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Puerta

52 citas resueltas — Texto completo

Salmos (11citas)

Salmos — Sal 69,13

13cuento de los que están sentados a la puerta, y copla de los que beben licor fuerte.

Salmos — Sal 107,18

18todo manjar les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.

Salmos — Sal 9,14

14Tenme piedad, Yahveh, ve mi aflicción, tú que me recobras de las puertas de la muerte,

Salmos — Sal 24,7ss

7¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria! 8¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente en la batalla. 9¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!

Salmos — Sal 87

1De los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Su fundación sobre los santos montes 2ama Yahveh: las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. 3Glorias se dicen de ti, ciudad de Dios: 4«Yo cuento a Ráhab y Babel entre los que me conocen. Tiro, Filistea y Etiopía, fulano nació allí.» 5Pero de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio Altísimo. 6Yahveh a los pueblos inscribe en el registro: «Fulano nació allí», 7y los príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.

Salmos — Sal 147,13

13Que él ha reforzado los cerrojos de tus puertas, ha bendecido en ti a tus hijos;

Salmos — Sal 122

1Canción de las subidas. De David. ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh! 2¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén! 3Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía, 4a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh. 5Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David. 6Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas, 7haya paz en tus muros, en tus palacios calma! 8Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! 9¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.

Salmos — Sal 78,23

23Y a las nubes mandó desde lo alto, abrió las compuertas de los cielos;

Salmos — Sal 110,4

4Lo ha jurado Yahveh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec.»

Salmos — Sal 118,20

20Aquí está la puerta de Yahveh, por ella entran los justos.

Salmos — Sal 24,7-10

7¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria! 8¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente en la batalla. 9¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria! 10¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa

Sapienciales (7citas)

Job — Job 31,32

32El forastero no pernoctaba a la intemperie, tenía abierta mi puerta al caminante.

Job — Job 29,7

7Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza colocaba,

Job — Job 5,4

4¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta!

Job — Job 31,21

21Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado en la Puerta,

Proverbios — Prov 22,22

22No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta,

Proverbios — Prov 24,7

7Muy alta está la sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.

Job — Job 38,17

17¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra?

Historicos (4citas)

II Samuel — 2Sa 15,1-6

1Después de esto se hizo Absalón con un carro, caballos y cincuenta hombres que corrían delante de él. 2Se levantaba Absalón temprano y se colocaba a la vera del camino de la puerta, y a los que tenían algún pleito y venían donde el rey para el juicio, les llamaba Absalón y les decía: «¿No eres tú de...?» El respondía: «Tu siervo es de tal tribu de Israel.» 3Absalón le decía: «Mira, tu causa es justa y buena, pero nadie te escuchará de parte del rey.» 4Y añadía Absalón: «¡Quién me pusiera por juez de esta tierra! Podrían venir a mí todos los que tienen pleitos o juicios y yo les haría justicia.» 5Cuando alguno se acercaba a él y se postraba, le tendía la mano, le retenía y le besaba. 6Así hacía Absalón, con todos los israelitas que iban al tribunal del rey. Absalón robaba así el corazón de los hombres de Israel.

Deuteronomio — Dt 28,52-57

52Te asediará en todas tus ciudades, hasta que caigan en toda tu tierra tus murallas más altas y más fortificadas, en las que tú ponías tu confianza. Te asediará en tus ciudades, en toda la tierra que te haya dado Yahveh tu Dios. 53Comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijos y tus hijas que te haya dado Yahveh tu Dios, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo. 54El más delicado y tierno de entre los tuyos mirará con malos ojos a su hermano, e incluso a la esposa de su corazón y a los hijos que le queden, 55negándose a compartir con ellos la carne de sus hijos que se comerá, al quedarle ya nada en el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades. 56La más delicada y tierna de las mujeres de tu pueblo, tan delicada y tierna que no hubiera osado posar en tierra la planta de su pie, mirará con malos ojos al esposo de su corazón, e incluso a su hijo y a su hija, 57a las secundinas salidas de su seno y a los hijos que dé a luz, pues los comerá a escondidas, por la privación de todo, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo en todas tus ciudades.

Génesis — Gen 22,17

17yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos.

Génesis — Gen 28,17

17Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!»

Profeticos (11citas)

Isaías — Is 22,22

22Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.

Isaías — Is 38,10

10Yo dije: A la mitad de mis días me voy; en las puertas del seol se me asigna un lugar para el resto de mis años.

Malaquías — Mal 3,10

10Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi Casa; y ponedme así a prueba, dice Yahveh Sebaot, a ver si no os abro las esclusas del cielo y no vacío sobre vosotros la bendición hasta que ya no quede,

Amós — Am 5,15

15Aborreced el mal, amad el bien, implantad el juicio en la Puerta; quizá Yahveh Sebaot tenga piedad del Resto de José.

Zacarías — Zac 8,16

16He aquí las cosas que debéis hacer: Decid verdad unos a otros; juicio de paz juzgad en vuestras puertas;

Isaías — Is 63,19

19Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían,

Isaías — Is 1,26

26Voy a volver a tus jueces como eran al principio, y a tus consejeros como antaño. Tras de lo cual se te llamará Ciudad de Justicia, Villa-leal.

Isaías — Is 26,1-5

1Aquel día se cantará este cantar en tierra de Judá: «Ciudad fuerte tenemos; para protección se le han puesto murallas y antemuro. 2Abrid las puertas, y entrará una gente justa que guarda fidelidad; 3de ánimo firme y que conserva la paz, porque en ti confió. 4Confiad en Yahveh por siempre jamás, porque en Yahveh tenéis una Roca eterna. 5Porque él derroca a los habitantes de los altos, a la villa inacessible; la hace caer, la abaja hasta la tierra, la hace tocar el polvo;

Zacarías — Zac 2,8s

8y le dijo: «Corre, habla a ese joven y dile: Como las ciudades abiertas será habitada Jerusalén, debido a la multitud de hombres y ganados que habrá dentro de ella. 9Y yo seré para ella - oráculo de Yahveh - muralla de fuego en torno, y dentro de ella seré gloria.»

Zacarías — Zac 14

1He aquí que viene el Día de Yahveh en que serán repartidos tus despojos en medio de ti. 2Yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén. Será tomada la ciudad, las casas serán saqueadas y violadas las mujeres. La mitad de la ciudad partirá al cautiverio, pero el Resto del pueblo no será extirpado de la ciudad. 3Saldrá entonces Yahveh y combatirá contra esas naciones como el día en que él combate, el día de la batalla. 4Se plantarán sus pies aquel día en el monte de los Olivos que está enfrente de Jerusalén, al oriente, y el monte de los Olivos se hendirá por el medio de oriente a occidente haciéndose un enorme valle: la mitad del monte se retirará al norte y la otra mitad al sur. 5Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Yasol; huiréis como huisteis a causa del terremoto en los días de Ozías, rey de Judá. Y vendrá Yahveh mi Dios y todos los santos con él. 6Aquel día no habrá ya luz, sino frío y hielo. 7Un día único será - conocido sólo de Yahveh -: no habrá día y luego noche, sino que a la hora de la tarde habrá luz. 8Sucederá aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, mitad hacia el mar oriental, mitad hacia el mar occidental: las habrá tanto en verano como en invierno. 9Y será Yahveh rey sobre toda la tierra: ¡el día aquel será único Yahveh y único su nombre! 10Toda esta tierra se tornará llanura, desde Gueba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén. Y ésta, encumbrada, será habitada en su lugar, desde la Puerta de Benjamín hasta el emplazamiento de la antigua Puerta, es decir, hasta la Puerta de los Angulos, y desde la torre de Jananel hasta los Lagares del rey. 11Se habitará en ella y no habrá más anatema: ¡Jerusalén será habitada en seguridad! 12Y ésta será la plaga con que herirá Yahveh a todos los pueblos que hayan hecho la guerra a Jerusalén: pudrirá su carne estando ellos todavía en pie, sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. 13Y cundirá aquel día entre ellos un inmenso pánico de Yahveh: agarrará cada uno la mano de su prójimo y levantarán la mano unos contra otros. 14También Judá combatirá en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata y vestidos en cantidad inmensa. 15Semejante será la plaga de los caballos, mulos, camellos y asnos, y de todo el ganado que haya en aquellos campamentos: ¡una plaga como ésa! 16Y todos los supervivientes de todas las naciones que hayan venido contra Jerusalén subirán de año en año a postrarse ante el Rey Yahveh Sebaot y a celebrar la fiesta de las Tiendas. 17Y para aquella familia de la tierra que no suba a Jerusalén a postrarse ante el Rey Yahveh Sebaot no habrá lluvia. 18Si la familia de Egipto no sube ni viene, caerá sobre ella la plaga con que Yahveh herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas. 19Tal será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas. 20Aquel día se hallará en los cascabeles de los caballos: «Consagrado a Yahveh», y serán las ollas en la Casa de Yahveh como copas de aspersión delante del altar. 21Y toda olla, en Jerusalén y Judá, estará consagrada a Yahveh Sebaot; todos los que quieran sacrificar vendrán a tomar de ellas, y en ellas cocerán; y no habrá más comerciante en la Casa de Yahveh Sebaot el día aquel.

Isaías — Is 60,11

11Abiertas estarán tus puertas de continuo; ni de día ni de noche se cerrarán, para dejar entrar a ti las riquezas de las naciones, traídas por sus reyes.

Nuevo Testamento (13citas)

I Corintios — 1Cor 16,9

9porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos.

Efesios — Ef 2,18

18Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.

Hebreos — Heb 10,19

19Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús,

Apocalipsis — Ap 1,18

18el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.

Apocalipsis — Ap 3,7

7Al Angel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir.

Hechos — Hch 14,27

27A su llegada reunieron a la Iglesia y se pusieron a contar todo cuanto Dios había hecho juntamente con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

Efesios — Ef 3,12

12quien, mediante la fe en él, nos da valor para llegarnos confiadamente a Dios.

Apocalipsis — Ap 3,20

20Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

Apocalipsis — Ap 21,12-25

12Tenía una muralla grande y alta con doce puertas; y sobre las puertas, doce Angeles y nombres grabados, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al mediodía tres puertas; al occidente tres puertas. 14La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero. 15El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muralla. 16La ciudad es un cuadrado: su largura es igual a su anchura. Midió la ciudad con la caña, y tenía 12.000 estadios. Su largura, anchura y altura son iguales. 17Midió luego su muralla, y tenía 144 codos - con medida humana, que era la del Angel -. 18El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro. 19Los asientos de la muralla de la ciudad están adornados de toda clase de piedras preciosas: el primer asiento es de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de calcedonia, el cuarto de esmeralda, 20el quinto de sardónica, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto, el duodécimo de amatista. 21Y las doce puertas son doce perlas, cada una de las puertas hecha de una sola perla; y la plaza de la ciudad es de oro puro, trasparente como el cristal. 22Pero no vi Santuario alguno en ella; porque el Señor, el Dios Todopoderoso, y el Cordero, es su Santuario. 23La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero. 24Las naciones caminarán a su luz, y los reyes de la tierra irán a llevarle su esplendor. 25Sus puertas no se cerrarán con el día - porque allí no habrá noche -

Apocalipsis — Ap 21,27

27Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Apocalipsis — Ap 22,15

15¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira!»

Apocalipsis — Ap 21,26

26y traerán a ella el esplendor y los tesoros de las naciones.

Apocalipsis — Ap 22,14

14Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida y entrarán por las puertas en la Ciudad.

Evangelio (6citas)

Juan — Jn 20,19

19Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»

Mateo — Mt 25,10

10Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.

Juan — Jn 1,51

51Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Juan — Jn 10,9

9Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.

Mateo — Mt 16,18s

18Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Lucas — Lc 13,24ss

24«Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. 25«Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Y os responderá: "No sé de dónde sois." 26Entonces empezaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas";