Proverbios — Prov 10-22
Capitulo 101Proverbios de Salomón. El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo necio entristece a su madre. 2Tesoros mal adquiridos no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte. 3Yahveh no permite que el justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los malos. 4Mano indolente empobrece, la mano de los diligentes enriquece. 5Amontonar en verano es de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre indigno. 6Bendiciones sobre la cabeza del justo; pero la boca de los impíos rezuma violencia. 7El recuerdo del justo sirve de bendición; el nombre de los malos se pudre. 8El sensato de corazón acepta los mandatos, el hombre charlatán corre a su ruina. 9Quien va a derecho, va seguro, quien va con rodeos es descubierto. 10El que guiña de ojos, dará disgustos, quien reprende a la cara, proporciona paz. 11Manantial de vida la boca del justo; la boca de los impíos rezuma violencia. 12El odio provoca discusiones, el amor cubre todas las faltas. 13En labios del inteligente se encuentra sabiduría, palo a las espaldas del falto de seso. 14Los sabios atesoran conocimiento, la boca del necio es ruina immediata. 15La fortuna del rico es su plaza fuerte, la ruina de los débiles es su pobreza. 16El salario del justo es para vivir, la renta del malo es para pecar. 17Camina hacia la vida el que guarda las instrucciones; quien desatiende la reprensión se extravía. 18Los labios mentirosos disimulan el odio; quien profiere una calumnia es un necio. 19En las muchas palabras no faltará pecado; quien reprime sus labios es sensato. 20Plata elegida es la lengua del justo, el corazón de los malos vale poco. 21Los labios del justo apacientan a muchos, los insensatos mueren en su falta de seso. 22La bendición de Yahveh es la que enriquece, y nada le añade el trabajo a que obliga. 23Como un juego es para el necio cometer el crimen, la sabiduría lo es para el hombre inteligente. 24Lo que teme el malo, eso le sucede, lo que el justo desea, se le da. 25Cuando pasa la tormenta, ya no existe el malo, mas el justo es construcción eterna. 26Vinagre para los dientes y humo para los ojos: así es el perezoso para quien lo envía. 27El temor de Yahveh prolonga los días, los años de los malos son acortados. 28La espera de los justos es alegría, la esperanza de los malos fracasará. 29Fortaleza es para el íntegro la senda de Yahveh; pero ruina para los malhechores. 30Jamás el justo será conmovido, pero los malos no habitarán la tierra. 31La boca del justo da frutos de sabiduría, la lengua perversa será cortada. 32Los labios del justo saben de benevolencia; la boca de los malos, de perversidad.
Capitulo 111Abominación de Yahveh la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor. 2Detrás de la insolencia viene el insulto; mas con los modosos está la sabiduría. 3A los rectos su integridad les guía; a los pérfidos les arruina su perversidad. 4Nada servirán riquezas el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte. 5A los íntregros su justicia les allana el camino, pero el malo cae en su malicia. 6A los rectos les salva su justicia, los pérfidos en su codicia son atrapados. 7En la muerte del malo se esfuma su esperanza, la confianza en las riquezas se desvanece. 8El justo es librado de la angustia, y el malo viene a ocupar su lugar. 9Con la boca el impío pierde a su vecino, por la ciencia se libran los justos. 10Con el bien de los justos la ciudad se regocija, con la perdición de los malos grita de alegría. 11Con la bendición de los rectos, se levanta la ciudad; la boca de los malos la destruye. 12Quien desprecia a su vecino es un insensato; el hombre discreto se calla. 13El que anda calumniando descubre secretos, el de espíritu leal oculta las cosas. 14Donde no hay buen gobierno, el pueblo se hunde; abundancia de consejeros, trae salvación. 15El mal se busca quien avala al desconocido, quien no es amigo de chocar la mano está seguro. 16Mujer graciosa consigue honor, y los audaces consiguen la riqueza. 17A sí mismo se beneficia el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el hombre cruel. 18El malo consigue un jornal falso; el que siembra justicia, un salario verdadero. 19Al que establece justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte. 20A los de corazón torcido abomina Yahveh; a los de camino intachable da su favor. 21De cierto que el malo no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a salvo. 22Anillo de oro en nariz de un puerco, mujer hermosa pero sin gusto. 23El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malos, la ira. 24Hay quien gasta y todavía va a más; y hay quien ahorra en demasía sólo para venir a menos. 25El alma generosa será colmada, y el que sacia a otro la sed, también será saciado. 26El pueblo maldice al que acapara trigo; bendición para la cabeza del que vende. 27Quien busca el bien, se procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al encuentro. 28Quien confía en su riqueza, ése caerá, los justos brotarán como follaje. 29Quien desordena su casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio. 30El fruto del justo es un árbol de vida; cautivador de las almas es el sabio. 31Si el justo recibe su recompensa en la tierra, ¡cuánto más el pecador y el malo!
Capitulo 121El que ama la instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es tonto. 2El bueno obtiene el favor de Yahveh; pero él condena al hombre taimado. 3Nadie se afianza por la maldad, la raíz de los justos no vacilará. 4Mujer virtuosa, corona del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos. 5Las intenciones de los justos son equidad, los planes de los malos, son engano. 6Las palabras de los malos son trampas sangrientas, pero a los rectos su boca los pone a salvo. 7Derribados los malos, no existen ya más, mas la casa de los justos permanece. 8Se alaba al hombre según su prudencia, el de corazón torcido será despreciado. 9Más vale hombre sencillo que tiene un esclavo, que hombre glorioso a quien falta el pan. 10El justo se cuida de su ganado, pero las entrañas de los malos son crueles. 11Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue naderías es un insensato. 12El placer del impío está en la maquinación de los malvados, pero la raíz de los justos producirá. 13En el delito de los labios hay una trampa fatal, pero el justo saldrá de la angustia. 14Por el fruto de su boca, se harta de bien el hombre, cada cual recibe el salario de sus obras. 15El necio tiene por recto su camino, pero el sabio escucha los consejos. 16El necio, al momento descubre su pena, el prudente oculta la ignominia. 17Quien declara la verdad, descubre la justicia; el testigo mentiroso, la falsedad. 18Quien habla sin tino, hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura. 19Los labios sinceros permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un instante. 20Fraude en el corazón de quien trama el mal; gozo para los que aconsejan paz. 21Ninguna desgracia le sucede al justo, pero los malos están llenos de miserias. 22Los labios mentirosos abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su favor. 23El hombre cauto oculta su ciencia, el corazón del insensato proclama su necedad. 24La mano diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados. 25Ansiedad en el corazón deprime al hombre, pero una palabra buena le causa alegría. 26El justo enseña el camino a su prójimo, el camino de los malos los extravía. 27El indolente no pone a asar su caza; la diligencia es la mejor fortuna del hombre. 28En la senda de la justicia está la vida; el camino de los rencorosos lleva a la muerte.
Capitulo 131El hijo sabio atiende a la instrucción de su padre, el arrogante no escucha la reprensión. 2Con el fruto de su boca, come el hombre lo que es bueno, pero el alma de los pérfidos se nutre de violencia. 3Quien vigila su boca, guarda su vida; quien abre sus labios, busca su ruina. 4Tiene hambre el perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los diligentes queda satisfecho. 5El justo odia la palabra mentirosa, pero el malo infama y deshonra. 6La justicia guarda al íntegro en su camino, mas la maldad arruina al pecador. 7Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna. 8El precio de la vida de un hombre es su riqueza; pero el pobre no hace caso a la amenaza. 9La luz de los justos alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga. 10La insolencia sólo disputas proporciona; con los que admiten consejos está la sabiduría. 11Fortuna rápida, vendrá a menos, quien junta poco a poco, irá en aumento. 12Espera prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido. 13Quien desprecia la palabra se perderá, quien respeta el mandato se salvará. 14La lección del sabio es fuente de vida, para sortear las trampas de la muerte. 15Una gran prudencia alcanza favor, el camino de los pérfidos no tiene fin, 16Todo hombre cauto obra con conocimiento, el tonto ostenta su necedad. 17Mensajero perverso cae en desgracia, mensajero leal trae la curación. 18Miseria e ignominia al que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la reprensión. 19Deseo cumplido, dulzura para el alma, los necios detestan abandonar el mal. 20El que anda con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo. 21A los pecadores los persigue la desgracia, los justos son colmados de dicha. 22El hombre de bien deja herencia a los hijos de sus hijos, al justo se reserva la riqueza del pecador. 23Las roturas de los pobres dan mucho de comer; pero hay perdición cuando falta justicia. 24Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga. 25Come el justo y queda satisfecho, pero el vientre de los malos pasa necesidad.
Capitulo 141La Sabiduría edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye. 2Quien anda en rectitud, teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia. 3En la boca del necio hay una raíz de orgullo, pero los labios de los sabios los protegen. 4Donde no hay bueyes, pesebre vacío; cosecha abundante con la fuerza del toro. 5Testigo veraz no miente, testigo falso respira mentiras. 6Busca el arrogante la sabiduría pero en vano, al inteligente la ciencia le es fácil. 7Apártate del hombre necio, pues no conocerías labios doctos. 8Sabiduría del cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaño. 9De los necios se aparta el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se encuentra el favor de Dios. 10El corazón conoce su propia amargura, y con ningún extraño comparte su alegría. 11La casa de los malos será destruida, la tienda de los rectos florecerá. 12Hay caminos que parecen rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte. 13También en el reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor. 14El perverso de corazón está satisfecho de su conducta, y el hombre de bien, de sus obras. 15El simple cree cuanto se dice, el cauto medita sus propios pasos. 16El sabio teme el mal y de él se aparta, el necio es presuntuoso y confiado. 17El de genio pronto, hace necedades, el hombre artero es odiado. 18La herencia de los simples es la necedad, los cautos son coronados de ciencia. 19Los malos se postran ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos. 20Incluso a su vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico. 21Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres. 22¿No andan extraviados los que planean el mal?; amor y lealtad a los que planean el bien. 23Todo trabajo produce abundancia, la charlatanería sólo indigencia. 24Corona de los sabios es la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad. 25Salvador de vidas es el testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor. 26El temor de Yahveh es seguridad inexpugnable; sus hijos tendrán en él refugio. 27El temor de Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte. 28Pueblo numeroso, gloria del rey; pueblo escaso, ruina del príncipe. 29El tardo a la ira tiene gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto su necedad 30El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos. 31Quien oprime al débil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da gloria. 32El malo es derribado por su propia malicia, el justo en su integridad halla refugio. 33En corazón inteligente descansa la sabiduría, en el corazón de los necios no es conocida. 34La justicia eleva a las naciones, el pecado es la vergüenza de los pueblos. 35El favor del rey para el siervo prudente; y su cólera para el que le avergüenza.
Capitulo 151Una respuesta suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira. 2La lengua de los sabios hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos esparce necedad. 3En todo lugar, los ojos de Yahveh, observando a los malos y a los buenos. 4Lengua mansa, árbol de vida, lengua perversa rompe el alma. 5El tonto desprecia la corrección de su padre; quien sigue la reprensión es cauto. 6La casa del justo abunda en riquezas, en las rentas del malo no falta inquietud. 7Los labios de los sabios siembran ciencia, pero no así el corazón de los necios. 8Yahveh abomina el sacrificio de los malos; la oración de los rectos alcanza su favor. 9Yahveh abomina el camino malo; y ama al que va tras la justicia. 10Corrección severa a quien deja el camino; el que odia la reprensión perecerá. 11Seol y Perdición están ante Yahveh: ¡cuánto más los corazones de los hombres! 12El arrogante no quiere ser reprendido, no va junto a los sabios. 13Corazón alegre hace buena cara, corazón en pena deprime el espíritu. 14Corazón inteligente busca la ciencia, los labios de los necios se alimentan de necedad. 15Todos los días del pobre son malos, para el corazón dichoso, banquetes sin fin. 16Mejor es poco con temor de Yahveh, que gran tesoro con inquietud. 17Más vale un plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio. 18El hombre violento provoca disputas, el tardo a la ira aplaca las querellas. 19El camino del perezoso es como un seto de espinos. la senda de los rectos es llana. 20El hijo sabio es la alegría de su padre, el hombre necio desprecia a su madre. 21La necedad alegra al insensato, el hombre inteligente camina en derechura. 22Donde no hay consultas, los planes fracasan; con muchos consejeros, se llevan a cabo. 23El hombre halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, ¡qué cosa más buena! 24Camino de la vida, hacia arriba, para el sabio, para que se aparte del seol, que está abajo. 25La casa de los soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos de la viuda. 26Yahveh abomina los proyectos perversos; pero son puras las palabras agradables. 27Quien se da al robo, perturba su casa, quien odia los regalos, vivirá. 28El corazón del justo recapacita para responder, la boca de los malos esparce maldades. 29Yahveh se aleja de los malos, y escucha la plegaria de los justos. 30Una mirada luminosa alegra el corazón, una buena noticia reanima el vigor. 31Oído que escucha reprensión saludable, tiene su morada entre los sabios. 32Quien desatiende la corrección se desprecia a sí mismo, quien escucha la reprensión adquiere sensatez. 33El temor de Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.
Capitulo 161Al hombre, los planes del corazón; pero de Yahveh, la respuesta. 2Al hombre le parecen puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los espíritus. 3Encomienda tus obras a Yahveh y tus proyectos se llevarán a cabo. 4Todas las obras de Yahveh tienen su propio fin, hasta el malvado, para el día del mal 5Yahveh abomina al de corazón altivo, de cierto no quedará impune. 6Con amor y lealtad se expía la falta; con el temor de Yahveh se evita el mal. 7Cuando Yahveh se complace en la conducta de un hombre. hasta a sus enemigos los reconcilia con él. 8Más vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad. 9El corazón del hombre medita su camino, pero es Yahveh quien asegura sus pasos 10Oráculo en los labios del rey: en el juicio no comete falta su boca. 11De Yahveh son la balanza y los platillos justos, todas las pesas del saco son obra suya. 12Los reyes aborrecen las malas acciones, pues su trono en la justicia se afianza. 13El favor del rey para los labios justos; y ama al que habla rectamente. 14El furor del rey es mensajero de muerte; pero el hombre sabio lo apacigua. 15Si el rostro del rey se ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia tardía. 16Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro; adquirir inteligencia es preferible a la plata. 17La calzada de los rectos es apartarse del mal; el que atiende a su camino, guarda su alma. 18La arrogancia precede a la ruina; el espíritu altivo a la caída. 19Mejor es ser humilde con los pobres que participar en el botín con los soberbios. 20El que está atento a la palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahveh será feliz. 21Al de corazón sabio, se le llama inteligente, la dulzura de labios aumenta el saber. 22La prudencia es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la necedad. 23El corazón del sabio hace circunspecta su boca, y aumenta el saber de sus labios. 24Palabras suaves, panal de miel: dulces al alma, saludables al cuerpo. 25Hay caminos que parecen rectos, pero al cabo son caminos de muerte. 26El ansia del trabajador para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca. 27El hombre malvado trama el mal, tiene en los labios como un fuego ardiente. 28El hombre perverso provoca querellas, el delator divide a los amigos. 29El hombre violento seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno. 30Quien cierra los ojos es para meditar maldades, el que se muerde los labios, ha consumado el mal. 31Cabellos blancos son corona de honor; y en el camino de la justicia se la encuentra. 32Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades. 33Se echan las suertes en el seno, pero la decisión viene de Yahveh.
Capitulo 171Mejor es un mendrugo de pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de sacrificios de discordia. 2El siervo prudente prevalece sobre el hijo sin honra; tendrá, con los hermanos, parte en la herencia. 3Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, Yahveh mismo los prueba. 4El malo está atento a los labios inicuos, el mentiroso presta oído a la lengua perversa. 5Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará impune. 6Corona de los ancianos son los hijos de los hijos; los padres son el honor de los hijos. 7Al necio no le sienta un lenguaje pulido, y aún menos al noble un hablar engañoso. 8El obsequio es un talismán, para el que puede hacerlo; dondequiera que vaya, tiene éxito. 9El que cubre un delito, se gana una amistad el que propala cosas, divide a los amigos. 10Más afecta un reproche a un hombre inteligente que cien golpes a un necio. 11El malvado sólo busca rebeliones, pero le será enviado un cruel mensajero. 12Mejor topar con osa privada de sus cachorros que con tonto en su necedad. 13Si uno devuelve mal por bien no se alejará la desdicha de su casa. 14Entablar proceso es dar curso libre a las aguas; interrúmpelo antes de que se extienda. 15Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh. 16¿De qué sirve la riqueza en manos del necio? ¿Para adquirir sabiduría, siendo un insensato? 17El amigo ama en toda ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia. 18Es hombre insensato el que choca la mano y sale fiador de su vecino. 19El que ama el pecado, ama los golpes, el que es altanero, busca la ruina. 20El de corazón pervertido, no hallará la dicha; el de lengua doble caerá en desgracia. 21El que engendra un necio, es para su mal; no tendrá alegría el padre del insensato. 22El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos. 23El malo acepta regalos en su seno, para torcer las sendas del derecho. 24Ante el hombre inteligente está la sabiduría, los ojos del necio en los confines de la tierra. 25Hijo necio, tristeza de su padre, y amargura de la que lo engendró. 26No es bueno poner multa al justo, golpear a los nobles es contra derecho. 27El que retiene sus palabras es conocedor de la ciencia, el de sangre fría es hombre inteligente. 28Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra los labios.
Capitulo 181El que vive apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo. 2El necio no halla gusto en la prudencia, sino en manifestar su corazón. 3Cuando llega la maldad, también llega el desprecio; y con la afrenta viene la ignominia. 4Las palabras en la boca del hombre son aguas profundas: torrente desbordado, fuente de sabiduría. 5No es bueno tener miramientos con el malo, para quitar, en el juicio, la razón al justo. 6Los labios del necio se meten en el proceso, y su boca llama a los golpes. 7La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su vida. 8Las palabras del delator son golosinas, que bajan hasta el fondo de las entrañas. 9El que es perezoso en el trabajo, es hermano del que destruye. 10El nombre de Yahveh es torre fuerte, a ella corre el justo y no es alcanzado. 11La fortuna del rico es su plaza fuerte; como muralla inexpugnable, en su opinión. 12El corazón humano se engríe antes de la ruina, y delante de la gloria va la humildad. 13Si uno responde antes de escuchar eso es para él necedad y confusión. 14El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo, ¿quién lo levantará? 15Corazón inteligente adquiere ciencia, el oído de los sabios busca la ciencia. 16El regalo de un hombre todo se lo allana, y le lleva hasta la presencia de los grandes. 17Parece justo el primero que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al descubierto. 18Las suertes ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos. 19Un hermano ofendido es peor que una plaza fuerte, y las querellas son como cerrojos de ciudadela. 20Con el fruto de la boca sacia el hombre su vientre, con los frutos de sus labios se sacia. 21Muerte y vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá su fruto. 22Quien halló mujer, halló cosa buena, y alcanzó favor de Yahveh. 23El pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza. 24Hay amigos que causan la ruina, y hay quien ama con más apego que un hermano.
Capitulo 191Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de labios perversos y además necio. 2Tampoco es bueno el afán cuando falta la ciencia, el de pies precipitados se extravía. 3La necedad del hombre pervierte su camino, y luego en su corazón se irrita contra Yahveh. 4La riqueza multiplica los amigos, pero el pobre de su amigo es separado. 5El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras no escapará. 6Son numerosos los que halagan al noble, todos son amigos del hombre que da. 7Los hermanos del pobre le odian todos, ¡cuánto más se alejarán de él los amigos! Persigue palabras, pero no hay. 8El que adquiere cordura se ama a sí mismo, el que sigue la prudencia, hallará la dicha. 9El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras perecerá. 10No sienta bien al necio vivir en delicias, y menos al siervo dominar a los príncipes. 11La prudencia del hombre domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa. 12Como rugido de león la indignación del rey, su favor, como rocío sobre la hierba. 13El hijo necio, calamidad para su padre, goteo sin fin las querellas de mujer. 14Casa y fortuna se heredan de los padres, mujer prudente viene de Yahveh. 15La pereza hunde en el sopor, el alma indolente pasará hambre. 16Quien guarda los mandatos se guarda a sí mismo, quien desprecia sus caminos morirá. 17Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa. 18Mientras hay esperanza corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle morir. 19El iracundo carga con la multa; pues si le perdonas, se la tendrás que aumentar. 20Escucha el consejo, acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio. 21Muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Yahveh se realiza. 22Lo que se desea en un hombre es la bondad, más vale un pobre que un mentiroso. 23El temor de Yahveh es para vida, vive satisfecho sin ser visitado por el mal. 24El perezoso hunde la mano en el plato, y no es capaz ni de llevarla a la boca. 25Golpea al arrogante y el simple se volverá sensato; reprende al inteligente y alcanzará el saber. 26El que despoja a su padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y desvergonzado. 27Deja ya, hijo, de escuchar la instrucción, y de apartarte de las palabras de la ciencia. 28El testigo malvado se burla del derecho; la boca de los malos devora iniquidad. 29Los castigos están hechos para los arrogantes; y los golpes para la espalda de los necios.
Capitulo 201Arrogante es el vino, tumultuosa la bebida; quien en ellas se pierde, no llegará a sabio. 2Como rugido de león la indignación del rey, el que la excita, se daña a sí mismo. 3Es gloria para el hombre apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí. 4A partir del otoño, el perezoso no trabaja, en la cosecha busca, pero no hay nada. 5El consejo en el corazón del hombre es agua profunda, el hombre inteligente sabrá sacarla. 6Muchos hombres se dicen piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará? 7El justo camina en la integridad; ¡dichosos sus hijos después de él! 8Un rey sentado en el tribunal disipa con sus ojos todo mal. 9¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?» 10Dos pesos y dos medidas, ambas cosas aborrece Yahveh. 11Incluso en sus acciones da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y rectas. 12El oído que oye y el ojo que ve; ambas cosas las hizo Yahveh. 13No ames el sueño, para no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás de pan. 14«¡Malo, malo!» dice el comprador, pero al marchar se felicita. 15Hay oro y numerosas perlas, pero los labios instruidos son la cosa más preciosa. 16Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños. 17El pan de fraude le es dulce al hombre, pero luego la boca se llena de grava. 18Los proyectos con el consejo se afianzan: haz con táctica la guerra. 19El que anda murmurando descubre secretos; no andes con quien tiene la lengua suelta. 20Al que maldice a su padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio de tinieblas. 21Herencia adquirida al principio con presteza, ne será a la postre bendecida. 22No digas: «Voy a devolver el mal»; confía en Yahveh, que te salvará. 23Tener dos pesas lo abomina Yahveh; tener balanzas falsas no está bien. 24De Yahveh dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino? 25Lazo es para el hombre pronunciar a la ligera: «¡Sagrado!» y después de haber hecho el voto reflexionar. 26Un rey sabio aventa a los malos y hace pasar su rueda sobre ellos. 27Lámpara de Yahveh es el hálito del hombre que explora hasta el fondo de su ser. 28Bondad y lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad. 29El vigor es la belleza de los jóvenes, las canas el ornato de los viejos. 30Las cicatrices de las heridas son remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo de las entrañas.
Capitulo 211Corriente de agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere. 2Al hombre le parecen rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los corazones. 3Practicar la justicia y la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio. 4Ojos altivos, corazón arrogante, antorcha de malvados, es pecado. 5Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es indigencia. 6Hacer tesoros con lengua engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la muerte. 7La violencia de los malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad. 8Tortuoso es el camino del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras. 9Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa. 10El alma del malvado desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos. 11Cuando se castiga al arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio, adquiere ciencia. 12El Justo observa la casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia. 13Quien cierra los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no hallará respuesta. 14Regalo a escondidas, aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta. 15Alegría para el justo es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los que hacen el mal. 16El hombre que se aparta del camino de la prudencia reposará en la asamblea de las sombras. 17Se arruina el hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes. 18Rescate del justo es el malo, y en lugar de los rectos, el traidor. 19Mejor es habitar en el desierto que con mujer litigiosa y triste. 20Tesoro precioso y aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los devora. 21Quien va tras la justicia y el amor hallará vida, justicia y honor. 22El sabio escala la ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que confiaban. 23El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de la angustia. 24Al insolente y altivo se le llama: «arrogante»; actúa en el exceso de su insolencia. 25El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo. 26Todo el día está el malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás. 27El sacrificio de los malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala intención. 28El testigo falso perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar. 29El hombre malo se muestra atrevido, el recto afianza su camino. 30No hay sabiduría, ni hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh. 31Se prepara el caballo para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.
Capitulo 221Más vale buen nombre que muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro. 2El rico y el pobre se encuentran, a los dos los hizo Yahveh. 3El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo. 4Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida. 5Espinas y lazos en la senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de ellos. 6Instruye al joven según sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará de ellas. 7El rico domina a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor. 8Quien siembra injusticia cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá. 9El de buena intención será bendito, porque da de su pan al débil. 10Expulsa al arrogante y se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán. 11El que ama los corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey. 12Los ojos de Yahveh custodian la ciencia, pero confunden las palabras del pérfido. 13El perezoso dice: «Hay fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle.» 14Fosa profunda la boca de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se aíra, caerá en ella. 15La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo alejará de ella. 16El que oprime a un débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a empobrecerlo. 17Presta oído y escucha las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi ciencia, 18porque te será dulce guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus labios. 19Para que esté en Yahveh tu confianza también a ti hoy te enseñaré. 20¿No he escrito para ti treinta capítulos de consejos y ciencia, 21para hacerte conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras verdaderas a quien te envíe? 22No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta, 23porque Yahveh defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores. 24No tomes por compañero a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento, 25no sea que aprendas sus senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida. 26No seas de los que chocan la mano, y salen fiadores de préstamos: 27porque si no tienes con qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas. 28No desplaces el lindero antiguo que tus padres pusieron. 29¿Has visto un hombre hábil en su oficio? Se colocará al servicio de los reyes. No quedará al servicio de gentes oscuras.
Proverbios — Prov 9,10
10Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es inteligencia.
Eclesiástico — Eclo 1,14-18
14Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue creada en el seno materno juntamente con los fieles. 15Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con su linaje se mantendrá fielmente. 16Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella les embriaga de sus frutos. 17Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros. 18Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y buena salud.
Eclesiástico — Eclo 19,20
20Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley.
Job — Job 36,22-37,18
Capitulo 3622Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él? 23¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho mal»? 24Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres. 25Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos. 26Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable. 27El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor, 28que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana. 29¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda? 30Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes. 31Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia. 32En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino. 33Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.
Capitulo 371Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio. 2¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca! 3Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra. 4Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba. 5Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos. 6Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros: «¡Lloved fuerte!», 7la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra. 8Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan. 9Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte. 10Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas. 11El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor, 12y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo. 13Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía. 14Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios. 15¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo? 16¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia consumada? 17Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur, 18¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido?
Eclesiástico — Eclo 42,15-43,33
Capitulo 4215Voy a evocar las obras del Señor, lo que tengo visto contaré. Por las palabras del Señor fueron hechas sus obras, y la creación está sometida a su voluntad. 16El sol mira a todo iluminándolo, de la gloria del Señor está llena su obra. 17No son capaces los Santos del Señor de contar todas sus maravillas, que firmemente estableció el Señor omnipotente, para que en su gloria el universo subsistiera. 18El sondea el abismo y el corazón humano, y sus secretos cálculos penetra. Pues el Altísimo todo saber conoce, y fija sus ojos en las señales de los tiempos. 19Anuncia lo pasado y lo futuro, y descubre las huellas de las cosas secretas. 20No se le escapa ningún pensamiento, ni una palabra se le oculta. 21Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún consejero necesita. 22¡Qué amables son todas sus obras!: como una centella hay que contemplarlas. 23Todo esto vive y permanece eternamente, para cualquier menester todo obedece. 24Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra, y nada ha hecho deficiente. 25Cada cosa afirma la excelencia de la otra, ¿quién se hartará de contemplar su gloria?
Capitulo 431Orgullo de las alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo en su espectáculo de gloria. 2El sol apareciendo proclama a su salida: «¡Qué admirable la obra del Altísimo!» 3En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién puede resistir? 4Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el sol que abrasa las montañas; vapores ardientes despide, ciega los ojos con el brillo de sus rayos. 5Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende su rápida carrera. 6También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los tiempos, señal eterna. 7De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua, después del plenilunio. 8Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia, enseña del ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo. 9Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. orden radiante en las alturas del Señor. 10Por las palabras del Señor están fijas según su orden. y no aflojan en su puesto de guardia. 11Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito en su esplendor! 12Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo. 13Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según su decreto. 14Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros. 15Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras de granizo. 16a su vista se conmueven los montes. A su voluntad sopla el viento del sur, 17El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán del norte y los ciclones. 18Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como langosta que salta al suelo. Admira el ojo la belleza de su blancura, y al verla caer se pasma el corazón. 19El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal, que al helarse se queda como pinchos de espinas. 20El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre el agua; sobre toda masa de agua se posa, y el agua se reviste como de coraza. 21Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor. 22Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después del viento ardiente, devuelve la alegría. 23Según su designio domeña el abismo, y planta islas en él. 24Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen nuestros oídos nos maravillamos. 25Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad de animales, especies de monstruos marinos. 26Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su sitio. 27Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos; broche de mis palabras: «El lo es todo.» 28¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que él es el Grande sobre todas sus obras! 29Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su poderío. 30Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis, que siempre estará más alto; y al ensalzarle redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca acabaréis. 31¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién puede engrandecerle tal como es? 32Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras hemos visto. 33Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.
Proverbios — Prov 13,7
7Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna.
Eclesiástico — Eclo 13,21ss
21El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos le rechazan. 22Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y no se le hace caso. 23Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes. Habla el pobre y dicen: «¿Quién es éste?» y si se equivoca, se le echa por tierra.
Proverbios — Prov 13,12
12Espera prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.
Proverbios — Prov 14,13
13También en el reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor.
Eclesiástico — Eclo 7,2-6
2sepárate del injusto, y él se alejará de ti. 3No siempres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces más. 4No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria. 5No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio. 6No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar la injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu entereza.
Eclesiástico — Eclo 7,32ss
32También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta. 33La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les rehúses tu gracia. 34No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.
Proverbios — Prov 11,1
1Abominación de Yahveh la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.
Proverbios — Prov 17,15
15Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.
Proverbios — Prov 14,31
31Quien oprime al débil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da gloria.
Proverbios — Prov 17,5
5Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará impune.
Eclesiástico — Eclo 4,1-10
1Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos suplicantes. 2No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigencia. 3No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al mendigo. 4No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre. 5No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte. 6Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su imprecación. 7Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza. 8Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura. 9Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas pusilánime. 10Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido. Y serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre.
Eclesiástico — Eclo 51,13-20
13Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración, 14a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré buscando. 15En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón. Mi pie avanzó en derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas. 16Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza. 17Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría daré gloria. 18Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré confundido. 19Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella. 20Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado. Logré con ella un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.
Eclesiástico — Eclo 6,18-37
18Hijo, desde tu juventud haz acopio de doctrina, y hasta encanecer encontrarás sabiduría. 19Como el labrador y el sembrador, trabájala, y cuenta con sus mejores frutos, que un poco te fatigarás en su cultivo, y bien pronto comerás de sus productos. 20Muy dura es para los ignorantes, no aguanta en ella el mentecato. 21Como piedra de toque pesa sobre él, no tardará en sacudírsela . 22Pues la sabiduría hace honor a su nombre, no se hace patente a muchos. 23Escucha, hijo, acoje mi criterio, y mi consejo no rechaces. 24Mete tus pies en sus anillas, y en su collar tu cuello. 25Encorva tu espalda y cárgala, no te rebeles contra sus cadenas. 26Con toda tu alma acércate de ella, y con toda tu fuerza guarda sus caminos. 27Rastréala, búscala, y se te dará a conocer, cuando la hayas asido, no la sueltes. 28Porque al fin hallarás en ella el descanso, y ella se te trocará en contento. 29Te serán sus anillas protección poderosa, y sus collares ornamento glorioso. 30Pues adorno de oro es su yugo, y sus cadenas cordones de jacinto. 31Como vestidura de gloria te la vestirás, te la ceñirás cual corona de júbilo. 32Si quieres, hijo, serás adoctrinado, si te aplicas bien, entenderás de todo. 33Si te gusta escuchar, aprenderás, si inclinas tu oído, serás sabio. 34Acude a la reunión de los ancianos; ¿que hay un sabio?, júntate a él. 35Anhela escuchar todo discurso que venga de Dios, que no se te escapen los proverbios agudos. 36Si ves un hombre prudente, madruga a seguirle, que gaste tu pie el umbral de su puerta. 37Medita en los preceptos del Señor, aplícate sin cesar a sus mandamientos. El mismo afirmará tu corazón, y se te dará la sabiduría que deseas.
Eclesiástico — Eclo 44-50
Capitulo 441Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres según su sucesión. 2Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos. 3Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío, consejeros por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en sus profecías, 4guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de la literatura popular, - sabias palabras había en su instrucción - 5inventores de melodías musicales, compositores de escritos poéticos, 6hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas. 7Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria fueron en sus días. 8Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de ellos con elogio. 9De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran existido, pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos después de ellos. 10Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado en olvido. 11Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad. 12En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos. 13Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará. 14Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones. 15Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo publicará la asamblea. 16Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las generaciones. 17Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la ira se hizo reconciliación. Gracias a él tuvo un resto la tierra, cuando llegó el diluvio. 18Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera ya aniquilada por el diluvio toda carne. 19Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le igualara en gloria. 20El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza. En su carne grabó la alianza, y en la prueba fue hallado fiel. 21Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. 22A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham. 23La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo reposar en la cabeza de Jacob. Le confirmó en sus bendiciones, y le otorgó su herencia. El dividió sus partes y las repartió entre las doce tribus.
Capitulo 451Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres, Moisés, cuya memoria está envuelta en bendiciones. 2Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció para temor de los enemigos. 3Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria. 4En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne. 5Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine; cara a cara le dio los mandamientos, la ley de vida y de saber, para enseñar a Jacob su alianza, y sus decretos a Israel. 6Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste, su hermano, de la tribu de Leví. 7Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del pueblo. Le hizo feliz con su espléndido ornamento, le ciño de gloriosa vestidura. 8Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias de poder, calzones, túnica y efod. 9Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas todo en torno, para que tintinearan al andar y resonaran bien por todo el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo; 10y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra de bordador, y pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de escarlata, obra de artista; 11piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra de joyero, para memorial por la escritura grabada, según el número de las tribus de Israel; 12corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello de consagración, prestigio de honor, obra magnífica, delicia de los ojos este adorno. 13Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las vistió extranjero, sino sólo sus hijos, sus vástagos por siempre. 14Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día sin interrupción. 15Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo santo. Fue ello para él alianza eterna, y para su linaje cuanto dure el cielo, para presidir el culto, ejercer el sacerdocio y bendecir a su pueblo en nombre del Señor. 16Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda al Señor, el incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación por el pueblo. 17Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones legales, para enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar a Israel en su ley. 18Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron celos de él, los hombres de Datán y de Abirón, la banda de Coré, llena de ira y de furor. 19Lo vió el Señor y se irritó, y acabó con ellos en el ardor de su ira. Hizo prodigios contra ellos, devorándolos por el fuego de su llama. 20Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad, le otorgó las primicias, sobre todo el pan a saciedad. 21Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él le concedió a él y a su linaje. 22Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo parte para él: que «Yo soy tu parte y tu heredad». 23Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso del temor del Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del pueblo por la energía de su alma resuelta, y obtuvo así el perdón para Israel. 24Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir el santuario y a su pueblo, para que le tocara a él y a su linaje la dignidad del sumo sacerdocio por los siglos. 25Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá, herencia real de hijo a hijo sólo, mientras la herencia de Aarón pasa a todo su linaje. 26Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia, y que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus generaciones.
Capitulo 461Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta; él fue, de acuerdo con su nombre, grande para salvar a los elegidos del Señor, para tomar venganza de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su heredad. 2¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía la espada contra las ciudades! 3¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que las batallas del Señor él las hacía! 4¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó a ser como dos? 5El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, y le atendió el Gran Señor lanzando piedras de granizo de terrible violencia. 6Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada aniquiló a los adversarios, para que conocieran las naciones la fuerza de sus armas, porque era frente al Señor la guerra de ellas. 7Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien en los días de Moisés, él y también Caleb, hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea, cerrando al pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración de la maldad. 8Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel. 9Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, le hizo subir a lo alto de la tierra, que como herencia conservó su linaje, 10para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar en seguimiento del Señor. 11También los jueces, cada cual según su nombre, ellos cuyo corazón no se prostituyó, y que del Señor no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de bendición, 12reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en los hijos de estos hombres ilustres! 13Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó la realeza, y ungió a los príncipes puestos sobre su pueblo. 14Según la ley del Señor juzgó a la asamblea, y el Señor pueso sus ojos en Jacob. 15Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos fue reconocido fiel vidente. 16Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, ofreciendo un cordero lechal. 17Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido hizo resonar su voz; 18aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes de los filisteos. 19Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante el Señor y su ungido: «Bienes, ni siquiera sandalias, a nadie le he tomado», y nadie reclamó nada de él. 20Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno de la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo.
Capitulo 471Después de él surgió Natán para profetizar en los días de David. 2Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así David de entre los hijos de Israel. 3Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos. 4¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, blandiendo en la mano la piedra de la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat? 5Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra dio vigor, para aniquilar a un potente guerrero, y realzar el cuerno de su pueblo. 6Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones del Señor, ofreciéndole la diadema de gloria. 7Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus adversarios, para siempre quebrantó su cuerno. 8En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo Altísimo en oráculo de gloria. Con todo su corazón entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor. 9Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura a los cantos. 10Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades, cuando ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena desde la aurora el santuario. 11El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su cuerno para siempre: le otorgó la alianza real, un trono de gloria en Israel. 12Después de él surgió un hijo sabio, que gracias a él vivió en holgura. 13Reinó Salomón en días de paz, Dios le concedió reposo por doquier, para que levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno. 14¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río! 15Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos. 16Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado en medio de tu paz. 17Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones te admiraron los países. 18En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como estaño, como plomo multiplicaste plata. 19Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo. 20Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por tu locura, 21hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím un reino apóstata. 22Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa. Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él. 23Descansó Salomón con sus padres, y después de él dejó a uno de su linaje, lo más loco del pueblo, falto de inteligencia, Roboam, que apartó de su cordura al pueblo. 24Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a Efraím el camino del pecado. Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto que expulsaron al pueblo de su tierra. 25Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos el castigo.
Capitulo 481Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha. 2El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó. 3Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres veces. 4¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de ser igual que tú? 5Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del Altísimo; 6que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho; 7oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo; 8ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores; 9en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos; 10fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que estallara, para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y restablecer las tribus de Jacob. 11Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros también viviremos sin duda. 12Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto, Eliseo se llenó de su espíritu. En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle nadie. 13Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su cuerpo. 14Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus obras. 15Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron, hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero. 16Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados. 17Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para el agua. 18En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería. 19Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en parto. 20Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. Y el Santo, desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías. 21Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó. 22Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se mantuvo firme en los caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones. 23En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey. 24Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión. 25Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que sucedieran.
Capitulo 491La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por arte de perfumista. En toda boca es dulce como miel, como música en medio de un banquete. 2El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la iniquidad. 3Enderezó su corazón hacia el Señor, en los días de los impíos reafirmó la piedad. 4Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas. Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados. 5Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña. 6Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus calles, 7según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su madre, para extirpar , destruir y perder y también para construir y plantar . 8Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó en el carro de Querubines, 9porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que seguían el camino derecho. 10Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba. Porque ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza. 11¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha, 12así como Josué hijo de Josedec! Ellos en sus días construyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna. 13También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas. 14Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la tierra. 15Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su pueblo; sus huesos fueron visitados. 16Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura viviente está Adán.
Capitulo 501Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario. 2El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo. 3En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho. 4El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio. 5¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo! 6Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena, 7como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria, 8como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano, 9como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas, 10como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes. 11Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario. 12Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel. 14Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso, 15alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal. 16Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo. 17Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo. 18Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía. 19Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia. 20Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre. 21Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo. 22Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia. 23Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos. 24Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate. 25Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación: 26los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem. 27Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libro Jesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales. 28Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio. 29Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Señor.
Eclesiástico — Eclo 36,1-17
1Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira y siembra tu temor sobre todas las naciones. 2Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan tu señorío. 3Como ante ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante nosotros muéstrate grande con ellas. 4Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti, Señor. 5Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho. 6Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila al enemigo. 7Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se publiquen tus grandezas. 8Que el fuego de la ira devore al que se escape, y los que hacen daño a tu pueblo hallen la perdición. 9Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: «Nadie más que nosotros.» 10Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio. 11Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien igualaste con el primogénito. 12Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar de tu reposo. 13Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario. 14Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías dichas en tu nombre. 15Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden acreditados. 16Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo. 17Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
Sabiduría — Sab 10-12
Capitulo 101Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su caída 2y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas. 3Pero cuando un injusto, en su cólera, se apartó de ella, pereció por su furor fraticida. 4Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño. 5En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció al justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el entrañable amor a su hijo. 6Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre Pentápolis. 7Como testimonio de aquella maldad queda todavía una tierra desolada humeando, unas plantas cuyos frutos no alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un alma incrédula, se alza una columna de sal. 8Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas. 9En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas. 10Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas; 11le asistió contra la avaricia de sus opresores y le enriqueció; 12le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece. 13Ella no desamparó al justo vendido, sino que le libró del pecado; 14bajó con él a la cisterna y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle el cetro real y el poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus difamadores y concederle una gloria eterna. 15Ella libró de una nación opresora a un pueblo santo y a una raza irreprochable. 16Entró en el alma de un servidor del Señor e hizo frente a reyes temibles con prodigios y señales; 17pagó a los santos el salario de sus trabajos; los guió por un camino maravilloso, fue para ellos cobertura durante el día y lumbre de estrellas durante la noche; 18les abrió paso por el mar Rojo y los condujo a través de las inmensas aguas, 19mientras a sus enemigos los sumergió y luego los hizo saltar de las profundidades del abismo. 20De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Señor, a tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora, 21porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos.
Capitulo 111Ella dirigió felizmente sus empresas por medio de un profeta santo. 2Atravesaron un desierto deshabitado y fijaron sus tiendas en parajes inaccesibles; 3hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios. 4Tuvieron sed y te invocaron: de una roca abrupta se les dio agua, de una piedra dura, remedio para su sed. 5Lo mismo que fue para sus enemigos un castigo, fue para ellos en su apuro un beneficio. 6En vez de la fuente perenne de un río enturbiado por una mezcla de sangre y barro 7en pena de su decreto infanticida, diste a los tuyos inesperadamente un agua abundante, 8mostrándoles por la sed que entonces sufrieron de qué modo habías castigado a sus adversarios. 9Pues cuando sufrieron su prueba - si bien con misericordia corregidos - conocieron cómo los impíos, juzgados con cólera, eran torturados; 10pues a ellos los habías probado como padre que amonesta, pero a los otros los habías castigado como rey severo que condena. 11Tanto estando lejos como cerca, igualmente se consumían, 12pues una doble tristeza se apoderó de ellos, y un lamento con el recuerdo del pasado: 13porque, al oír que lo mismo que era su castigo, era para los otros un beneficio, reconocieron al Señor; 14pues al que antes hicieron exponer y luego rechazaron con escarnio, al final de los acontecimientos le admiraron después de padecer una sed bien diferente de la de los justos. 15Por sus locos e inicuos pensamientos por los que, extraviados, adoraban reptiles sin razón y bichos despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre de animales sin razón, 16para que aprendiesen que, por donde uno peca, por allí es castigado. 17Pues bien podía tu mano omnipotente - ella que de informe materia había creado el mundo - enviar contra ellos muchedumbre de osos o audaces leones, 18o bien fieras desconocidas, entonces creadas, llenas de furor, respirando aliento de fuego, lanzando humo hediondo o despidiendo de sus ojos terribles centellas, 19capaces, no ya de aniquilarlos con sus ataques, sino de destruirlos con sólo su estremecedor aspecto. 20Y aun sin esto, de un simple soplo podían sucumbir, perseguidos por la Justicia, aventados por el soplo de tu poder. Pero tú todo lo dispusiste con medida, número y peso. 21Pues el actuar con inmenso poder siempre está en tu mano. ¿Quién se podrá oponer a la fuerza de tu brazo? 22Como lo que basta a inclinar una balanza, es el mundo entero en tu presencia, como la gota de rocío que a la mañana baja sobre la tierra. 23Te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan. 24Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho. 25Y ¿cómo habría permanecido algo si no hubieses querido? ¿Cómo se habría conservado lo que no hubieses llamado? 26Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida,
Capitulo 121pues tu espíritu incorruptible está en todas ellas. 2Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas recordándoles en qué pecan para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor. 3A los antiguos habitantes de tu tierra santa 4los odiabas, porque cometían las más nefastas acciones, prácticas de hechicería, iniciaciones impías. 5A estos despiadados asesinos de sus hijos, devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre, a estos iniciados en bacanales, 6padres asesinos de seres indefensos, habías querido destruirlos a manos de nuestros padres, 7para que la tierra que te era la más apreciada de todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios. 8Pero aun con éstos, por ser hombres, te mostraste indulgente, y les enviaste avispas, como precursoras de tu ejército, que les fuesen poco a poco destruyendo. 9No porque no pudieses en batalla campal entregar a los impíos en manos de los justos, o aniquilarlos de una vez con feroces fieras o con una palabra inexorable, 10sino que les concedías, con un castigo gradual, una ocasión de arrepentirse; aun sabiendo que era su natural perverso, su malicia innata, y que jamás cambiaría su manera de pensar 11por ser desde el comienzo una raza maldita. Tampoco por temor a nadie concedías la impunidad a sus pecados. 12Pues ¿quién podría decirte: «¿Qué has hecho?» ¿Quién se opondría a tu sentencia? ¿Quién te citaría a juicio por destruir naciones por ti creadas? ¿Quién se alzaría contra ti como vengador de hombres inicuos? 13Pues fuera de ti no hay un Dios que de todas las cosas cuide, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus juicios; 14ni hay rey ni soberano que se te enfrente en favor de los que has castigado. 15Sino que, como eres justo, con justicia administras el universo, y miras como extraño a tu poder condenar a quien no merece ser castigado. 16Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu señorío sobre todos los seres te hace indulgente con todos ellos 17Ostentas tu fuerza a los que no creen en la plenitud de tu poder, y confundes la audacia de los que la conocen. 18Dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia porque, con sólo quererlo, lo puedes todo. 19Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento. 20Pues si a los enemigos de tus hijos, merecedores de la muerte, con tanto miramiento e indulgencia los castigaste dándoles tiempo y lugar para apartarse de la maldad, 21¿con qué consideración no juzgaste a los hijos tuyos, a cuyos padres con juramentos y pactos tan buenas promesas hiciste? 22Así pues, para aleccionarnos, a nuestros enemigos los flagelas con moderación, para que, al juzgar, tengamos en cuenta tu bondad y, al ser juzgados, esperemos tu misericordia. 23Por tanto, también a los que inicuamente habían vivido una vida insensata les atormentaste con sus mismas abominaciones. 24Demasiado, en verdad, se habían desviado por los caminos del error, teniendo por dioses a los más viles y despreciables, animales, dejándose engañar como pequeñuelos inconscientes. 25Por eso, como a niños sin seso, les enviaste una irrisión de castigo. 26Pero los que con una reprimenda irrisoria no se enmendaron, iban a experimentar un castigo digno de Dios. 27A la vista de los seres que les atormentaban y les indignaban, de aquellos seres que tenían por dioses y eran ahora su castigo, abrieron los ojos y reconocieron por el Dios verdadero a aquel que antes se negaban a conocer. Por lo cual el supremo castigo descargó sobre ellos.
Eclesiástico — Eclo 16,24-17,14
Capitulo 1624Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras. 25Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber. 26Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les asignó su puesto. 27Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus edades. Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea. 28Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra. 29Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó. 30De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.
Capitulo 171De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella. 2Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra. 3De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo. 4Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles. 6Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar. 7De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal. 8Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras. 10Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras. 11Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia. 12Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó. 13Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos. 14Y les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo.
Eclesiástico — Eclo 40,1-11
1Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre los hijos de Adán, desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el día del retorno a la madre de todo. 2Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro, el día de la muerte. 3Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el que en tierra y ceniza está humillado, 4desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre de tela grosera, sólo furor, envidia, turbación, inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y discordia. 5A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche altera el conocimiento. 6Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día de guardia, se ve turbado por las visiones de su corazón, como el que ha huído ante el combate. 7A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor. 8Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores siete veces más: 9Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación, azote. 10Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo el diluvio. 11Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua, en el mar desemboca.
Job — Job 6,11-30
11¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma? 12¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce? 13¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda? 14El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday. 15Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan: 16turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve; 17pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho. 18Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden. 19Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá. 20Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos. 21Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis. 22¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes; 23arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?» 24Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado. 25¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas? 26¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento? 27¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo! 28Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara. 29¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia! 30¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?
Job — Job 19,13-22
13A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme. 14Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron. 15Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido. 16Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca. 17Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre. 18Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla. 19Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí. 20Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como dientes. 21¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Dios la que me ha herido! 22¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos de mi carne?
Job — Job 7
1¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de mercenario sus jornadas? 2Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que espera su salario, 3así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor. 4Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos. 5Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y supura. 6Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al acabarse el hilo. 7Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la dicha. 8El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no existiré. 9Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más. 10No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar. 11Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma. 12¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra mí? 13Si digo: «Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos», 14con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones. 15¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores! 16Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un soplo son mis días! 17¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas en él tu corazón, 18para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le escudriñes? 19¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de tragar saliva? 20Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado? 21¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta? Pues ahora me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.
Job — Job 16
1Job tomó la palabra y dijo: 2¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois todos vosotros! 3«¿No acabarán esas palabras de aire?» O: «¿qué es lo que te pica para responder?» 4También yo podría hablar como vosotros, si estuvierais en mi lugar; contra vosotros ordenaría discursos, meneando por vosotros mi cabeza; 5os confortaría con mi boca, y no dejaría de mover los labios. 6Mas si hablo, no cede mi dolor, y si callo, ¿acaso me perdona? 7Ahora me tiene ya extenuado; tú has llenado de horror a toda la reunión 8que me acorrala; mi calumniador se ha hecho mi testigo, se alza contra mí, a la cara me acusa; 9su furia me desgarra y me persigue, rechinando sus dientes contra mí. Mis adversarios aguzan sobre mí sus ojos, 10abren su boca contra mí. Ultrajándome hieren mis mejillas, a una se amotinan contra mí. 11A injustos Dios me entrega, me arroja en manos de malvados. 12Estaba yo tranquilo cuando él me golpeó, me agarró por la nuca para despedazarme. Me ha hecho blanco suyo: 13me cerca con sus tiros, traspasa mis entrañas sin piedad y derrama por tierra mi hiel. 14Abre en mí brecha sobre brecha, irrumpe contra mí como un guerrero. 15Yo he cosido un sayal sobre mi piel, he hundido mi frente en el polvo. 16Mi rostro ha enrojecido por el llanto, la sombra mis párpados recubre. 17Y eso que no hay en mis manos violencia, y mi oración es pura. 18¡Tierra, no cubras tú mi sangre, y no quede en secreto mi clamor! 19Ahora todavía está en los cielos mi testigo, allá en lo alto está mi defensor, 20que interpreta ante Dios mis pensamientos; ante él fluyen mis ojos: 21¡Oh, si él juzgara entre un hombre y Dios, como entre un mortal y otro mortal! 22Pues mis años futuros son contados, y voy a emprender el camino sin retorno.
Eclesiastés — Ecl 3
1Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: 2Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. 3Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. 4Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. 5Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse. 6Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar. 7Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar. 8Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz. 9¿Qué gana el que trabaja con fatiga? 10He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen. 11El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin. 12Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida. 13Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios. 14Comprendo que cuanto Dios hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que quitar. Y así hace Dios que se le tema. 15Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Dios restaura lo pasado. 16Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío. 17Dije en mi corazón: Dios juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo para cada cosa y para toda obra. 18Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así para que Dios los pruebe y les demuestre que son como bestias. 19Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad. 20Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo. 21¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra? 22Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?
Eclesiástico — Eclo 41,1-4
1¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre que vive en paz entre sus bienes, para el varón desocupado a quien en todo le va bien, y todavía con fuerzas para servirse el alimento! 2¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado y carente de fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados, que se rebela y ha perdido la paciencia! 3No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin. 4Esta sentencia viene del Señor sobre toda carne, ¿por qué desaprobar el agrado del Altísimo? Ya se viva diez, cien, mil años, no se reprocha en el seol la vida.
Job — Job 14,1-12
1el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos. 2Como la flor, brota y se marchita, y huye como la sombra sin pararse. 3¡Y sobre un ser tal abres tú los ojos, le citas a juicio frente a ti! 4Mas ¿quién podrá sacar lo puro de lo impuro? ¡Ninguno! 5Si es que están contados ya sus días, si te es sabida la cuenta de sus meses, si un límite le has fijado que no franqueará, 6aparta de él tus ojos, déjale, hasta que acabe, como un jornalero, su jornada. 7Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos. 8Incluso con raíces en tierra envejecidas, con un tronco que se muere en el polvo, 9en cuanto siente el agua, reflorece y echa ramaje como una planta joven. 10Pero el hombre que muere queda inerte, cuando un hunamo expira, ¿dónde está? 11Podrán agotarse las aguas del mar, sumirse los ríos y secarse, 12que el hombre que yace no se levantará, se gastarán los cielos antes que se despierte, antes que surja de su sueño.
Job — Job 17
1Mi aliento se agota, mis días se apagan sólo me queda el cementerio. 2¿No estoy a merced de las burlas, y en amarguras pasan mis ojos las noches? 3Coloca, pues, mi fianza junto a ti, ¿quién, si no, querrá chocar mi mano? 4Tú has cerrado su mente a la razón, por eso ninguna mano se levanta 5Como el que anuncia a sus amigos un reparto, cuando languidecen los ojos de sus hijos, 6me he hecho yo proverbio de las gentes, alguien a quien escupen en la cara. 7Mis ojos se apagan de pesar, mis miembros se desvanecen como sombra. 8Los hombres rectos quedan de ello asombrados, contra el impío se indigna el inocente; 9el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía. 10Pero, vosotros todos, volved otra vez, ¡no hallaré un solo sabio entre vosotros! 11Mis días han pasado con mis planes, se han deshecho los deseos de mi corazón. 12Algunos hacen de la noche día: se acercaría la luz que ahuyenta las tinieblas. 13Mas ¿qué espero? Mi casa es el seol, en las tinieblas extendí mi lecho. 14Y grito a la fosa: «¡Tú mi padre!», a los gusanos: «¡Mi madre y mis hermanos!» 15¿Dónde está, pues, mi esperanza? y mi felicidad ¿quién la divisa? 16¿Van a bajar conmigo hasta el seol? ¿Nos hundiremos juntos en el polvo?
Eclesiastés — Ecl 1,4-8
4Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece. 5Sale el sol y el sol se pone; corre hacia su lugar y allí vuelve a salir. 6Sopla hacia el sur el viento y gira hacia el norte; gira que te gira sigue el viento y vuelve el viento a girar. 7Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al lugar donde los ríos van, allá vuelven a fluir. 8Todas las cosas dan fastidio. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oír.
Eclesiástico — Eclo 18,8-14
8¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal? 9El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años. 10Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad. 11Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia. 12El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón. 13La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo. El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño. 14Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.
Job — Job 10
1Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma. 2Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias! 3¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar? 4¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú? 5¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?, 6¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado, 7aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar! 8Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme! 9Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme. 10¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso? 11De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios. 12Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento. 13Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba: 14el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa. 15Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción! 16Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa. 17Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo. 18¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera ningún ojo; 19sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba. 20¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo, 21antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra, 22tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.
Job — Job 23
1Job tomó la palabra y dijo: 2Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido. 3¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada! 4Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos. 5Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera. 6¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo? No, tan sólo tendría que prestarme atención. 7Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre. 8Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto. 9Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía. 10Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro! 11Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío; 12del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras de su boca. 13Mas él decide, ¿quién le hará retractarse? Lo que su alma ha proyectado lleva a término. 14Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisones suyas. 15Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta. 16Dios me ha enervado el corazón, Sadday me ha aterrorizado. 17Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi rostro.
Job — Job 30,20-23
20Grito hacia ti y tú no me respondes, me presento y no me haces caso. 21Te has vuelto cruel para conmigo, tu mano vigorosa en mí se ceba. 22Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad. 23Pues bien sé que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente.
Job — Job 9,22-24
22Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado. 23Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes. 24En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
Job — Job 21,7-26
7¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder? 8Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista. 9En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos. 10Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare. 11Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos. 12Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten. 13Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol. 14Y con todo, a Dios decían: «¡Lejos de nosotros, no queremos conocer tus caminos! 15¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?» 16¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los malos quede lejos de Dios? 17¿Cuántas veces la lámpara de los malos se apaga, su desgracia irrumpe sobre ellos, y él reparte dolores en su cólera? 18¿Son como paja ante el viento, como tamo que arrebata un torbellino? 19¿Va a guardar Dios para sus hijos su castigo? ¡que le castigue a él, para que sepa! 20¡Vea su ruina con sus propios ojos, beba de la furia de Sadday! 21¿Qué le importa la suerte de su casa, después de él, cuando se haya cortado la cuenta de sus meses? 22Pero, ¿se enseña a Dios la ciencia? ¡Si es él quien juzga a los seres más excelsos! 23Hay quien muere en su pleno vigor, en el colmo de la dicha y de la paz, 24repletos de grasa su ijares, bien empapado el meollo de sus huesos. 25Y hay quien muere, la amargura en el alma, sin haber gustado la ventura. 26Juntos luego se acuestan en el polvo, y los gusanos los recubren.
Eclesiastés — Ecl 7,15
15En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos envejecer en su iniquidad.
Eclesiastés — Ecl 9,2s
2absurdo. Como el que haya un destino común para todos, para el justo y para el malvado, el puro y el manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace, así el bueno como el pecador, el que jura como el que se recata de jurar. 3Eso es lo peor de todo cuanto pasa bajo el sol: que haya un destino común para todos, y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!
Sabiduría — Sab 5,15
15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo.
Eclesiástico — Eclo 39,1ss
1No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo. La sabiduría de todos los antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios, 2conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas penetra, 3busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas insiste.
Proverbios — Prov 14,1
1La Sabiduría edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye.
Eclesiástico — Eclo 14,22ss
22Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al acecho. 23Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha. 24Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.
Eclesiástico — Eclo 14,26s
26Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija. 27Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.
Eclesiástico — Eclo 15,2s
2Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen. 3Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.
Proverbios — Prov 9,1-6
1La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, 2ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. 3Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: 4«Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»
Proverbios — Prov 9,13-18
13La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada. 14Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad, 15para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas: 16«Si alguno es simple, véngase acá» y al falto de juicio le dice: 17«Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso.» 18No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.
Proverbios — Prov 8,22-26
22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
Eclesiástico — Eclo 24,9
9Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.
Eclesiástico — Eclo 24,3
3«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
Sabiduría — Sab 7,25s
25Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla. 26Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad.
Eclesiástico — Eclo 24,4
4Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
Sabiduría — Sab 9,4
4dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
Sabiduría — Sab 8,3
3Realza su nobleza por su convivencia con Dios, pues el Señor de todas las cosas la amó.
Proverbios — Prov 8,27-31
27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, 31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»
Proverbios — Prov 3,19s
19Con la Sabiduria fundó Yahveh la tierra, consolidó los cielos con inteligencia; 20con su ciencia se abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío.
Eclesiástico — Eclo 24,5
5Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.
Sabiduría — Sab 8,1
1Se despliega vigorosamente de un confín al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo.
Eclesiástico — Eclo 24,7-19
7Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme. 8Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel." 9Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré. 10En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado, 11en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder. 12He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. 13Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón. 14Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado. 15Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda. 16Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia. 17Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y riqueza. 19Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
Eclesiástico — Eclo 24,23-34
23Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob; 25la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos nuevos; 26la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de cosecha; 27la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia. 28El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha descubierto aún. 29Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran abismo. 30Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale, 31y dije: «Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar.» Y que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar. 32Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer. 33Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos. 34Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan.
Proverbios — Prov 8,31
31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»
Sabiduría — Sab 10,1-11,4
Capitulo 101Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su caída 2y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas. 3Pero cuando un injusto, en su cólera, se apartó de ella, pereció por su furor fraticida. 4Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño. 5En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció al justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el entrañable amor a su hijo. 6Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre Pentápolis. 7Como testimonio de aquella maldad queda todavía una tierra desolada humeando, unas plantas cuyos frutos no alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un alma incrédula, se alza una columna de sal. 8Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas. 9En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas. 10Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas; 11le asistió contra la avaricia de sus opresores y le enriqueció; 12le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece. 13Ella no desamparó al justo vendido, sino que le libró del pecado; 14bajó con él a la cisterna y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle el cetro real y el poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus difamadores y concederle una gloria eterna. 15Ella libró de una nación opresora a un pueblo santo y a una raza irreprochable. 16Entró en el alma de un servidor del Señor e hizo frente a reyes temibles con prodigios y señales; 17pagó a los santos el salario de sus trabajos; los guió por un camino maravilloso, fue para ellos cobertura durante el día y lumbre de estrellas durante la noche; 18les abrió paso por el mar Rojo y los condujo a través de las inmensas aguas, 19mientras a sus enemigos los sumergió y luego los hizo saltar de las profundidades del abismo. 20De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Señor, a tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora, 21porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos.
Capitulo 111Ella dirigió felizmente sus empresas por medio de un profeta santo. 2Atravesaron un desierto deshabitado y fijaron sus tiendas en parajes inaccesibles; 3hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios. 4Tuvieron sed y te invocaron: de una roca abrupta se les dio agua, de una piedra dura, remedio para su sed.
Sabiduría — Sab 9,18
18Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron.»
Proverbios — Prov 1,20-33
20La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz, 21llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos: 22«¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia? 23Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras. 24Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención, 25habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones; 26también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto, 27cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación. 28Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán. 29Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh, 30no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión; 31comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán. 32Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos. 33Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia.»
Proverbios — Prov 8,1-21.32-36
1¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz? 2En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene; 3junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces: 4«A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz. 5Entended, simples, la prudencia y vosotros, necios, sed razonables. 6Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios. 7Porque verdad es el susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad. 8Justos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso. 9Todos están abiertos para el inteligente y rectos para los que la ciencia han encontrado. 10Recibid mi instrucción y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro. 11Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa apetecible se le puede igualar. 12«Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la reflexión. 13(El temor de Yahveh es odiar el mal.) La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la boca torcida yo aborrezco. 14Míos son el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza. 15Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia. 16Por mí los príncipes gobiernan y los magnates, todos los jueces justos. 17Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán. 18Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia. 19Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada. 20Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad, 21para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas.» 32«Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos. 33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh. 36Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»
Proverbios — Prov 9,4ss
4«Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»
Eclesiástico — Eclo 24,19-22
19Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos. 20Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel. 21Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed. 22Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar.»
Sabiduría — Sab 9,17
17Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?
Sabiduría — Sab 7,7-14
7Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría. 8Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella. 9Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia. 10La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche. 11Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos. 12Y yo me regocijé con todos estos bienes porque la Sabiduría los trae, aunque ignoraba que ella fuese su madre. 13Con sencillez la aprendí y sin envidia la comunico; no me guardo ocultas sus riquezas 14porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que lo adquieren se granjean la amistad de Dios recomendados por los dones que les trae la instrucción.
Sabiduría — Sab 8,21
21pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia - recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo mi corazón:
Proverbios — Prov 8,21
21para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas.»
Sabiduría — Sab 7,11
11Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos.
Proverbios — Prov 3,13-18
13Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; 14más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro. 15Más preciosa es que las perlas, nada de lo que amas se le iguala. 16Largos días a su derecha, y a su izquierda riqueza y gloria. 17Sus caminos son caminos de dulzura y todas sus sendas de bienestar. 18Es árbol de vida para los que a ella están asidos, felices son los que la abrazan.
Proverbios — Prov 8,32-36
32«Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos. 33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada. 35Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh. 36Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte.»
Eclesiástico — Eclo 14,25-27
25Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso. 26Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija. 27Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.
Proverbios — Prov 3,21-26
21Hijo mío, guarda la prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus ojos: 22serán vida para tu alma y adorno para tu cuello. 23Así irás tranquilo por tu camino y no tropezará tu pie. 24No tendrás miedo al acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño. 25No temerás el espanto repentino, ni cuando llegue la tormenta de los malos, 26porque Yahveh será tu tranquilidad y guardará tu pie de caer en el cepo.
Proverbios — Prov 4,8s
8Haz acopio de ella, y ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas; 9pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, una espléndida corona será tu regalo».
Proverbios — Prov 8,18ss
18Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia. 19Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada. 20Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad,
Sabiduría — Sab 8,7s
7¿Amas la justicia? Las virtudes son sus empeños, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo más provechoso para el hombre en la vida. 8¿Deseas además gran experiencia? Ella conoce el pasado y conjetura el porvenir, sabe interpretar las máximas y resolver los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, así como la sucesión de épocas y tiempos.
Sabiduría — Sab 8,2
2Yo la amé y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y llegué a ser un apasionado de su belleza.
Sabiduría — Sab 7,27s
27Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Dios y profetas, 28porque Dios no ama sino a quien vive con la Sabiduría.
Eclesiástico — Eclo 24,19
19Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
Proverbios — Prov 8,22-31
22«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. 23Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra. 24Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua. 25Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, 29cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, 30yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, 31jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»