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81 citas resueltas — Texto completo

Salmos (3citas)

Salmos — Sal 8,4

4Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú,

Salmos — Sal 104,23

23el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.

Salmos — Sal 128,2

2Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!

Sapienciales (15citas)

Eclesiástico — Eclo 38,34

34No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Eclesiástico — Eclo 7,15

15No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo.

Proverbios — Prov 13,4

4Tiene hambre el perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los diligentes queda satisfecho.

Proverbios — Prov 21,25

25El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo.

Proverbios — Prov 16,26

26El ansia del trabajador para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca.

Proverbios — Prov 31,27

27Sade. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.

Proverbios — Prov 26,14

14La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.

Eclesiástico — Eclo 22,1s

1A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra. 2Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.

Eclesiástico — Eclo 38,26.28.30

26Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras. 28También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle. 30con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.

Eclesiástico — Eclo 38,32

32Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella.

Sabiduría — Sab 14,2s

2Que a la nave, al fin, la inventó el afán de lucro, y la sabiduría fue el artífice que la construyó; 3y es tu Providencia, Padre, quien la guía, pues también en el mar abriste un camino, una ruta segura a través de las olas,

Sabiduría — Sab 14,5

5No quieres que queden inactivas las obras de tu Sabiduría; por eso, a un minúsculo leño fían los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y arriban salvos a puerto.

Eclesiastés — Ecl 2,22s

22Pues ¿qué le queda a aquel hombre de toda su fatiga y esfuerzo con que se fatigó bajo el sol? 23Pues todos sus días son dolor, y su oficio, penar; y ni aun de noche su corazón descansa. También esto es vanidad.

Eclesiástico — Eclo 33,25-29

25Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo. 26Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad. 27Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones. 28Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad. 29Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.

Eclesiástico — Eclo 38,32ss

32Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella. 33Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la asamblea. No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio. 34No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas. Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Historicos (28citas)

Génesis — Gen 2,15

15Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.

Exodo — Ex 20,8ss

8Recuerda el día del sábado para santificarlo. 9Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, 10pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

Génesis — Gen 1,26

26Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.

Génesis — Gen 1,28

28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Génesis — Gen 2,7

7Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.

I Reyes — 1Re 7,1-12

1Salomón edificó su casa, y en trece años la concluyó del todo. 2Edificó la Casa «Bosque del Líbano», de cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro filas de columnas de cedro; había capiteles de cedro sobre las columnas. 3Había un artesonado de cedro sobre la parte superior de las planchas que estaban sobre las columnas. 4Había tres filas de ventanas con celosías, 45 en total, quince por cada fila, y una daba frente a la otra tres veces. 5Todas las puertas y montantes eran cuadrangulares y una daba frente a la otra tres veces. 6Hizo el Pórtico de las columnas de cincuenta codos de longitud, treinta codos de anchura... con un pórtico por delante. 7Hizo el Vestíbulo del trono donde administraba justicia, que es el Vestíbulo del Juicio; estaba recubierto de cedro desde el suelo hasta las vigas. 8La casa en que vivía en el otro recinto, el opuesto al Vestíbulo, tenía la misma configuración; hizo también una casa como este Vestíbulo para la hija de Faraón que Salomón había tomado por mujer. 9Todo esto era de piedras selectas, talladas a medida, serradas con sierra por dentro y por fuera, desde los cimientos hasta las cornisas. 10El cimiento era de piedras excelentes, grandes piedras, unas de diez codos y otras de ocho; 11en la parte superior había piedras excelentes, talladas a medida, y cedro. 12Al exterior, el patio grande tenía en derredor tres filas de piedras talladas y una fila de planchas de cedro, igual que el patio interior de la Casa de Yahveh y el vestíbulo de la Casa.

I Reyes — 1Re 10,20

20más doce leones de pie sobre las seis gradas, a uno y otro lado. No se hizo cosa semejante en ningún reino.

I Reyes — 1Re 6

1En el año 480 de la salida de los israelitas de la tierra de Egipto, el año cuarto del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziv, que es el segundo mes, emprendió la construcción de la Casa de Yahveh. 2La Casa que edificó el rey Salomón a Yahveh tenía sesenta codos de largo, veinte de ancho y veinticinco de alto. 3El Ulam delante del Hekal de la Casa tenía veinte codos de largo en el sentido del ancho de la Casa y diez codos de ancho en el sentido de largo de la Casa. 4Hizo en la Casa ventanas con celosías. 5Edificó junto al muro de la Casa una galería en torno al Hekal y al Debir, e hizo habitaciones laterales en derredor. 6La galería inferior tenía cinco codos de ancho, la intermedia seis codos de ancho y la tercera siete codos de ancho, porque fue rebajando alrededor de la Casa, por la parte exterior, para no empotrar en los muros de la Casa. 7(La Casa fue construida con piedras preparadas en la cantera; durante su construcción no se oyeron en la Casa martillazos ni sierras ni instrumentos de hierro.) 8La entrada del piso inferior estaba en el ala derecha de la Casa, y por una escalera de caracol se subía al piso intermedio y del intermedio al tercero. 9Edificó la Casa, la acabó y la techó con artesonado de cedro. 10Edificó la galería, adosada a toda la Casa, de cinco codos de alta y estaba unida a la Casa por vigas de cedro. 11Fue dirigida a Salomón la palabra de Yahveh diciendo: 12«Por esta Casa que estás edificando, si caminas según mis preceptos, obras según mis sentencias y guardas todos mis mandamientos para andar conforme a ellos, yo cumpliré mi palabra contigo, la que dije a David tu padre, 13habitaré en medio de los hijos de Israel y no abandonaré a mi pueblo Israel.» 14Edificó Salomón la Casa y la terminó. 15Revistió los muros de la Casa en el interior con planchas de cedro desde el suelo de la Casa hasta las vigas del techo; revistió de madera el interior y recubrió el suelo de la Casa con planchas de ciprés. 16Construyó los veinte codos del fondo de la Casa con planchas de cedro desde el suelo hasta las vigas, formando así por la parte interior el Debir, el Santo de los Santos; 17cuarenta codos tenía la Casa, es decir, el Hekal, delante del Debir. 18El cedro del interior de la Casa estaba esculpido con figuras de calabazas y capullos abiertos; todo era cedro, no se veía la piedra. 19Había preparado un Debir al fondo de la Casa en el interior para colocar en él el arca de la alianza de Yahveh. 20El Debir tenía veinte codos de largo, veinte codos de ancho y veinte codos de alto ; lo revistió de oro fino; y alzó un altar de cedro 21delante del Debir y lo revistió de oro. 22Revistió de oro también la Casa, absolutamente toda la Casa. 23Hizo en el Debir dos querubines de madera de acebuche de diez codos de altura. 24Un ala del querubín tenía cinco codos y la otra ala del querubín cinco codos: diez codos desde la punta de una de sus alas hasta la punta de la otra de sus alas. 25El segundo querubín tenía diez codos, las mismas medidas y la misma forma para los dos querubines. 26La altura de un querubín era de diez codos y lo mismo el segundo querubín. 27Colocó los querubines en medio del recinto interior; y las alas de los querubines estaban desplegadas; el ala de uno tocaba un muro y el ala del segundo querubín tocaba el otro muro, y sus alas se tocaban en medio del recinto, ala con ala. 28Revistió de oro los querubines. 29Esculpió todo en torno los muros de la Casa con grabados de escultura de querubines, palmeras, capullos abiertos, al interior y al exterior. 30Recubrió de oro el piso de la Casa al interior y al exterior. 31Hizo la puerta del Debir con batientes de madera de acebuche, y el dintel y las jambas ocupaban la quinta parte; 32los dos batientes eran de madera de acebuche; esculpió sobre ellos esculturas de querubines, palmas y capullos abiertos, y los revistió de oro, poniendo láminas de oro sobre los querubines y las palmeras. 33Hizo lo mismo en la puerta del Hekal: los montantes de madera de acebuche que ocupaban la cuarta parte; 34dos batientes de madera de abeto: dos planchas de un batiente eran giratorias y también eran giratorias otras dos planchas del otro batiente. 35Esculpió querubines, palmeras, capullos abiertos y embutió oro sobre la escultura. 36Edificó el patio interior; tres filas de piedras talladas y una fila de tablones de cedro. 37El año cuarto, en el mes de Ziv, se pusieron los cimientos de la Casa de Yahveh, 38y el año once, en el mes de Bul - que es el mes octavo - fue acabada la Casa en todas sus partes, según todo su proyecto. Salomón la levantó en siete años.

I Reyes — 1Re 7,13-50

13El rey Salomón envió a buscar a Jiram de Tiro; 14era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí; su padre era de Tiro; trabajaba en bronce y estaba lleno de ciencia, pericia y experiencia para realizar todo trabajo en bronce; fue donde el rey Salomón y ejecutó todos sus trabajos. 15Fundió las dos columnas de bronce; la altura de una columna era de dieciocho codos, un hilo de doce codos medía la circunferencia; y lo mismo la segunda columna. 16Hizo dos capiteles fundidos en bronce para colocarlos sobre la cima de las columnas, de cinco codos de altura un capitel y de cinco codos de altura el capitel segundo. 17Hizo dos encajes y dos trenzados a modo de cadenas para los capiteles de la cima de las columnas, un trenzado para un capitel y otro trenzado para el capitel segundo. 18Hizo granadas: dos filas alrededor de cada trenzado, 19Los capiteles que estaban en la cima de las columnas tenían forma de azucenas, cuatrocientas en total, 20colocadas sobre la prominencia que estaba detrás del trenzado; doscientas granadas alrededor del segundo capitel. 21Erigió las columnas ante el Ulam del Hekal; erigió la columna de la derecha y la llamó Yakín; erigió la columna de la izquierda y la llamó Boaz. 22Y quedó acabado el trabajo de las columnas. 23Hizo el Mar de metal fundido que tenía diez codos de borde a borde; era enteramente redondo, y de cinco codos de altura; un cordón de treinta codos medía su contorno. 24Debajo del borde había calabazas todo en derredor; daban vuelta al Mar a largo de treinta codos; había dos filas de calabazas fundidas en una sola pieza. 25Se apoyaba sobre doce bueyes, tres mirando al Norte, tres mirando al Oeste, tres mirando al Sur y tres mirando al Este; el Mar estaba sobre ellos, quedando sus partes traseras hacia el interior. 26Su espesor era de un palmo y su borde era como el borde del cáliz de la flor de la azucena. Contenía 2.000 medidas. 27Hizo también las diez basas de bronce de cuatro codos de largo cada basa, cuatro codos su anchura y tres su altura. 28Las basas estaban hechas así: tenían paneles y los paneles estaban entre listones. 29Sobre el panel que estaba entre los listones había leones, bueyes y querubines. Lo mismo sobre los listones. Por encima y por debajo de los leones y de los toros había volutas... 30Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce y ejes de bronce; sus cuatro pies tenían asas debajo de la jofaina, y los apliques estaban fundidos... 31Su boca, desde el interior de las asas hasta arriba, tenía un codo; la boca era redonda, teniendo un soporte de codo y medio; había también sobre la boca esculturas, pero los paneles eran cuadrados, no redondos. 32Las cuatro ruedas estaban bajo los paneles, y los ejes de las ruedas estaban en la basa; la altura de cada rueda era de codo y medio. 33La forma de las ruedas era como la forma de la rueda de un carro, y sus ejes, sus llantas, sus radios y sus cubos, todo era de fundición. 34Había cuatro asas en los cuatro ángulos de cada basa; la basa formaba un cuerpo con su asa. 35En la cima de la basa había un soporte de medio codo de altura completamente redondo; y en la cima de la basa, los ejes y el armazón formaban un cuerpo con ella. 36Grabó sobre las tablas querubines, leones y palmeras... y volutas alrededor. 37De esta forma hizo las diez basas: una misma fundición y un mismo tamaño para todas. 38Hizo diez pilas de bronce de cuarenta medidas cada una; cada pila medía cuatro codos; había una pila sobre cada una de las diez basas. 39Colocó las basas, cinco al lado derecho de la Casa y cinco al lado izquierdo de la Casa. El Mar lo colocó del lado derecho de la Casa hacia el sureste. 40Jiram hizo los ceniceros, las paletas y los acetres. Jiram terminó de hacer toda la obra que el rey Salomón le encargó que hiciera para la Casa de Yahveh: 41dos columnas, las molduras de los capiteles que estaban sobre la cima de las dos columnas, los dos trenzados para recubrir las dos molduras de los capiteles que estaban en la cima de las columnas; 42las cuatrocientas granadas para los dos trenzados; dos filas de granadas para cada trenzado; 43las diez basas y las diez pilas sobre las basas; 44el Mar y los doce bueyes debajo del Mar; 45los ceniceros, las paletas y los acetres. Todos estos objetos que hizo Jiram al rey Salomón para la Casa de Yahveh eran de bronce bruñido. 46El rey los hizo fundir en la vega del Jordán, en el mismo suelo, entre Sukkot y Sartán; 47en tan enorme cantidad que no se pudo calcular el peso del bronce. 48Puso Salomón todos los objetos que había hecho en la Casa de Yahveh; el altar de oro y la mesa de oro sobre la que se ponían los panes de la presencia; 49los candelabros de oro fino, cinco a la derecha y cinco a la izquierda delante del Debir; las flores, las lámparas y las despabiladeras de oro; 50las cucharas, los cuchillos, los acetres, las copas y los braseros de oro fino, los goznes de oro para las puertas de la cámara interior, el Santo de los Santos, y para las puertas de la Casa y el Hekal.

Génesis — Gen 3,19

19Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»

Génesis — Gen 3,17s

17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.

II Samuel — 2Sa 12,31

31A la gente que había en ella la hizo salir y la puso a trabajar en las sierras, en los trillos de dientes de hierro, en las hachas de hierro y los empleó en los hornos de ladrillo. Lo mismo hizo con todas la ciudades de los ammonitas. Luego David regresó con todo el ejército a Jerusalén.

I Samuel — 1Sa 8,10-18

10Samuel repitió todas estas palabras de Yahveh al pueblo que le pedía un rey, 11diciendo: «He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros. Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y a sus caballos y tendrán que correr delante de su carro. 12Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. 13Tomara vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. 14Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. 15Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. 16Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les hará trabajar para él. 17Sacará el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismos seréis sus esclavos. 18Ese día os lamentaréis a causa del rey que os habéis elegido, pero entonces Yahveh no os responderá.»

I Reyes — 1Re 5,27

27Hizo el rey Salomón una leva en todo Israel; la leva fue de 30.000 hombres.

I Reyes — 1Re 12,1-14

1Roboam se fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para proclamarle rey. 2Lo supo Jeroboam, hijo de Nebat, que estaba todavía en Egipto, adonde había ido huyendo del rey Salomón y se volvió Jeroboam de Egipto. 3Enviaron a llamarle y llegó Jeroboam con toda la asamblea de Israel y hablaron a Roboam diciendo: 4«Tu padre ha hecho pesado nuestro yugo; ahora tú aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros, y te serviremos.» 5El les dijo: «Id, y dentro de tres días volved a mí», y el pueblo se fue. 6El rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a su padre Salomón en vida de éste, diciendo: «¿ Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?» 7Ellos le respondieron: «Si tú te haces hoy servidor de este pueblo y les sirves y les das buenas palabras, ellos serán siervos tuyos para siempre». 8Pero él abandonó el consejo que los ancianos le aconsejaron y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio. 9Les dijo: «¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo que me ha hablado diciendo: aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros?» 10Los jóvenes que se habían criado con él respondieron diciendo: «Esto debes responder a este pueblo que te ha dicho: "Tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora tú aligera nuestro yugo", esto debes responder: Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre. 11Un yugo pesado cargó mi padre, mas yo haré más pesado vuestro yugo; mi padre os azotaba con azotes pero yo os azotaré con escorpiones.» 12Vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día, según lo había dicho el rey: «Volved a mí al tercer día.» 13El rey repondió al pueblo con dureza, abandonando el consejo que los ancianos le aconsejaron, 14y hablándoles según el consejo de los jóvenes diciendo: «Mi padre hizo pesado vuestro yugo, yo lo haré más pesado todavía. Mi padre os ha azotado con azotes, mas yo os azotaré con escorpiones.»

Exodo — Ex 1,8-14

8Se alzó en Egipto un nuevo rey, que nada sabía de José; 9y que dijo a su pueblo: «Mirad, los israelitas son un pueblo más númeroso y fuerte que nosotros. 10Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y salir del país.» 11Les impusieron pues, capataces para aplastarlos bajo el peso de duros trabajos; y así edificaron para Faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés. 12Pero cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas. 13Y redujeron a cruel servidumbre a los israelitas, 14les amargaron la vida con rudos trabajos de arcilla y ladrillos, con toda suerte de labores del campo y toda clase de servidumbre que les imponían por crueldad.

Exodo — Ex 2,11-15

11En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos. 12Miró a uno y a otro lado, y no viendo a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13Salió al día siguiente y vio a dos hebreos que reñían. Y dijo al culpable: «¿Por qué pegas a tu compañero?» 14El respondió: «¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros? ¿Acaso estás pensando en matarme como mataste al egipcio?» Moisés, lleno de temor, se dijo: «La cosa ciertamente se sabe.» 15Supo Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle; pero él huyó de la presencia de Faraón, y se fue a vivir al país de Madián. Se sentó junto a un pozo.

Exodo — Ex 5,6-18

6Aquel mismo día dio Faraón esta orden a los capataces del pueblo y a los escribas: 7«Ya no daréis como antes paja al pueblo para hacer ladrillos; que vayan ellos mismos a buscársela. 8Pero que hagan la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin rebajarla; pues son unos perezosos. Y por eso claman diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios. 9Que se aumente el trabajo de estos hombres para que estén ocupados en él y no den oídos a palabras mentirosas. 10Salieron los capataces del pueblo diciendo: «Esto dice Faraón: No os daré ya más paja; 11id vosotros mismos a buscárosla donde la podáis hallar. Pero vuestra tarea no se disminuirá en nada.» 12Esparcióse, pues, el pueblo por el país de Egipto en busca de rastrojo para emplearlo como paja. 13Los capataces por su lado los apremiaban, diciendo: «Terminad la tarea que os ha sido fijada para cada día, como cuando había paja.» 14A los escribas de los israelitas, que los capataces de Faraón habían puesto al frente de aquéllos, se les castigó, diciéndoles: «¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?» 15Los escribas de los israelitas fueron a quejarse a Faraón, diciendo: «¿Por qué tratas así a tus siervos? 16No se da paja a tus siervos y sin embargo nos dicen: "Haced ladrillos." Y he aquí que tus siervos son castigados...» 17El respondió: «Haraganes sois, grandes haraganes; por eso decís: "Vamos a ofrecer sacrificios a Yahveh." 18Pues, id a trabajar; no se os dará paja, y habéis de entregar la cantidad de ladrillos señalada.»

Exodo — Ex 20,9ss

9Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, 10pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad. 11Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

Exodo — Ex 23,12

12Seis días harás tus trabajos, y el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan un respiro el hijo de tu sierva y el forastero.

Deuteronomio — Dt 5,14

14pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva.

Deuteronomio — Dt 5,15

15Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahveh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahveh tu Dios te ha mandado guardar el día del sábado.

Levítico — Lev 19,13

13No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.

Deuteronomio — Dt 24,14s

14No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades. 15Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario. Así no apelará por ello a Yahveh contra ti, y no te cargarás con un pecado.

Deuteronomio — Dt 14,29

29Vendrán así el levita - ya que él no tiene parte ni heredad contigo - el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades, y comerán hasta hartarse. Y Yahveh tu Dios te bendecirá en todas las obras que emprendas.

Deuteronomio — Dt 16,15

15Durante siete días harás fiesta a Yahveh tu Dios en el lugar elegido por Yahveh; porque Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus obras, y serás plenamente feliz.

Deuteronomio — Dt 28,12

12Yahveh abrirá para ti los cielos, su rico tesoro, para dar a su tiempo la lluvia necesaria a tu tierra y para bendicir todas tus obras. Prestarás a naciones numerosas, y tú no tendrás que tomar prestado.

Deuteronomio — Dt 28,30

30Te desposarás con una mujer y otro hombre la hará suya; edficarás una casa y no la habitarás; plantarás una viña y no podrás disfrutar de ella.

Profeticos (6citas)

Isaías — Is 40,19s

19El fundidor funde la estatua, el orfebre con oro la recubre y funde cadenas de plata. 20El que presenta una ofrenda de pobre escoge madera incorruptible, se busca un hábil artista para erigir una estatua que no vacile.

Isaías — Is 41,6s

6El uno ayuda al otro y dice a su colega: «¡Animo!» 7Anima el fundidor al orfebre, el que pule a martillo al que bate en el yunque, diciendo de la soldadura: «Está bien.» Y fija el ídolo con clavos para que no se mueva.

Jeremías — Jer 22,13

13¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus pisos sin derecho! De su prójimo se sirve de balde y su trabajo no le paga.

Amós — Am 5,11

11Pues bien, ya que vosotros pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casas de sillares habéis construido, pero no las habitaréis; viñas selectas habéis plantado, pero no beberéis su vino.

Amós — Am 9,14

14Entonces haré volver a los deportados de mi pueblo Israel; reconstruirán las ciudades devastadas, y habitarán en ellas, plantarán viñas y beberán su vino, harán huertas y comerán sus frutos.

Isaías — Is 62,8s

8Ha jurado Yahveh por su diestra y por su fuerte brazo: «No daré tu grano jamás por manjar a tus enemigos. No beberán hijos de extraños tu mosto por el que te fatigaste, 9sino que los que lo cosechen lo comerán y alabarán a Yahveh, y los que los recolecten lo beberán en mis atrios sagrados.»

Nuevo Testamento (14citas)

II Tesalonicenses — 2Tes 3,10

10Además, cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.

Santiago — Sant 5,4

4Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

Hechos — Hch 18,3

3y como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas.

Hechos — Hch 20,34

34Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros.

I Corintios — 1Cor 4,12

12Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos.

I Corintios — 1Cor 7,31

31Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa.

I Corintios — 1Cor 7,35

35Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división.

II Tesalonicenses — 2Tes 3,6

6Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según la tradición que de nosotros recibisteis.

Heb 2,Sss — texto no disponible

Efesios — Ef 1,9ss

9dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, 10para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. 11A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad,

I Corintios — 1Cor 7,22

22Pues el que recibió la llamada del Señor siendo esclavo, es un liberto del Señor; igualmente, el que era libre cuando recibió la llamada, es un esclavo de Cristo.

Romanos — Rom 8,21

21de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Romanos — Rom 8,19ss

19Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. 20La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontaneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza 21de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Efesios — Ef 1,10

10para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra.

Colosenses — Col 1,16.20

16porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, 20y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.

Evangelio (15citas)

Marcos — Mc 6,3

3¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él.

Mateo — Mt 13,55

55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

Juan — Jn 5,17

17Pero Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.»

Juan — Jn 6,28

28Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?»

Mateo — Mt 6,26

26Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Mateo — Mt 6,28

28Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

Juan — Jn 6,27

27Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»

Mateo — Mt 6,33

33Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Lucas — Lc 9,25

25Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?

Mateo — Mt 9,37

37Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos.

Juan — Jn 4,38

38yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga.»

Mateo — Mt 4,19

19y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.»

Mateo — Mt 4,18

18Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,

Lucas — Lc 15,8

8«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra?

Mt 25,14-3 — texto no disponible

Juan — Jn 13,34

34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.