Romanos — Rom 10,9
9Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.
Hechos — Hch 2,34ss
34Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra 35hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 36«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»
I Corintios — 1Cor 16,22
22El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.»
Apocalipsis — Ap 22,20
20Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
I Corintios — 1Cor 12,3
3Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.
Colosenses — Col 2,6
6Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido;
Hechos — Hch 2,33
33Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.
Hechos — Hch 10,42
42Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos.
Hechos — Hch 10,36
36«El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos.
Hechos — Hch 2,20s
20El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. 21Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Hechos — Hch 25,26
26No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.
I Corintios — 1Cor 15,25
25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
Colosenses — Col 3,1
1Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Efesios — Ef 1,20
20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos,
Romanos — Rom 14,9
9Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.
Colosenses — Col 2,10.15
10y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad; 15Y, una vez despojados los Principados y las Postestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal.
I Corintios — 1Cor 15,24ss.57
24Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. 25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 26El último enemigo en ser destruido será la Muerte. 57Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victora por nuestro Señor Jesucristo!
I Pedro — 1Pe 3,22
22que, habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y le están sometidos los Angeles, las Dominaciones y las Potestades.
Colosenses — Col 3,22-4,1
Capitulo 322Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos de este mundo, no porque os vean, como quien busca agradar a los hombres; sino con sencillez de corazón, en el temor del Señor. 23Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, 24conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo. 25El que obre la injusticia, recibirá conforme a esa injusticia; que no hay acepción de personas.
Capitulo 41Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo.
Efesios — Ef 6,5-9
5Esclavos, obedeced a vuestros amos de este mundo con respeto y temor, con sencillez de corazón, como a Cristo, 6no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios; 7de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres; 8conscientes de que cada cual será recompemsado por el Señor según el bien que hiciere: sea esclavo, sea libre. 9Amos, obrad de la misma manera con ellos, dejando las amenazas; teniendo presente que está en los cielos el Amo vuestro y de ellos, y que en él no hay acepción de personas.
Colosenses — Col 3,18
18Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Efesios — Ef 1,20ss
20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, 21por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero. 22Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia,
Efesios — Ef 4,15
15antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo,
Efesios — Ef 5,22-32
22Las mujeres a sus maridos, como al Señor, 23porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. 24Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, 27y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. 28Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. 29Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, 30pues somos miembros de su Cuerpo. 31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.
Filipenses — Flp 2,10s
10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.
I Corintios — 1Cor 8,5s
5Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el el cielo bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores, 6para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.
Apocalipsis — Ap 17,14
14Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.»
Apocalipsis — Ap 19,16
16Lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores.
I Timoteo — 1Tim 6,16
16el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.