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Vida

149 citas resueltas — Texto completo

Salmos (16citas)

Salmos — Sal 42,3.

3Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?

Salmos — Sal 27,13

13¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh en la tierra de los vivos!

Salmos — Sal 127

1Canción de las subidas. De Salomón. Si Yahveh no construye la casa, en vano se afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia. 2En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasais, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme. 3La herencia de Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas; 4como flechas en la mano del héroe, así los hijos de la juventud. 5Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos cuando tengan pleito con sus enemigos en la puerta.

Salmos — Sal 128

1Canción de las subidas. Dichosos todos los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos. 2Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien! 3Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa. 4Así será bendito el hombre que teme a Yahveh. 5¡Bendígate Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida, 6y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!

Salmos — Sal 104,28ss

28tú se lo das y ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes. 29Escondes tu rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan. 30Envías tu soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.

Salmos — Sal 37,36

36pasé de nuevo y ya no estaba, le busqué y no se le encontró.

Salmos — Sal 144,4

4El hombre es semejante a un soplo, sus días, como sombra que pasa.

Salmos — Sal 39,6

6«Oh sí, de unos palmos hiciste mis días, mi existencia cual nada es ante ti; sólo un soplo, todo hombre que se yergue,

Salmos — Sal 90,10

10Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son la mayor parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.

Salmos — Sal 16,11

11Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre.

Salmos — Sal 69,29

29del libro de la vida sean borrados, no sean inscritos con los justos.

Salmos — Sal 36,10

10en ti está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz.

Salmos — Sal 63,4

4- pues tu amor es mejor que la vida, mis labios te glorificaban -,

Salmos — Sal 84,11

11Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.

Salmos — Sal 23,6

6Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.

Salmos — Sal 27,4

4Una cosa he pedido a Yahveh, una cosa estoy buscando: morar en la Casa de Yahveh, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahveh y cuidar de su Templo.

Sapienciales (22citas)

Job — Job 7,1

1¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de mercenario sus jornadas?

Job — Job 2,4

4Respondió el Satán a Yahveh: «¡Piel por piel! ¡Todo lo que el hombre posee lo da por su vida!

Job — Job 7,15

15¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores!

Eclesiastés — Ecl 10,7

7He visto siervos a caballo, y príncipes que iban a pie, como los siervos.

Eclesiastés — Ecl 11,8s

8Si uno vive muchos años, que se alegre en todos ellos, y tenga en cuenta que los días de tinieblas muchos serán, que es vanidad todo el porvenir. 9Alégrate, mozo, en tu juventud, ten buen humor en tus años mozos, Vete por donde te lleve el corazón y a gusto de tus ojos; pero a sabiendas de que por todo ello te emplazará Dios a juicio.

Job — Job 42,17

17Después Job murió anciano y colmado de días.

Job — Job 14,1

1el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos.

Sabiduría — Sab 2,2

2Por azar llegamos a la existencia y luego seremos como si nunca hubiéramos sido. Porque humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa del latido de nuestro corazón;

Eclesiástico — Eclo 18,9

9El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.

Sabiduría — Sab 15,11

11porque desconoció al que le modeló a él, al que le inspiró un alma activa y le infundió un espíritu vivificante.

Job — Job 34,14s

14Si él retirara a sí su espíritu, si hacia sí recogiera su soplo, 15a una expiraría toda carne, el hombre al polvo volvería.

Eclesiastés — Ecl 12,7

7vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio.

Eclesiastés — Ecl 3,19ss

19Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad. 20Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo. 21¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?

Sabiduría — Sab 1,13s

13que no fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes; 14él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo non saludables, no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra,

Sabiduría — Sab 2,23

23Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza;

Proverbios — Prov 2,19..

19Nadie que entre por ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida.

Proverbios — Prov 11,19

19Al que establece justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte.

Proverbios — Prov 2,19s..

19Nadie que entre por ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida. 20Por eso has de ir por el camino de los buenos, seguirás las sendas de los justos.

Proverbios — Prov 14,27

27El temor de Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.

Sabiduría — Sab 5,13

13Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad.»

Sabiduría — Sab 3,1

1En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.

Sabiduría — Sab 5,15s

15Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo. 16Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo.

Historicos (31citas)

Josué — Jos 3,10

10Y dijo Josué: «En esto conoceréis que el Dios vivo está en medio de vosotros y que arrojará ciertamente de delante de vosotros al cananeo, al hitita, al jivita, al perizita, al guirgasita, al amorreo y al jebuseo.

I Reyes — 1Re 18,10.15

10¡Vive Yahveh tu Dios! No hay nación o reino donde no haya mandado a buscarte mi señor, y cuando decían: "No está aquí", hacía jurar a la nación o al reino que no te había encontrado. 15Respondió Elías: «¡Vive Yahveh Sebaot a quien sirvo! Hoy me presentaré a él.»

Jueces — Jue 8,19

19Respondió Gedeón: «Eran mis hermanos, hijos de mi madre. ¡Vive Yahveh que, si los hubieseis dejado vivos, no os mataría!»

I Samuel — 1Sa 19,6.

6Escuchó Saúl las palabras de Jonatán y juró: «¡Vive Yahveh!, no morirá.»

Números — Num 14,21

21Pero, vivo yo y la gloria de Yahveh llena toda la tierra,

Génesis — Gen 1,21

21Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;

Génesis — Gen 1,24

24Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.

Génesis — Gen 1,22.28

22y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» 28Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»

Génesis — Gen 25,8

8Expiró, pues, Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo.

Génesis — Gen 35,29

29Entonces Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días. Le sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.

Génesis — Gen 15,1-6

1Después de estos sucesos fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande.» 2Dijo Abram: «Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.» 3Dijo Abram: «He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a heredar.» 4Mas he aquí que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.» 5Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.» 6Y creyó él en Yahveh, el cual se lo reputó por justicia.

II Reyes — 2Re 4,12-17

12Dijo él a Guejazí su criado: «Llama a esta sunamita.» La llamó y ella se detuvo ante él. 13El dijo a su criado: «Dile: Te has tomado todos estos cuidados por nosotros, ¿qué podemos hacer por ti?, ¿quieres que hablemos en tu favor al rey o al jefe del ejército?» Ella dijo: «Vivo en medio de mi pueblo.» 14Dijo él: «¿Qué podemos hacer por ella?» Respondió Guejazí: «Por desgracia ella no tiene hijos y su marido es viejo.» 15Dijo él: «Llámala.» La llamó y ella se detuvo a la entrada. 16Dijo él: «Al año proximo, por este mismo tiempo, abrazarás un hijo.» Dijo ella: «No, mi señor, hombre de Dios, no engañes a tu sierva.» 17Concibió la mujer y dio a luz un niño en el tiempo que le había dicho Eliseo.

Deuteronomio — Dt 32,39

39Ved ahora que yo, sólo yo soy, y que no hay otro Dios junto a mí. Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo, y sano yo mismo (y no hay quien libre de mi mano).

Génesis — Gen 47,8s

8Dijo Faraón a Jacob: «¿Cuántos años tienes?» 9Respondió Jacob a Faraón: «Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas.»

Génesis — Gen 6,3

3Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años.»

Génesis — Gen 2,7

7Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.

Génesis — Gen 9,5s

5y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana. 6Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo El al hombre.

Exodo — Ex 20,13

13No matarás.

Génesis — Gen 4,11-15

11Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra.» 13Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. 14Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.» 15Respondióle Yahveh: «Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara.

Levítico — Lev 17,11

11Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la doy para hacer expiación en el altar por vuestras vidas, pues la expiación por la vida, con la sangre se hace.

Génesis — Gen 9,4

4Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,

Génesis — Gen 3,22

22Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»

Deuteronomio — Dt 30,15

15Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia.

Levítico — Lev 18,5

5Guardad mis preceptos y mis normas. El hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Yo, Yahveh.

Deuteronomio — Dt 4,1

1Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las normas que yo os enseño para que las pongáis en práctica, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que os da Yahveh, Dios de vuestros padres.

Exodo — Ex 15,26

26Y dijo: «Si de veras escuchas la voz de Yahveh, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y guardando todos sus preceptos, no traeré sobre ti ninguna de las plagas que envié sobre los egipcios; porque yo soy Yahveh, el que te sana.»

Exodo — Ex 23,26

26No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril; y colmaré el número de tus días.

Deuteronomio — Dt 4,40...

40Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Yahveh tu Dios te da para siempre.

Exodo — Ex 20,12

12Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

Deuteronomio — Dt 28,1

1Y si tú escuchas de verdad la voz de Yahveh tu Dios, cuidando de practicar todos los mandamientos que yo te prescribo hoy, Yahveh tu Dios le levantará por encima de todas las naciones de la tierra,

II Macabeos — 2Mac 7,23.36

23Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, os devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miráis por vosotros mismos a causa de sus leyes.» 36Pues ahora nuestros hermanos, después de haber soportado una corta pena por una vida perenne, cayeron por la alianza de Dios; tú, en cambio, por el justo juicio de Dios cargarás con la pena merecida por tu soberbia.

Profeticos (22citas)

Daniel — Dan 6,21

21Acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada: «Daniel, servidor del Dios vivo, tu Dios, a quien sirves con perseverencia, ¿ha podido librarte de los leones?»

Jeremías — Jer 22,24

24Por mi vida - oráculo de Yahveh -, aunque fuese Konías, el hijo de Yoyaquim, rey de Judá, un sello en mi mano diestra, de allí te arrancaría.

Ezequiel — Ez 5,11.

11Por eso, por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que de la misma manera que tú has contaminado mi santuario con todos tus horrores y todas tus abominaciones, yo también te rechazaré a ti sin una mirada de piedad, tampoco yo perdonaré.

Isaías — Is 40,28

28¿Es que no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? Que Dios desde siempre es Yahveh, creador de los confines de la tierra, que no se cansa ni se fatiga, y cuya inteligencia es inescrutable.

Jeremías — Jer 10,10

10Pero Yahveh es el Dios verdadero; es el Dios vivo y el Rey eterno. Cuando se irrita, tiembla la tierra, y no aguantan las naciones su indignación.

Daniel — Dan 6,27s

27Por mí se decreta que en todos los dominios de mi reino se tema y se tiemble ante el Dios de Daniel, porque él es el Dios vivo, que subsiste por siempre, - su reino no será destruido y su imperio durará hasta el fin - 28el que salva y libera, obra señales y milagros en los cielos y en la tierra; el que ha salvado a Daniel del poder de los leones.»

Jonás — Jon 4,3

3Y ahora, Yahveh, te suplico que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.»

Zacarías — Zac 8,4s

4Así dice Yahveh Sebaot: Aún se sentarán viejos y viejas en las plazas de Jerusalén, cada cual con su bastón en la mano, por ser muchos sus días; 5las plazas de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas en sus plazas jugando.

Isaías — Is 42,5

5Así dice el Dios Yahveh, el que crea los cielos y los extiende, el que hace firme la tierra y lo que en ella brota, el que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan.

Ezequiel — Ez 18,32

32Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del Señor Yahveh. Convertíos y vivid.

Jeremías — Jer 21,8

8Y a ese pueblo le dirás: «Así dice Yahveh: Mirad que yo os propongo el camino de la vida y el camino de la muerte.

Baruc — Bar 3,14

14Aprende dónde está la prudencia, dónde la fuerza, dónde la inteligencia, para saber al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz.

Habacuc — Hab 2,4

4«He aquí que sucumbe quien no tiene el alma recta, más el justo por su fidelidad vivirá.»

Jeremías — Jer 2,13

13Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen.

Jeremías — Jer 17,13

13Esperanza de Israel, Yahveh: todos los que te abandonan serán avergonzados, y los que se apartan de ti, en la tierra serán escritos, por haber abandonado el manantial de aguas vivas, Yahveh.

Amós — Am 5,4s

4Porque así dice Yahveh a la casa de Israel: ¡Buscadme a mí y viviréis! 5Pero no busquéis a Betel, no vayáis a Guilgal ni paséis a Berseba, porque Guilgal será deportada sin remedio, y Betel será reducida a la nada.

Oseas — Os 6,1s

1«Venid, volvamos a Yahveh, pues él ha desgarrado y él nos curará, él ha herido y él nos vendará. 2Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y en su presencia viviremos.

Ezequiel — Ez 33,11

11Diles: «Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?»

Ezequiel — Ez 37,11-14

11Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros. 12Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel. 13Sabréis que yo soy Yahveh cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestras tumbas, pueblo mío. 14Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahveh, lo digo y lo haga, oráculo de Yahveh.»

Isaías — Is 53,8

8Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido;

Isaías — Is 53,10

10Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano.

Daniel — Dan 12,2s

2Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno. 3Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Nuevo Testamento (32citas)

I Juan — 1Jn 1,1

1Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida,

I Juan — 1Jn 3,16

16En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

I Corintios — 1Cor 15,45

45En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida.

Hechos — Hch 3,15

15y matasteis al Jefe que lleva a la Vida. Pero Dios le resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.

Hechos — Hch 5,20

20«Id, presentaos en el Templo y decid al pueblo todo lo referente a esta Vida.»

Romanos — Rom 6,3

3¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?

Romanos — Rom 6,13

13Ni hagáis ya de vuestros miembros armas de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofreceos vosotros mismos a Dios como muertos retornados a la vida; y vuestros miembros, como armas de justicia al servicio de Dios.

Romanos — Rom 6,10s

10Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios. 11Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Colosenses — Col 3,3

3Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.

II Corintios — 2Cor 6,16

16¿Qué conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros somos santuario de Dios vivo, como dijo Dios: Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Efesios — Ef 4,18

18sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza

II Pedro — 2Pe 1,4

4por medio de las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.

Romanos — Rom 8,10

10mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia.

Romanos — Rom 8,11.38

11Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros. 38Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades

II Corintios — 2Cor 5,15

15Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Filipenses — Flp 1,21

21pues para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.

II Corintios — 2Cor 4,10

10Llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

II Corintios — 2Cor 5,4

4¡Sí!, los que estamos en esta tienda gemimos abrumados. No es que queramos ser devestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

I Corintios — 1Cor 15,35-55

35Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? 36¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere. 37Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra planta. 38Y Dios le da un cuerpo a su voluntad: a cada semilla un cuerpo peculiar. 39No toda carne es igual, sino que una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves, otra la de los peces. 40Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres. 41Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor. 42Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción; 43se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; 44se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. 45En efecto, así es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. 46Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego, lo espiritual. 47El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. 48Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste, así serán los celestes. 49Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno, llevaremos también la imagen del celeste. 50Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción. 51¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados. 52En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. 53En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad. 54Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

I Corintios — 1Cor 15,54s

54Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

Apocalipsis — Ap 6,9

9Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

Filipenses — Flp 1,23

23Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor;

II Corintios — 2Cor 5,8

8Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.

I Tesalonicenses — 1Tes 5,10

10que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos juntos con él.

I Juan — 1Jn 3,2

2Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

I Corintios — 1Cor 13,12

12Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.

Colosenses — Col 3,4

4Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.

Apocalipsis — Ap 21,3

3Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios.

Ap 22.1s — texto no disponible

Apocalipsis — Ap 22,14.19

14Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida y entrarán por las puertas en la Ciudad. 19Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro.»

Apocalipsis — Ap 21,4

4Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»

Apocalipsis — Ap 20,14

14La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego - este lago de fuego es la muerte segunda -

I Corintios — 1Cor 15,28

28Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

Evangelio (26citas)

Mateo — Mt 6,25

25«Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Marcos — Mc 3,4 p

4Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban.

Marcos — Mc 12,27 p

27No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.»

Juan — Jn 11,15.21

15y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él.» 21Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

Mateo — Mt 9,6

6Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".»

Mateo — Mt 19,16 p

16En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»

Mateo — Mt 19,29 p

29Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

Mateo — Mt 7,14

14mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.

Mt 18,8s p.. — texto no disponible

Mateo — Mt 16,25s

25Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?

Juan — Jn 1,4

4En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,

Juan — Jn 5,26

26Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo,

Juan — Jn 10,10

10El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Juan — Jn 17,2

2Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.

Juan — Jn 14,6

6Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Juan — Jn 11,25

25Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá;

Juan — Jn 8,12

12Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

Juan — Jn 4,14

14pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.»

Juan — Jn 6,27-58

27Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.» 28Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» 29Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.» 30Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.» 32Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» 34Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» 35Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. 36Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. 37Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» 41Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» 42Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» 43Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. 44«Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. 45Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. 47En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de la vida. 49Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 51Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 52Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

Juan — Jn 11,25s

25Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»

Juan — Jn 3,36

36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.»

Juan — Jn 12,47-50

47Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. 48El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; 49porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, 50y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí.»

Juan — Jn 10,11.15.17s

11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 15como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. 17Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

Juan — Jn 10,17s

17Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»

Juan — Jn 5,24

24En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

Juan — Jn 17,3

3Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo.

Juan — Jn 10,14

14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí,