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Señor

56 citas resueltas — Texto completo

Salmos (6citas)

Salmos — Sal 136,3

3dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor.

Salmos — Sal 97,5

5Los montes como cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda;

Salmos — Sal 95,3

3Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

Salmos — Sal 96,10

10Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.

Salmos — Sal 140,8

8Oh Yahveh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate.

Salmos — Sal 110,1

1De David. Salmo. Oráculo de Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.

Historicos (8citas)

I Samuel — 1Sa 8,7s

7Pero Yahveh dijo a Samuel: «Haz caso a todo lo que el pueblo te dice. Porque no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, para que no reine sobre ellos. 8Todo lo que ellos me han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, te han hecho también a ti.

I Samuel — 1Sa 12,12

12Pero, en cuanto habéis visto que Najás, rey de los ammonitas, venía contra vosotros, me habéis dicho: "¡No! Que reine un rey sobre nosotros," siendo así que vuestro rey es Yahveh, Dios vuestro.

Deuteronomio — Dt 10,17

17porque Yahveh vuestro Dios es el Dios de los dioces y el Señor de los señores, el Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni admite soborno;

Deuteronomio — Dt 10,14-18

14Mira: De Yahveh tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella. 15Y con todo, sólo de tus padres se prendó Yahveh y eligió a su descendencia después de ellos, a vosotros mismos, de entre todos los pueblos, como hoy sucede. 16Circuncidad el prepucio de vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz, 17porque Yahveh vuestro Dios es el Dios de los dioces y el Señor de los señores, el Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni admite soborno; 18que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero, a quien da pan y vestido.

Josué — Jos 3,11

11He aquí que el arca de Yahveh, Señor de toda la tierra, va a pasar el Jordán delante de vosotros.

Génesis — Gen 15,2.8

2Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.» 8El dijo: «Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»

Deuteronomio — Dt 9,26

26Supliqué a Yahveh y dije: «Señor Yahveh, no destruyas a tu pueblo, tu heredad, que tú rescataste con tu grandeza y que sacaste de Egipto con mano fuerte.

Josué — Jos 7,7

7Dijo Josué: «¡Ah, Señor Yahveh! ¿Por qué has hecho pasar el Jordán a este pueblo, para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos? ¡Ojalá nos hubiésemos empeñado en establecernos al otro lado del Jordán!

Profeticos (5citas)

Oseas — Os 2,18

18Y sucederá aquel día - oráculo de Yahveh - que ella me llamará: «Marido mío», y no me llamará más: «Baal mío.»

Isaías — Is 54,5

5Porque tu esposo es tu Hacedor, Yahveh Sebaot es su nombre; y el que te rescata, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra se llama.

Isaías — Is 6,5

5Y dije: «¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!»

Miqueas — Miq 4,13

13¡Levántate y trilla, hija de Sión! Que yo haré tu cuerno de hierro, y haré de bronce tus pezuñas: triturarás a pueblos numerosos, y consagrarás su botín en anatema a Yahveh, y su riqueza al Señor de toda la tierra.

Amós — Am 7,2

2Y cuando acababan de devorar la hierba de la tierra, yo dije: «¡Perdona, por favor, Señor Yahveh! ¿cómo va a resistir Jacob, que es tan pequeño?»

Nuevo Testamento (29citas)

Romanos — Rom 10,9

9Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.

Hechos — Hch 2,34ss

34Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra 35hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 36«Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»

I Corintios — 1Cor 16,22

22El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.»

Apocalipsis — Ap 22,20

20Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto.» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

I Corintios — 1Cor 12,3

3Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.

Colosenses — Col 2,6

6Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido;

Hechos — Hch 2,33

33Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.

Hechos — Hch 10,42

42Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos.

Hechos — Hch 10,36

36«El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos.

Hechos — Hch 2,20s

20El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. 21Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Hechos — Hch 25,26

26No sé en concreto qué escribir al Señor sobre él; por eso le he presentado ante vosotros, y sobre todo ante ti, rey Agripa, para saber, después del interrogatorio, lo que he de escribir.

I Corintios — 1Cor 15,25

25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.

Colosenses — Col 3,1

1Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Efesios — Ef 1,20

20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos,

Romanos — Rom 14,9

9Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos.

Colosenses — Col 2,10.15

10y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad; 15Y, una vez despojados los Principados y las Postestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal.

I Corintios — 1Cor 15,24ss.57

24Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, depués de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. 25Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 26El último enemigo en ser destruido será la Muerte. 57Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victora por nuestro Señor Jesucristo!

I Pedro — 1Pe 3,22

22que, habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y le están sometidos los Angeles, las Dominaciones y las Potestades.

Colosenses — Col 3,22-4,1

Capitulo 322Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos de este mundo, no porque os vean, como quien busca agradar a los hombres; sino con sencillez de corazón, en el temor del Señor. 23Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, 24conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo. 25El que obre la injusticia, recibirá conforme a esa injusticia; que no hay acepción de personas. Capitulo 41Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo.

Efesios — Ef 6,5-9

5Esclavos, obedeced a vuestros amos de este mundo con respeto y temor, con sencillez de corazón, como a Cristo, 6no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios; 7de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres; 8conscientes de que cada cual será recompemsado por el Señor según el bien que hiciere: sea esclavo, sea libre. 9Amos, obrad de la misma manera con ellos, dejando las amenazas; teniendo presente que está en los cielos el Amo vuestro y de ellos, y que en él no hay acepción de personas.

Colosenses — Col 3,18

18Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

Efesios — Ef 1,20ss

20que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, 21por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero. 22Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia,

Efesios — Ef 4,15

15antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo,

Efesios — Ef 5,22-32

22Las mujeres a sus maridos, como al Señor, 23porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. 24Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, 27y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. 28Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. 29Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, 30pues somos miembros de su Cuerpo. 31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.

Filipenses — Flp 2,10s

10Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.

I Corintios — 1Cor 8,5s

5Pues aun cuando se les dé el nombre de dioses, bien en el el cielo bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y de señores, 6para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.

Apocalipsis — Ap 17,14

14Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.»

Apocalipsis — Ap 19,16

16Lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores.

I Timoteo — 1Tim 6,16

16el único que posee Inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien no ha visto ningún ser humano ni le puede ver. A él el honor y el poder por siempre. Amén.

Evangelio (8citas)

Mateo — Mt 22,43ss

43Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice: 44Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies? 45Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»

Lucas — Lc 1,43

43y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

Lucas — Lc 2,11

11os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;

Lucas — Lc 7,13

13Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.»

Lucas — Lc 10,39-41.

39Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» 41Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas;

Juan — Jn 11,2

2María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo.

Juan — Jn 21,7

7El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar.

Juan — Jn 20,28

28Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.»