a extraños por dinero, fueron circuncidados juntamente con él.

Génesis — Gen 12,2

2De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.

Génesis — Gen 11,4

4Después dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra.»

Génesis — Gen 3,17

17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.

Génesis — Gen 4,11

11Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Génesis — Gen 3,15

15Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»

Génesis — Gen 12,3

3Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»

Génesis — Gen 1,22.28

22y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Génesis — Gen 17,6.20

6Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti. 20En cuanto a Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran pueblo.

Génesis — Gen 34

1Dina, la hija que Lía había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país. 2Siquem, hijo de Jamor el jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se acostó con ella y la humilló. 3Su alma se aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la muchacha y trató de convencerla. 4Siquem dijo a su padre Jamor: «Tómame a esta chica por mujer.» 5Jacob oyó que Siquem había violado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta su llegada. 6Jamor, padre de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con él. 7Los hijos de Jacob volvieron del campo al oírlo, y se indignaron los hombres y les dio mucha rabia la afrenta hecha por Siquem acostándose con la hija de Jacob: «Eso no se hace.» 8Jamor habló con ellos diciendo: «Mi hijo Siquem se ha prendado de vuestra hija, así que dádsela por mujer. 9Emparentad con nosotros: dadnos vuestras hijas, y tomad para vosotros la nuestras. 10Quedaos a vivir con nosotros: tenéis la tierra franca. Instalaos, circulad libremente y adquirid propiedades.» 11Siquem dijo al padre y a los hermanos de la chica: «Ojalá me concedáis vuestro favor, y yo os daré lo que me pidáis. 12Pedidme cualquier dote, por grande que sea, que yo os daré cuanto me digáis; pero dadme a la muchacha por mujer.» 13Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Jamor con disimulo, y dirigiéndose a aquel que había violado a su hermana Dina, 14dijeron: «No podemos hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso, porque eso es una vergüenza para nosotros. 15Tan sólo os la daremos a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose todos vuestros varones. 16Entonces os daremos nuetras hijas, y tomaremos para nosotros las vuestras, nos quedaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo. 17Pero si no nos escucháis respecto a la circuncisión, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.» 18Sus palabras parecieron bien a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor, 19y el muchacho no tardó en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob. El mismo era el más honorable de toda la casa de su padre. 20Jamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a todos sus conciudadanos diciéndoles: 21«Estos hombres nos vienen en son de paz. Que se queden en el país y a circulen libremente, pues y a veis que pueden disponer de tierra espaciosa. Tomemos a sus hijas por mujeres y démosles las nuestras. 22Pero sólo con esta condicíon accederán estos hombres a quedarse con nosotros para formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones; igual que ellos están circuncidados. 23Sus ganados y hacienda y todas sus bestias, ¿no van a ser para nosotros? Así que lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con nosotros.» 24Todos los que salían por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo Siquem, y se circuncidó todo varón que salía por las puertas de la ciudad. 25Pues bien, al tercer día, mientras ellos estaban adoloridos, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y entrando en la ciudad sin peligro mataron a todo varón. 26También mataron a Jamor y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de Siquem, salieron. 27Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos, pillaron la ciudad que había violado a su hermana, 28se apoderaron de sus rebaños, vacadas y asnos, cuanto había en la ciudad y cuanto había en el campo, 29saquearon toda su hacienda y sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo que había dentro. 30Jacob dijo a Simeón y a Leví: «Me habéis puesto a malas haciéndome odioso entre los habitantes de este país, los cananeos y los perizitas, pues yo dispongo de unos pocos hombres, y ellos van a juntarse contra mí, me atacarán y seré aniquilado yo y mi casa.» 31Replicaron ellos: «¿Es que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»

Génesis — Gen 17,5

5No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido.

Génesis — Gen 12,1

1Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Génesis — Gen 17,1

1Cuando Abram tenía 99 años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda en mi pressencia y sé perfecto.

Génesis — Gen 22,1s

1Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El respondió: «Heme aquí.» 2Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»

Exodo — Ex 19.5

5Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;

Exodo — Ex 24,8

8Entonces tomó Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.»

Josué — Jos 24,25s

25Aquél día, Josué pactó una alianza para el pueblo; le impuso decretos y normas en Siquem. 26Josué escribió estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario de Yahveh.

I Samuel — 1Sa 8,7ss

7Pero Yahveh dijo a Samuel: «Haz caso a todo lo que el pueblo te dice. Porque no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, para que no reine sobre ellos. 8Todo lo que ellos me han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, te han hecho también a ti. 9Escucha, sin embargo, su petición. Pero les advertirás claramente y les enseñarás el fuero del rey que va a reinar sobre ellos.»

II Samuel — 2Sa 7

1Cuando el rey se estableció en su casa y Yahveh le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor, 2dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.» 3Respondió Natán al rey: «Anda, haz todo lo que te dicta el corazón, porque Yahveh está contigo.» 4Pero aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán diciendo: 5«Ve y di a mi siervo David: Esto dice Yahveh. ¿Me vas a edificar tú una casa para que yo habite? 6No he habitado en una casa desde el día en que hice subir a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, sino que he ido de un lado para otro en una tienda, en un refugio. 7En todo el tiempo que he caminado entre todos los israelitas ¿he dicho acaso a uno de los jueces de Israel a los que mandé que apacentaran a mi pueblo Israel: "¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?" 8Ahora pues di esto a mi siervo David: Así habla Yahveh Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel. 9He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra: 10fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado y los malhechores no seguirán oprimiéndole como antes, 11en el tiempo en que instituí jueces en mi pueblo Israel; le daré paz con todos sus enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh te edificará una casa. 12Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. 13(El constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.) 14Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, 15pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí. 16Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente.» 17Natán habló a David según todas estas palabras y esta visión. 18El rey David entró, y se sentó ante Yahveh y dijo: «¿Quien soy yo, señor mío Yahveh, y qué mi casa, que me has traído hasta aquí? 19Y aun esto es poco a tus ojos, señor mío, Yahveh que hablas también a la casa de tu siervo para el futuro lejano... Señor Yahveh. 20¿Qué más podrá David añadir a estas palabras? Tú me tienes conocido, Señor Yahveh. 21Has realizado todas estas grandes cosas según tu palabra y tu corazón, par dárselo a conocer a tu siervo. 22Por eso eres grande, mi Señor Yahveh; nadie como tú, no hay Dios fuera de ti, como oyeron nuestros oídos. 23¿Qué otro pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel a quien un dios haya ido a rescatar para hacerle su pueblo, dándole renombre y haciendo en su favor grandes y terribles cosas, expulsando de delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto, a naciones y dioses extraños? 24Tú te has constituido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo para siempre, y tú, Yahveh, eres su Dios. 25Y ahora, Yahveh Dios, mantén firme eternamente la palabra que has dirigido a tu siervo y a su casa y haz según tu palabra. 26Sea tu nombre por siempre engrandecido; que se diga: Yahveh Sebaot es Dios de Israel; y que la casa de tu siervo David subsista en tu presencia, 27ya que tú, Yahveh Sebaot, Dios de Israel, has hecho esta revelación a tu siervo diciendo: "yo te edificaré una casa": por eso tu siervo ha encontrado valor para orar en tu presencia. 28Ahora, mi Señor Yahveh, tú eres Dios, tus palabras son verdad y has prometido a tu siervo esta dicha; 29dígnate, pues, bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia, pues tú mi Señor Yahveh, has hablado y con tu bendición la casa de tu siervo será eternamente bendita.»

II Samuel — 2Sa 7,9

9He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra:

Profeticos (12citas)

Isaías — Is 11,1

1Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.

Jeremías — Jer 23,5

5Mirad que días vienen - oráculo de Yahveh - en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra.

Zacarías — Zac 6,12

12y le hablas de esta manera: Así dice Yahveh Sebaot: He aquí un hombre cuyo nombre es Germen: debajo de él habrá germinación (y él edificará el Templo de Yahveh).

Isaías — Is 48,3ss

3Yo anuncié desde hace tiempo las cosas pasadas, salieron de mi boca y las di a conocer; de pronto, las hice y se cumplieron. 4Yo sabía que tú eres obstinado, que es tu cerviz una barra de hierro y tu frente de bronce. 5Por eso te anuncié las cosas hace tiempo y antes que ocurrieran te las di a conocer, no sea que dijeras: «Las hizo mi ídolo, mi estatua, mi imagen fundida lo ordenó.»

Isaías — Is 43,18

18¿No os acordáis de lo pasado, ni caéis en la cuenta de lo antiguo?

Isaías — Is 48,6

6Tú has oído todo esto, ¿no vas a admitirlo? Ahora te hago saber cosas nuevas, secretas, no sabidas,

Isaías — Is 42,9

9Lo de antes ya ha llegado, y anuncio cosas nuevas; antes que se produzcan os las hago saber.

Isaías — Is 43,19

19Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? Sí, pongo en el desierto un camino, ríos en el páramo.

Isaías — Is 56,7

7yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.

Isaías — Is 54,3

3porque a derecha e izquierda te expandirás, tu prole heredará naciones y ciudades desoladas poblarán.

Isaías — Is 60,4

4Alza los ojos en torno y mira: todos se reúnen y vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos.

Isaías — Is 60,15

15En vez de estar tú abandonada, aborrecida y sin viandantes, yo te convertiré en lozanía eterna, gozo de siglos y siglos.

Nuevo Testamento (25citas)

Romanos — Rom 4,20

20Por el contrario, ante la promesa divina, no cedió a la duda con incredulidad; más bien, fortalecido en su fe, dio gloria a Dios,

Gálatas — Gal 3,16-29

16Pues bien, las promesas fueron dirigidas a Abraham y a su descendencia. No dice: «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo. 17Y digo yo: Un testamento ya hecho por Dios en debida forma, no puede ser anulado por la ley, que llega 430 años más tarde, de tal modo que la promesa quede anulada. 18Pues si la herencia dependiera de la ley, ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios otorgó a Abraham su favor en forma de promesa. 19Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, ley que fue promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador. 20Ahora bien, cuando hay uno solo no hay mediador, y Dios es uno solo. 21Según eso, ¿la ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Si de hecho se nos hubiera otorgado una ley capaz de vivificar, en ese caso la justicia vendría realmente de la ley. 22Pero, de hecho, la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la Promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Jesucristo. 23Y así, antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse. 24De manera que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. 25Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo. 26Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: 28ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

Hebreos — Heb 11,9.13.17.33.39

9Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas. 13En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de las promesas: viéndolas y saludándolas desde lejos y confesándose extraños y forasteros sobre la tierra. 17Por la fe, Abraham, sometido a la prueba, presentó a Isaac como ofrenda, y el que había recibido las promesas, ofrecía a su unigénito , 33Estos, por la fe, sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca a los leones; 39Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.

Hechos — Hch 2,39

39pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.»

Hechos — Hch 2,16

16sino que es lo que dijo el profeta:

Romanos — Rom 9,4

4- los israelitas -, de los cuales es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas,

Gálatas — Gal 3,29

29Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa.

II Corintios — 2Cor 1,20

20Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en él; y por eso decimos por él «Amén» a la gloria de Dios.

Hechos — Hch 1,4

4Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:

Gálatas — Gal 3,14

14a fin de que llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la Promesa.

Hechos — Hch 2,38s

38Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; 39pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.»

Hechos — Hch 10,45

45Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles,

Efesios — Ef 2,12

12estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Efesios — Ef 3,6

6que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio,

Romanos — Rom 4,13

13En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abraham y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo.

Romanos — Rom 4,16

16Por eso depende de la fe, para ser favor gratuito, a fin de que la Promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros,

Romanos — Rom 4,9

9Entonces, ¿esta dicha recae sólo sobre los circuncisos o también sobre los incircuncisos? Decimos, en efecto, que la fe de Abraham le fue reputada como justicia.

I Corintios — 1Cor 1,5.7

5pues en él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, 7Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios — Ef 1,14

14que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.

II Corintios — 2Cor 1,22

22y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones.

II Corintios — 2Cor 5,5

5Y el que nos ha destinado a eso es Dios, el cual nos ha dado en arras el Espíritu.

Romanos — Rom 8,23

23Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo.

Romanos — Rom 8,23s

23Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. 24Porque nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve?

Hebreos — Heb 11,16

16Más bien aspiran a una mejor, a la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de ellos, de ser llamado Dios suyo, pues les tiene preparada una ciudad...

Hebreos — Heb 6,12.15

12de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas. 15Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.

Evangelio (19citas)

Lucas — Lc 1,32.69

32El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 69y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,

Mateo — Mt 4,23

23Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mateo — Mt 5,3-12

3«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 4Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra. 5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. 7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 11Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Mateo — Mt 4,19

19y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.»

Mateo — Mt 19,28

28Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Mateo — Mt 16,16ss

16Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» 17Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Mateo — Mt 19,29

29Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

Mateo — Mt 10,32

32«Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;

Juan — Jn 1,41.45

41Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» - que quiere decir, Cristo. 45Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.»

Juan — Jn 3,16

16Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Lucas — Lc 24,49

49«Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»

Juan — Jn 17,4

4Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

Juan — Jn 13,1

1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Lucas — Lc 22,19s

19Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» 20De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.

Lucas — Lc 14,13s

13Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»

Lucas — Lc 14,17

17a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: "Venid, que ya está todo preparado."

Lucas — Lc 16,15

15Y les dijo: «Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Lucas — Lc 19,30

30diciendo: «Id al pueblo que está enfrente y, entrando en él, encontraréis un pollino atado, sobre el que no ha montado todavía ningún hombre; desatadlo y traedlo.

Mateo — Mt 28,19s

19Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»