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Redención

121 citas resueltas — Texto completo

Salmos (2citas)

Salmos — Sal 130,7s

7aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate; 8él rescatará a Israel de todas sus culpas.

Salmos — Sal 118,22

22La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido;

Historicos (7citas)

Exodo — Ex 12,27

27responderéis: "Este es el sacrificio de la Pascua de Yahveh, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto cuando hirió a los egipcios y salvó nuestras casas."» Entonces el pueblo se postró para adorar.

Exodo — Ex 14,13

13Contestó Moisés al pueblo: «No temáis; estad firmes, y veréis la salvación que Yahveh os otorgará en este día, pues los egipcios que ahora veis, no los volveréis a ver nunca jamás.

Exodo — Ex 19,5

5Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;

Deuteronomio — Dt 26,18

18Y Yahveh te ha hecho decir hoy que serás su pueblo propio, como él te ha dicho - tú deberás guardar todos sus mandamientos -;

Exodo — Ex 6,6s

6Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy Yahveh; Yo os libertaré de los duros trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y os salvaré con brazo tenso y castigos grandes. 7Yo os haré mi pueblo, y seré vuestro Dios; y sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os sacaré de la esclavitud de Egipto.

II Samuel — 2Sa 7,23s

23¿Qué otro pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel a quien un dios haya ido a rescatar para hacerle su pueblo, dándole renombre y haciendo en su favor grandes y terribles cosas, expulsando de delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto, a naciones y dioses extraños? 24Tú te has constituido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo para siempre, y tú, Yahveh, eres su Dios.

Exodo — Ex 19,5s

5Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; 6seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.»

Profeticos (14citas)

Isaías — Is 63,9

9en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel: él mismo en persona los liberó. Por su amor y su compasión él los rescató: los levantó y los llevó todos los días desde siempre.

Isaías — Is 62,11s

11Mirad que Yahveh hace oír hasta los confines de la tierra: «Decid a la hija de Sión: Mira que viene tu salvación; mira, su salario le acompaña, y su paga le precede. 12Se les llamará "Pueblo Santo", "Rescatados de Yahveh"; y a ti se te llamará "Buscada", "Ciudad no Abandonada".»

Jeremías — Jer 31,32

32no como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano para sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos - oráculo de Yahveh -.

Ezequiel — Ez 16,60-63

60Pero yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré en tu favor una alianza eterna. 61Y tú te acordarás de tu conducta y te avergonzarás de ella, cuando acojas a tus hermanas, las mayores y las menores, y yo te las dé como hijas, si bien no en virtud de tu alianza. 62Yo mismo restableceré mi alianza contigo, y sabrás que yo soy Yahveh, 63para que te acuerdes y te avergüences y no oses más abrir la boca de vergüenza, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho, oráculo del Señor Yahveh.

Ezequiel — Ez 36,21ss

21Pero yo he tenido consideración a mi santo nombre que la casa de Israel profanó entre las naciones adonde había ido. 22Por eso, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. 23Yo santificaré mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros. Y las naciones sabrán que yo soy Yahveh - oráculo del Señor Yahveh - cuando yo, por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos.

Jeremías — Jer 31,33

33Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Ezequiel — Ez 36,27

27Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas.

Isaías — Is 53,12

12Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes.

Isaías — Is 53,11

11Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.

Isaías — Is 52,13

13He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera.

Zacarías — Zac 12,10

10derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán lamentación por él como lamentación por hijo único, y le llorarán amargamente como se llora amargamente a un primogénito.

Zacarías — Zac 13,1

1Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza.

Isaías — Is 53,10.12

10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. 12Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebledes.

Isaías — Is 53,4

4¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.

Nuevo Testamento (69citas)

Tito — Tit 2,13s

13aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; 14el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.

Romanos — Rom 3,24

24y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,

Colosenses — Col 1,14

14en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados.

Romanos — Rom 8,23

23Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo.

Efesios — Ef 1,14

14que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.

Efesios — Ef 4,30

30No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención.

I Corintios — 1Cor 1,30

30De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención,

I Corintios — 1Cor 6,20

20¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.

I Corintios — 1Cor 7,23

23¡Habéis sido bien comprados! No os hagáis esclavos de los hombres.

Gálatas — Gal 3,13

13Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero,

Gálatas — Gal 4,5

5para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.

I Pedro — 1Pe 1,18

18sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata,

Apocalipsis — Ap 5,9

9Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

Hechos — Hch 20,28

28«Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo.

I Pedro — 1Pe 2,9

9Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz

Tito — Tit 2,14

14el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.

I Corintios — 1Cor 11,25

25Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bibiereis, hacedlo en recuerdo mío.»

I Pedro — 1Pe 1,18s

18sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, 19sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo,

Hebreos — Heb 9,12

12Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna.

Romanos — Rom 3,25

25a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, habiendo pasado por alto los pecados cometidos anteriormente,

Hechos — Hch 1,8

8sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»

Hechos — Hch 2,31s

31vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción. 32A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos.

I Corintios — 1Cor 15,4

4que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;

Hechos — Hch 4,11

11El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular.

I Pedro — 1Pe 2,7

7Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido,

Hechos — Hch 2,33

33Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.

Hechos — Hch 5,31

31A éste le ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.

Hechos — Hch 3,13

13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste estaba resuelto a ponerle en libertad.

Filipenses — Flp 2,9

9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.

Hebreos — Heb 2,14

14Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,

I Pedro — 1Pe 1,3

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva,

I Tesalonicenses — 1Tes 1,10

10y esperar así a su Hijo Jesús que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos y que nos salva de la Cólera venidera.

Filipenses — Flp 2

1Así, pues, os conjuro en virtud de toda exhortación en Cristo, de toda persuasión de amor, de toda comunión en el Espíritu, de toda entrañable compasión, 2que colméis mi alegría, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un mismo espíritu, unos mismos sentimientos. 3Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, 4buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. 5Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: 6El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. 7Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; 8y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. 10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre. 12Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación, 13pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece. 14Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones 15para que seáis irreprochables e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación tortuosa y perversa, en medio de la cual brilláis como antorchas en el mundo, 16presentándole la Palabra de vida para orgullo mío en el Día de Cristo, ya que no habré corrido ni me habré fatigado en vano. 17Y aun cuando mi sangre fuera derramada como libación sobre el sacrificio y la ofrenda de vuestra fe, me alegraría y congratularía con vosotros. 18De igual manera también vosotros alegraos y congratulaos conmigo. 19Espero en el Señor Jesús poder enviaros pronto a Timoteo, para quedar también yo animado con vuestras noticias. 20Pues a nadie tengo de tan iguales sentimientos que se preocupe sinceramente de vuestros intereses, 21ya que todos buscan sus propios intereses y no los de Cristo Jesús. 22Pero vosotros conocéis su probada virtud, pues como un hijo junto a su padre ha servido conmigo en favor del Evangelio. 23A él, pues, espero enviaros tan pronto como vea clara mi situación. 24Y aun confío en el Señor que yo mismo podré ir pronto. 25Entretanto, he juzgado necesario devolveros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, enviado por vosotros con el encargo de servirme en mi necesidad, 26porque os está añorando a todos vosotros y anda angustiado porque sabe que ha llegado a vosotros la noticia de su enfermedad. 27Es cierto que estuvo enfermo y a punto de morir. Pero Dios se compadeció de él; y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviese yo tristeza sobre tristeza. 28Así pues, me apresuro a enviarle para que viéndole de nuevo os llenéis de alegría y yo quede aliviado en mi tristeza. 29Recibidle, pues, en el Señor con toda alegría, y tened en estima a los hombres como él, 30ya que por la obra de Cristo ha estado a punto de morir, arriesgando su vida para supliros en el servicio que no podíais prestarme vosotros mismos.

Flp 9 — texto no disponible

Gálatas — Gal 2,20

20y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas — Gal 6,14s

14En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! 15Porque nada cuenta ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva.

Romanos — Rom 6,4.11

4Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. 11Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Romanos — Rom 8,2.5

2Porque la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte. 5Efectivamente, los que viven según la carne, desean lo carnal; mas los que viven según el espíritu, lo espiritual.

Apocalipsis — Ap 5,6

6Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios, enviados a toda la tierra.

I Juan — 1Jn 4,8

8Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.

I Juan — 1Jn 4,9

9En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.

I Juan — 1Jn 3,16

16En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

Apocalipsis — Ap 1,5

5y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados

Romanos — Rom 5,5-8

5y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. 6En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; - 7en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; 8mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.

Romanos — Rom 8,39

39ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.

Efesios — Ef 1,3-6

3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; 4por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; 5eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, 6para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado.

Efesios — Ef 2,4

4Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amo,

Colosenses — Col 1,13

13El nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor,

Romanos — Rom 5,8

8mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.

Romanos — Rom 5,10

10Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!

Romanos — Rom 5,19

19En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.

Filipenses — Flp 2,6

6El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios.

Romanos — Rom 5,7s

7en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; 8mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.

Romanos — Rom 8,34

34¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?

Gálatas — Gal 1,4

4que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,

I Timoteo — 1Tim 2,6

6que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno,

Efesios — Ef 5,2.25

2y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma. 25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,

Romanos — Rom 8,32

32El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?

Romanos — Rom 8,35

35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?,

Hechos — Hch 5,30

30El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte colgándole de un madero.

Hechos — Hch 10,39

39y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero;

Gálatas — Gal 3,1.3

1¡Oh insensatos gálatas! ¿Quién os fascinó a vosotros, a cuyos ojos fue presentado Jesucristo crucificado? 3¿Tan insensatos sois? Comenzando por espíritu, ¿termináis ahora en carne?

Filipenses — Flp 2,8

8y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.

Apocalipsis — Ap 12,9s

9Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él. 10Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.

Romanos — Rom 8,3

3Pues lo que era imposible a la ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne,

Romanos — Rom 8,2.4

2Porque la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte. 4a fin de que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros que seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu.

I Corintios — 1Cor 15,45

45En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida.

Romanos — Rom 8,9

9Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;

Romanos — Rom 8,4

4a fin de que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros que seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu.

II Corintios — 2Cor 5,21

21A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.

Evangelio (29citas)

Lucas — Lc 1,68

68«Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Lucas — Lc 2,38

38Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Lucas — Lc 21,28

28Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.»

Mateo — Mt 26,28 p

28porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.

Mateo — Mt 20,28

28de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

Marcos — Mc 10,45

45que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

Juan — Jn 18,4-8

4Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?» 5Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Díceles: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. 6Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra. 7Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno». 8Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.»

Lucas — Lc 24,21

21Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó.

Mateo — Mt 21,42

42Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?

Lucas — Lc 9,51

51Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén,

Lucas — Lc 24,7.26.39.46

7"Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. "» 26¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» 39Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo.» 46y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día

Lucas — Lc 9,31

31los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.

Juan — Jn 12,23.32.34

23Jesús les respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. 32Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.» 34La gente le respondió: «Nosotros sabemos por la Ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo dices tú que es preciso que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?»

Juan — Jn 3,16

16Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Juan — Jn 17,23

23yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

Juan — Jn 14,31

31pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.»

Juan — Jn 10,11

11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

Juan — Jn 15,13

13Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.

Juan — Jn 13,1

1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Juan — Jn 18,2s

2Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. 3Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas.

Juan — Jn 18,25ss

25Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» El lo negó diciendo: «No lo soy.» 26Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?» 27Pedró volvió a negar, y al instante cantó un gallo.

Juan — Jn 19,7

7Los judíos le replicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.»

Juan — Jn 19,31

31Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.

Juan — Jn 19,30

30Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.

Juan — Jn 19,37

37Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Juan — Jn 20,22

22Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.

Juan — Jn 1,32s

32Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo."

Juan — Jn 16,11

11en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

Juan — Jn 12,31

31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera.