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Sueño

68 citas resueltas — Texto completo

Salmos (10citas)

Salmos — Sal 32,4

4mientras pesaba, día y noche, tu mano sobre mí; mi corazón se alteraba como un campo en los ardores del estío.

Salmos — Sal 1,2

2mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche!

Salmos — Sal 3,6

6Yo me acuesto y me duermo, me despierto, pues Yahveh me sostiene.

Salmos — Sal 4,9

9En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo, pues tú solo, Yahveh, me asientas en seguro.

Salmos — Sal 121,4

4No, no duerme ni dormita el guardián de Israel.

Salmos — Sal 127,2

2En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasais, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme.

Salmos — Sal 132,3ss

3«No he de entrar bajo el techo de mi casa, no he de subir al lecho en que reposo, 4sueño a mis ojos no he de conceder ni quietud a mis párpados, 5mientras no encuentre un lugar para Yahveh, una Morada para el Fuerte de Jacob.»

Salmos — Sal 13,4

4¡Mira, respóndeme, Yahveh, Dios mío! ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la muerte,

Salmos — Sal 44,24

24¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate, no rechaces para siempre!

Salmos — Sal 78,65

65Entonces despertó el Señor como un durmiente, como un bravo vencido por el vino;

Sapienciales (14citas)

Eclesiastés — Ecl 5,11

11Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir.

Eclesiástico — Eclo 31,1s

1El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae ahuyentan el sueño. 2Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el sueño.

Proverbios — Prov 6,22

22en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar.

Proverbios — Prov 3,24

24No tendrás miedo al acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño.

Eclesiástico — Eclo 34,1-8

1Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos. 2Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños. 3Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de rostro. 4De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad puede salir? 5Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón de mujer en parto. 6A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón a estas cosas. 7Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban. 8Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección.

Proverbios — Prov 6,4

4no concedas a tus ojos sueño ni a tus párpados reposo;

Proverbios — Prov 6,6-11

6Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio. 7Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo; 8asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies. 9¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados; 11y llegará como vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza.

Proverbios — Prov 20,13

13No ames el sueño, para no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás de pan.

Proverbios — Prov 26,14

14La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.

Cantar — Cant 2,7

7- Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.

Cantar — Cant 3,5

5Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.

Cantar — Cant 8,4

4Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.

Cantar — Cant 5,2

2Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama!: «¡Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de rocío y mis bucles del relente de la noche.»

Cantar — Cant 8,5

5¿Quién es ésta que sube del desierto, apoyada en su amado? Debajo del manzano te desperté, allí donde te concibió tu madre, donde concibió la que te dio a luz.

Historicos (15citas)

I Reyes — 1Re 18,27

27Llegado el mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: «¡Gritad más alto, porque es un dios; tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará en camino; tal vez esté dormido y se despertará!»

Génesis — Gen 47,30

30Cuando yo me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos.» Respondió: «Yo haré según tu palabra.» -

II Samuel — 2Sa 7,12

12Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza.

Génesis — Gen 2,21

21Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

Génesis — Gen 15,2.12

2Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.» 12Y sucedió que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto le invadió un gran sobresalto.

Génesis — Gen 15,17

17Y, puesto ya el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.

Génesis — Gen 28,11-19

11Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar. 12Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 13Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. 14Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendencirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia. 15Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.» 16Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!» 17Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» 18Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. 19Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.

Génesis — Gen 37,5ss.9

5José tuvo un sueño y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún. 6Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido. 7Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, y he aquí que mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.» 9Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclanaban ante mí.»

Números — Num 12,6

6Dijo Yahveh: «Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros un profeta, en visión me revelo a él, y hablo con él en sueños.

Deuteronomio — Dt 13,2

2Si surge en medio de ti un profeta o vidente en sueños, que te propone una señal o un prodigio,

I Samuel — 1Sa 28,6

6Consultó Saúl a Yahveh, pero Yahveh no le respondió ni por sueños ni por los urim , ni por los profetas.

Génesis — Gen 9,21-24

21Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda. 22Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos 23Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su padre sin verla. 24Cuando despertó Noé de su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,

Génesis — Gen 19,31-38

31La mayor dijo a la pequeña: «Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo. 32Ven, vamos a propinarle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos descendencia.» 33En efecto, propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó. 34Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: «Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia.» 35Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó. 36Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre. 37La mayor dio a luz un hijo, ye le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas. 38La pequeña también dio a luz un hijo, ye le llamó Ben Ammí: es el padre de los actuales ammonitas.

Jueces — Jue 16,13-21

13Entonces Dalila dijo a Sansón: «Hasta ahora te has estado burlando de mi y no me has dicho más que mentiras. Dime con qué habría de amarrarte.» El le respondió: «Si tejieras las siete trenzas de mi cabellera con la trama y las clavaras con la clavija del tejedor, me debilitaría y sería como un hombre cualquiera.» 14Ella le hizo dormir, tejió luego las siete trenzas de su cabellera con la trama, las clavó con la clavija y le gritó: «Los filisteos contra ti, Sansón.» El se despertó de su sueño y arrancó la trama y la clavija. Así no se descubrió el secreto de su fuerza. 15Dalila le dijo: «¿Cómo puedes decir: "Te amo ", si tu corazón no está conmigo? Tres veces te has reído ya de mí y no me has dicho en qué consiste esa fuerza tan grande.» 16Como todos los días le asediaba con sus palabras y le importunaba, aburrido de la vida, 17le abrió todo su corazón y le dijo: «La navaja no ha pasado jamás por mi cabeza, porque soy nazir de Dios desde el vientre de mi madre. Si me rasuraran, mi fuerza se retiraría de mí, me debilitaría y sería como un hombre cualquiera.» 18Dalila comprendió entonces que le había abierto todo su corazón, mandó llamar a los tiranos de los filisteos y les dijo: «Venid esta vez, pues me ha abierto todo su corazón.» Y los tiranos de los filisteos vinieron donde ella con el dinero en la mano. 19Ella hizo dormir a Sansón sobre sus rodillas y llamó a un hombre que le cortó las siete trenzas de su cabeza. Entonces ella comenzó a humillarlo, y se retiró de él su vigor. 20Ella gritó: «Los filisteos contra ti, Sansón.» El se despertó de su sueño y se dijo: «Saldré como las otras veces y me desembarazaré.» No sabía que Yahveh se había apartado de él. 21Los filisteos le echaron mano, le sacaron los ojos, y lo bajaron a Gaza. Allí lo ataron con una doble cadena de bronce y daba vueltas a la muela en la cárcel.

I Reyes — 1Re 19,4-8

4El caminó por el desierto una jornada de camino, y fue a sentarse bajo una retama. Se deseó la muerte y dijo: «¡Basta ya, Yahveh! ¡Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres!» 5Se acostó y se durmió bajo una retama, pero un ángel le tocó y le dijo: «Levántate y come.» 6Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se volvió a acostar. 7Volvió segunda vez el ángel de Yahveh, le tocó y le dijo: «Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti.» 8Se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb.

Profeticos (16citas)

Daniel — Dan 12,13

13Y tú, vete a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al Fin de los días.»

Daniel — Dan 2,4

4Los caldeos respondieron al rey: (Arameo) «¡Viva el rey eternamente! Cuenta el sueño a tus siervos, y nosotros te daremos su interpretación.»

Joel — Jl 3,1

1«Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Jeremías — Jer 23,25-28

25Ya he oído lo que dicen esos profetas que profetizan falsamente en mi nombre diciendo: «¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!» 26¿Hasta cuándo va a durar esto en el corazón de los profetas que profetizan en falso y son profetas de la impostura de su corazón?, 27¿los que piensan hacer olvidarse a mi pueblo de mi Nombre por los sueños que se cuentan cada cual a su vecino, como olvidaron sus padres mi Nombre por Baal? 28Profeta que tenga un sueño, cuente un sueño, y el que tenga consigo mi palabra, que hable mi palabra fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? - oráculo de Yahveh -.

Jeremías — Jer 29,8

8Así dice Yahveh Sebaot, el dios de Israel: No os embauquen los profetas que hay entre vosotros ni vuestros adivinos, y no hagáis caso de vuestros soñadores que sueñan por cuenta propia,

Jonás — Jon 1,5

5Los marineros tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar la carga del barco para aligerarlo. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente.

Jeremías — Jer 25,16

16beberán, y trompicarán, y se enloquecerán ante la espada que voy a soltar entre ellas.

Isaías — Is 51,17

17¡Despierta, despierta! ¡Levántate, Jerusalén! Tú, que has bebido de mano de Yahveh la copa de su ira. El cáliz del vértigo has bebido hasta vaciarlo.

Isaías — Is 64,6

6No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas.

Isaías — Is 51,17-52,1

Capitulo 5117¡Despierta, despierta! ¡Levántate, Jerusalén! Tú, que has bebido de mano de Yahveh la copa de su ira. El cáliz del vértigo has bebido hasta vaciarlo. 18No hay quien la guíe de entre todos los hijos que ha dado a luz, no hay quien la tome de la mano de entre todos los hijos que ha criado. 19Estas dos cosas te han acaecido - ¿quién te conduele? - saqueo y quebranto, hambre y espada - ¿quién te consuela? - 20Tus hijos desfallecen, yacen, en la esquina de todas las calles como antílope en la red, llenos de la ira de Yahveh, de la amenaza de tu Dios. 21Por eso, escucha esto, pobrecilla, ebria, pero no de vino. 22Así dice tu Señor Yahveh, tu Dios, defensor de tu pueblo. Mira que yo te quito de la mano la copa del vértigo, el cáliz de mi ira; ya no tendrás que seguir bebiéndolo. 23Yo lo pondré en la mano de los que te afligían, de los que a ti misma te decían: «Póstrate para que pasemos», y tú pusiste tu espalda como suelo y como calle de los que pasaban. Capitulo 521¡Despierta, despierta! ¡Revístete de tu fortaleza, Sión! ¡Vístete tus ropas de gala, Jerusalén, Ciudad Santa! Porque no volverán a entrar en ti incircuncisos ni impuros.

Isaías — Is 26,19

19Revivirán tus muertos, tus cadáveres resurgirán, despertarán y darán gritos de júbilo los moradores del polvo; porque rocío luminoso es tu rocío, y la tierra echará de su seno las sombras.

Daniel — Dan 12,2

2Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.

Oseas — Os 2,16

16Por eso yo voy a seducirla; la llevaré al desierto y hablaré a su corazón.

Isaías — Is 40,2

2Hablad al corazón de Jerusalén y decidle bien alto que ya ha cumplido su milicia, ya ha satisfecho por su culpa, pues ha recibido de mano de Yahveh castigo doble por todos sus pecados.

Isaías — Is 26,9

9Con toda mi alma te anhelo en la noche, y con todo mi espíritu por la mañana te busco. Porque cuando tú juzgas a la tierra, aprenden justicia los habitantes del orbe.

Isaías — Is 51,9

9¡Despierta, despierta, revístete de poderío, oh brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas! ¿No eres tú el que partió a Ráhab, el que atravesó al Dragón?

Nuevo Testamento (4citas)

I Tesalonicenses — 1Tes 4,14

14Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.

Hechos — Hch 2,17s

17Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. 18Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu.

Efesios — Ef 5,14

14Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,6s

6Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Evangelio (9citas)

Marcos — Mc 4,27

27duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.

Mateo — Mt 1,20-25

20Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» 22Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: 23Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.» 24Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. 25Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

Mateo — Mt 2,13s.19-23

13Después que ellos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» 14El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; 19Muerto Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: 20«Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» 21El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. 22Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: Será llamado Nazoreo.

Marcos — Mc 14,34.37.40 p

34Y les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.» 37Viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar? 40Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían qué contestarle.

Marcos — Mc 4,37-41

37En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» 39El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. 40Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» 41Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Mateo — Mt 9,24

24decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Y se burlaban de él.

Juan — Jn 11,11

11Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.»

Marcos — Mc 13,36

36No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.

Mateo — Mt 25,1-13

1«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. 2Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. 3Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; 4las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. 5Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. 6Mas a media noche se oyó un grito: "¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!" 7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan." 9Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis." 10Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. 11Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!" 12Pero él respondió: "En verdad os digo que no os conozco." 13Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.