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Reposo

61 citas resueltas — Texto completo

Salmos (7citas)

Salmos — Sal 132,14

14«Aquí está mi reposo para siempre, en él me sentaré, pues lo he querido.

Salmos — Sal 55,8

8Huiría entonces lejos, en el desierto moraría.

Salmos — Sal 66,12

12dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento.

Salmos — Sal 39,14

14¡Retira tu mirada para que respire antes que me vaya y ya no exista más!

Salmos — Sal 16,9

9Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa;

Salmos — Sal 23,1ss

1Salmo. De David. Yahveh es mi pastor, nada me falta. 2Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce, 3y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.

Salmos — Sal 95

1Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación; 2con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos. 3Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses; 4en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes; 5suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron. 6Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho! 7Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!: 8«No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto, 9donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra. 10«Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis caminos no conocen. 11Y por eso en mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!»

Sapienciales (13citas)

Eclesiastés — Ecl 8,16s

16Cuanto más apliqué mi corazón a estudiar la sabiduría y a contemplar el ajetreo que se da sobre la tierra - pues ni de día ni de noche concilian los ojos el sueño - 17fui viendo que el ser humano no puede descubrir todas las obras de Dios, las obras que se realizan bajo el sol. Por más que se afane el hombre en buscar, nada descubre, y el mismo sabio, aunque diga saberlo, no es capaz de descubrirlo.

Eclesiastés — Ecl 2,24

24No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio de sus fatigas. Yo veo que también esto viene de la mano de Dios,

Eclesiastés — Ecl 9,7-10

7Anda, come con alegría tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está ya contento con tus obras. 8En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza. 9Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida y en las fatigas con que te afanas bajo el sol. 10Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te encaminas.

Cantar — Cant 1,7

7Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía, para que no ande yo como errante tras los rebaños de tus compañeros.

Cantar — Cant 2,5s

5Confortadme con pasteles de pasas, con manzanas reanimadme, que enferma estoy de amor. 6Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.

Cantar — Cant 3,1s.4

1En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé. 2Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé. 4Apenas habíalos pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré hasta que le haya introducido en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me concibió.

Cantar — Cant 8,6

6Ponme cual sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque es fuerte el amor como la Muerte, implacable como el seol la pasión. Saetas de fuego, sus saetas, una llama de Yahveh.

Eclesiástico — Eclo 6,28

28Porque al fin hallarás en ella el descanso, y ella se te trocará en contento.

Eclesiástico — Eclo 51,27

27Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he encontrado para mí.

Eclesiástico — Eclo 24,7-11

7Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme. 8Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel." 9Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré. 10En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado, 11en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.

Job — Job 9,18

18y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!

Job — Job 3,13

13Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz,

Eclesiástico — Eclo 24,11

11en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.

Historicos (14citas)

Exodo — Ex 20,8

8Recuerda el día del sábado para santificarlo.

Exodo — Ex 34,21

21Seis días trabajarás, mas en el séptimo descansarás; descansarás en tiempo de siembra y siega.

Exodo — Ex 23,12

12Seis días harás tus trabajos, y el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan un respiro el hijo de tu sierva y el forastero.

Deuteronomio — Dt 5,15

15Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahveh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahveh tu Dios te ha mandado guardar el día del sábado.

Exodo — Ex 31,17

17Será entre yo y los israelitas una señal perpetua; pues en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro.

Génesis — Gen 2,2s

2y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.

Jueces — Jue 1,19.21

19Yahveh estuvo con Judá, que conquistó la Montaña; pero no pudo expulsar a los habitantes del llano, porque tenían carros de hierro. 21Los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén con los hijos de Benjamín, hasta el día de hoy.

Josué — Jos 21,43s

43Yahveh dio a los israelitas toda la tierra que había jurado dar a sus padres. La ocuparon y se establecieron en ella. 44Yahveh les concedió paz en todos sus confines, tal como había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahveh entregó a todos sus enemigos en sus manos.

II Samuel — 2Sa 7,1

1Cuando el rey se estableció en su casa y Yahveh le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor,

I Reyes — 1Re 8,56

56«Bendito sea Yahveh que ha dado reposo a su pueblo Israel, según todas sus promesas; no ha fallado ninguna de las palabras de bien que dijo por boca de Moisés su siervo.

I Reyes — 1Re 4,20

20Judá e Israel eran numerosos como la arena en la orilla del mar, y comían, bebían y se alegraban.

I Reyes — 1Re 5,5

5Judá e Israel vivieron en seguridad, cada uno bajo su parra y bajo su higuera, desde Dan hasta Berseba, todos los días de Salomón.

Deuteronomio — Dt 32,15

15Come Jacob, se sacia, engorda Yesurún, respinga, - te has puesto grueso, rollizo, turgente -, rechaza a Dios, su Hacedor, desprecia a la Roca, su salvación.

Nehemías — Neh 9,25-28

25Ciudades fuertes conquistaron y una tierra generosa; y heredaron casas de toda suerte de bienes rebosantes, cisternas ya excavadas, viñas y olivares, árboles frutales sin medida: comieron, se saciaron, engordaron, se deleitaron en tus inmensos bienes. 26Pero después, indóciles, se rebelaron contra ti, arrojaron tu Ley a sus espaldas, mataron a los profetas que les conjuraban a convertirse a ti; (grandes desprecios te hicieron). 27Tú los entregaste en poder de sus enemigos que los oprimieron. Durante su opresión clamaban hacia ti, y tú los escuchabas desde el cielo; y en tu inmensa ternura les mandabas salvadores que los libraron de las manos opresoras. 28Pero, apenas en paz, volvían a hacer el mal ante ti, y tú los dejabas en mano de sus enemigos que los oprimían. Ellos de nuevo gritaban hacia ti, y tú escuchabas desde el cielo: ¡muchas veces, por ternura, los salvaste!

Profeticos (14citas)

Ezequiel — Ez 20,12

12Y les di además mis sábados como señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy Yahveh, que los santifico.

Isaías — Is 58,13s

13Si apartas del sábado tu pie, de hacer tu negocio en el día santo, y llamas al sábado «Delicia», al día santo de Yahveh «Honorable», y lo honras evitando tus viajes, no buscando tu interés ni tratando asuntos, 14entonces te deleitarás en Yahveh, y yo te haré cabalgar sobre los altozanos de la tierra. Te alimentaré con la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Yahveh ha hablado.

Isaías — Is 30,15

15Porque así dice el Señor Yahveh, el Santo de Israel: «Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza.» Pero no aceptasteis,

Isaías — Is 7,2.4

2La casa de David había recibido este aviso: «Aram se ha unido con Efraím», y se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del bosque por el viento. 4y dile: «¡Alerta, pero ten calma! No temas, ni desmaye tu corazón por ese par de cabos de tizones humeantes,

Isaías — Is 7,13

13Dijo Isaías: «Oíd, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios?

Jeremías — Jer 30,10s

10Pero tú no temas, siervo mío Jacob - oráculo de Yahveh - ni desmayes, Israel, pues mira que yo acudo a salvarte desde lejos y tu linaje del país de su cautiverio; volverá Jacob, se sosegará y estará tranquilo, y no habrá quien le inquiete, 11pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte: pues acabaré con todas las naciones entre las cuales te dispersé. pero contigo no acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.

Jeremías — Jer 31,2

2Así dice Yahveh: Halló gracia en el desierto el pueblo que se libró de la espada: va a su descanso Israel.

Jeremías — Jer 31,12s

12Vendrán y darán hurras en la cima de Sión y acudirán al regalo de Yahveh: al grano, al mosto, y al aceite virgen, a las crías de ovejas y de vacas, y será su alma como huerto empapado, no volverán a estar ya macilentos. 13Entonces se alegrará la doncella en el baile, los mozos y los viejos juntos, y cambiaré su duelo en recocijo, y les consolaré y alegraré de su tristeza;

Ezequiel — Ez 34,12-16

12Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas. Las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas. 13Las sacaré de en medio de los pueblos, las reuniré de los países, y las llevaré de nuevo a su suelo. Las pastorearé por los montes de Israel, por los barrancos y por todos los poblados de esta tierra. 14Las apacentaré en buenos pastos, y su majada estará en los montes de la excelsa Israel. Allí reposarán en buena majada; y pacerán pingües pastos por los montes de Israel. 15Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo las llevaré a reposar, oráculo del Señor Yahveh. 16Buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma; pero a la que está gorda y robusta la exterminaré: las pastorearé con justicia.

Isaías — Is 40,10s

10Ahí viene el Señor Yahveh con poder, y su brazo lo sojuzga todo. Ved que su salario le acompaña, y su paga le precede. 11Como pastor pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas.

Jeremías — Jer 6,16

16Así dice Yahveh: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos, cuál es el camino bueno, y andad por él, y encontraréis sosiego para vuestras almas. Pero dijeron: «No vamos.»

Sofonías — Sof 3,13

13el Resto de Israel. No cometerán más injusticia, no dirán mentiras, y no más se encontrará en su boca lengua embustera. Se apacentarán y reposarán, sin que nadie los turbe.

Isaías — Is 57,20

20Los malos son como mar agitada cuando no puede calmarse, cuyas aguas lanzan cieno y lodo.

Daniel — Dan 12,13

13Y tú, vete a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al Fin de los días.»

Nuevo Testamento (4citas)

Hebreos — Heb 3,7-4,11

Capitulo 37Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, 8no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, el día de la provocación en el desierto, 9donde me provocaron vuestros padres y me pusieron a prueba, aun después de haber visto mis obras 10durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no conocieron mis caminos. 11Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! 12¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo; 13antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca seducido por el pecado. 14Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio. 15Al decir: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, 16¿quiénes son los que, habiéndole oído, le movieron querella? ¿Es que no fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés? 17Y ¿contra quiénes se irritó durante cuarenta años? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? 18Y ¿a quiénes juró que no entrarían en su descanso sino a los que desobedecieron? 19Así, vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. Capitulo 41Temamos, pues; no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros parezca llegar rezagado. 2También nosotros hemos recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que escucharon. 3De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo, 4pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y descansó Dios el día séptimo de todas sus obras. 5Y también en el pasaje citado: ¡No entrarán en mi descanso! 6Por tanto, quedando en claro que algunos han de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, 7vuelve a señalar un día, hoy, diciendo por David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones... 8Porque si Josué les hubiera proporcionado el descanso, no habría hablado Dios más tarde, de otro día. 9Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. 10Pues quien entra en su descanso, también él descansa de sus trabajos, al igual que Dios de los suyos. 11Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.

Apocalipsis — Ap 14,13

13Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»

Apocalipsis — Ap 14,11

11Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos; no hay reposo, ni de día ni de noche, para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su nombre.»

Apocalipsis — Ap 4,8

8Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir".»

Evangelio (9citas)

Marcos — Mc 2,27

27Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado.

Lucas — Lc 13,16

16Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?»

Mateo — Mt 12,8

8Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Mateo — Mt 8,20

20Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

Juan — Jn 19,30

30Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu.

Juan — Jn 5,17

17Pero Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.»

Mateo — Mt 9,36

36Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.

Juan — Jn 4,36ss

36el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. 37Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: 38yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga.»

Mateo — Mt 11,29

29Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.