Preparar Palabra

Tierra

156 citas resueltas — Texto completo

Salmos (16citas)

Salmos — Sal 115,16

16Los cielos, son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.

Salmos — Sal 24,1

1Salmo. De David. De Yahveh es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;

Salmos — Sal 89,12

12Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;

Salmos — Sal 65

1Del maestro de coro. Salmo. De David. Cántico. 2A ti se debe la alabanza, oh Dios, en Sión. A ti el voto se te cumple, 3tú que escuchas la oración. Hasta ti toda carne viene 4con sus obras culpables; nos vence el peso de nuestras rebeldías, pero tú las borras. 5Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo! 6Tú nos responderás con prodigios de justicia, Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la tierra, y de las islas lejanas; 7tú que afirmas los montes con tu fuerza, de potencia ceñido, 8y acallas el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas. Están los pueblos en bullicio, 9por tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la mañana y de la tarde haces tú gritar de júbilo. 10Tú visitas la tierra y la haces rebosar, de riquezas la colmas. El río de Dios va lleno de agua, tú preparas los trigales. Así es como la preparas: 11riegas sus surcos, allanas sus glebas, con lluvias la ablandas, bendices sus renuevos. 12Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura; 13destilan los pastos del desierto, las colinas se ciñen de alegría; 14las praderas se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo; ¡y los gritos de gozo, y las canciones!

Salmos — Sal 104

1¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, 2arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, 3levantas sobre las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las alas del viento te deslizas; 4tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros. 5Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. 6Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas; 7al increparlas tú, emprenden la huída, se precipitan al oír tu trueno, 8y saltan por los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste; 9un término les pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra. 10Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan; 11a todas las bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros; 12sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda. 13De tus altas moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra; 14la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan, 15y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre. 16Se empapan bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó; 17allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña; 18los altos montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas. 19Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso; 20mandas tú las tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva, 21los leoncillos rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman. 22Cuando el sol sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas; 23el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra. 25Ahí está el mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de animales, grandes y pequeños; 26por allí circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él. 27Todos ellos de ti están esperando que les des a su tiempo su alimento; 28tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes. 29Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan. 30Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra. 31¡Sea por siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije! 32El que mira a la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo. 33A Yahveh mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios. 34¡Oh, que mi poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo. 35¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

Salmos — Sal 66,1-4

1Del maestro de coro. Cántico. Salmo. Aclamad a Dios, la tierra toda, 2salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza, 3decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte; 4toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia.

Salmos — Sal 96

1¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra, 2cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día, 3contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas. 4Que grande es Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. 5Pues nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo; 6gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario. 7Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder, 8rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad, 9postraos ante Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera! 10Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente. 11¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra; 12exulte el campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque, 13ante la faz de Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con justicia, a los pueblos con su lealtad.

Salmos — Sal 98,4

4¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!

Salmos — Sal 63,2

2Dios, tú mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma, en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca, agotada, sin agua.

Salmos — Sal 143,6

6hacia ti mis manos tiendo, mi alma es como una tierra que tiene sed de ti.

Salmos — Sal 135,12

12y dio sus tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel.

Salmos — Sal 119,19

19Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.

Salmos — Sal 47,8ss

8Que de toda la tierra él es el rey: ¡salmodiad a Dios con destreza! 9Reina Dios sobre las naciones, Dios, sentado en su sagrado trono. 10Los príncipes de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham. Pues de Dios son los escudos de la tierra, él, inmensamente excelso.

Salmos — Sal 25,13

13Nun. su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.

Salmos — Sal 37,3.

3Bet. Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,

Salmos — Sal 104,14

14la hierba haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que saque de la tierra el pan,

Sapienciales (11citas)

Job — Job 38,4-7

4Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la verdad. 5¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella? 6¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular, 7entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?

Eclesiástico — Eclo 17,1-4

1De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella. 2Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra. 3De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo. 4Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.

Sabiduría — Sab 15,8

8Pero luego - ¡mala pena que se toma! - de la misma arcilla modela una vana divinidad. Y la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto habrá de volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la devolución de su alma.

Proverbios — Prov 10,5

5Amontonar en verano es de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre indigno.

Proverbios — Prov 12,11

11Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue naderías es un insensato.

Proverbios — Prov 24,30-34

30He pasado junto al campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre insensato, 31y estaba todo invadido de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de piedras estaba derruída. 32Al verlo, medité en mi corazón, al contemplarlo aprendí la lección: 33«Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados 34y llegará, como vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza.»

Cantar — Cant 4,12

12Huerto eres cerrado, hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada.

Cantar — Cant 5,1

1Ya he entrado en mi huerto, hermana mía, novia; he tomado mi mirra con mi bálsamo, he comido mi miel con mi panal, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed, amigos, bebed, oh queridos, embriagaos!

Cantar — Cant 6,2.11

2Mi amado ha bajado a su huerto, a las eras de balsameras, a apacentar en los huertos, y recoger lirios. 11Al nogueral había yo bajado para ver la floración del valle, a ver si la vid estaba en cierne, y si florecían los granados.

Job — Job 24,2-12

2Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor. 3Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda. 4Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país. 5Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a la tarde, pan para sus crías. 6Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado. 7Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío. 8Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca. 9Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre. 10Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas. 11Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed. 12Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración!

Sabiduría — Sab 12,3

3A los antiguos habitantes de tu tierra santa

Historicos (63citas)

Génesis — Gen 1,1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis — Gen 1,9-25

9Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. 10Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. 11Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. 12La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. 13Y atardeció y amaneció: día tercero. 14Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; 15y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. 16Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; 17y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, 18y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. 19Y atardeció y amaneció: día cuarto. 20Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» 21Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; 22y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 23Y atardeció y amaneció: día quinto. 24Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. 25Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.

Génesis — Gen 2,4-6

4Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos, 5no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo. 6Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.

Levítico — Lev 25,23

23La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes.

Génesis — Gen 2,16s

16Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, 17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»

Exodo — Ex 23,10

10Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto;

Génesis — Gen 2,7

7Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.

Génesis — Gen 3,19

19Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

Génesis — Gen 1,28s

28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.» 29Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.

Génesis — Gen 2,8.15

8Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado. 15Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.

Génesis — Gen 8,22

22«Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán.»

Génesis — Gen 3,17s

17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.

Génesis — Gen 11,31-12,1

Capitulo 1131Téraj tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abram, y salieron juntos de Ur de los caldeos, para dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se establecieron allí. 32Fueron los días de Téraj 205 años, y murió en Jarán. Capitulo 121Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Exodo — Ex 13,9.

9Y esto te servirá como señal en tu mano, y como recordatorio ante tus ojos, para que la ley de Yahveh esté en tu boca; porque con mano fuerte te sacó Yahveh de Egipto.

Exodo — Ex 3,8

8He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.

Génesis — Gen 12,7

7Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.

Génesis — Gen 17,8

8Yo te daré a ti y a tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los tuyos.»

Génesis — Gen 18

1Apareciósele Yahveh en la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su tienda en lo más caluroso del día. 2Levantó los ojos y he aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, 3y dijo: «Señor mío, si te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu servidor. 4Ea, que traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol, 5que yo iré a traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante, que para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor vuestro.» Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.» 6Abraham se dirigió presuroso a la tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres arrobas de harina de sémola, amasa y haz unas tortas.» 7Abraham, por su parte, acudió a la vacada y apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo entregó al mozo, el cual se apresuró a aderezarlo. 8Luego tomó cuajada y leche, junto con el becerro que había aderezado, y se lo presentó, manteniéndose en pie delante de ellos bajo el árbol. Así que hubieron comido 9dijéronle: «¿Dónde está tu mujer Sara?» - «Ahí, en la tienda», contestó. 10Dijo entonces aquél: «Volveré sin falta a ti pasado el tiempo de un embarazo, y para entonces tu mujer Sara tendrá un hijo.» Sara lo estaba oyendo a la entrada de la tienda, a sus espaldas. 11Abraham y Sara eran viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la regla de las mujeres. 12Así que Sara rió para sus adentros y dijo: «Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y además con mi marido viejo?». 13Dijo Yahveh a Abraham. «¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: "¡Seguro que voy a parir ahora de vieja!"? 14¿Es que hay nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un embarazo, y Sara tendrá un hijo.» 15Sara negó: «No me he reído», y es que tuvo miedo. Pero aquél dijo: «No digas eso, que sí te has reído.» 16Levantáronse de allí aquellos hombres y tomaron hacia Sodoma, y Abraham les acompañaba de despedida. 17Dijo entonces Yahveh: «¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago, 18siendo así que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra? 19Porque yo le conozco y sé que mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda concerderle Yahveh a Abraham lo que le tiene apalabrado.» 20Dijo, pues, Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo. 21Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.» 22Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham permanecía parado delante de Yahveh. 23Abordóle Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? 24Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro? 25Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una injusticia?» 26Dijo Yahveh: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos. 27Replicó Abraham: «¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! 28Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a 45.» 29Insistió todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió: «Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta.» 30Insistió: «No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".» Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» 31Díjole. «¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí veinte?» 32Respondió: Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: "¿Y si se encuentran allí diez?"» Dijo: «Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.» 33Partió Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar.

Génesis — Gen 26,15ss

15Todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre - en tiempos de su padre Abraham - los habían cegado los filisteos, llenándolos de tierra. 16Entonces Abimélek dijo a Isaac: «Apártate de nuestro lado, porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros.» 17Isaac se fue de allí y acampó en la vaguada de Guerar, estableciéndose allí.

Génesis — Gen 21,3s

3Abraham puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac. 4Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios.

Génesis — Gen 28,17ss

17Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» 18Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. 19Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.

Génesis — Gen 32,31

31Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): «He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva.»

Génesis — Gen 23

1Sara vivió 127 años. 2Murió Sara en Quiryat Arbá - que es Hebrón - en el país de Canaán, y Abraham hizo duelo por Sara y la lloró. 3Luego se levantó Abraham de delante de la muerta, y habló a los hijos de Het en estos términos: 4«Yo soy un simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad sepulcral entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.» 5Respondieron los hijos de Het a Abraham diciéndole: 6«A ver si nos entendemos, señor; tú eres un príncipe divino entre nosotros. En el mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro, para que entierres a tu muerta.» 7Levantóse Abraham, e hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het, 8y les habló en estos términos: «Si estáis de acuerdo con que yo retire y sepulte a mi muerta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo de Sójar, 9para que me dé la cueva de la Makpelá que es suya y que está al borde de su finca. Que me la dé por lo que valga en propiedad sepulcral entre vosotros.» 10Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Respondió, pues, Efrón el hitita a Abraham, a oídas de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad diciendo: 11«No, señor, escúchame: te doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. A la vista de los hijos de mi pueblo te la doy: sepulta a tu muerta.» 12Abraham hizo una reverencia a los paisanos, 13y se dirigió a Efron, a oídas de los paisanos, diciendo: «A ver si nos entendemos. Te doy el precio de la finca acéptamelo y enterraré allí a mi muerta.» 14Respondió Efrón a Abraham: 15«Señor mío, escúchame: Cuatrocientos siclos de plata por un terren0, ¿qué nos suponen a ti y a mí? Sepulta a tu muerta.» 16Abraham accedió y pesó a Efrón la plata que éste había pedido a oídas de los hijos de Het: cuatrocientos siclos de plata corriente de mercader. 17Así fue cómo la finca de Efrón que está en la Makpelá, frente a Mambré, la finca y la cueva que hay en ella y todos los árboles que rodean la finca por todos sus lindes, todo ello vino a ser 18propiedad de Abraham, a la vista de los hijos de Het, y todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 19Después Abraham sepultó a su mujer Sara en la cueva del campo de la Makpelá frente a Mambré (es Hebrón), en Canaán. 20Así aquel campo y la cueva que hay en él llegaron a ser de Abraham como propiedad sepulcral, recibida de los hijos de Het.

Génesis — Gen 26,3

3Reside en esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham.

Génesis — Gen 35,12

12La tierra que di a Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión daré esta tierra.»

Exodo — Ex 6,4

4También con ellos establecí mi alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que peregrinaron y en la que moraron como forasteros.

Génesis — Gen 46,3

3«Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.

Deuteronomio — Dt 32,10

10En tierra desierta le encuentra, en la soledad rugiente de la estepa. Y le envuelve, le sustenta, le cuida, como a la niña de sus ojos.

Deuteronomio — Dt 7,6

6Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios; él te ha elegido a ti para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.

Jueces — Jue 18,10

10Cuando lleguéis, os encontraréis con un pueblo tranquilo. El país es espacioso: Dios lo ha puesto en nuestras manos; es un lugar en el que no falta nada de lo que puede haber sobre la tierra.»

Josué — Jos 24,13

13Os he dado una tierra que no os ha costado fatiga, unas ciudades que no habéis construido y en las que sin embargo habitáis, viñas y olivares que no habéis plantado y de las que os alimentáis.

Exodo — Ex 6,4.8

4También con ellos establecí mi alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que peregrinaron y en la que moraron como forasteros. 8Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia. Yo, Yahveh.»

Números — Num 14,7

7y dijeron a toda la comunidad de los israelitas: «La tierra que hemos recorrido y explorado es muy buena tierra.

Jueces — Jue 18,9

9Ellos repondieron: «¿Arriba!, vayamos contra ellos, porque hemos visto el país y es excelente. Pero ¿por qué estáis parados sin decir nada? No dudéis en partir para ir a conquistar aquella tierra.

Deuteronomio — Dt 8,7ss

7Pues Yahveh tu Dios te conduce a una tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y hontanares que manan en los valles y en las montañas, 8tierra de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares, de aceite y de miel, 9tierra donde el pan que comas no te será racionado y donde no carecerás de nada; tierra donde las piedras tienen hierro y de cuyas montañas extraerás el bronce.

Deuteronomio — Dt 15,4

4Cierto que no debería haber ningún pobre junto a ti, porque Yahveh te otorgará su bendición en la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia para que la poseas,

Josué — Jos 24,16ss

16El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar a Yahveh para servir a otros dioses. 17Porque Yahveh nuestro Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que delante de nuestros ojos obró tan grandes señales y nos guardó por todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por los que pasamos. 18Además Yahveh expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el país. También nosotros serviremos a Yahveh, porque él es nuestro Dios.»

I Samuel — 1Sa 26,19

19Que el rey mi señor se digne escuchar ahora las palabras de su siervo. Si es Yahveh quien te excita contra mí, que sea aplacado con una oblación, pero si son los hombres, malditos sean ante Yahveh, porque me expulsan hoy para que no participe en le heredad de Yahveh, diciéndose: «Que vaya a servir a otros dioses.»

II Reyes — 2Re 5,17

17Dijo Naamán: «Ya que no, que se dé a tu siervo, de esta tierra, la carga de dos mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses sino a Yahveh.

Deuteronomio — Dt 12,1

1Estos son los preceptos y normas que cuidaréis de poner en práctica en la tierra que Yahveh el Dios de tus padres te ha dado en posesión, todos los días que viváis en su suelo.

Deuteronomio — Dt 19,14

14No desplazarás los mojones de tu prójimo, puestos por los antepasados, en la heredad recibida en la tierra que Yahveh tu Dios te da en posesión.

Exodo — Ex 23,14.

14Tres veces al año me celebrarás fiesta.

Exodo — Ex 23,16

16También guardarás la fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en el campo; y la fiesta de la Recolección al término del año, al recoger del campo los frutos de tu trabajo.

Deuteronomio — Dt 14,29

29Vendrán así el levita - ya que él no tiene parte ni heredad contigo - el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades, y comerán hasta hartarse. Y Yahveh tu Dios te bendecirá en todas las obras que emprendas.

Deuteronomio — Dt 24,19-21

19Cuando siegues la mies en tu campo, si dejas en él olvidada una gavilla, no volverás a buscarla. Será para el forastero, el huérfano y la viuda, a fin de que Yahveh tu Dios te bendiga en todas tus obras. 20Cuando varees tus olivos, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda. 21Cuando vendimies tu viña, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda.

Exodo — Ex 23,11

11al séptimo la dejarás descansar y en barbecho, para que coman los pobres de tu pueblo, y lo que quede lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar.

Deuteronomio — Dt 20,5ss

5Luego los escribas hablarán al pueblo y dirán: «¿Quién ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la estrene otro hombre. 6«¿Quién ha plantado una viña y todavía no la ha disfrutado? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la disfrute otro. 7«¿Quién se ha desposado con una mujer y no se ha casado aún con ella? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y se case con ella otro hombre.»

Jueces — Jue 2,11

11Entonces los hijos de Israel hicieron lo que desagradaba a Yahveh y sirvieron a los Baales.

Jueces — Jue 6,25-32

25Sucedió que aquella misma noche Yahveh dijo a Gedeón: «Toma el toro de tu padre, el toro de siete años; vas a derribar el altar de Baal propiedad de tu padre y cortar el cipo que está junto a él. 26Luego construirás a Yahveh tu Dios, en la cima de esa altura escarpada, un altar bien preparado. Tomarás el toro y lo quemarás en holocausto, con la leña del cipo que habrás cortado.» 27Gedeón tomó entonces diez hombres de entre sus criados e hizo como Yahveh le había ordenado. Pero, como temía a su familia y a la gente de la ciudad, en lugar de hacerlo de día, lo hizo de noche. 28A la mañana siguiente se levantó la gente de la ciudad; el altar de Baal estaba derruido, el cipo que se alzaba junto a él, cortado; y el toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar recién construido. 29Entonces se dijeron unos a otros: «¿Quién habrá hecho esto?» Tras indagar y buscar dijeron: «Es Gedeón, hijo de Joás, el que lo ha hecho.» 30La gente de la ciudad dijo entonces a Joás: «Haz salir a tu hijo, y que muera, pues ha derruido el altar de Baal y cortado el cipo que se alzaba a su lado.» 31Joás repondió a todos los que tenía delante: «¿Es que vosotros vais a salir en defensa de Baal? ¿Vosotros le vais a salvar? (El que defiende a Baal, tiene que morir antes del amanecer.) Si es dios, que pleitee con él, ya que le destruyó su altar.» 32Aquel día se llamó a Gedeón Yerubbaal, porque decían: «¡Que Baal pleitee con él, pues le destruyó su altar!».

I Reyes — 1Re 21,3-19

3Respondió Nabot a Ajab: «Líbreme Yahveh de darte la herencia de mis padres.» 4Se fue Ajab a su casa triste e irritado por la palabra que le dijo Nabot de Yizreel: «No te daré la heredad de mis padres»; se acostó en su lecho, volvió su rostro y no quiso comer. 5Vino a donde él su mujer Jezabel, y le habló: «¿Por qué está triste tu espíritu y por qué no quieres comer?» 6El le respondió: «Porque he hablado con Nabot de Yizreel y le he dicho: "Dame tu viña por dinero o, si lo prefieres, te daré una viña a cambio", y me dijo: "No te daré mi viña."» 7Su mujer Jezabel le dijo: «¿Y eres tú el que ejerces la realeza en Israel? Levántate, come y que se alegre tu corazón. Yo te daré la viña de Nabot de Yizreel.» 8Escribió cartas en nombre de Ajab y las selló con su sello, y envió las cartas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot. 9En las cartas había escrito: «Proclamad un ayuno y haced sentar a Nabot a la cabeza del pueblo. 10Haced que se sienten frente a él dos malvados que le acusarán diciendo: "Has maldecido a Dios y al rey" y le sacaréis y le apedrearéis para que muera.» 11Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito en las cartas que les había remitido. 12Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot a la cabeza del pueblo. 13Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a él y acusaron los malvados a Nabot delante del pueblo diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey»; le sacaron fuera de la ciudad, le apedrearon y murió. 14Enviaron a decir a Jezabel: «Nabot ha sido apedreado y ha muerto.» 15Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Ajab: «Levántate, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yizreel, el que se negó a dártela por dinero, pues Nabot ya no vive, ha muerto.» 16Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yizreel, para tomar posesión de ella. 17Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Elías tesbita diciendo: 18«Levántate, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que está en Samaría. Está en la viña de Nabot, a donde ha bajado a apropiársela. 19Le hablarás diciendo: Así habla Yahveh: Has asesinado ¿y además usurpas? Luego le hablarás diciendo: Por esto, así habla Yahveh: En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán también los perros tu propia sangre.»

Deuteronomio — Dt 6,12

12cuida de no olvidarte de Yahveh que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

Deuteronomio — Dt 8,11

11Guárdate de olvidar a Yahveh tu Dios descuidando los mandamientos, normas y preceptos que yo te prescribo hoy;

Deuteronomio — Dt 11,16

16Cuidad bien que no se pervierta vuestro corazón y os descarriéis a dar culto o otros dioses, y a postraros ante ellos;

Deuteronomio — Dt 6,10s

10Cuando Yahveh tu Dios te haya introducido en la tierra que a tus padres Abraham, Isaac y Jacob juró que te daría: ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, 11casas llenas de toda clase de bienes, que tú no llenaste, cisternas excavadas que tú no excavaste, viñedos y olivares que tú no plantaste, cuando hayas comido y te hayas saciado,

Deuteronomio — Dt 4,37s

37Porque amó a tus padres y eligió a su descendencia después de ellos, te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza, 38desalojoó ante ti naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en su tierra y te la dio en herencia, como la tienes hoy.

Deuteronomio — Dt 31,20

20cuando yo les lleve a la tierra que bajo juramento prometí a sus padres, tierra que mana leche y miel, y ellos, después de comer hasta hartarse y engordar bien, se vuelvan hacia otros dioses, les den culto, y a mí me desprecien y rompan mi alianza.

Deuteronomio — Dt 8,2

2Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón: si ibas o no a guardar sus mandamientos.

Deuteronomio — Dt 5,32-6,25

Capitulo 532Ciudad, pues, de proceder como Yahveh vuestro Dios os ha mandado. No os desviéis ni a derecha ni a izquierda. 33Seguid en todo el camino que Yahveh vuestro Dios os ha trazado: así viviréis, seréis felices y prolongaréis vuestros días en la tierra que vais a tomar en posesión. Capitulo 61Estos son los mandamientos, preceptos y normas que Yahveh vuestro Dios ha mandado enseñaros para que los pongáis en práctica en la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión, 2a fin de que temas a Yahveh tu Dios, guardando todos los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, tú, tu hijo y tu nieto, todos los días de tu vida, y así se prolonguen tus días. 3Escucha, Israel; cuida de practicar lo que te hará feliz y por lo que te multiplicarás, como te ha dicho Yahveh, el Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel. 4Escucha, Israel: Yahveh nuestro Dios es el único Yahveh. 5Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. 6Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. 7Se la repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado; 8las atarás a tu mano como una señal, y serán como una insignia entre tus ojos; 9las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas. 10Cuando Yahveh tu Dios te haya introducido en la tierra que a tus padres Abraham, Isaac y Jacob juró que te daría: ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, 11casas llenas de toda clase de bienes, que tú no llenaste, cisternas excavadas que tú no excavaste, viñedos y olivares que tú no plantaste, cuando hayas comido y te hayas saciado, 12cuida de no olvidarte de Yahveh que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre. 13A Yahveh tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás. 14No vayáis en pos de otros dioses, de los dioses de los pueblos que os rodean, 15porque un Dios celoso es Yahveh tu Dios que está en medio de ti. La ira de Yahveh tu Dios se encendería contra ti y te haría desaparecer de la haz de la tierra. 16No tentaréis a Yahveh vuestro Dios, como le habéis tentado en Massá. 17Guardaréis puntualmente los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, los estatutos y preceptos que te ha prescrito, 18harás lo que es justo y bueno a los ojos de Yahveh para que seas feliz y llegues a tomar posesión de esa tierra buena de la que Yahveh juró a tus padres 19que arrojaría a todos tus enemigos ante ti, como te ha dicho Yahveh. 20Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: «¿Qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que Yahveh nuestro Dios os ha prescrito?», 21dirás a tu hijo: «Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte. 22Yahveh realizó a nuestros propios ojos señales y prodigios grandes y terribles en Egipto, contre Faraón y toda su casa. 23Y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos y entregarnos la tierra que había prometido bajo juramento a nuestros padres. 24Y Yahveh nos mandó que pusiéramos en práctica todos estos preceptos, temiendo a Yahveh nuestro Dios, para que fuéramos felices siempre y nos permitiera vivir como el día de hoy. 25Tal será nuestra justicia: cuidar de poner en práctica todos estos mandamientos ante Yahveh nuestro Dios, como él nos ha prescrito.»

Deuteronomio — Dt 28,4

4Bendito será el fruto de tus entrañas, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el parto de tus vacas y las crías de tus ovejas.

Deuteronomio — Dt 11,12

12De esta tierra se cuida Yahveh tu Dios; los ojos de Yahveh tu Dios están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina.

Deuteronomio — Dt 28,33

33El fruto de tu suelo y toda tu fatiga lo comerá un pueblo que no conoces. No serás más que un explotado y oprimido toda la vida.

Deuteronomio — Dt 28,63

63Y sucederá que lo mismo que Yahveh se complacía en haceros favor y en multoplicaros, así se gozará en perderos, y destruiros. Seréis arrancados del suelo adonde vas a entrar para tomarlo en posesión.

II Macabeos — 2Mac 1,7

7Ya el año 169, en el reinado de Demetrio, nosotros, los judíos, os escribimos así: «En lo más grave de la tribulación que ha caído sobre nosotros en estos años, desde que Jasón y sus partidarios traicionaron la tierra santa y el reino,

Profeticos (33citas)

Isaías — Is 40,12.21-26

12¿Quién midió los mares con el cuenco de la mano, y abarcó con su palmo la dimensión de los cielos, metió en un tercio de medida el polvo de la tierra, pesó con la romana los montes, y los cerros con la balanza? 21¿No lo sabíais? ¿No lo habíais oído? ¿No os lo había mostrado desde el principio? ¿No lo entendisteis desde que se fundó la tierra? 22El está sentado sobre el orbe terrestre, cuyos habitantes son como saltamontes; él expande los cielos como un tul, y los ha desplegado como una tienda que se habita. 23El aniquila a los tiranos, y a los árbitros de la tierra los reduce a la nada. 24Apenas han sido plantados, apenas sembrados, apenas arraiga en tierra su esqueje, cuando sopla sobre ellos y se secan, y una ráfaga como tamo se los lleva. 25¿Con quién me asemejaréis y seré igualado?, dice el Santo. 26Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una.

Isaías — Is 66,1

1Así dice Yahveh: Los cielos son mi trono y la tierra el estrado de mis pies, Pues ¿qué casa vais a edificarme, o qué lugar para mi reposo,

Daniel — Dan 3,74

74Bendiga la tierra al Señor, le cante, le exalte eternamente.

Isaías — Is 64,7

7Pues bien, Yahveh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.

Jeremías — Jer 18,6

6¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? - oráculo de Yahveh -. Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.

Oseas — Os 10,12s

12Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor, desbarbechad lo que es barbecho; ya es tiempo de buscar a Yahveh, hasta que venga a lloveros justicia. 13Habéis arado maldad, injusticia habéis segado, habéis comido fruto de mentira. Por haber confiado en tus carros, en la multitud de tus valientes,

Isaías — Is 28,23.

23Escuchad y oíd mi voz, atended y oíd mi palabra.

Oseas — Os 2,5

5no sea que yo la desnude toda entera, y la deje como el día en que nació, la ponga hecha un desierto, la reduzca a tierra árida, y la haga morir de sed!

Isaías — Is 45.8

8Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad, nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia. Yo, Yahveh, lo he creado.

Isaías — Is 62,4

4No se dirá de ti jamás «Abandonada», ni de tu tierra se dirá jamás «Desolada», sino que a ti se te llamará «Mi Complacencia», y a tu tierra, «Desposada». Porque Yahveh se complacerá en ti, y tu tierra será desposada.

Isaías — Is 5,8

8¡Ay, los que juntáis casa con casa, y campo a campo anexionáis, hasta ocupar todo el sitio y quedaros solos en medio del país!

Miqueas — Miq 2,2

2Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad.

Oseas — Os 4,3

3Por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen.

Jeremías — Jer 4,23-28

23Miré a la tierra, y he aquí que era un caos; a los cielos, y faltaba su luz. 24Miré a los montes, y estaban temblando, y todos los cerros trepidaban. 25Miré, y he aquí que no había un alma, y todas las aves del cielo se habían volado. 26Miré, y he aquí que el vergel era yermo, y todas las ciudades estaban arrasadas delante de Yahveh y del ardor de su ira. 27Porque así dice Yahveh: Desolación se volverá toda la tierra, aunque no acabaré con ella. 28Por eso ha de enlutarse la tierra, y se oscurecerán los cielos arriba; pues tengo resuelta mi decisión y no me pesará ni me volveré atrás de ella.

Amós — Am 5,27

27pues yo os deportaré más allá de Damasco, dice Yahveh, cuyo nombre es Dios Sebaot.

Oseas — Os 11,5

5Volverá al país de Egipto, y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse.

Jeremías — Jer 16,18

18Pagaré doblado por su culpa y su pecado, porque ellos execraron mi tierra con la carroña de sus Monstruos abominables, y de sus Abominaciones llenaron mi heredad.

Zacarías — Zac 2,16

16Poseerá Yahveh a Judá, porción suya en la Tierra Santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.

Ezequiel — Ez 47,13-48,35

Capitulo 4713Así dice el Señor Yahveh: Esta es la frontera de la tierra que os repartiréis entre las doce tribus de Israel, dando a José dos partes. 14Recibiréis cada uno por igual vuestra parte, porque yo juré, mano en alto, dársela a vuestros padres, y esta tierra os pertenecerá en heredad. 15Esta es la frontera de la tierra: lado septentrional: desde el mar Grande, el camino de Jetlón hasta la Entrada de Jamat, Sedad, 16Berotá, Sibráyim, que está entre el territorio de Damasco y el de Jamar, Jaser Hattikón hacia el territorio del Jaurán; 17la frontera correrá desde el mar hasta Jasar Enán, quedando al norte el territorio de Damasco, así como el territorio de Jamat. Este, el lado septentrional. 18Lado oriental: entre el Jaurán y Damasco, entre Galaad y la tierra de Israel, el Jordán servirá de frontera hacia el mar oriental, hasta Tamar: Este, el lado oriental. 19Lado meridional, al sur: desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cadés, hacia el torrente, hasta el mar Grande. Este, el lado meridional, al sur. 20Lado occidental: el mar Grande será la frontera hasta enfrente de la Entrada de Jamat. Este, el lado occidental. 21Os repartiréis esta tierra, según las tribus de Israel. 22Os la repartiréis como heredad para vosotros y para los forasteros que residan con vosotros y que hayan engendrado hijos entre vosotros, porque los consideraréis como al israelita nativo. Con vosotros participarán en la suerte de la heredad, en medio de las tribus de Israel. 23En la tribu donde resida el forastero, allí le daréis su heredad, oráculo del Señor Yahveh. Capitulo 481Y estos son los nombres de las tribus. Desde el extremo norte, a lo largo del camino de Jetlón, hacia la Entrada de Jamat, Jasar Enán, quedando al norte el territorio de Damasco, a lo largo de Jamat: será para él desde el lado oriental hasta el lado occidental: Dan, una parte. 2Limitando con Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una parte. 3Limitando con Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftalí, una parte. 4Limitando con Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manasés, una parte. 5Limitando con Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efraím, una parte. 6Limitando con Efraím, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubén, una parte. 7Limitando con Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Judá, una parte. 8Limitando con Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental, estará la ofrenda sagrada que reservaréis, de veinticinco mil codos de ancha, y de larga como cada una de las otras partes desde el lado oriental hasta el lado occidental. Y en medio estará el santuario. 9La ofrenda sagrada que reservaréis para Yahveh tendrá veinticinco mil codos de longitud y diez mil de anchura. 10A ellos, a los sacerdotes, pertenecerá la ofrenda santa reservada: veinticinco mil codos al norte, diez mil codos de anchura al oeste, diez mil codos de anchura al este, y veinticinco mil codos de longitud al sur; y el santuario de Yahveh estará en el medio; 11a los sacerdotes consagrados, aquellos de entre los hijos de Sadoq que cumplieron mi ministerio, y que no se descarriaron al descarriarse los israelitas, como se descarriaron los levitas, 12a ellos les corresponderá una parte de la tierra reservada como ofrenda sacratísima, junto al territorio de los levitas. 13Los levitas, a semejanza del territorio de los sacerdotes, tendrán un territorio de veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho - longitud total, veinticinco mil, y anchura, diez mil. 14No podrán vender ni cambiar ni ceder nada de esta parte de la tierra, porque está consagrada a Yahveh. 15Los cinco mil codos de anchura que quedan a lo largo de los veinticinco mil, serán un terreno profano para la ciudad, para viviendas y pastizales. La ciudad quedará en medio. 16Y estas serán sus dimensiones: por el lado norte, cuatro mil quinientos codos; por el lado sur, cuatro mil quinientos codos; por el lado este, cuatro mil quinientos codos; por el lado oeste, cuatro mil quinientos codos. 17Y los pastizales de la ciudad se extenderán hacia el norte doscientos cincuenta codos, hacia el sur doscientos cincuenta, hacia el este doscientos cincuenta y hacia el oeste doscientos cincuenta. 18Quedará una extensión, a lo largo de la ofrenda santa reservada, de diez mil codos hacia oriente y diez mil hacia occidente, a lo largo de la ofrenda santa reservada: sus productos servirán para la alimentación de los trabajadores de la ciudad. 19Los trabajadores que trabajen en la ciudad serán tomados de todas las tribus de Israel. 20El total de la ofrenda reservada será de veinticinco mil codos por veinticinco mil. Reservaréis un cuarto de la ofrenda santa reservada para la propiedad de la ciudad. 21Lo que quede será para el príncipe, a uno y otro lado de la ofrenda santa reservada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de los veinticinco mil codos al este, hasta la frontera oriental, y al oeste a lo largo de los veinticinco mil codos hasta la frontera occidental, para el príncipe, en correspondencia a las demás partes; y en el medio estará la ofrenda santa res reservada y el santuario de la Casa. 22Así, desde la propiedad de los levitas y la propiedad de la ciudad que están en medio de la parte del príncipe, entre la frontera de Judá y la de Benjamín, pertenecerá al príncipe. 23Y las demás tribus: desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamín, una parte. 24Limitando con Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simeón, una parte. 25Limitando con Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una parte. 26Limitando con Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabulón, una parte. 27Limitando con Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una parte. 28Y limitando con Gad, por el lado meridional, al sur, la frontera correrá desde Tamar hacia las aguas de Meribá de Cadés, el torrente, hasta el mar Grande. 29Tal es la tierra que repartiréis en heredad entre las tribus de Israel y tales serán sus partes, oráculo del Señor Yahveh. 30Y estas son las salidas de la ciudad: por el lado norte, se medirán cuatro mil quinientos codos. 31Las puertas de la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel. Al norte tres puertas: la puerta de Rubén, la puerta de Judá y la puerta de Leví. 32Por el lado oriental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de José, la puerta de Benjamín y la puerta de Dan. 33Por el lado meridional, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Simeón, la puerta de Isacar y la puerta de Zabulón. 34Por el lado occidental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Gad, la puerta de Aser y la puerta de Neftalí. 35El perímetro total será de dieciocho mil codos. Y en adelante el nombre de la ciudad será: «Yahveh está allí.»

Zacarías — Zac 14

1He aquí que viene el Día de Yahveh en que serán repartidos tus despojos en medio de ti. 2Yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén. Será tomada la ciudad, las casas serán saqueadas y violadas las mujeres. La mitad de la ciudad partirá al cautiverio, pero el Resto del pueblo no será extirpado de la ciudad. 3Saldrá entonces Yahveh y combatirá contra esas naciones como el día en que él combate, el día de la batalla. 4Se plantarán sus pies aquel día en el monte de los Olivos que está enfrente de Jerusalén, al oriente, y el monte de los Olivos se hendirá por el medio de oriente a occidente haciéndose un enorme valle: la mitad del monte se retirará al norte y la otra mitad al sur. 5Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Yasol; huiréis como huisteis a causa del terremoto en los días de Ozías, rey de Judá. Y vendrá Yahveh mi Dios y todos los santos con él. 6Aquel día no habrá ya luz, sino frío y hielo. 7Un día único será - conocido sólo de Yahveh -: no habrá día y luego noche, sino que a la hora de la tarde habrá luz. 8Sucederá aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, mitad hacia el mar oriental, mitad hacia el mar occidental: las habrá tanto en verano como en invierno. 9Y será Yahveh rey sobre toda la tierra: ¡el día aquel será único Yahveh y único su nombre! 10Toda esta tierra se tornará llanura, desde Gueba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén. Y ésta, encumbrada, será habitada en su lugar, desde la Puerta de Benjamín hasta el emplazamiento de la antigua Puerta, es decir, hasta la Puerta de los Angulos, y desde la torre de Jananel hasta los Lagares del rey. 11Se habitará en ella y no habrá más anatema: ¡Jerusalén será habitada en seguridad! 12Y ésta será la plaga con que herirá Yahveh a todos los pueblos que hayan hecho la guerra a Jerusalén: pudrirá su carne estando ellos todavía en pie, sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. 13Y cundirá aquel día entre ellos un inmenso pánico de Yahveh: agarrará cada uno la mano de su prójimo y levantarán la mano unos contra otros. 14También Judá combatirá en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata y vestidos en cantidad inmensa. 15Semejante será la plaga de los caballos, mulos, camellos y asnos, y de todo el ganado que haya en aquellos campamentos: ¡una plaga como ésa! 16Y todos los supervivientes de todas las naciones que hayan venido contra Jerusalén subirán de año en año a postrarse ante el Rey Yahveh Sebaot y a celebrar la fiesta de las Tiendas. 17Y para aquella familia de la tierra que no suba a Jerusalén a postrarse ante el Rey Yahveh Sebaot no habrá lluvia. 18Si la familia de Egipto no sube ni viene, caerá sobre ella la plaga con que Yahveh herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas. 19Tal será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Tiendas. 20Aquel día se hallará en los cascabeles de los caballos: «Consagrado a Yahveh», y serán las ollas en la Casa de Yahveh como copas de aspersión delante del altar. 21Y toda olla, en Jerusalén y Judá, estará consagrada a Yahveh Sebaot; todos los que quieran sacrificar vendrán a tomar de ellas, y en ellas cocerán; y no habrá más comerciante en la Casa de Yahveh Sebaot el día aquel.

Isaías — Is 2,2ss

2Sucederá en días futuros que el monte de la Casa de Yahveh será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones, 3y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh. 4Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.

Isaías — Is 66,18-21

18Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria. 19Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mések, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones. 20Y traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones como oblación a Yahveh - en caballos, carros, literas, mulos y dromaderios - a mi monte santo de Jerusalén - dice Yahveh - como traen los hijos de Israel la oblación en recipiente limpio a la Casa de Yahveh. 21Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas - dice Yahveh.

Malaquías — Mal 2,12

12¡Que extirpe Yahveh al hombre que hace tal, ya sea testigo o defensor, de las tiendas de Jacob y de entre los que presentan la oblación a Yahveh Sebaot!

Isaías — Is 65,17

17Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria;

Amós — Am 9,13

13He aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que el arador empalmará con el segador y el pisador de la uva con el sembrador; destilarán vino los montes y todas las colinas se derretirán.

Oseas — Os 2,23s

23Y sucederá aquel día que yo responderé - oráculo de Yahveh - responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra; 24la tierra responderá al trigo, al mosto y al aceite virgen, y ellos responderán a Yizreel.

Isaías — Is 11,6-9

6Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. 7La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. 8Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. 9Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar.

Jeremías — Jer 23,3

3Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán.

Ezequiel — Ez 47,1s

1Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umnbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar. 2Luego me hizo salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del lado derecho.

Joel — Jl 4,18

18Sucederá aquel día que los montes destilarán vino y las colinas fluirán leche; por todas las torrenteras de Judá fluirán las aguas; y una fuente manará de la Casa de Yahveh que regará el valle de las Acacias.

Zacarías — Zac 14,6-11

6Aquel día no habrá ya luz, sino frío y hielo. 7Un día único será - conocido sólo de Yahveh -: no habrá día y luego noche, sino que a la hora de la tarde habrá luz. 8Sucederá aquel día que saldrán de Jerusalén aguas vivas, mitad hacia el mar oriental, mitad hacia el mar occidental: las habrá tanto en verano como en invierno. 9Y será Yahveh rey sobre toda la tierra: ¡el día aquel será único Yahveh y único su nombre! 10Toda esta tierra se tornará llanura, desde Gueba hasta Rimmón, al sur de Jerusalén. Y ésta, encumbrada, será habitada en su lugar, desde la Puerta de Benjamín hasta el emplazamiento de la antigua Puerta, es decir, hasta la Puerta de los Angulos, y desde la torre de Jananel hasta los Lagares del rey. 11Se habitará en ella y no habrá más anatema: ¡Jerusalén será habitada en seguridad!

Isaías — Is 57,13

13Cuando grites, que te salven los reunidos en torno a ti, que a todos ellos los llevará el viento, los arrebatará el aire. Pero aquel que se ampare en mí poseerá la tierra y heredará mi monte santo.

Isaías — Is 60,21

21Todos los de tu pueblo serán justos, para siempre heredarán la tierra; retoño de mis plantaciones, obra de mis manos para manifestar mi gloria.

Nuevo Testamento (16citas)

Hechos — Hch 7,49

49El cielo es mi trono y la tierra el escabel de mis pies. Dice el Señor: ¿Qué Casa me edificaréis? O ¿cuál será el lugar de mi descanso?

Romanos — Rom 1,19s

19pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. 20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables;

Hechos — Hch 14,17

17si bien no dejó de dar testimonio de sí mismo, derramando bienes, enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y alegría...»

Colosenses — Col 1,15s

15El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, 16porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él,

Efesios — Ef 4,10

10Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.

Colosenses — Col 1,20

20y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.

Hechos — Hch 1,8

8sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»

Hebreos — Heb 4,9

9Por tanto es claro que queda un descanso sabático para el pueblo de Dios.

Colosenses — Col 3,2

2Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.

I Corintios — 1Cor 7,31

31Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa.

Apocalipsis — Ap 5.10

10y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»

Romanos — Rom 8,22

22Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto.

Romanos — Rom 8,19ss

19Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. 20La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza 21de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

II Pedro — 2Pe 3,10

10El Día del Señor llegará como un ladrón; en aquel día, los cielos, con ruido ensordecedor, se desharán; los elementos, abrasados, se disolverán, y la tierra y cuanto ella encierra se consumirá.

Apocalipsis — Ap 21,1

1Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.

II Pedro — 2Pe 3,13

13Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia.

Evangelio (17citas)

Mateo — Mt 5,4

4Bienaventurados los mansos , porque ellos posseerán en herencia la tierra.

Juan — Jn 1,3

3Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.

Mateo — Mt 28,18

18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Mateo — Mt 6,26ss

26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? 27Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? 28Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

Mateo — Mt 12,1-8 p

1En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. 2Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.» 3Pero él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, 4cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? 5¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? 6Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. 7Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. 8Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Mateo — Mt 21,19

19y viendo una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró en ella más que hojas. Entonces le dice: «¡Que nunca jamás brote fruto de ti!» Y al momento se secó la higuera.

Mateo — Mt 5,3

3«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Marcos — Mc 10,29s

29Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, 30quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermnanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

Mateo — Mt 6,33

33Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Mateo — Mt 6,10

10venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

Mateo — Mt 25,18

18En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

Lucas — Lc 12,49

49«He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!

Mateo — Mt 5,13

13«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

Juan — Jn 12,32

32Y yo cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí.»

Mateo — Mt 28,16ss

16Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. 18Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Lucas — Lc 12,16-34

16Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" 18Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." 20Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?" 21Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.» 22Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis: 23porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; 24fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! 25Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida? 26Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás? 27Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! 29Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos. 30Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso. 31Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura. 32«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33«Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo — Mt 24,35 p

35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.